viernes, 23 de junio de 2017

Vuelo libre...


Sin condiciones, sin ataduras, al menos perceptibles a nuestro ojo, que intenta dibujar su estela cuando recorren fugazmente el cielo que hay sobre nuestras cabezas. No son los mismos, o quizás sí, que nosotros no podemos, normalmente, discernir si tales o cuales especímenes, plumas, alas, pico, son los que pían por las mañanas despertándonos, o forman una algarabía incensante con su "griterío" antes de descansar en cualquier rama. 

A mí, a veces, me gustaría volar sin rumbo durante el día, no tener nada que me diga dónde debo ir, dónde comer, aunque, eso sí, necesite volver de noche al mismo nido para esperar al día siguiente. Ellos son así, aún con sus cosas, animales de vuelo arbitrario desde que su madre les invitara a salir del nido, muy jóvenes, aun a riesgo de acabar despanzurrados sobre las losetas del barrio para horror de la chiquillería, en su duro aprendizaje de cara o cruz, de todo o nada. 

Al menos, una vez cada noche, siempre a la misma hora y más o menos en el mismo lugar de la improvisada "rama", tengo la certeza de que los mismos pájaros acuden a la cita del "ojopatio", vigilados por la vecina que teme les ensucien las sábanas, a descansar las alas después de una dura jornada. Mañana volverán a los cielos, a ser seguidos por los dedos de nuestros niños, volando, veloces, en su ejercicio ancestral de vuelo libre...

miércoles, 21 de junio de 2017

Las luces de la feria...

Más allá del jolgorio flamenco, de las casetas vomitando sevillanas a todo gas, del albero y los caballos, de los palitos de ron (el que la lleva la entiende), de la "Tere" con la tartana y el tráfico de personas, taxis y más personas, está la calle del infierno; ésa a la que acudimos puntualmente porque un lucero vestido de gitana (que en Graná no se viste una de flamenca) quiere que la montemos en los columpios, y acudimos a su reclamo para llenarnos de reflejos multicolores, buscar en las retinas de nuestros hijos el brillo de la ilusión por montarse en un caballito, darle a una pelota de goma al pasar a lomos de una moto que la inocencia infantil hace que sea de verdad, o la sonrisa que le invade cuando intentas cogerle un peluche de su película favorita de dibujos animados, aunque el truco del establecimiento nunca te deje conseguirlo.  

Yo no soy feriante, llámenme loco, pero nunca me ha gustado demasiado (lo hacía porque había que hacerlo) ir al ferial a pasar calor a cualquier hora, dejarme los oídos pelados con la potencia de los altavoces y pagar el doble por platos que contienen la mitad, así que mi "malafornicius granatensis" (gracias por todo, Ladrón de Guevara) se duplicaba, como el precio de las raciones, llegada esta época (excluyendo las indefinibles jornadas del Corpus y la Octava). Pero, afortunadamente, todo cambia con la llegada de un hijo, y comprendes el enorme valor que tenía tu padre al llevarnos a todos, saber el columpio que nos gustaba a cada uno, seleccionar el número de acuerdo con el presupuesto, y devolvernos a casa contentos, cenados, y cargados de cosas que para nosotros, en nuestra infancia, eran maravillosas. Por eso vuelvo cada año, esperando ese momento como uno de los grandes en el calendario, sólo por ver la cara de mi hija recorriendo las atracciones, y pidiéndome "otro más" cada vez que se baja de uno y es que, aunque pueda parecer que no, sus ojos son las verdaderas luces de la feria...

lunes, 19 de junio de 2017

La belleza...

La belleza de una mañana de domingo 
está  en cualquier cosa que miramos,
 a veces no lo percibimos, 
a veces es que ni miramos.

La belleza de los ratos que vivimos, 
no la vemos, quizá, no la esperamos, 
pero vive en las palabras que dijimos, 
y también en esa flor que un día tocamos...

La belleza...





jueves, 15 de junio de 2017

Hoy, esta mañana, ya...

Ha llegado la hora, una vez cada lustro, ahora menos, este que os escribe desde el atril de sus vivencias, se viste de costalero. ¡vaya una novedad!, pensarán algunos, pero lo cierto es que só que lo es. Es una novedad porque cada vez que te metes debajo de un paso, es como si todo fuera nuevo, ya que nada es igual, y eso bien lo saben los que todos los años que el físico les deja, sacan a Jesús y a María por las calles de la ciudad; Pero es una novedad porque no todos los días, ni todos los años (un lustro hace que lo hice yo la última vez) se tiene la oportunidad de llevar a Dios, sin apellidos, sobre la malgastada cerviz que los años van deteriorando. Y no todos los años, además, lleva uno a Dios, sin más, haciendo historia costalera en nuestra Granada; y es que, hoy, Jueves de Corpus, días grande de nuestra ciudad porque tuvimos a bien mantener la fiesta en Jueves y no pasarla al Domingo, se cumplirán veinticinco Jueves que relucen más que el sol, en los que, a Dios, lo llevan los costaleros de Granada.

Para los cristianos, no es una procesión cualquiera, ya que aquí no hay imágenes a través de las cuales vamos hacia Dios, rezándoles en sus pasos, cuando la Semana Santa inunda el calendario, sino que hoy, es el mismo Dios, hecho carne en la Hostia Consagrada, por lo que la ciudad, sabedora de la grandeza del día, se echará a la calle para honrar a su divina Majestad y pedirle todas las cosas que se le piden, cuando el sol granadino aprieta, sobre alfombra de juncia (si bien se echa en falta mucha más, que antes no se veía el asfalto bajo la verde capa), y con las emociones a flor de piel propias del día. (A mí me recuerdan todos los años que me perdí una mañana de Corpus por querer ver a los caballos, que iban abriendo el cortejo, y me rescató una amiga de mi madre que reconoció mi cara, sofocando así la de susto que tenía mi progenitora mor de la afición hípica del niño que, pasado ese día, desapareció por completo).

Hoy es el Día. Hoy se viste uno de blanco con otro aire, prepara su costal de otra forma, se enfrenta al paso con la misma profesionalidad, pero con esa nota diferenciadora que otorga el saberse protagonista de una historia de Fe, de legado, de tradición, de Granada,...una historia que se repite año a año, pero que sólo cada cinco se puede vivir de costalero. Así que, yo voy en busca de ese momento de conexión con Dios, única, irrepetible, y mía. Vosotros, disfrutad de Granada en su fiesta por excelencia, que el Jueves de Corpus, es hoy, esta mañana, ya...

miércoles, 14 de junio de 2017

Perderme...


