viernes, 29 de enero de 2016

Tú vas arriba...

Hoy comienza todo...y eso que sólo es un viernes frío de Febrero en que iremos aletargados por la baja temperatura con las coplas de algún genio de la comparsa aún en la boca, escupiendo versos y con la carne de gallina. Un viernes tan sólo, no te olvides, pero uno en que limpiamos con esmero esas viejas zapatillas que sólo sirven para esto, y que posiblemente sepan tantas cosas como las que sabe su portador, o quizá más. Un viernes, sí, fin de semana; mientras unos lo comienzan con sus parejas en algún restaurante, o llenando sus oídos de música y sus labios de alcohol, otros cogeremos el coche, dejaremos a nuestras familias, a nuestros hijos (los que todavía no podemos llevarlos con nosotros) para acudir a una cita que no parece importante, pero qué equivocados están los que así piensan...

Esta noche, mientras que deambulamos por el inhóspito lugar que es siempre un polígono industrial, iluminado por tristes farolas de tenue luz amarillenta, cuando el relente de la noche se meta por los costeros, nosotros sentiremos calor imaginando que unos faldones esconden nuestro trabajo. Pensaremos, con nuestra mente de primavera, que la luz entra por los respiraderos, que el incienso lo envuelve todo, y que una camisa con un escudo y un nombre sustituye a las camisetas térmicas, a los forros polares, y que las manos no duelen, por frías, al agarrar el palo firmemente. Esta noche nuestros pensamientos volarán lejos, más allá de un local y de una noche gélida, para quedarse con esos que nos despiden en la puerta cada viernes de Cuaresma por la noche; hoy, también, empezará a redactarse la hoja de peticiones que cada uno tiene, y ordenaremos los motivos que nos llevan a hacer lo que hacemos porque, aunque Tú quedas lejos, allí en tu casa junto al Darro, estás muy cerca de nosotros, no en vano nos reunimos en tu nombre, y cada uno lleva consigo un surtido de "cosillas" que necesita pedirte, quiere pedirte, y tiene que pedirte. Por eso, Madre mía de la Esperanza (qué bonito nombre tienes, Hija...) esta noche, cuando empiece todo, y nuestro capataz se ajuste las gafas antes de llamar al paso en su ritual de todos los años, cuando notemos la noche granadina en nuestros pies, en nuestras manos, y en nuestros huesos...ya se habrá desatado el nudo que deshará la madeja de la Cuaresma, ya no podrá pararse la máquina y, aunque muchos piensen que no tiene sentido ir a cargar cemento una fría noche de Febrero, para nosotros, ésos a los que nos dejas ser tus costaleros, todo volverá a tener sentido porque, desde ya, Tú vas arriba...

miércoles, 27 de enero de 2016

Dejad que los niños se acerquen a mí...


Él lo sabía, y por eso pedía que se acercaran...Él, en su infinita bondad e inteligencia, sabía que los niños podían aportarle todo eso que Él buscaba en el género humano, la ingenuidad, el altruismo, la bonhomía, la sincera sonrisa, y por eso necesitaba que, allá adonde fuera, los niños se le acercaran. 

Él salvó a la humanidad del pecado, murió por nosotros, abrazado a la cruz de nuestros males y entregó su vida, sin pensarlo, para que nosotros no tuviéramos que soportar ninguno...pero no estaba preparado para esto. Él no pensaba que en el  mundo cupiera tal maldad, tal atrocidad. Él no imaginaba que en el mundo hubiera "gente" que no quisiera ser salvada y cometiera acciones que hacen asombrarse al mismísimo Satanás. 

