domingo, 26 de enero de 2014

Día de lluvia...


Cuando amanece un día gris, normalmente me suelo quedar en mi casa apesadumbrado y sin muchas ganas de nada, salvo de sentarme en la mesa de camilla con un bol de palomitas de maíz mientras disfruto de una buena película, escuchando el repiquetear de las gotas cayendo contra las ventanas del salón.
 
Hay gente a la que le fascina abandonarse, sin paraguas, sobre las calles de la ciudad de turno, y encontrar esos rincones que cambian radicalmente bajo las gotas de agua que se derraman por doquier, mientras que a otras les gusta sentarse en un café para observar el ir y venir de la gente atareada, intentando taparse inùtilmente con el paraguas cuando el viento, además, hace acto de presencia, protegidos por el cristal que separa lo húmedo de lo seco con un fina capa de vaho como frontera. Es curioso observar, por ejemplo, desde una atalaya por encima del nivel del suelo, las paradas de autobús repletas de gente bajo la marquesina, mezclándose con la que baja del mismo a la par que despliega ese paisaje abstracto que forman sobre sus cabezas los paraguas de mil colores; asemejar la forma del transeúnte con la de un champiñón que asoma entre la hierba es fácil si te asomas desde un balcón y juegas a agruparlos con las farolas de la plaza en ese paisaje urbano que se forma con la lluvia y en el que en raras ocasiones reparamos. 
 
Podríamos hablar de muchas más cosas, todas las que aparecen bajo el suelo cuando el agua acumulada en forma de charco hace de espejo y duplica la imagen, invertida, de lo que se eleva hacia el cielo gris de la ciudad; o los brillos de las luces de los coches, el reflejo de la lluvia al incidir sobre ella, o la sensación de humedad aumentada por las gotitas que flotan en el ambiente elevadas por cualquier coche que pasa, todo eso, aunque nunca os lo hayáis planteado de esa forma, esta ahí, ora oculto por la fina capa de "chririmiri" (como gustamos decir en Granada cuando llueve sin la suficiente fuerza como para abrir el paraguas, pero que a la larga te cala hasta los huesos), ora tras la espesa de la lluvia más intensa que levanta incluso los charcos al caer. Dibujos sobre la superficie de los mismos, con círculos formados por las gotas, reflejos, oscuridad,...todo esto aparece cuando llega la lluvia, espero que lo disfruteis.

 

No hay comentarios:

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...