lunes, 30 de junio de 2014

el instante decisivo...

Hablaba Henry Cartier-Bresson, el insigne fotógrafo francés, del instante decisivo, ése momento casi sublime en que el fotógrafo se encuentra con la fotografía y sólo tiene que apretar el disparador de la cámara para inmortalizar algo que sólo se dará una vez en la vida. Él hablaba de la relación existente entre el hombre y su máquina, asemejándola al momento en el que el arquero visualiza la diana y dispara la flecha para acertar en el blanco, cosa que no es fruto de la casualidad, apenas de la sabiduría, sino de un cúmulo de circuntancias que vienen a resumirse en una, estar en paz, y abierto a todo lo que pasa a tu alrededor, porque así vendrán a tí los momentos y sólo tendrás que disparar. Todo lo demás estará hecho. 

Él se basó en el libro "Zen en el arte del tiro con arco" para definir ese instante decisivo, y debo confesaros que, aun a pesar de haber leído el libro, no he encontrado ese momento de paz interior, de equilibrio con el mundo y con la cámara, digno de ser llamado así, aunque a decir verdad, tampoco es que lo busque demasiado. Durante este año en el que me he paseado por las aulas de la escuela de arte y oficios, he sacado en claro que mis fotos no gustan, así que ando desilusionado y he guardado la cámara un tiempo, que sólo saco para hacerle fotos a mi hija, que es lo más importante de este mundo para mí, y sólo ella centra mi atención mientras decido si merece la pena cursar segundo curso, aunque ahora mismo lo tenga claro.

Pero he aquí que el otro día le puse a mi pequeña Candela un vídeo de Semana Santa (no me preguntéis por qué le gustan, pero le gustan) y yo andaba con la cámara en la mano por motivos de ordenamiento del bolso en que tengo todas las cosas de fotografía, debido a esa desilusión en la que me encuentro inmerso en lo que a ella se refiere, cuando me encontré con esto y lo supe...no había buscado la foto, no había sacado la cámara para hacer fotografías sino para otra cosa, pero me hizo gracia el dedo de mi hija señalando al Señor, como ella llama a todo lo que tenga ver con la Semana Santa (en idioma de dieciocho meses), sea palio, misterio o san Pancracio, y encontré el momento...su dedo índice apuntando a la cara del Señor de la Presentación al Pueblo de san Benito, el dedo acusador de pilatos en el momento de presentárselo al pueblo, la cara de Cristo asumiéndolo todo, todo ello reunido en un momento fugaz que pasó más rápido de lo que lo escribo y lo ví claro, ese día entendí que si existe el instante decisivo, seguro tiene que ver con esta foto... 

viernes, 20 de junio de 2014

Si es que eso es posible...

Granada es afortunada, no sólo por el enclave geográfico que representa, ni por la belleza de sus rincones, que tanto han motivado a diversos artistas a lo largo de su dilatada historia, sino porque, además, constituye una de las pocas ciudades de España en la que la festividad del Corpus Christi se sigue celebrando en su día, es decir, en ese Jueves del año que reluce más que el sol, y que viste de gala la ciudad y a sus gentes.

Granada tiene la suerte de poder contar para su procesión con una Custodia regalo de la reina Isabel la Católica, tan distinta en todo a las grandes custodias de Arfe para otras ciudades españolas, pero que encaja muy bien con el carácter intimista que tiene nuestra ciudad para con sus cosas. Cada año, además, los granadinos podemos disfrutar del conjunto que forman la citada obra de arte con el paso que fuera diseñado para recorrer las calles dos veces en una semana, Jueves de Corpus y Domingo de feria en la procesión de la Octava, siendo su nombre un vestigio de otros tiempos ya que antiguamente este procesión se realizaba al jueves siguiente, es decir, a los ocho días de la festividad del Corpus Christi, manteníendose el nombre, que no la fecha, para la actual procesión. Una procesión que, por si fuera poco, sigue convocando a cinco cuadrillas de costaleros, a pesar de los pesares, para tan delicada labor que, contra viento y marea las más veces, siguen en pie para pasear a Jesús Sacramentado, referente de nuestra fe, y que nos llena de una forma tan honda, que tenemos reservas de Él hasta que nos vuelva a tocar llevarlo, D.m, cinco años después.