Nunca te vi, por tu barrio, cuando las celosías del convento no dejan pasar la luz al estar tras ellas las monjas que te ven partir al encuentro de Granada. Nunca te vi, derramando tus lágrimas por las calles de la Judería, antigua como las cuestas que preceden a la Alhambra, cobijada por el palio tan distinto, tan parecido, porque nada cambia si eres Tú la que nos llama a mirarte, y no podemos distinguir estos azules nuevos de aquellos otros porque es tu cara lo único que debe mirarse bajo el cielo de tu barrio. Nunca te vi, que mis pasos cofrades me llevaron lejos de la collación por donde discurrió mi infancia estudiantil, a esa otra que siempre ha sido la mía, donde muere el que protege a la ciudad en la que vives, en la que reinas. Nunca te vi, mis ojos no saben cómo te mecen los tuyos, cómo se derriten los pabilos llorando la cera sobre tu candelería, cómo se engalana Santiago, Molinos y Fortuny cuando pasas por ellas sin que nosotros queramos, porque si pasas no vuelves hasta el año siguiente. Nunca te ví, porque formas parte de la Semana Santa no vivida, la que pertenece a la ciudad pero no al cofrade de Lunes Santo, que esa misma jornada busca su historia bajo el hábito de su hermandad que, por eso no te ve, engrosa la nómina del mismo día. Formas parte del Lunes que leo en los diarios, que veo en las redifusiones, que conozco por fotos y por actos fuera de la Semana Santa, pero que no he vivido nunca porque me llama lo mío, y nunca te he visto llorar cuando vienes cansada en la madrugada del martes, ni te he visto iluminada por las luces esquineras que transmiten tu pena con débil iluminación. Conozco tu cara, pero no tus maneras, conozco tu palio, pero no sus mecidas, conozco la calle, pero no sus sonidos…


Nunca vi como la flor
oculta tu filigrana;
ni sentí como te llama
tu barrio en una Oración.

Nunca vi como tu amor
se desgrana por Santiago
haciendo morir humano
al que nació redentor.

No conozco las hechuras
que te hacen ser distinta
bajo tu palio que encinta
un rosario de Amargura.

Pero sí puedo decirte
y mi promesa te dejo,
que buscaré tu cortejo
mientras que pueda escribirte

tendré que reconocerme
en mi realejo perdido
y, conteniendo un gemido,
en tu mirada…perderme.

Fuente fotografía

lunes, 12 de junio de 2017

Granada en cien fotos...


Granada es algo más que un nombre ligado a una historia. Algo más que el último bastión árabe de la península cuando Isabel y Fernando jugaban al "risk" sobre la piel de toro, algo más que blancos pìcos y azules aguas saladas, algo más que pueblos blancos escondidos entre barrancos y algo más que una Alhambra rasgando el cielo con la Torre de la Vela. 

Sí, Granada está por encima de sus emblemáticos barrios, de arriba a abajo, de Mezquitas convertidas en iglesias a una judería en pleno centro de la ciudad, está por encima de capitulaciones y cascamorras, por encima de tarascas y cabezudos, de cofradías hiriendo la noche con ecos de cornetas y de cruces de Mayo que nos recuerdan quiénes somos y quiénes no queremos ser. Granada está por encima de todo esto, porque Granada tiene algo más, cómo diría Barbeito, que es capaz de interpretarla. Granada tiene a los granadinos, mal que le pese a algunos, que enriquecieron su nombre con sus actos, aunque no todos buenos (acuérdense de la leyenda del señor de Zafra), y cuenta entre sus hijos a personajes ilustres de las letras y la música, entre otras artes, cuyas obras llevan el nombre de la ciudad que los vio nacer más allá de las fronteras jamás pensadas por ellos. Eso es lo que hace grande a Granada, cada uno de sus habitamtes, desde los nuevos barrios extramuros, hasta el mismísimo kilómetro cero de la "malafollá" que diría Ladrón de Guevara, Granada cuenta tantas historias como ciudadanos viven en ella, haciendo que cada paso por la ciudad sea el reflejo de las gentes que la habitan, y es que Granada, sobre todo, es eso...sus gentes.

viernes, 9 de junio de 2017

hoy me acuerdo de ti...

Mira tú por dónde, hoy me he ido a acordar de ti, no es que no te recuerde con frecuencia, pero hoy tu recuerdo ha sido tan claro, tan real, que me he vuelto contigo allí donde la Esperanza va sobre un trono, y la biznaga se reparte en la calle de un Marqués. Me he ido contigo, cuando el sol me ha vuelto a dar en la cara por Junio, y he sentido en mis pies el frescor de la mar en la Misericordia, y el salitre se ha venido como cuando entraba por la ventana, turno de tarde, turno de mañana, en la calle de Héroe de Sostoa. 

Me he visto de nuevo, en mi inexperiencia, vestido con la bata y subiendo la temperatura del aire acondicionado porque tú tenías frío, y he vuelto a hablar contigo, en la distancia, de tantas cosas, cuando mi acento te hacía recordar tus orígenes y mi nostalgia se iba en nuestras conversaciones. Me he ido contigo, embarazada de tu niña, a aprender de la vida en un susurro, y he vuelto a añorar, ahora que van a hacer diez años de mi marcha, las lágrimas que quisieron asistir, sin invitación, a nuestra despedida. Un cajón lleno de "garguerías", y esa noche última en la que la mar fue nuestra testigo, cuando os dije adiós de la mano de mi todavía novia, y os dejé allí, para ir a veros sólo de vez en cuando. 

Hoy, que la vida ha hecho con nosotros lo que ha querido, veo las fotos de tus hijos ya adolescentes, veo las de mi hija, veo todo lo que ha cambiado a nuestro alrededor, y siento una profunda alegría porque el destino me llevó a tu tierra de adopción, y me acogiste con los brazos abiertos. Hoy tengo allí dos amigas, dos baluartes, dos buques insignia de todo lo que tenga que ver con la amistad, y una parte de mí mismo, de mi historia, que se quedó en la orilla del mediterráneo y que voy a buscar cada vez que me pica la nostalgia, fíjate, en sentido contrario de la carretera. Y me acuerdo de ti, de tu ayuda, de las veces que nos hemos reído, de las cosas que compartimos cada turno de tarde, en ese lugar en el que aprendí lo que no quería llegar a ser como profesional, pero que me dio tanta vida, que siento que dejé allí algo más que un puesto de trabajo. 

En Granada, el calor empieza a hacer de las suyas y añoro el aire de Málaga, porque hoy me acuerdo de ti... 


miércoles, 7 de junio de 2017

Aquí sigo...

