viernes, 1 de agosto de 2014

Ya voy...

Ya voy, este año voy a cambiar las brumas tropicales por las soleadas, y mis pies pisarán otra arena en lugar de las conocidas piedras de las playas granadinas, clavadas en la roca. Dicen que la costa de Granada y la de Barcelona se parecen mucho; no lo sé, será cuestión de ir a comprobarlo, pero no será este Agosto.

Este Agosto voy a buscar refugio en las playas de Fuengirola, donde mi esposa viviera su estival infancia, y voy a buscar el mismo sol pero vestido con distinto traje, uno malagueño, bajo sombrillas de paja y hamacas de pago diario. Voy a sumergirme, por vez primera, en el mediterráneo, con ese "bichito" que me sonríe cada mañana y me echa los brazos cada vez que la despierto para irme al trabajo y voy a buscar, con ella, nuevas perspectivas fotográficas, cuando estrene su bañador y su cubito, cuando hagamos castillos de arena y cuando le unte de crema su cuerpecillo para llevármela de paseo bajo el sol andaluz. No sé por qué, pero me da  a mí que voy a retroceder muchos años atrás, sólo con el simple gesto de buscar a mi mujer y a mi hija tras el visor, justo como hacía mi padre, con mi madre y nosotros, en los veranos de Playa Velilla allá por los setenta. 

Ya voy, primero sólo por dos días, luego por seis, en este obligado ajuste de horas que el trabajo me ha obligado a hacer, y ya no sé cuantas cosas he reajustado desde que empecé, en Marzo, a vestir de nuevo bata, pero lo doy todo por bien empleado, ahora que el final se acerca y llega el merecido descanso del guerrero. La Cepa Playa, el Restaurante Elcano, el agradable paseo por la tarde-noche cubriendo algunos metros del paseo marítimo más largo de España, el monumento a Juan Gómez, el tiovivo, el olor característico de las playas malagueñas, en las que los espetos son más espetos y los boquerones saben diferente me esperan, desde esta misma mañana, para que abandone todo por unos días y me entregue al ocio, aunque sea por poco tiempo. Una cerveza Victoria, helada, para combatir el calor húmedo del litoral, y las ganas, intactas y a estrenar, de disfrutar de ellas, una vez más, a la orilla del mar tan importante en nuestras vidas. Este año es diferente en todo a los anteriores, el verano también, ya que sigo blanco a mes de primeros de Agosto, algo impensable hace apenas un año y medio, haciendo honor al nombre que nos dan los sexitanos a todos los que bajamos por la A-44 buscando su mar, "Sanitex", que oía casi a diario en mi niñez, cuando paseábamos por Almuñécar y que siempre me ha parecido algo gracioso, aunque puede que ese no fuera el resultado que los sexitanos esperaban al decirlo, no sé, alguno de mis lectores, seguro que podrán sacarme de dudas...

Pero mientras tanto, Fuengirola, ve sacando tu mejor luz para mi cámara, tu mejor brisa para mi descanso, tus mejores noches para mi esparcimiento y tu mejor sonrisa para esa niña que este año va a bañarse en tus playas por vez primera...esperadme, que ya voy...

Hasta la vuelta...


Fuente fotografía: www.villadeayora.es

lunes, 28 de julio de 2014

Por tus fueros...




Amanezco, y mis sentidos,
presentes en las vigilias,
te evocan, pues les auxilias,
cuando se encuentran perdidos.
Rescatan de los olvidos
recuerdos de Viernes Santo,
cuando iban, tras tu manto,
inmersos en sensaciones
que hoy se tornan emociones
al recrearse en tu llanto.

Siempre vienes a rondarme
cuando menos me lo espero.
Me dirijo a tu "Joyero"
para verte y reencontrarme.
Tú te paras a mirarme
y comprendo en el momento
que, a pesar de los intentos
de la vida por hundirme,
tu mano me lleva firme
por fuertes que sean los vientos.