Él, cuando sentaba a un niño en su regazo, cuando dejaba que le acariciaran el pelo, y la cara, no podía imaginar que en esta horrenda y espantosa actualidad que ahora vivimos, falta de valores, de respeto, de amor y de todo lo que Él nos enseñó, hubiera malnacidos que fueran capaces de atentar contra ellos, que son la indefensión por excelencia, que no hacen mal a nadie, que no han pedido venir al mundo y que no tienen culpa de que algún desgraciado no merezca vivir ni llamarse humano. Él no podía pensar que animales (y que me perdonen ellos) sin escrúpulos utilizarían a un niño como vehículo para hacer daño a una mujer, pero es que tampoco imaginaría que los hombres seguirían haciendo daño  a las mujeres...

Hoy tengo el alma rota, como casi todos los que somos padres y nos ponemos en el lugar de esa madre, semidesnuda y ensangrentada, abrazada al cuerpecillo, casi inerte, de su hijita. Hoy siento tal rabia que me pregunto si alguna vez alguien no se dará cuenta de todo esto y permitirá que a ese malnacido (y a otros muchos como él) le paguen con la misma moneda, en el acto, sin juicio y a manos de los abuelos, los tíos, o todos los seres queridos de esa pequeña inocente que ayer fallecía sin haber aprendido a hablar sólo porque un HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA, COBARDE Y MALNACIDO, decidió apalear a su madre (con sólo dieciocho años) y lanzarla a ella por la ventana...

Yo no espero justicia para tí, sólo espero que alguna vez, alguien con coherencia impida, con legalidad o sin ella, que una mujer muera a manos de un hombre, y que los niños, indefensos e inocentes, sean su explayamiento y su juguete. 

Él diría que pongamos la otra mejilla, te encomendaría a su Padre mediando por tu perdón, pero yo, que necesito a mi hija a cada momento a mi lado, que muero por su sonrisa, no puedo más que acordarme de esa muchacha abrazada a su niña y, desearte, desde el más recóndito lugar de mi roto corazón, y con la infinita rabia y pena que tu atrocidad me inspira, que te mueras pronto y sufriendo mucho...  

D.E.P angelito...

Fuente pintura: reproarte.com

lunes, 25 de enero de 2016

una puerta...


A veces no es tan difícil evadirse de todo y abandonarse a la calma, al relax y al cambio de aires tan necesario hoy día, sobre todo cuando uno no las tiene todas consigo y el ánimo va disminuyendo conforme avanza la semana. Por suerte, cuando eso ocurre una llamada telefónica proponiendo un plan de domingo viene, como brisa fresca en el abrasador estío, a llevarse todo por delante y dejarte "reseteado" para empezar una nueva semana.

A veces sólo basta con eso, unos preparativos, mínimos, antes de coger el coche y partir rumbo al lugar en donde todo parece mejor, en donde no parece que seamos los mismos, y todo queda lejos, muy lejos, aunque los kilómetros y el tiempo de viaje sean tan cortos que incluso den la idea de que no hay distancia. 

A veces, te haces de nuevo a tí mismo con una charla junto a esas personas que siempre tienen una sonrisa, con un almuerzo distinto y un café doble mirando al horizonte. A veces lo único que nos hace falta es la sonrisa de una hija mientras se come un helado de "princesa", la mirada cómplice de una mujer que te adora y te comprende y la agradable compañía, siempre divertida, siempre diferente, de los que están al pie del cañón, por fuerte que sea el fuego enemigo.

A veces, cuando emprendes el camino de vuelta con unas cuantas fotos más en la tarjeta de la cámara, y ves por el retrovisor la puesta de sol que inunda tu retina, te das cuenta de que justamente lo que más felices nos puede hacer en esta vida es lo más simple, lo más probable es siempre lo más probable y de que, para disfrutar de un domingo (aparte del que amanece entre palmas), a veces sólo hay que salir por una puerta... 

viernes, 22 de enero de 2016

uno que no olvidaré...por Manolo Sánchez

LA MIRADA DE UNA MADRE


A más de 2,500 km. de distancia de casa las sensaciones se magnifican y es por ello que la mente, el  intelecto, busca sensaciones y motivaciones.