Ayer la Hostia consagrada recorrió las calles sobre las cervices de esos hombres que componen la cuadrilla alta, una parte del gran grupo humano que tiene el honor de llevar al Señor, y el domingo, ay el domingo, volveremos a llenarnos de Dios, a pedir por los nuestros, a rezar de verdad, a sentir el orgullo de llevar a Cristo hecho carne, a rachear el paso muy cortito, a escuchar las palabras de los que más saben y, sobre todo, a darle gracias a Él, por querer que esta cuadrilla siga haciendo historia,...

Nos vemos el Domingo, con más ganas, si es que eso es posible...

Fuente fotografía: www.amigosabadiasacromonte.es

miércoles, 18 de junio de 2014

Catorce...

Hoy se cumplen ya catorce años, mire usted por dónde, de aquella jornada que se quedó con nosotros para siempre, grabada a fuego en el corazón y la memoria. Éramos más jóvenes, perdón, muy jóvenes, cuando aquel domingo del año dos mil recorrimos Roma bajo el paso, con ciriales, con mantillas, o simplemente acompañando con un cirio a la Madre de Dios por esas calles tan llenas de historia, ahora, además, de historia cofrade que, en mi caso, pisaba por vez primera.

Catorce años de que Pepe y Nacho, como merecida recompensa a tantos años de entrega por y para su hermandad, se acercaran al papa Juan Pablo II (d.e.p) y recibieran de él la bendición para todos nosotros. Catorce años de que el pontífice se detuviera frente a nuestra Virgen, catorce años de esas vivencias que hoy sólo son recuerdos y anécdotas para recordar cuando nos juntamos por Navidad, o en las horas de ensayo. 

Algunos no fueron, pero estuvieron, algunos estuvieron y ya no están, pero siguen con nosotros formando parte de esta familia que es la cuadrilla de la Santísima Virgen; algunos sólo vinieron para ese día, igualando bajo su palio para ser sólo costalero de Granada en ese día tan importante. Algunos vinieron desde Sevilla a tocar en la banda, y otros a poner el germen para una amistad que ya dura catorce años. Algunos no salieron de relevo, otros nos pudimos hacer alguna foto vestidos de costalero en las calles de la ciudad eterna, como eterno es el recuerdo de ese dieciocho de Junio del año del Señor del dos mil, cuando María Santísima del Mayor Dolor, pasó a convertirse en la "Reina de Roma"...feliz aniversario, Señora, hoy se cumplen catorce...

Fuente fotografía: islapasionforos.mforos.com

viernes, 13 de junio de 2014

Esa calle...

Me lo pueden preguntar cien veces, y ciento una les contestaré lo mismo: esa calle es uno de los mayores descubrimientos que he hecho, de un tiempo a esta parte, para mi deleite cofrade. Mi retina semanasantera, que ya creía que había retenido todos los momentos, todas las imágenes de nuestra Semana Mayor, se equivocaba torpemente, como la Paloma de Alberti, y yo, como ella, no pensaba que después de tanto tiempo viendo cofradías, un enclave de la ciudad me iba a resultar tan emocionante, tan completo y tan gratificante.

Antes, cuando no sabía que esta calle estaba, ya que sólo he pasado por ella en Martes Santo (valiente granadino estoy hecho...), prefería Elvira a la altura de Hospitalicos, o cuando Ella asoma a la altura del "moro" para embocar san Matías, o la buscaba por Cárcel Baja hacia Villamena para llenarme de ese ambiente especial que se apodera de Granada cuando Ella está en la calle; eso era antes, claro; pero ahora...ahora sólo quiero esperarla al salir de Catedral, cuando el tambor no hace acto de presencia por no molestar a la hermandad que, dentro del templo metropolitano, hace estación de penitencia, y el único sonido es la voz de Luis, los varales del palio, y el racheo de su cuadrilla. La candelería ilumina ténuemente la cara de la de Risueño y san Jerónimo se abre a Ella, porque luego habrá de estrecharse mucho, para que los balcones se encojan y no rocen los remates del varal, cuando el palio revire hacia esta calle.

La lastimera luz de los faroles incandescentes, que parecen sacados de un tango de Gardel, hacen del momento un conjunto de luces y sombras, de resplandores de llamas y oscuridad momentánea, cuando la derecha alante, siempre valiente, empieza a mandar sobre el resto y la Virgen entra en esa calle, sonando las marchas que se habrán pensado en la noche de Reyes (más o menos) por el bueno de Santi y la unión de todo esto hace que los sentidos no sepan dónde prestar atención, si el sonido, si la vista, si el olfato...es tan grande este momento, que agradezco estar de relevo, a pesar de los pesares, cuando la Esperanza pasea por Baratillos...

miércoles, 11 de junio de 2014

...haberos conocido.