No tengas miedo...yo te estoy esperando, te estaré esperando siempre, incluso cuando el paso del tiempo te haga pensar que me fui, una tarde de Mayo en el que sol me cuajaba. Ven, salta, aquí estoy, con mi mano presta a sujetar la tuya, como cuando sonreías al notar que el agua del mar te golpeaba en la cara, y yo te llevaba en volandas en nuestro principio de todo. Aquí sigo, mira a ambos lados antes de cruzar, aquí sigo, ten cuidado no vayas a caerte del sofá. Aquí sigo, en la música que me define y te recuerda que estuve, en las cosas que vuelven porque yo las llamo para ti, y en las que no te imaginas pero te tengo preparadas. 

Ven, mira atrás, y huye del calor de un Agosto que asfixia, que llega Septiembre y tus brazos morenos delatan que estuviste en la playa, siempre nuestra playa, colecciones de cristales y conchas que aún suenan dentro de su caja rosa. ¿Recuerdas? has crecido, eres la misma pero lo olvidaste, ahora eres tú la que abre la mano para abrazar lo que venga, y proteger a los tuyos de la estival tormenta, ahora son otros los que ríen cuando cantas, y te buscan corriendo cuando abres la puerta. Sí, aquí sigo, no sólo en la foto que miras de cuando eras niña y te besaba en la frente, no sólo en los libros que lees y en las notas que silbas, yo estoy en todo, te sigo despertando por la mañana cuando vas a llamar a tus hijos, y te pongo el desayuno mientras ellos se toman la leche. Te lavo la cabeza con cuidado de no salpicarte en los ojos y tú le das el pato a la niña que me llama abuelo. Aquí sigo, llevándote al colegio escuchando tus historias, aferrada a tu peluche y a tu infancia, mientras sostienes las suyas camino de su escuela. Aquí, en todo lo que haces llevas mi huella, en todo lo que fui yo llevaba la tuya, y ahora estás aquí, escribiéndole a tu hijo lo mismo que leías de mí, aunque tú ni lo imaginas. 

Aquí sigo, aquí estoy, no tengas miedo, te estoy esperando, te estaré esperando siempre, incluso cuando el paso del tiempo te haga pensar que me fui...


lunes, 5 de junio de 2017

La foto que no sale...


Siempre hay una foto que no sale; no sé el porqué, pero no sale...quizá porque la busco y no la encuentro, o precisamente no la encuentro porque la busco, ya que esa foto es, en sí misma, algo no programable. También hay un verso que no se escribe, como hay un cuadro que no se pinta, y una canción inacabada, cosas a las que les falta nada para ser todo, pero ese "nada" no aparece. 

Me he desesperado, y creo que sigo haciéndolo, porque yo quiero hacer esa foto; sin esperarla, verla y ¡zas!, sin más, sin pararme a mirar por el visor demasiado tiempo porque será efímera, sin pararme a medir tiempos y aperturas de diafragma porque será perfecta, y sin pararme a ver lo que retrato, porque no sé que será. Pero no la encuentro, quizá el "quid" de la cuestión esté en no pensarlo...lo mismo, hay que escribir el cuadro, y pintar la música, fotografiar el verso y, quién sabe, escribir la imagen...eso debe ser, puede ser que estemos tan pendientes de buscar acabar lo que queremos hacer, sin pararnos a pensar que, a lo mejor, la belleza, el arte, está en lo ilógico...puede que ése sea el método, "andar por andar andando" que diría Alberto Cortez, sin necesidad de ir buscando lo que puede que no encuentres. 

Quizá la foto que no sale no deba salir nunca, o quizá ya haya salido y no lo vea; quizá esté ahí, y no sepa mirarla, o quizá esté mirándome esperando a que la vea. El camino se me hace largo, la lluvia empaña mis ojos, y el frío entumece mis músculos, quizá sea todo más fácil, sólo haya que secarse la cara con la manga de una desgastada camisa, sentarse en el sillón y mirar más allá de la punta de mi nariz; quizá el aroma del café caliente sea el analgésico perfecto, y la película gastada de tanto verla el mejor remedio. Quizá todo tenga sentido mirando al mismo sitio, adonde hay que mirar, sin esperar nada más, quizá escriba el cuadro, para cuadrar la cuadratura del círculo (¡vaya galimatías!), quizá sea esa la respuesta...a ver, ponerse todos...¡pa-ta-ta!

viernes, 2 de junio de 2017

La calle de nuestros niños...

Yo tuve la mía, o las mías, que en mi bagaje de infancia cupieron aquella en la que vivía y esa otra en la que jugaba los fines de semana. Desde el balcón de casa, los negocios que dieran vida a la angosta calle que recibía el sol muy de mañana o de tarde, han ido cerrando, poco a poco, testimoniando la edad que ya empieza a cumplir y que va cambiado su fisonomía, si bien lo esencial no cambia, aunque sí lo hagan las personas que allí viven. Vieron mis andanzas infantiles las galerías abiertas entre los cimientos de los altos edificios en donde pasábamos las horas alejados del calor, y custodiados por las tiendas de siempre, que velaban por nuestra seguridad mientras despachaban a los clientes del barrio. Allí jugué a las chapas, haciendo carreras con las que le quitábamos a las botellas de cerveza y pegándoles en el dorso la imagen de los ciclistas de la época, Perico Delgado era el favorito, y que corrían empujadas por nuestros dedos a ras del suelo de nuestra vida. Los tapones de casera nos servían, también, para hacer equipos de fútbol que tenían que introducir un garbanzo entre las porterías hechas, las más veces, con pinzas de la ropa, aunque siempre había uno que tenía las de plástico y red, y que nos ocupaban las vacaciones, y los fines de semana. Todo se solucionaba con una llamada por teléfono de nuestra madre a la tienda de turno para que subiéramos a comer, y rápido salíamos corriendo. 

Mis amigos de la infancia, ay, distancia, son ahora padres de familia que se fueron del barrio, como yo, a buscar su vida fuera de sus muros, y a los que no veo casi nada merced a nuestros diferentes horarios, y mis juegos de niño se fueron borrando de sus paredes como se borran los rastros que dejaran nuestras bicicletas sobre el suelo recién mojado del portal. Claro, que la ley de vida cobra un precio muy alto, y ahora tengo otra calle que he hecho mía, aunque nada tiene que ver con la que tuve, y por la que voy en pos de los pasos de otras risas, otros juegos y otros vecinos. El tiempo, esa máquina inexorable de deconstrucción, se ha encargado de que, ahora, mis amigos de la infancia y yo hayamos hecho nuestra, como ayer hicieran nuestros padres, la calle de nuestros niños...

miércoles, 31 de mayo de 2017

Sonetillo del tren...


Dos trenes van recorriendo
el raíl de mi existencia.
Uno, fatal persistencia,
la vejez me va trayendo.

En el otro están metiendo,
sin atisbo de clemencia,
la juventud, la inocencia,...
y pronto estará partiendo.