Roma Junio del año 2.000, Iglesia de San Juan Bautista de los Florentinos, María Stma. del Mayor Dolor así como el paso de palio al completo está por montar , para tal cometido cuatro granadinos, Cristobal, Guillermo, Paco, Antonio y yo nos desplazamos hasta allí con días de antelación para que a la llegada de los peregrinos dispuestos a acompañar a la Señora a San Pedro del  Vaticano todo estuviera listo, dispuesto , como si de un Viernes Santo y en Granada se tratara, largas jornadas de trabajo que iban de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde sin interrupción alguna.

 Una vez montada la infraestructura inicial del paso, varales y palio, candelería y candelabros de cola, peana y Ella situada sobre ésta, pollero y pavero, llegó el momento sublime de vestirla, labor reservada para mi persona. Fueron unas horas apenas lo que tardé en tenerla vestida si bien es cierto que a Su Serena Belleza poco le hace falta complemento alguno.

 Tan fuerte fue el ritmo de trabajo que a tres días de la llegada de los peregrinos , a  falta de flor, todo estaba listo, lo que hizo que subiera al paso centenares de veces a retocar un pliegue, una sombra, un matiz… y cada vez que subía, SU MIRADA, SU DIVINA MIRADA, que me otorgaba el calor de hogar, la motivación para estar allí.

Las veces que he vuelto por la Ciudad Eterna un no sé qué, una atracción desconocida, me ha llevado a aquella Iglesia donde tanto y bueno vivimos, sobresaliendo entre las múltiples sensaciones el encuentro con la foto de la Reina de Roma que perpetúa el recuerdo de aquella odisea cofrade y como no,  sólo he tenido que cerrar los ojos para que los suyos estuvieran conmigo.


Tan fuerte, tan importante fue esa relación entre sus ojos y los míos que, hoy, casi dieciséis años después, cada vez que los inconvenientes propios de la vida se acercan a mí como negros nubarrones solo tengo que cerrar los ojos y los suyos me acompañan, me arropan y me dan fuerza y compañía y es que no hay nada como la mirada de una Madre.

Gracias Manolo. Qué recuerdos me traen estas palabras...

miércoles, 20 de enero de 2016

La razón de todo...


Eres tú la meta, el motivo por el cual cada cofrade hace lo que hace y acompaña a quién acompaña cuando la Semana Mayor nos hace echarnos a la calle; por cómo lo haga sabrás quién te visita y de donde vienen sus pasos, aunque se olvide, a veces, por qué y hacia dónde se encamina la cruz de guía, incluso cuando nuestra hermandad se hace cofradía para llegar hasta tí. 

Cada jornada de Semana Santa, por tí pasarán cientos de personas, enseres, insignias, titulares, instrumentos, alpargatas y sandalias, que encaminarán su andar hacia tu mole de piedra semioculta entre las callejas antiguas para verse gratificados, y no será hasta salir por la puerta lateral que habrán cumplido su cometido...más allá de la "chicotá" que te precede, tú eres para el cofrade el fin, el punto en el que se acuerda de todos los que le han pedido que lo haga cuando pise tu suelo. Con cada genuflexión ante tu altar se sellan los pactos entre los "Jefes" y sus empleados, se saldan las deudas y se renuevan los favores, quedando emplazados al año siguiente, si la salud o la lluvia lo permiten, para entrar de nuevo en tí y sacar otra vez la libreta de encargos de los nuestros, mientras que muchos se quedan sólo con el andar, más o menos afortunado, más o menos llamativo, que confieren a nuestras imágenes sus hermanos costaleros.

Yo me acuerdo de todos los míos en cada momento que sufro bajo un paso, y cuando la cruz me aprieta el hombro; me acuerdo porque siento que mi fe se fortalece cada año cuando preparo mi estación, pero sobre todo, me acuerdo cuando llego a tí, y tu inmensidad apabulla mi treintena, sumido en el silencio del instante y consciente de ahí es dónde el hilo de comunicación se multiplica...falta poco ya, para que la máquina de la Semana Santa ruede más rápido, y yo espero ese momento en que habré de pararme en seco sobre las losas de tu historia y que mi estación tenga sentido una vez más; luego habrá que volver a casa meditando lo obtenido, pero ahí dentro se habrá quedado lo importante, tras las puertas que sólo se abren los días grandes. Caminamos hacia tí, tú eres la razón de todo...   

lunes, 18 de enero de 2016

Alfa y Omega...