Llegué sin saber qué iba a encontrarme, alerta mi mente por las veces que pasé por la puerta del viejo edificio sin entrar, y preparado para salir corriendo a la primera de cambio si algo no me gustaba, afortunadamente, no tuve que hacerlo (bueno, puede que ahora sí...). Llegué tarde, aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, porque llegué imberbe en el conocimiento acerca de los grandes fotógrafos que mis compañeros ya dominaban. Nombres que sonaban en mi mente por primerísima vez, y que luego descubrí, para mi regocijo personal, que no me eran tan desconocidos a juzgar por las imágenes que se iban sucediendo en esas clases de salón de actos, mañanas de sueño, frío y fotografía en estado puro.

Nos fueron presentando, poco a poco, y a medida que avanzaban los días me fascinaba más el mundo del blanco y negro, de la fotografía artesanal, la bohemia y un poco romántica, que va surgiendo de la nada, que nunca es por casualidad, y que siempre te hace pensar algo...¿quién es? ¿cómo se llama? ¿a qué se dedica? ¿qué mira?...

(fotógrafo: Bernard Plossu)

Cuando llegué, no sabía de su existencia, de las cosas que habían hecho y por qué sus nombres permanecen escritos con enormes letras mayúsculas entre los grandes de este maravilloso mundo al que, ingenuos, algunos aspiramos. Llegué con una cámara digital (dx) que usaba muchísimo, aunque no siempre conseguí sacar algo importante, será porque no he hecho aún mis 10.000 primeras fotos que, según Cartier-Bresson, serán las peores, y lo bueno está por llegar. Al cabo del tiempo, de hacer fotos con una lata y sacarle partido, de comprarme una cámara de carrete y de revelar unos cuantos de ellos en el laboratorio, me he dado cuenta de que eso es lo mío, quizá por mi naturaleza clásica y anclada en el pasado, a modo de "Midnight in Paris", pensando que siempre la época anterior a mi generación es la mía (cómo me hubiera gustado vivir en la Granada del XIX, o en la de principios del XX), viviendo aburrido la que me ha tocado, y creo que me gusta porque he ido viendo cosas que me llenan y que busco, ahora, cada vez que cojo la cámara...

(fotógrafo: Brassai)

(fotógrafo: Elliot Erwitt)

Quizá algo en mí ha cambiado desde que llegué a hoy, quizá he acabado odiando lo moderno y desechándolo como un trasto inútil y he abrazado lo de siempre porque lo necesitaba, porque algo en mi interior luchaba por rescatar la vieja cámara de papá y volver a disparar con ella, y para eso no necesito digitalizar mi mundo, de hecho no lo quiero, fundamentalmente porque las otras fotos me parecen sublimemente atractivas,...


(fotógrafo: Ralph Gibson)

Por eso, porque entiendo que para hacer fotos actualmente debemos empezar por el principio, quiero seguir bebiendo de la misma fuente que todos esos que me han hecho descubrir un mundo que sentía que no me pertenecía, para hacerme comprender que sólo era cuestión de intentarlo. Gracias a esos lunes de butacas viejas, y a los viernes de laboratorio, he podido sentir, como ellos, esa magia que tiene meter un papel en un líquido y que salga una foto, tu foto, sin ningún tipo de intermediario...tú y tu cámara, tú y el visor, y luego, tú y la luz de seguridad...sólo puedo decir que estoy encantado de haberos conocido.

 (fotógrafo: Fred Stein)


(fotógrafo: Henry Cartier-Bresson)

 (fuente fotografía, por orden de aparición en este post: www.fotolabblog.es, www.blogs.deia.com, www.ellioterwitt.com, www.ralphgibson.com, www.theguardian.com y www.pilargg.wordpress.com)

viernes, 6 de junio de 2014

Sigan criticando...


El otro día, Señor, me levanté por la mañana con una noticia exasperante, una de esas que te hacen pensar seriamente hacia dónde se dirije este país, o mejor, hacia dónde se dirije este mundo loco cuyas riendas hace tiempo que están descontroladas. Con esa noticia, que hace que casi se me atragante el desayuno que disfruto en la tranquilidad de una casa silenciosa mientras mi niña duerme en el cuarto de al lado y yo me preparo para ir al trabajo, recordé muchas preguntas y críticas dirigidas directamente hacia los que formamos parte de tu mundo, el de la Iglesia y la Semana Santa, por todos aquellos que no entienden, o no comparten, todo lo que lo rodea.