Uno me trae los temores,
ésos que ayer no existían
cuando sólo había fulgores.

El otro, una alegoría:
cambia ocasos por albores
siendo, mi tiempo, la "vía"...

lunes, 29 de mayo de 2017

Cosas de blog...

Ella es Andaluza, sevillana, bética y sus devociones van, a medias, entre Santa Catalina y san Juan de la Palma. Ella es mujer, pero no una mujer cualquiera, sino una mujer que escribe; y lo hace con una sensibilidad que hace que, al leerla, todo gire en torno a lo que escribe y a ella. A mí me ganó, hace ya unos cuantos años, cuando yo sólo sabía que me gustaba escribir, y punto. Pero ella estaba ahí, con ese nombre tan puramente sevillano, para decirme, desde el alma de su blog, que si a uno le gusta escribir no basta con hacerlo para él mismo, sino que hay que escribir para los demás, porque no hay nada más bonito que escribir para los demás, sobre todo si los demás no te conocen. 

Gracias a ella decidí abrir una ventana al cielo de Granada, para hablar de sus cosas, de las mías, y de todas las que me fueran surgiendo, inspirado en ese rincón suyo que huele a sal de Sanlúcar, sabe a "Rinconcillo", suena a Triana y mira  a Sevilla, y cautivado por la sencillez con la que cuenta todo, dice todo y escribe todo. La Dama que se "escondía" detrás de su sevillano nombre me enseñó que los sueños se consiguen, pero hay que luchar por ellos y, ahora, se lo dice, también, a mucha más gente desde su Azotea en el Correo de Andalucía. Por ella he leído a muchos autores, he conocido poetas, escritores que están ahí, pero hay que buscarlos y encontrarlos, y he deseado perderme donde el sol ilumina unas barcas de atardecida, y la sigo, porque me veo reflejado en ella, y porque sigue siendo un puntal importante sobre el que se asienta esta página desde la que, tres veces a la semana, cuento mis cosas a quién quiera leerlas. 

Ahora, el blog desde el que empecé a conocerla, se ha expandido al mundo, en forma de novelas, y la Dama dejó de ser la Dama para ser Reyes, y seguir enamorando a gente con su sutil escritura, desde ese "rincón selecto de la tierra, que es Sevilla"... 

Hasta aquí, la historia resulta interesante, pero ya os digo yo que es preciosa...hay otra mujer, del Realejo, afincada en Sevilla, muy cerquita de la Virgen de la Hiniesta (yo todo lo ubico según devociones), que se fue a Híspalis a estudiar Bellas Artes y allí se quedó, aunque mirando de reojo su Granada. Ella compartió conmigo las aulas más importantes, las de la infancia, y la vida nos hizo separarnos y reencontrarnos, y nuestra amistad es tan especial como la forma en que ella trata las cosas, dada su delicadeza de artista. Reyes y Montse no se conocen, pero bastó que yo leyera en facebook que la una firmaba su nuevo libro en Sevilla, para que llamase a la segunda y le pidiera un favor...¿qué creéis que pasó?...que allí se fue Montse, compró el libro, le pidió a Reyes que se lo dedicase a un chico de Granada amigo suyo que tiene un blog, y gracias a ese gesto, yo soy ahora el tipo más feliz del mundo...

Muchas gracias a las dos, sois maravillosas...

viernes, 26 de mayo de 2017

Paseo...

Soy de pasear, ya que paseando se descubren cosas que, a veces incluso, pueden llegar a ser tesoros según sea el ojo que las ve, o la mano que las coge. Soy también de salir de Granada, de dejar mi zona de confort para buscar nuevos sitios, nuevas fotos, nuevas letras con las que llenar mi siempre vacía libreta, y empaparme del alma de cada sitio para hacerlo un poco mío, y enriquecer mi colección de imágenes que vislumbrar después, cuando la tela translúcida del tiempo me las muestre de otro modo. 

En mis paseos, la cosa más simple puede ser extraordinaria, quizá porque nunca los hago sólo (bueno, de vez en cuando), y siempre me acompañan personas extraordinarias que aumentan, más si cabe, la ya de por sí enorme carga emocional que pongo en cada cosa que intento. Para llegar a los sitios, si somos de Granada, mejor andando, ya sabéis, pero en todas las ciudades eso no es posible, por lo que hay que desplazarse si queremos encontrar nuevas perspectivas, que es lo que cada cosa tiene que ofrecernos, ya que un mismo lugar es el mismo lugar siempre, pero lo hacemos único cada uno de nosotros, con nuestra perspectiva. 

Así, recorrer Sevilla en coche, llegar a las puertas del Parque de María Luisa, y dejarte llevar por el color, la luz y, como siempre, la compañía, es un alimento para el alma. Recorrer, sin prisa, nunca tengáis prisa cuando visitéis una ciudad, la Plaza de España y que se te llene la mente de "Suspiros de España", sentarte y disfrutar de una cerveza fría y un montadito, mientras juegas con esa niña rubia que es como tu sobrina, y hablar de lo que tanto te gusta con los amigos de verdad es un ejercicio que habría que hacer cada fin de semana, aunque la distancia no nos permita más que cada seis meses, por lo que se coge con más ganas el momento, y te llena mucho más. 

Paseando, me fijé en el contraluz de la tarde a través del muro del edificio que preside la plaza de los españoles en Sevilla, y busqué la foto que quería, porque después ella me hablará siempre que la mire, de mis amigos, de su ciudad y del tiempo que va pasando. Alguien sólo verá una farola, pero yo veo un domingo luminoso, una ciudad para vivirla a cualquier hora, y de un más que agradable paseo...

miércoles, 24 de mayo de 2017

Asonancias...


Si la vida es el regalo que nos dan sin merecerlo;
si nuestros años son prestados y luego hay que devolverlos,
si mis sueños son los tuyos y los tuyos son eternos,
si mi alegría es el aire que pone a tu pena consuelo.
Si mis ojos que te miran no saben cómo hay que hacerlo,
y les puede la vergüenza de morir en el intento,
si mis versos son la prosa de aquel que inventa tus besos….
déjame vivir contigo, porque quieras, porque quiero.



Si tus manos son el asa que sirve de agarradero
a estos pasos titubeantes que nunca encuentran sendero,
si tu risa es el rumor de la fuente y el riachuelo
que aportan agua de vida al mar de mis sentimientos;
si tus abrazos pequeños me cogen el pecho entero
y tus palabras me suenan a la música del cielo;
si existo porque tú eres y soy lo que tú has dispuesto…
déjame escucharte siempre, aún sin estar despierto.