En dos perfiles se concentra todo; el principio y el fin de una Semana que, a pesar de los años transcurridos y si bien no es igual que hace unos pocos, me sigue llamando de una forma u otra. Dos perfiles en los que se halla la razón de todo aunque todo sea distinto en cada uno de ellos. Uno me habla de comienzo, de despertar, de fuerzas intactas y por estrenar, de amanecer, de una Semana niña que empieza a descubrir sus calles, sus olores y sus recónditos rincones preferencia de los fotógrafos; un perfil en el que se dibuja la sonrisa del niño que tiene todo por delante, que habla, aun sin palabras, de juventud y de ganas, de un "tarro de las esencias" por destapar y de volver a empezar de nuevo, cada año, cuando te aprietas la faja en el mismo sitio, con las mismas caras por testigo, aunque con más arrugas en su cara y experiencia en su charla. Me habla de debut, de esos años en los que los amigos quedaban contigo, mucho antes, para ir todos juntos al ensayo y, quien sabe, prolongarlo hasta altas horas de la madrugada después, algo que mi estado actual no me permite. Un perfil que, como no podía ser de otra forma, me habla de felicidad, y de Esperanza...


El otro, se opone a lo anterior; es un perfil que me habla de madurez, ésa que he obtenido en sus trabajaderas a lo largo de los años, de rostros amigos que ya no sufren conmigo en sus entrañas, de tiempos que se fueron para no volver en los que iba con mi hermano a su igualá, a sus ensayos, y a su salida. Un perfil que me habla de ocaso, de un fin de mi vida costalera que cada vez veo más cercano y que ni siquiera su honda pena consigue retrasar, a pesar de que estoy viviendo mis mejores años junto a Ella. Un perfil que tiñe todo del morado de su manto, del negro luto de la muerte de su Hijo para recordarme, severo, dulce e inalterable, que todo tiene un fin, y que la semana, como tantas cosas, ha de acabarse. Un rostro sereno en el que el Mayor Dolor me dice que está a punto de cerrarse un ciclo, y que las puertas cerradas del templo van a ser, en breve, algo más que una estación de penitencia terminada. Ese perfil me dibuja en el costal la nostalgia por las fuerzas que se quedaron en el camino, por la gente que no pudo aguantar más, por los años que pasan, poco a poco, y sin remedio. Ese perfil es el que me hizo costalero, el que me dió oportunidades, el que me abrió puertas a otras cuadrillas y, ahora, será también el que cierre la definitiva, ésa que ya no volverá a abrirse, aunque para eso queden aún unos añitos; un perfil, el mío, que habla de hechuras diferentes bajo el paso, de una cuadrilla que resiste a pesar de los envites, y en el que se plasma el orgullo por haberme permitido llevarla tanto tiempo; Un perfil que no me canso de mirar, el perfil de la cara más bonita (a pesar del perfil anterior) que tiene mi Granada...



Uno y otro, empero, me hacen sentirme diferente, al menos, una semana al año, y ellos son mi Alfa y mi Omega, el principio y el fin de una semana que sigue marcada, como siempre, por dos nombres de mujer, dos ríos caudalosos en fervor por los que discurre, hacia el mar, una vida costalera...un año más se echa encima, y después, que sea lo que Ellas quieran...  

viernes, 15 de enero de 2016

He oído hablar de Tí...