Desde que soy cofrade, y más pronto aún, desde que soy cristiano, he tenido que convivir casi a diario con las voces que se alzan en pro del hambre en el mundo, de la erradicación de la pobreza y de la diferencia existente entre pobres y ricos en las distintas partes del mismo. Yo, como leí hace poco en no sé donde, formo parte de esa clase media que no tiene medios, y disto mucho de esa clase alta que no tiene clase, y que rije nuestros destinos desde el púlpito de la cartera llena y el mejor postor. Yo, crecí siendo católico, estudiando en un colegio de monjas, haciendo la primera comunión, y nunca me he metido con los que no profesan mi fe, pero sí he tenido que defenderme ante innumerables ataques de todos esos que, desde el atrevimiento de su ignorancia, lanzan dardos envenenados por la boca.

¡Cuántas veces he tenido que escuchar, Señor, que si la Iglesia vendiera sus bienes...!, cuántas he tenido que evadirme de palabras necias haciendo oídos sordos hacia los que me han dicho hasta la saciedad que las hermandades y cofradías deberían donarlos y sacar a las imágenes sin tanta riqueza de pasos para que así hubiera menos niños pasando hambre...y yo estoy de acuerdo en que la pobreza es un mal del mundo que va a ser difícil erradicar, fundamentalmente porque hay gente que se enriquece a costa de ella y de eso no es culpable la Iglesia, lo que no entiendo es que el remedio a semejante problema esté en manos de una Iglesia desvalorizada, a la que sólo se le tiene en cuenta sus fallos y no sus aciertos. Cuántas veces les he hablado a esas personas de las bolsas de caridad de las hermandades, que los gastos de un cofradía son sufragados por el dinero de los hermanos las más veces, cuántas no les he dicho que si no es por ellas habría iglesias cayéndose a pedazos (las hay de hecho) por la desidia del gobierno y comunidades de religiosas en la más absoluta ruina, que subsisten gracias a la labor de una hermandad...Pero eso no interesa, ante esas palabras desoyen argumentos y cambian de tema, para ir con la misma cantinela a otros que no puedan rebatirles...


Hoy he explotado Señor, porque no he visto que esa gente que critica mi Semana Santa, haga nada por dejar de comprar en archiconocidas tiendas de ropa aun a sabiendas de que las prendas las confeccionan niños en la más brutal de las pobrezas, explotados, trabajando de sol a sol en zulos, sin comida, ni bebida, ni sueldo, y vendidos por sus padres que, de esta manera, se quitan un problema y ganan algo de dinero. No veo que todos esos que critican los pasos desde la orilla del mar y el refugio de sus apartamentos en la costa, hagan nada por colaborar cuando cáritas se lo requiere, y no entiendo que se cayen y cierren los ojos cuando una hermandad se los abre desde un comedor social, por ejemplo, sufragado por ella, y que alimenta desinteresadamente a tanta gente necesitada. Pero lo que más rabia me da, Señor, es que nos ataquen a nosotros porque hemos decidido llamarnos cristianos, que tenemos la obligación de donar nuestros bienes y colaborar para evitar estos problemas sólo por serlo, cosa de la que ellos se exoneran a pesar de criticar al que hace lo mismo que ellos, es decir nada, o cómo mínimo le quita un trozo de pan a su hijo para dárselo a otro que tiene menos. Lo que más rabia me da, Señor, es que ninguno de esos haya salido a la calle a protestar porque la FIFA va a primar con 720.000€ a cada jugador de la selección española por ganar el mundial, siendo España el país que más va a dedicar a eso, ¿no es de juzgado de guardia que en una sociedad ametrallada por el paro, los desahucios, los negocios vacíos o cerrados, las familias que viven con una pensión de viudedad de la abuela, se tenga que aguantar que a jugadores multimillonarios se les pague esa burrada por ganar un mundial que no reporta nada a nuestra economía?...Señores amantes de la filantropía, señores anticofrades, señores anticristianos, señores ateos y lenguas criticonas, eso si es para rajarse las vestiduras, y no lo que mida el grosor del bordado de la túnica del Señor...

Y ahora, sigan criticando...

La fotografía de la selección está extraída de la web: www.rtve.es 


miércoles, 4 de junio de 2014

Me contaron...

Me llegaron rumores de una villa
y de un palio paseando por sus calles;
me contaron que el sol prendió del talle
a una Mujer con cara de "chiquilla".
 
Rumores de numerosísima cuadrilla
igualada con esmero y al detalle,
de un mar de pétalos cubriendo el entrecalle,
y aromas de azahar y buganvilla.
 