Si te busco por la noche y durante el día soy ciego,
que ansía los rayos de luz que tú emites con tu cuerpo;
si necesito mirarme en tus ojos cual espejo
y quiero saber que sabes que, o vivo por ti o me muero.
Si mis errores no fallan si tú los ves como aciertos,
si tu existencia es razón que a este loco vuelve cuerdo,
si soy poeta sin musa y no hay sol, ni más destellos,
que el blanco de tu sonrisa y el brillo de tu cabello,
déjame poder mirarme para siempre en tu reflejo.



Déjame ser el jinete que galope por tu viento,
déjame llevar tu paso cual si fuese costalero,
o vuélvete carnaval y yo me torne en coplero,
para poder escribirte lo que me sale de dentro;
déjame ser ese yunque donde se bruñe tu acero,
y sé tú la princesita para ser yo tu escudero;
vuélvete esa rosa fresca que dure un invierno entero,
déjame ser el columpio en que se mece tu juego,
y préstame juventud, y fuerzas, y entendimiento
para verte ser mujer mientras que yo me hago viejo…

lunes, 22 de mayo de 2017

Al amor vacío...


Me habrás de venir buscando,
no sé si me encontrarás
que, a fin de cuentas, te vas
sin saber “por qué” ni “cuándo”.
Al fin me cansé, esperando
que vinieras a abrazarme,
me cansé de no mirarme
mientras mi tiempo pasaba.
Hoy sé que no te encontraba
porque no sabías buscarme.

viernes, 19 de mayo de 2017

Granada en cien fotos


Instantáneas se suceden, una a una,
con falta de color y despintadas;
la colina sí es la misma, mi Granada
ha tiempo que lloró por su fortuna.

Semiocultó el tiempo aquella luna
tantas veces dibujada, abocetada,
esculpida, escrita, imaginada,
por errantes manos oportunas.

Granada, otrora cuna de poetas
del amor y las musas siempre dueños,
huérfana quedó, duerme incompleta.

A sus calles, anfitrionas de los sueños,
barriéronles la esencia; en sus macetas
florecen, con penar, sus desempeños…

miércoles, 17 de mayo de 2017

Juegos...


Está sentada, no se sabe muy bien cómo, ya que ella es de no parar esté dónde esté, y los nervios se la comen de las ganas que tiene de correr a su encuentro. El otro, o la otra, según se mire, que el compañero de juegos no tiene sexo (o los tiene ambos), se acerca sigilosamente hacia ella, como si no quisiera que notara su presencia, pero eso es imposible; se aproxima, la roza, y ya está ella saltando otra vez hacia detrás, porque de lejos, quiere jugar, pero de cerca ya es otra cosa. 

Con el paso de los minutos se van entendiendo, uno y otro saben ya como actúan, cómo piensan, y aunque el otro, por ser más viejo, sabe muchas más cosas que ella y no debemos fiarnos del todo de él, se va adaptando a ella, hasta que se parece que se van a compenetrar y poner de acuerdo. Ella sigue a lo suyo, sentada en el suelo acercándose también, poco a poco, pero él la descubre y salta rápidamente hacia ella para que ésta vuelva a gritar entre risas y suba de nuevo para arriba buscando nuestra complicidad. 

Nos gusta verlos juntos, porque somos amigos de él desde hace mucho tiempo, ya que nos vio nacer a ambos, y nos ha reunido unas cuantas veces a toda la familia para compartir algún que otro rato juntos. Días, semanas y algún mes que otro, tardes sueltas que no te ocupan ni las ocupas, y que inviertes en pasar unas horas junto a él, contándoos las cosas que os han pasado durante el tiempo que no os habéis visto. Cuando la veo jugar, correr de un lado para otro, buscándolo, llamándolo, me veo a mí, con su misma edad, haciendo exactamente lo mismo, y él sigue, a pesar del tiempo transcurrido, como el primer día que me lo presentaron...qué cosa es ésta del paso de los años, en la que el deterioro no afecta por igual, en ningún caso.

Ella sigue moviéndose, torpe e insegura; me mira y se ríe, me dice que vaya, mientras su madre sufre porque la ropa no es la adecuada, y yo me quedo quieto, mirándola, riéndome, y cogiéndole la mano para que pueda seguir jugando, por lo menos hasta que sea la hora de volver a casa....

Ella lo busca,
pero él no espera;
ella lo llama, 
él la contempla.

Suben y bajan
mor de los vientos,
del mar, las olas.
Ella lo quiere,
si juegan juntos
sus pies se mojan...

Así es la vida;
siempre atardece,
pasan las horas.
Ella se seca,
la mar busca otra
noche,
desnuda, y sola.

fuente fotografía pixabay

lunes, 15 de mayo de 2017

Los comienzos...

No sé responder, la verdad. No acierto a emitir una respuesta coherente sin que falte a la verdad por algún u otro lado, y es que es muy difícil descifrar en unos segundos qué fue antes, sí el huevo o la gallina. Si me pongo a rebuscar en el cajón desordenado donde se almacenan (algún día pondré orden y veremos a ver qué pasa) todas las cosas que fueron, hay varias que me acercan a mis orígenes cofrades, que podrían arrojar algo de luz a ese vacío en el que, inevitablemente, vive todo lo que a esta época se refiere, porque fueron muchos los que contribuyeron a que yo, hoy, sea el "jartible" que soy, con mis puntos y mis comas.

Los años no pasan en balde, así que resulta harto complicado vislumbrar tras los visillos del tiempo que ha ido pasando cuál de las imágenes es más antigua y, por tanto, merecedora de ser llamada la pionera a partir de la cual se fue construyendo mi bagaje cofrade, así que no sé qué contestar. Podría ser una desaparecida para el itinerario procesional Plaza de Bib-Rrambla (lateral izquierdo según se mira desde la calle Príncipe), detrás del kiosco de las flores y frente por frente de la juguetería, viendo pasar la efigie de un Cristo con la cruz a cuestas (ignoro a qué hermandad pertenecía), mientras mi paciente (y valiente) madre se desvivía por meter en vereda a cuatro niños cuyas edades estaban separadas sólo por cinco años, o esa otra en la que un paso de palio, desdibujado el rostro de la Virgen por las tufaradas del incienso, avanzaba subiendo la rampa de la catedral y yo, muy pequeño y en primera fila, pegado a sus rejas cerradas (no siempre se ha entrado dentro de la S.E.O granadina, como sabréis) me agarraba a las piernas de mi padre para que no me arrastrasen a empujones mis vecinos de pipas y "¿ésta cual es?, aunque siempre sea la Virgen de los Dolores.

