viernes, 24 de julio de 2020

Velilla...

Recuerdo una ventana, abierta al horizonte,
por donde la mañana jugaba a ser adulta,
y el aroma del mar entrando suavemente
en la estancia con fotos de momentos felices.

Recuerdo su mano, cuchara de palo,
removiendo la salsa que todo lo acompaña,
eterna cocinera de los almuerzos en casa
que siempre era la misma aunque habitásemos otra.

Vuelan con los recuerdos sonidos de los pájaros
que a la terraza venían después del desayuno,
removiendo un café con el sabor de otra época,
mientras abajo afilaba, su pregón, el cuchillo.
Cabinas de teléfono, geniales, mastodónticas,
a los ojos de un niño esperando esperanza,
redundancia terrible de un infante que sueña
con que su padre regrese, como el sol, de mañana.

El hilo telefónico, la metálica voz,
auricular mojado por lágrimas que fluyen,
el paseo de regreso mientras baten las olas
y un puzle en el kiosco, que endulza el momento.

Helados en Jamaica, sabores de una vida,
el toldo que refresca el estío sexitano,
burbuja de corcho que previene hundimientos
mientras la abuela observa, sentada a la sombra,
los avances del nieto en sus lecciones de nado.
Mi madre, una muchacha con cuatro chiquillos,
se lanza de cabeza, mañana de poniente,
y aún recuerdo mis ojos abiertos como platos,
fascinado y absorto con la elegante figura.

Me asomo fugazmente, mis hermanos pululan,
evoco un hombre bueno asido a su Rioja,
abrazos de mujeres que sonreían al mirarnos,
en esa vieja playa que me recibe ahora
recorriendo la pluma los caminos seguros
que me llevan, de nuevo, a tu mar, y a Velilla.


Fuente fotografía: Rincones de Granada

lunes, 20 de julio de 2020

De la arena a la gloria...


Lejos quedan, para los aficionados de corazón rojiblanco, aquellas gestas labradas a fuerza de pundonor y orgullo en el viejo estadio de los Cármenes, junto a una cárcel de la que solo queda la antigua entrada, honor y homenaje que se le negó al estadio, y que hoy podría albergar, en la plaza de su emplazamiento, los míticos arcos por los que tantas veces salimos eufóricos o tristes, según hubiese sido lo visto en el césped.

Lejos quedan las lágrimas desbordadas por los innumerables descensos, que llevaron al Granada a pasear su historia y su elástica por los campos de tierra del cinturón metropolitano, como lejos quedan también las tardes, larguísimas y prolongadas excesivamente en el tiempo, del grupo IV de la segunda división B. 

Los niños de Granada crecieron, crecimos, festejando los goles de otros equipos, celebrando sus victorias, soñando con que algún día el nombre del equipo de nuestra ciudad estuviera entre los grandes del fútbol español. Parecía que no llegaría, pero lo hizo, y ahí están, para el recuerdo, la tarde de Alcorcón, en la que alcanzamos la división de plata, y los centros de Benitez y los remates a gol de Geijoo, que nos llevaron, junto a los Mainz, Siqueira, Roberto, Lucena, etc, a la mágica temporada culminada con los penaltis de Roberto y el gol de Ighalo...

Miel y hojuelas para un Granada que veía aún por el retrovisor los años en las categorías inferiores, y que nadaba mientras guardaba la ropa de lo vivido para que no se volviera a repetir. Y a fé que no lo ha hecho...descender a segunda de nuevo fue un mal menor comparado con el calvario de otras temporadas, y el ave fénix nazarí resurgió de sus cenizas volviendo a la élite más reforzado mentalmente y con las ideas muy claras. Lo que nadie podía imaginar a principio de este atípico año, o quizá sí, era que el Granada nos iba a regalar un año de fútbol y de sueños hechos realidad. 

Una semifinal de copa en la que la suerte no acompañó al que mejor fútbol hizo, pero que parecía decirle al club y a la afición que se tranquilizara porque vendrían cosas mejores, cosas que se rubricaron anoche, ante el mismo protagonista, que volvió a morder el césped de los Cármenes, y que se quedó sin el premio final, porque ése, es sólo para el que se lo merece...