He oído hablar de Tí, a pesar de que algunos se esfuerzan en hacerlo en varios "idiomas", cada uno el de su tierra, alimentado por las jergas de su historia y de sus hondas raíces comarcales. Más allá de los límites de mi ciudad, he oído hablar de Tí, con el acento del sur, profundo, costero, aflamencado, señorial, serio, guasón, altivo y capitalino, y las palabras me han llegado difusas, alterando mi entendimiento a pesar del esfuerzo y captando medias tintas sin sentido. ¿Qué más da de dónde venga el rumor, y si se come las "eses" finales?...He llegado a escuchar que si no procedes de un sitio en concreto no eres Tú, que sus maneras son las buenas y las de los demás copias, que no existe más verdad que una, y me niego a creer que lo mío no sea mío, sin más, y que sólo tenga historia el que la cuenta de una forma. ¡Qué no!...dicen que eres Pollinica, que tu peso se clava en los hombros curtidos de los hombres del mar, que la biznaga perfuma el incienso y el salitre se cuela por doquier, imprimiendo de carácter una Semana diferente, pero purísima...me dicen que el varal aprieta, y que no sabes de kilos si no has catado uno alguna vez, y que las mecidas son tan largas como los naturales de un torero. Otros te llaman Borriquita, allí donde el atlántico baña de sal una plateada taza de arena fina y cielo azul, y los pasos se cargan con un hombro al compás que le marcan las horquillas.  Allí donde hablan las marismas y te susurran al oído las cosas maternales de la que vive en Almonte.  Allí donde el Indalo es símbolo e historia, y allí, en el occidente de los Califas y en el otro, el del Puente de Barcas, y las murallas, y Macario. pero, sigues siendo tú, con tus izquierdos, tus moles meciéndose de costero a costero, y bañado por el mismo sol aunque coloree de forma diferente...sigues siendo Tú, a los que otros llaman Borriquilla, en esa privilegiada zona andaluza donde si no llora Boabdil pocos milagros hubiéramos visto por Elvira, o en esa otra capital de la comarca de Sierra Morena, de las minas y la industria. 

No entiendo el porqué de que cada uno sienta necesario hacer de lo suyo lo mejor, cuando cada una te aporta riqueza y esplendor, qué más da, varal o trabajadera, arbotantes o faroles de guardabrisa, qué más da varales o barras de palio; qué más da si en Córdoba, Jaén, Sevilla, Granada, Huelva, Cádiz o Málaga, cada que vez que te pones en la calle se abre una nueva Semana Santa; qué más da si en la diversidad está el gusto de todo lo que hacemos en Primavera; qué más da cómo te llamen, si siempre pegas el mismo pellizco al asomar tras el dintel; si los niños te gritan y se sienten hombres al vestir, desde muy temprana edad, la túnica nazarena...qué más da...yo he oído hablar de Tí y, al final, tras cada acento siempre se esconde el mismo significado: "¡hágase, el Domingo de Ramos andaluz!"... 

miércoles, 13 de enero de 2016

desde siempre...


He visto esta escena muchas veces y no por ello deja de impactarme para bien. 

Es tanto lo que ese gesto esconde, la de historias que se transfieren de una a otra, la de ideas y datos y miradas y sonrisas, en ese vínculo especial que ejerce de canal entre los pensamientos de una madre (o un padre) y los de sus hijos, que todavía me pregunto cómo tantísimo puede caber en un papel de 10x15. Esta foto es mía, y es de todos, es actual y pretérita, es en una ciudad determinada, pero puede ser cualquiera, son las manos que me acarician, que me agarran, las que me reclaman y me "pillan" por los pasillos de casa; son las manos que me hablan, sí, que me hablan, y me cuentan y me gritan pero, sobre todo, me sostienen, aunque pueden ser las manos de otras personas, que signifiquen lo mismo para otros hombres. Es mi cámara la que captó el instante, mágico, en que madre e hija se cogen suavemente, pero podría ser perfectamente ser la cámara de mis abuelos o los vuestros, la de mis padres o los vuestros, y seguro que podría ser también la de mis hijos y los vuestros, ya que esta foto no tiene edad, como no la tiene el instante que retiene, ya para siempre, en el que (ahora sí) mis "mujeres" se dan la mano.