Cualquiera de las dos podría ser la primera, cualquiera de las dos me vale como comienzo de esta andadura que he ido enriqueciendo con momentos importantes a lo largo de los años; cualquiera de las dos me pega un pellizco que retuerce por dentro, cada vez que vuelvo a mirarlos con los ojos de la primera vez. Después de estos, otros en los que mi padre, cansado del trabajo del día entero, todavía tenía fuerzas para cogerme de la mano y, así, llevarme hasta la Plaza Nueva donde, ahora sí que la veo, la Esperanza volvía al templo. Recuerdo que le hablaba a la cuadrilla, desde dentro, para mí, como presintiendo en mi cuerpo de niño que algún día escucharía, desde abajo, al capataz batiendo las andas de la que manda en Santa Ana. Otros, distintos, pero igual de intensos, cada Miércoles Santo de mañana para acompañar al que muere en taracea y recorre la ciudad en total oscuridad para que sólo sea su luz la que nos salve...

Así me he ido formando, así me han ido haciendo; con estos cimientos he llegado a hablarle de tú a mi Semana Santa, a mi ciudad, y a sus tradiciones, ya que la mejor forma de ser de tu ciudad es integrarte en su folclor, porque es tuyo y suyo, y así te sientes parte de algo importante, aunque tú no seas más que la última "piececita" del entramado. Así he llegado hasta aquí y, cuando estoy escribiendo esto gracias a que una amiga me preguntó cómo vivía yo las hermandades, y por qué había entrado a formar parte de ello, siento que mi manos están fuertemente sujetas, protegidas y seguras, otra vez, como antes, como siempre, calle Reyes Católicos arriba, porque he vuelto a ser niño, y mis padres me enseñan su Semana Santa...

viernes, 12 de mayo de 2017

Poniéndole texto a una foto...


Ella estaba sentada, allí mismo, sobre la misma piedra que daba al lago, donde de niña pasaba todas las vacaciones. Las que más le gustaban eran las de verano, claro, cuando todas las cabañas se llenaban con las familias de siempre y ella jugaba con los demás niños, que después fueron los demás adolescentes,...Ahí es donde estaba realmente, no jugando con la espiga a hacer círculos sobre el espejo del agua para que la física ondulatoria hiciera el resto y toda la superficie se llenara de anillos concéntricos hasta donde alcanzaba la vista. No, ella estaba más allá del sol entrando y saliendo del agua como bañista omnipresente, más allá de la arena del fondo que se veía a través del limpio cristal, húmedo y transparente y, por supuesto, mucho más allá de sus actuales cuarenta y pocos, escuchando tras de sí las risas de Abril y Cloe, gemelas en todo, pero en todo, todo. 

Ella estaba en sus catorces años, cuando cogía la bicicleta y salía cuesta abajo hacia la cabaña 5, donde Alberto le despertaba algo más que la curiosidad, y por eso lo buscaba, es decir, lo buscó, y lo descubrió una tarde fresca al amparo del sauce; también se descubrió a sí misma, pero en aquel momento no lo sabía, perdidos sus ojos en el próximo camino por si alguien los encontraba. Ahora todo era distinto, la risas de sus hijas le recuerdan a las suyas, y en sus ojos ingenuos y despiertos ve también su ingenuidad de entonces, que todavía le juega malas pasadas cuando Alberto pasa por la puerta de su cabaña, y le guiña, mitad malicia, mitad complicidad, como buscando en su nuevo "look" los cabellos rubios que mesaba bajo el sauce...un golpe de agua bañando sus manos la saca de su "abandono", y corre hacia las niñas que la reclaman para el almuerzo, ahora es primavera en el lago, pero ella, cuando vuelve, vive siempre en verano....

A mi amiga Judit Paradinas, por los ratos de luz de seguridad, proyector y desayunos.

miércoles, 10 de mayo de 2017

con tu cara...




No espero que la belleza se supere
al llegar de nuevo primavera;
no espero convertir lo que no era
ni espero que el que espera desespere.

Sólo quiero que lo intente, que se esmere,
que se afane en crearlo, si pudiera;
que inventase, para siempre y a mi vera,
algo mejor que tú y que me lo diere.

Al procurarlo, de seguro que erraría,
es imposible encontrar, aun si buscara,
otra que dé más luz cuando sonría.

no habrá nota que más dulce sonara,
ni sonido mejor, ni más poesía
que la rima de tu nombre con tu cara.

lunes, 8 de mayo de 2017

a los cuarenta!!...

Aquí vamos, ya no hay marcha atrás, ya hemos empezado la carrera tras el pistoletazo que marca la salida, y espero ir dejando atrás la misma a buen ritmo, para poder llegar a la meta sin muchos estragos en mi integridad. Hoy empiezo mi vida, no es que nazca de nuevo, es que la empiezo realmente. De pequeño no entendía bien la frase esa que dictaba la sentencia de cuándo empezaba la vida, pero hoy día la entiendo perfectamente, y me parece hasta lógica.

Hasta aquí hemos llegado, con mis andanzas juveniles, mi adolescencia rebelde (lo que me dejaban), mis granos en la cara y mi cambio de voz en la desastrosa pubertad; mis vinilos y casettes y mis recién estrenadas fuerzas bajo los pasos. Atrás se quedan mis dudas, la facultad, las lavadoras llenas de ropa negra (perdona mamá), por mor de los entrenamientos, peñas y partidos de fin de semana, y las tertulias cofrades en el zulo del Armillicas, donde cambiábamos horas de estudio por café con leche sobre suelo de madera. Las tardes de "running" en los paseíllos universitarios, en el parque de García-Lorca, en el carril-bici, y las rodillas echadas literalmente abajo cuando no sabía que los porteros de fútbol (viva el césped) teníamos que tragar barro para llegar a ser alguien; menos mal que luego el fútbol sala y los pabellones cubiertos me aburguesaron. Atrás queda el vodka con Lima (aarggh), el Vat-69 con Pepsi (pufff), y todos los "matarratas" que nos hicieron fuertes y nos cementaron el hígado (gracias a ellos hoy soy un gourmet, y me gusta). 

Hoy empieza mi vida, que sí, porque tengo una familia que me la llena, unos ojos que me sonríen y que, grande Manuel Carrasco, se apellidan igual que yo. Tengo la elegancia hecha mujer  a mi lado, y un trabajo que me permite disfrutar de algunas cosas, y vivirlas todas. Por eso, hoy que es ocho de Mayo, este Tauro que empieza a peinar canas, hace balance de todo lo que dejó atrás, eso que constituye su pasado más o menos lejano, y hace mezcla para sentar las bases de lo que va a ser mi vida, y me quedo con todo lo que sé gracias a lo que he vivido. Una amiga me dejó una vez un comentario en este blog, diciendo que "del pasado, lo aprendido"...hoy la hago mía, y abro una nueva libreta en blanco, con las pastas duras y doble línea para escribir bonito, en la que quepa la primera parte de esta vida que, ya sabéis, empieza a los cuarenta!!     

viernes, 5 de mayo de 2017

Granada en cien fotos


El paseo resulta agradable hasta la casa casi centenaria, desde que dejamos el coche, porque en Granada hay que olvidarse del coche y pasearla, que es la única manera de sentirla, puesto que el alma de Granada está en sus calles, en sus gentes, y en la luz que juega constantemente con ellas llenándolas de unicidad.