Me contaron que balcones y ventanas
se adornaron con rosas y azucenas
por perfumar a su más bella Ciudadana;
 
me contaron que la gente cambió penas
por sonrisas de una Madre sevillana
a la que llaman Esperanza y Macarena...
 
 
fuente fotografía: www.elcorreoweb.es

 

lunes, 2 de junio de 2014

Inocencia...

Cuando nació, sabía que acababa de hipotecar su vida al máximo de años posible, a fin de sostener a su recién creada familia, y cuidarla y velar por ella hasta el fin de su existencia; pero no sabía que esa hipoteca era, también, al máximo de interés posible, en este caso recibido por él, en forma de sonrisas, achuchones y "papás" pronunciados con cariño en una lengua muy difícil de pronunciar, pero más aún de interpretar. La facilidad con la que pronto se adaptaría  a ella no pasaba por su imaginación, como tampoco podía entender cómo se puede querer tanto a una personita que llevaba con él apenas unos cortos diecisiete meses. Pero la realidad era ésa, la quería más que a sí mismo, y la echaba de menos en cada una de las horas que la vida le tenía apartado de ella.

Por fotos, hoy recuerda como era de pequeña, cuando apenas no hacía nada y a él le parecía un mundo cualquier descrubrimiento nuevo que hacía en ella, y ya el tiempo está empezando a arrebatarle tantos momentos que está comenzando a asustarse, y éso que le queda muchísimo por recorrer junto a ella, si Dios quiere, y lo mantiene vivo para poder disfrutarla. Como todos los padres, se le "cae la baba" con las cosas de su niña, y guarda celosamente todo aquello que le va pareciendo importante, ecografías, zapatos de primera puesta, pulseritas del hospital en que nació, además de todas esas que la vida le va regalando, que no son físicas, pero que ocupan más espacio si cabe que las otras de tanto cómo le llenan. Sus primeros pasos, tan lejanos, se han convertido en verdaderas carreras de velocidad por el pasillo esquivando las esquinas "in extremis" por algún capricho del destino, mientras su padre piensa para sí "algún día se tendrá que dar con el mueble"; su caras cuando lo llama, o cuando hace lo propio con su madre; sus regordetas manos con el dedo índice apuntando todo lo que vé, y todo lo que quiere, que es literalmente todo...desde el agua, hasta su peluche favorito, el móvil de su madre o un cd de música, pasando por el ipad o las llaves de la casa, todo quiere que pase por ellas para poder inspeccionarlo a su antojo, en esa fase de descubrimiento en que se halla inmersa desde el pirmer día que vino al mundo. Hace tantas cosas que nos parece una eternidad cuando la llevábamos dormida en el capazo, y la vemos representada en todos los bebés que nos cruzamos cuya diferencia de tamaños nos hace cerciorarnos de lo grande que se está poniendo, aunque nosotros la veamos muy pequeña.

Ya se ríe a carcajadas con sus primos, y está empezando a obedecer, a enterarse de todo lo que le decimos, y nos gana cuando corre hacia nosotros sonriendo y con los brazos abiertos para decirnos que ha visto a un perro, o que ha estado con los titos, todo eso en la lengua que os podéis imaginar. Cuando cada tarde, se despide de sus abuelos diciéndoles adiós con la mano, y nos la llevamos a casa para comenzar la rutina "baño-cena-sueño" de cada día, no para de señalarnos cosas con el dedo hasta que llegamos, y me doy cuenta de que la necesito tanto que mi vida sería otra si no existiera, de que no me imagino vivir sin su presencia diminuta, pero que llena mi existencia de una forma tan brutal, que nada en el mundo me haría cambiar el día en que decidimos que íbamos a buscar un hijo, o aquel en que le ví la cara por vez primera. Es tan grande lo que siento mi hija, que no sé dónde empieza ella o acabo yo, ni cómo ha podido crearse algo así en mi interior. Me siento orgulloso de que ella sea feliz conmigo, de que corra a enseñarme sus tesoros, de que se ría conmigo y me busque cuando algo la apena o se ha hecho daño. 

Lleva unos días "malita", y con cualquier cosa se pone penosa y llora con esa lástima que hace que dejes todo para ir a abrazarla, y esta mañana ha querido llevarse su perro de peluche a casa de los abuelos cogiéndolo de una manera tan tierna y tan bonita, que le he pedido a la Virgen de la Esperanza que por favor pare un poco el tiempo y me deje disfrutar de su inocencia... 

fuente fotografía: www.norfipc.com

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

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