"La luz y la magia de la Alhambra" iluminó a su Granada, que el año que viene jugará en Europa por primera vez en su historia y, nosotros, sólo vamos a tener que disfrutarlo...

De la Arena a la Gloria, gladiadores nazaríes...enhorabuena, Granada!!

Fuente fotografía: Ideal

viernes, 17 de julio de 2020

Dios te salve...


Dios te salve,
Escolapia, María, Soberana.
Llena eres de tu tierra
que se postra ante tus plantas.
Bendito sea ese Cristo
que, al nacer de tus entrañas,
se pasea por las calles
sin llegar nunca a mirarlas
porque Dios quiso que siempre
por su ciudad expirara.

Benditas seas Tú, también,
entre las privilegiadas
que nacieron de sus madres
por tu bendición tocadas
siendo hermosas y mujeres,
y mujeres de Granada.

Santa Madre de Dios,
Escolapia de mi alma,
ruega por los que se fueron
contigo, de madrugada,
y se duermen sosegados
por tu arrullo y tu mirada
viviendo ya desde entonces,
en el Cielo, otra Granada.
Y ruega por los de aquí,
por tu ciudad abnegada,
por los que no son de Ti,
por todos a los que amas,
permite que a tu ciudad
no lleguen males ni balas,
y que podamos vivir
en paz, Viendo cómo pasas,
desde Granada, al Genil,
y del Genil, a Granada.


Fuente fotografía: Alberto Ortega Fotografía


lunes, 13 de julio de 2020

Ven conmigo...


Ven conmigo a ese rincón que no imaginas,
 o sí, pero no quieres nombrarlo. 
Ven conmigo, sin tener que meditarlo,
a fundirnos en miradas matutinas. 

 En mi lago de frías aguas cristalinas
 yo te espero si te atreves a cruzarlo
Ven conmigo, sin temores, sin pensarlo,
 quitaremos a la rosa sus espinas. 

 Espero los delirios de tu boca, 
tus gemidos, tus silencios, tu batalla,
 como espero tu medida, y que sea poca. 

 El aroma, miel y rosas, cuando estallas, 
Esa sensualidad que me trastoca 
haciéndome gritar lo que tú callas.  

Fuente fotografía: m.infosalus.com   

viernes, 10 de julio de 2020

Soy...

Soy de una noche, da igual la duración, y de la mañana que amanece tras ella.

Soy del mar que roza sus pies y despierta su sonrisa, pero también del monte donde ayer cogiera setas.

Soy de su pared pintada de rayas, de los vinilos que velan sus noches de infancia, y de un peluche al que se abraza porque, sin él, no sabe dormir.

Soy de su amable despertar, del aroma de su cama, de su voz llamándome para decirme que está despierta y si hoy tengo que estudiar.

Soy de ponerle el desayuno, aún somnolienta, y de que moje galletas mientras se ríe con los dibujos, de peinarla como puedo, de quererla como sé. De llevarla y recogerla del colegio y de que me cuente las historias del día.

Soy de mi mano en la suya, la suya en la mía.

Soy de verla crecer, de ayudarle con los deberes, de construir legos o montar puzzles, de su bici, se su helado de Kinder y sus mil ocurrencias.

Soy de su arrolladora y minúscula personalidad, de su todo especial, de su encanto y su infatigabilidad, y de que inunde de felicidad cada estancia que ocupa.

Soy de lo que le va a pedir a los Reyes, de que me pida que le repita las cosas que le han hecho gracia, de ver películas juntos los fines de semana, y de soñar con lo que nos espera, de nuevo, cuando llegue Septiembre.

Soy de que me explique con sus palabras los dilemas trascendentales de este mundo que ya no le es tan ajeno. De buscar explicaciones que pueda entender para responder sus preguntas.

Soy de que me crea capaz de todo. De la manera de la que mira a su a madre, de ver cómo se disfraza y se pinta los labios, y de su cuarto de juegos desordenado al máximo.

Soy de ella, de su bondad, y su cariño, y, sobre todo, guarda y custodio de mi responsabilidad...su existencia.