Cuando, tras la antepenúltima cuesta de adoquín llegamos a la explanada que precede al portalón que sirve de acceso a la casa, poco podemos imaginar lo que se esconde entre sus muros, salvo que seas un alumno aventajado y ya hayas pisado anteriormente sus losetas, y sorprende, vaya si sorprende, la vida que se oculta, nunca mejor dicho, en el jardín de la vivienda. Sus ventanas se asoman a un vergel en el que florecen, estación por estación, un sinfín de árboles y plantas, y el silencio se apodera del entorno, que hasta podríamos decir que se trata de un convento de clausura, tal es la calma que se respira. Sus moradores, viven ajenos a bullicios urbanos, y es que esta casa es como si no estuviera en la ciudad, como si estuviéramos a muchísimos kilómetros, como si el campo fuera lo que la rodea y no la urbe. Cómo no va ser bonita Granada, si hasta que no la tuvieron en su poder los Reyes Católicos no cesaron en su batalla...

La Alhambra se alza impresionante sobre el verde bosque de la que fuera otrora vivienda de marqueses, y el tiempo se para ante mí, mientras me siento en un banco al frescor de la tarde y bebo un vaso de agua del "pilarillo" que, muy próximo a mí, me ofrece el líquido elemento como el mayor de los trofeos, saciando mi sed, pero no mis ganas de Granada...

miércoles, 3 de mayo de 2017

Tres de Mayo...

Cada año, al llegar el tres de Mayo, se me vienen  a la memoria tantas cosas, que mi mente no tiene tiempo ni lugar para acomodarlas y, por eso, algunas se me van olvidando. La primera es que hace ya nueve años que empecé con esto del blog, más o menos por estas fechas, hablando de esta festividad; y, el resto, son imágenes que se me van agolpando, sucediéndose sin ton ni son entre los huecos de mi mente, para que hoy las rescate del olvido. Me veo de niño, en cruces habilitadas en solares que ya no existen, por haber sido edificados, junto a mis hermanos pequeños, que me saludan desde las fotos de álbum en casa de mis padres, y me veo, también de adolescente, paseando por el Albaycín junto a niñas de las que apenas recuerdo sus caras, mucho menos sus nombres, y compañeros de instituto que dejaron de ser compañeros tiempo ha, y el instituto también. 

Cada tres de Mayo me voy a tararear (que no bailar) sevillanas con mi oído enfrente del otro, a tomar "rebujito" fresquito en la cruz del colegio, o asomado al balcón de mi abuela donde la calle se cortaba al tráfico rodado; también, más abajo. la calle Alhamar se nos presentaba de manera diferente, con menos coches, menos vecinos y quién sabe si más solera. Me veo, después, en las Cruces de mis hermandades, de Nueva de san Antón al Centro Comercial Neptuno, y de éste a la plaza del Humilladero, pasando por el teatro de los escolapios cuando las "salaíllas" y las raciones pagaban el viaje a Roma de la Virgen del Mayor Dolor. Cruces de cofradías de amigos, plaza de las Pasiegas, de Alonso Cano y algún año que otro en la Fuente de las batallas, recuerdos gratos todos ellos que tapan aquéllos que no lo son tanto y que acabaron con la fiesta tal y como la entendíamos los granadinos, que tuvimos que ver como el desmadre atropellaba nuestras tradiciones.

Este año vuelven las barras, sólo para contadas asociaciones y que cuenten, además, con varios años de emplazamiento, por lo que puede que volvamos a recuperar parte de la esencia que durante años hemos visto clausurada, y espero que aprobemos con nota, que no cedamos ante la borrachera de calle y foránea, que sepamos defender con uñas y dientes lo que vamos a recuperar este año y que, en un futuro, Granada vuelva a ser el referente que fue, no gracias al botellón ignorante, sino a la sabiduría, el señorío y el saber estar de una ciudad, Granada, que se vuelca con sus festividades más típicas sin desvirtuarlas. Espero que este año a nuestras cruces no les tengan que poner ni un "pero", y que volvamos a disfrutar como tantos años lo hicimos, de las familias, de las mujeres vestidas de flamenca, de los recuerdos y de las Cruces, de nosotros depende.

Granadinos, a la calle, que hoy es Tres de Mayo... 

lunes, 1 de mayo de 2017

Barco en botella...


No sé si alguna vez os habéis planteado cómo se siente un barco en una botella…cómo respira un navío que fue concebido para surcar los siete mares empujado sobre las olas por los vientos de cualquier lado, cuando lo destinan al dique seco de una acristalada cárcel desvalorizando su esencia…así, sin más, se mete un elefante por el ojo de una aguja, y el barco queda anclado, por mor del pegamento y la pericia del maquetista, relegado a ser mirado a través de una ventana estanca cortado el aire por el corcho que hermetiza todo y lo hace vano…

Así me siento yo, enclaustrado en una botella de grandes escaparates por los que el sol se cuela hasta cegar y sentado en blancas sillas en las que espero, desesperando, a que alguien se digne entrar a preguntarme, pero sin intención de escuchar lo que le digo. El barco soy yo, el alma libre es la mía, fotógrafa y poeta, hermetizada en la vana realidad de la bata blanca y el gabinete apagado. El alma de escritor venido a venos, que envidia a quien crea para conmover desde las letras y que sueña, soñar es gratis y reconforta, que sus inquietudes hagan sentir al que pase las páginas, embriagándose del olor a nuevo y de lo que le descubren, siempre de manera distinta, los párrafos manuscritos. El alma de fotógrafo romántico, también es la mía, que ansía, por donde va, que sus fotos le cuenten a alguien todo lo que siente, sin decirlo, y que apenas inmortaliza mentalmente infinitas escenas, relegado a despachar anteojos sin amor propio ni orgullo por lo que hace, que éste hace tiempo que lo mermaron las compañías de saldo y redes no tejidas, pero que lo acepta y agradece porque de lo que le apasiona no se come, y de lo que se come…ya se sabe.