Hoy, ayer, como mañana,
siento que contigo crezco;
Tú me das, yo no merezco,
mas persistes sin desgana.
Por eso a Tí, Soberana,
al recorrer el camino
de ser padre, dame atino
e ilumíname el sendero
para llevar a Candela,
de mi mano, por tus fueros... 

Fuente fotografía: http://elbarcodemaria.blogspot.com.es



lunes, 21 de julio de 2014

Verano...

Seis bolas de helado de tres chocolates diferentes, nata montada, trozos de Brownie, barquillo y sirope...se recomienda, a no ser que se sea muy glotón (yo lo fuí), ir sin cenar, con el estómago ligero, para poder acabársela entera sin que tu cuerpo sufra las consecuencias, aunque hay quien cena copiosamente y se toma esta "copita" de helado de postre. Os puedo garantizar que hubo un tiempo en el que yo me la acababa, no sin sudores, pero eso ya pasó a la historia y me tengo que conformar con compartirla con alguien, o con no pedirla directamente, ya que no estoy para estos trotes.
En caso de poder acabártela (o creer que puedes) sólo hay que sentarse al fresquito de la tarde-noche en la heladería sexitana Dolce&gelato, pedirle a cualquiera de las simpáticas camareras una Copa Brownie y disfrutar del helado y el verano...después al Jabeque a que Patricia nos sirva un mojito. Ay, Almuñécar, cómo te echo de menos...

miércoles, 16 de julio de 2014

como yo te espero a tí...

Hola prima!!...bueno, no sé si debo llamarte prima, aunque nuestros padres se llaman entre sí hermanos, por lo que entiendo que debemos de serlo. Mis padres me hablan mucho de tí, de que vendrás en Septiembre y de que están muy contentos de que hayas decidido hacerlo para completar la vida de los tuyos, si es que le faltaba algo a su vida. También me hablan de que nacerás en Sevilla, aunque yo no conozco la ciudad, sé que mi padre la quiere como si fuera suya y que le encanta poder decir que tiene amigos en ella, para ir con más frecuencia; aunque últimamente no ha podido encontrar hueco, sé que tú vas a ser la excusa perfecta para que yo pueda conocer, al fin, ese lugar del que tanto he escuchado hablar. 

No lo entiendo muy bien, pero creo que hoy es tú Santo, el mío es el dos de febrero, porque me llamo Candela, ¿lo sabías?, y mi padre me dice que, aunque no sepa hablar mucho, intente decirte algo para que sepas lo que te espera cuando llegues. Pues bien, todo lo que te espera es tan bueno, que casi tengo un poco de envidia, porque verás: Te espera una ciudad abierta a la luz, con una gente que ansía poder tenerte en brazos, por fin, y que se va a desvivir por tí, ya que si lo hacen con mis padres, a los que quieren como si fueran su familia, aunque sin serlo, qué no van a hacer contigo que eres sangre de su sangre. Te esperan Carmen, Esperanza y Rocío, te espera dormirte al son de marchas procesionales o de sevillanas, te espera bailar hasta la madrugada en la feria mientras tu madre canta, o esperar al relente de abril a que tu padre arríe el paso de la Sentencia. Te espera tu santo y, con él, el paseo anual de la Virgen por la que llevas el nombre, en cualquier mes de Julio como éste en el que te escribo por vez primera, prima, para decirte que yo también te espero, que quiero ir contigo a la feria de Abril, o a la del Corpus, que quiero ver contigo cofradías, en Sierpes o en Pasiegas, que quiero subir contigo de la mano a la Giralda, o a la Alhambra, que quiero que vengas a dormir a casa las veces que tú quieras; que quiero darte besos, prestarte mis muñecas, hablarte de mi ciudad y que tú me hables de la tuya, con nuestros respectivos acentos, como nuestros padres hacen desde aquel año dos mil en que Granada y Sevilla se unieron por una Virgen, (cómo no), para no separarse nunca. Quiero que todo salga bien, prima, y que, en Septiembre, cuando vaya a verte, me estés esperando como yo te espero a tí...

Felicidades prima, te quiere Candela.

viernes, 11 de julio de 2014

La luna lo sabrá...