Soy de todo lo anterior, y de mucho más, pero de lo que no quiero ser, es de que crezca, y se aleje...

lunes, 6 de julio de 2020

Genios...

No es preciso entrar en una cueva y sacar una lámpara, frotarla tres veces y esperar que salga a concederte tres deseos. Están ahí, nacen y mueren como nosotros, pero al margen nuestro, en el reservado de la vida a la que sólo se entra con pase VIP, y que en realidad es un pase VIG (very important genius), por eso sabemos donde están, y acudimos ahí, a nuestro lado, al del vulgo, para disfrutar de lo que ellos hacen y callar, a veces es de la única manera en que lo hacemos, nuestros puntos de vista no pedidos, para que "nuestro silencio nos deje ser libres".

Los genios son inconformistas, inescrutables, impredecibles, incalificables. Están más allá del bien y del mal, porque el bien y el mal que ellos conocen son los que predican, a los que les dedican su vida, sus creaciones, y los llevan hasta los extremos finales, muriendo por ese bien y ese mal, entrando con ellos en el Olimpo de los genios, mirando por encima a Lares y Penates, mientras nosotros sólo podemos aplaudir con la boca abierta y disfrutar, lo vuelvo a decir, de lo que producen y maquinan en esas pequeñas cajas fuertes que son sus privilegiados cerebros. 

Lo entendemos tarde, crecemos con ellos, con lo que ellos escriben, componen, cantan, pintan o esculpen, intentando sacarle a toda su obra un significado que se adecúe a nuestra forma de pensar, justificando así que lo que ellos hacen está en consonancia con nosotros, hilo directo con nuestros pensamientos y nuestras creencias, pero ellos, además de lo que he dicho anteriormente, son injustificables, y el día que comprendamos que los genios están por encima, por ejemplo, y también, de las ideologías, comprenderemos que así todo es más fácil y, lo que es mejor, disfrutaremos de su arte sin ataduras, ya que el arte no cree en nada, más que en sí mismo, y su fin es el que el autor le quiere dar, más allá de los colores de sus chaquetas. 

Lo digo como lo pienso, porque me he perdido, ya no, gracias a Dios, muchas cosas buenas porque sus autores no me pegaban, como si el arte pegue, o se lleve, como una moda o una estética, y sé que hay mucha gente que se lo está perdiendo porque el autor de algo que le atrae es gay, lesbiana o rojo. La estupidez más grande es anteponer la ideología, o la fe, a la esencia de lo bello, que es bello per sé, sin adjetivos ni ataduras, y cuando entiendes eso, cuando te dejas llevar por una música, una letra o un cuadro, comprendes que no hay enemigos, salvo que se quiera camuflar de arte la falta de respeto, que eso es harina de otro costal y no es a lo que me refiero. 

Los genios, generalmente, son agnósticos, ateos, y puede que algunos sean de izquierdas, pero yo hace tiempo que dejé de bañarme en el mar del fanatismo, y empecé a comprender, gracias a algunos que me abrieron los ojos, melenudos o tatuados, que el hábito no hace al monje, y que para disfrutar de un bombón hay que quitarle el envoltorio. Por eso llevo un tiempo buscando otros horizontes, abriendo otros libros, escuchando otros mensajes, y disfrutando de todo lo que me aportan los genios, ya sea disfrutando del presente si están vivos, como de su legado si no, y os puedo asegurar que enriquece...




viernes, 3 de julio de 2020

Escribo, sin más...

Cuando quieres encontrarte, no te buscas...
Te encuentran cuando no quieres que busquen.
Te miran y los labios ensordecen.
Te escuchas, y los ojos no te riman.
Tú vives, pero no encuentras la vida,
muriendo en un vivir casi a diario.
No sobrevive el rumbo, se suicida,
Comprendiendo que vivir es...
que sobrevives.

Mañana será igual que ayer
y, empero, hoy ha sido lo mismo que anteanoche.
Quizá no me apetezca ir a correr,
Acaso necesite su trasnoche.

Si respira a mi lado soy quien quiero,
Si yo respiro al suyo, me relajo.
Hoy he sido, mira tú,  quien he querido.
Mañana, chi lo sa, seré el de al lado...


Fuente fotografía: Nowill fragoso

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

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