¿Y qué nos dicen esas manos entrelazadas?...¿de quién nos hablan?, quizá de madres que ya no están y que hace tiempo sostuvieron las nuestras entre las suyas, quizá de esposas que dejaron de serlo y en algún momento de nuestra vida fueron asa para nosotros ante las zozobras del barco de la vida. Quizá de hijas que se han hecho mayores y vuelan solas, sin acordarse de que algún día fueron pequeñas y nosotros las llevábamos asidas así, dulce pero fuertemente, para evitarles cualquier traspiés innecesario. 

¿De qué os hablan?...a mí me hablan de pasado, presente y futuro, de mis abuelos sosteniendo a mis padres, de ellos sosteniéndonos a mis hermanos y a mí, y de mí mismo, haciendo lo propio con mi mujer y mi hija. Ahora es ella, pero puede que vengan más, y me sorprenderé de nuevo mirando esta escena y comprobando que, pasen los años que pasen, seguirá repitiéndose en nuestras calles y plazas, en las calles y plazas de otras ciudades en otros países, como viene haciéndose desde siempre...

A todos aquellos que algún día, de una forma u otra, protagonizaron esta escena...

lunes, 11 de enero de 2016

Mis silencios...


Mis silencios se esconden tras la capa de la timidez, allá donde nunca pueden ser descubiertos. Tras ellos se parapeta mi indecisión a la hora de afrontar casi todo y muy pocos saben o conocen los entresijos de esta sesera que, a pesar de todo, sigue maquinando cosas casi a diario. Ellos viven en la oscuridad de una personalidad fuerte, alimentando un carácter que a veces resulta desabrido y que hace inaccesible mi verdadero yo para aquellos que son foráneos a mis cosas. Muchos golpes recibidos a destiempo y por gente a la que he querido demasiado han procurado que se cierre en banda mi fondo de buena persona, y que sólo los muy, muy, muy cercanos conocen de verdad; generalmente, amigos de la infancia, adolescencia y, como no, algunos de las trabajaderas, de los que puedo presumir como amigos y a los que les gusta pasar el tiempo conmigo, por encima de mi pronto inicial y más allá de la "malafollaíca" que gasto.

Este lunes de tiempo desapacible, en el que he amanecido optimista y pensativo, reflexivo y distante, he puesto sobre la mesa de mi vida los puntales de la misma, y sigo viendo los mismos ojos, las mismas voces que llevo viendo desde hace muchísimo tiempo; las mismas caras que me han acompañado en los buenos momentos, y las que se han quedado en los malos; las caras de la gente que me importa, y las caras que se han ido incorporando, por derecho propio, al parco elenco de personas que me consideran importante. 

Anoche, una película me volvió a recordar que al final de la vida, sólo dejaremos aquí lo que hayamos querido sembrar, y gracias a ellos yo estoy recogiendo cosas buenas; gracias a ellos me enorgullezco de la palabra amistad y gracias a ellos tengo una puerta a la que llamar cuando las situaciones sean adversas. Anoche me acosté pensando en todo esto, y esta mañana vuelven a llamarme mis silencios...

viernes, 8 de enero de 2016

Uno que no olvidaré...por José Moreno Ferro


Buenos días, hoy inauguramos sección en La Ventana del Abuelo, y lo hago de la mano de aquellos amigos que han tenido a bien acudir a mi llamada para compartir conmigo, y con los seguidores del blog, ese momento de sus vidas cofrades que sobresale por encima del resto, aun a pesar de la dificultad de seleccionar uno de ellos, ya que de todos es sabido lo completa en vivencias que es la vida de un cofrade. A partir de hoy, los recuerdos de ellos pasarán a formar parte, también, de la memoria cofrade de este blog. 

Gracias a todos por la colaboración, os dejo con José Moreno Ferro (Ferro para los que lo conocemos bien)...