La bata me ahoga, me asfixian las paredes blancas, en los cristales de las gafas sólo se refleja mi hastío y mi cámara espera mejores momentos encerrada, como el barco, en el estuche donde convive con los objetivos, como el arpa de Gustavo, a esa "mano de nieve" salvadora, que la saque de su olvido. La profesión hace tiempo que dejó de aportar algo nuevo para mí, mientras que mi currículum se engorda con cursos de reciclaje inservibles y obligados y algunos años de experiencia, aletargando mi pluma, que se resiste, no obstante, como mi mente, que siempre urde algo para dejar volar mi mano sobre el blanco papel que tan bien me entiende…

La palabra que mejor me define es mediocridad, uno más de los infelices que, a diario, se sumergen en el océano de la labor profesional para traer el pan a la mesa de su familia, sacrificando con ello aquello que le da la vida, y que sólo recupera, muy de vez en cuando, cuando el cansancio del oficio con beneficio le recuerda que tiene alma, que tiene vida, y que ésta todavía le va a brindar muchos momentos que inmortalizar, aunque tenga que ser mentalmente, y a destiempo, mientras pasan los años y el polvo, inexorable, tornando a gris el barco en botella...

Fuente fotografía: La vida cotidiana
 



viernes, 28 de abril de 2017

El cartel...



No hay más cartel, escucha, buen amigo
que aquel en que se muestra nuestra historia;
no hay más verdad, lo sé, que la memoria,
que oculta nuestro ayer, tras los postigos;

mas el ayer, efímero, es castigo
del presente que se va tras de la euforia;
lo bueno, para bien, es que la noria
nos vuelve aquí a citar como testigos.

Un año pasará sin darnos cuenta
y ese cartel será el protagonista
de la semana que pasa desatenta.

Llegaremos hasta ahí, siendo optimistas,
Desempolvando, una vez más, la vestimenta
para apuntarnos, juntos, en su lista.

A mi amigo Jose Moreno Ferro, por la fotografía, y por ser fiel compañero de batallas en las noches del esparto.


miércoles, 26 de abril de 2017

Todo lo que en su vida ha amado...


Ella es "blogger", claro, no por vocación ni por convicción, pero es el resultado de la rabiosa actualidad que demanda a las "influencer", cada día, su vital dosis de zapatos "cool", camisas y blusas "top" y pantalones y bolsos "lo más" que las "it girls" de moda le van sirviendo en su "smartphone". Lo grave no es que se esté quemando la vista estando todo el día pegada al teléfono, o que su casa tenga detalles de las antes mencionadas "it girls", sino que la belleza estereotipada y sólo al alcance de niñas "monas" (o eso creen) y adineradas le esté quemando la moral y hasta la autoestima.

Ella se levanta tomando en el desayuno un plato de lo que ellas han hecho el fin de semana y se bebe, sorbo a sorbo, mecánicamente, un vaso lleno de fotos maravillosas en las islas más "chic" del momento, a donde ha ido a pasar la chica el fin de semana con su perfecta familia. No lo critico, ellas se ganan  la vida, pero a ella se la están quitando y no se entera...No le gusta su ropa, porque no hay tendencia en el ropero, no le gusta su casa, porque en el "instagram" de "Pitita Repuca" no hay nada que se le parezca a lo que, con tanto esfuerzo, han construido su marido y ella, que ahora nada en las aguas de un olvido próximo, brutal y descorazonador. Dicen las noticias que los móviles están causando adicción entre nuestros jóvenes, hasta el punto de que les crea ansiedad no poder mirar las redes a cada rato, perdiéndose con ello no sólo las horas del necesario estudio que alimenta la mente y nos hace libres, sino la vida que hay a su alrededor, las sonrisas y los besos, y la forma en la que el sol entra en el salón llenándolo todo de armonía. 

Ella almuerza con "pinterest", se acuesta leyendo la revista "El mueble" y desoye las palabras de quién la mira, en esta nueva anorexia de nuestra época en la que el plato de comida ya no lo desprecian, pero no les alimenta. Quizá la única manera de hacerla de nuevo suya sea hacerse un blog en el que su hijo vuelque sonrisas y abrazos en sus "posts", que contenga vídeos de lo que han hecho el fin de semana en el parque de al lado de casa, en el que se vea cómo su pequeño, que se está haciendo mayor, se mancha los dedos y la boca con el chocolate de un "kinder"...la sorpresa, digo yo, será que su madre los lea...  

Llevo escuchando un tiempo a un cantante español algo así como "todo lo que en mi vida he amado, es una canción, un teatro, y a ti"...ella, algún día, a lo mejor podrá reencontrarse con esa mujer que fue, y recordar todas las cosas buenas que se le han ido escapando de las manos, es decir,  "todo lo que en su vida ha amado"...

lunes, 24 de abril de 2017

La Pasión...


A veces no hay más Pasión
que la que uno dentro lleva.
Nos parece que es tan grande,
que no ahoga pero aprieta
robándonos el aliento,
mermándonos nuestra fuerza.

A veces, nuestra pasión,
nos envuelve y atormenta;
nos hace buscar, al lejos,
lo que tenemos tan cerca;
y nos hunde, en nuestro egos,
con todas nuestras miserias.

A veces,  si retiramos,
de los ojos, la antojera;
nos paramos a pensar
en lo “grave” del problema
y entendemos que, al final,
esa pasión, por ser nuestra,

es tan mísera, tan pobre,
tan ínfima, tan pequeña…
quizás podamos sentir
corriendo por nuestras venas
la sangre que quiso Dios
que nuestras almas tuvieran.

Así veríamos más claro,
que la pasión verdadera
es la que trae Jesús
una tarde Albaycinera
cuando baja hasta Granada
delante de Nuestra Estrella.

viernes, 21 de abril de 2017

Granada en cien fotos


Cuando paseas por Granada, dejándote caer por sus transitadas calles, es bueno a veces meditar un poco acerca de qué es lo que se está viendo, o qué aparece ante tus ojos, para entender así cómo Granada se hizo Granada, mucho antes de que nuestros pies deambularan por su pavimento. Al bajar la calle, bañadas las paredes por el sol de mediatarde un domingo cualquiera, me fui contagiando del ambiente que tiene mi ciudad los días previos a una de sus fiestas grandes, me dejé arrastrar por la euforia, por la proximidad de los días, por el clima primaveral que todo lo inundaba ya, por la belleza del instante y las mano en las mías de las mujeres más importantes de mi vida, y disfruté tanto, que no tuve menos que dejarme llevar por todo eso y enfocar por el visor la puerta que se asoma a la fotografía como un general se planta ante su tropa, serio, altivo y firme, sabedor de que todo responde ante él o se atiene a las consecuencias. Una puerta, una escalinata, el barrio del Apóstol, la tarde en calma, y el ruido de tacones, risas, platos que se trajinan en las terrazas colindantes, me hicieron pensar por un instante en lo que tuvo que pensar aquel que encargó tan solemne obra para que perdurara por los siglos de los siglos y concluí que estoy totalmente de acuerdo con él...Granada bien vale un imperio. 

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
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