"En mi dilatada ya vida cofrade me he encontrado muchas experiencias, unas agradables y otras no tanto, como no podía ser de otro forma en tantos años. Pues bien, cuando volvimos de la Peregrinación a Roma con María Santísima del Mayor Dolor, nuestra "Perla Negra", como dirían algunos, me detectaron una hernia discal, con lo cual se acabó lo que se daba, me convertí en un cadáver costalero, un alma en pena, se abrió el cajón de los calvarios, en aquellos momentos pedía la eutanasia costalera.

Pero la vida da muchas vueltas, esto me enseña que nunca debemos perder la Fé en lo que queremos o amamos, igual más adelante el tiovivo de la vida nos deja subir de nuevo inesperadamente, como así me ocurrió. Tras muchos años de natación y pilates y otras "mariconadas", parece que mi espalda maldita me dió tregua, como si fuese el volcán de Sierra Elvira parece que no tiene erupciones ya. Algunos me comentaron de echar un ratillo en La Magna Mariana y salir aunque fuese solo en la mañana, y así fue , volví al lugar de donde nunca debí salir, me supo a gloria, ni capataz ni "gabinas", ni nazareno ni pregonero, ni juntas ni vocalías, nada se parece a estar debajo de  ese pedazo de cielo que es un palio, como diría el Padre Iniesta. Es el lugar donde quiero vivir y donde hay que morir, Lejos de los mentideros donde se mezcla el incienso con la traición y la mentira, y es el lugar donde mejor puede uno rezar y en donde hay más verdad que un ningún sitio.

El salir de nuevo me dio la vida, volví a ser niño, sé que es una locura pero ahí estoy , llegué para una chicotá y llevo para 3 años ya. El palio es la Córdoba de los Omeyas, el cruce sin par de culturas, lo mismo hay abogados que panaderos, que igual en un palo hay un municipal con un boticario, en ningún lugar se da esa mezcla de géneros y todos con el mismo fin, el amor a Ella. Esa bocanada de juventud me llegó, y compartir con mi gente de nuevo es un disfrute. Si ,disfrute, qué paradoja se da, que digamos que vamos a disfrutar cuando allí se va a sufrir; alguien nos podría llamar masoquistas, pero es así, qué curioso que al terminar las chicotás más duras se oye al final "¡¡bieennnnn, niño, bieeennn!!".

Pues nada, no sé lo que durará eso pero ha sido de las mejores cosas que me han ocurrido últimamente, como diría aquel: "qué me quiten lo bailao"...



miércoles, 6 de enero de 2016

lunes, 4 de enero de 2016

Sueñen...


Yo soy de medias luces de faroles dubitativos, que alumbran, ora sí, ora no, callejones solitarios donde se olvida el alma y se recuperan los valores del romántico. Soy de adoquines mil veces paseados, de paredes donde se graban los amores y los nombres de los que aparecen no nos dicen más que allí estuvieron, y que dejaron su impronta, a su manera, sobre las cales maquilladas por el tiempo. 

Soy de una ciudad en la que vive todo eso a la sombra de cualquier magnolio, y donde la dama de noche perfuma los barrios castizos donde viven los poetas. Soy de soñar, mucho y sin descanso, cuando me pierdo en los ojos pardos que me hablan de cosas compartidas, cuando sostengo su mano camino de nuestros rincones y cuando su risa pone banda sonora a todo lo que surgió de aquel encuentro, Soy así, soñador, y en cada uno de ellos en los que me sumerjo a cualquier hora de este mes, vuelvo a aparecer ante mí mismo con las armas prestadas por un niño rubio, muy pequeño, que sonríe ante una terraza semiabierta una fría noche de Enero...mañana será esa noche, de nuevo, y el niño volverá a aparecerse, rodeado de sus hermanos, sus padres y su perro, para decirme que ha pasado el tiempo y que, ahora, la que espera ilusionada ante el balcón es una pequeña de tres años que se asoma al mundo de mi mano...el niño sigue ahí, pero guardado, es la hora de soñar, sueñen bonito... 

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
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