Se pasa las noches mirándola, esperando de ella la consecución de un deseo que lleva tiempo anhelando, como si en la luz que refleja encontrara las respuestas a sus preguntas y lo viera todo claro, reflejada su vida en el fulgor blanco que emana la luna. Desde chica, por esas cosas de la vida, se pasaba las horas sentada en el balcón de su habitación, en esas frescas noches de verano de la sierra granadina, acompañada sólo por sus pensamientos. Ella fue testigo de sus primeros amores, de sus intentos fallidos, de sus triunfos y de sus noches en vela para estudiarse los exámenes de una carrera que, a pesar del esfuerzo, de poco le ha servido. A ella le contó en innumerables ocasiones lo feliz que le hacía el hombre que el destino le había puesto enfrente, pero poco se podía imaginar que le reprocharía tanto al destino ese encuentro, maldiciéndolo incluso, sintiendo los golpes de nuevo en su cuerpo cada vez que mira hacia adentro y lo vé encima de ella siempre para lo malo. La luna ilumina con su brillo las lágrimas que caen por sus mejillas, en ése único momento del día en que se permite ser débil, ya que durante el día su hija le exige fuerza plena y dedicación total, necesitando ser fuerte por las dos, mientras su cara pareciera la de una dolorosa iluminada por su candelería en cualquier noche de su Semana Santa, con multitud de puntitos luminosos recorriendo el suave tapiz de su rostro. 


Cada noche acude aquí, al mismo punto en el que se abandonaba a su interior en su infancia, y le pregunta a la luna el motivo de que todo haya salido al revés, de que el amor le haya rehuído de esa forma, de que la felicidad no llamara a su puerta y la suerte le sea esquiva. Le dice a la luna, abrazada a sus rodillas y metiendo los pies dentro del camisón para que no se le enfríen los dedos, si habrá para ella un lugar en el mundo en el que pueda encajar mientras el llanto fluye, como todas las noches, inconsolable y reparador, mojando sus manos que otrora fueran suaves, y de las que sólo queda la belleza de sus estilizados dedos que el tiempo no ha podido arrebatarle. Mira hacia adentro, hacia su edad, hacia los años de universidad y clases de saxo, a su infancia feliz y despreocupada, protegida por sus padres que tan pronto se fueron, a sus amigas que intentan en vano hacerla sonreir, hacia su embarazo y su parto, hacia su soledad y su abandono, mientras el cristal de la ventana refleja la profundidad de sus ojos negros...se seca las lágrimas, se mete en la cama y, tras darle un beso a la niña que duerme tranquila, se abandona al sueño que tanto necesita. 

Mañana será otro día, piensa, lo que haya de venir, la luna lo sabrá...

fuente fotografía: www.blog--chicas.blogspot.com

miércoles, 9 de julio de 2014

Adiós...


No soy yo de alegrarme con la desgracia ajena, sobre todo si tenemos en cuenta que nuestra selección nacional dijo "adiós" a la primera de cambio, pero por una vez en mi vida de aficionado futbolístico siento que se ha hecho justicia y por eso estoy contento. A mí me da igual quién gane el mundial, e incluso pensaba que los árbitros iban a hacer lo imposible por que la anfitriona estuviera en la final, y a poco no lo consiguen, si no es por la impecable actuación que tuvo anoche el combinado teutón. 


Viendo las reacciones de la torcida brasileña para con nuestra selección, manifestándose en todo momento en contra de ella como si de un enemigo personal y muy antiguo se tratase, no me extrañó un ápice cómo se sucedieron los acontecimientos tras la consumación de la eliminación de España a manos de Chile, cumpliéndose eso de "el enemigo de mi enemigo pasa a ser mi amigo" y haciendo causa común con la afición chilena con demostraciones de desprecio hacia la que ha sido, a mi entender, la más respetuosa de todas las selecciones en liza. No voy a entrar en qué hubiera pasado si Holanda se hubiese ido al descanso con el 0-1 a favor de España, ni lo que hubiera sucedido si ésta le empata a Chile, ya que el nivel de este mundial está muy por debajo del fútbol que la selección española había venido haciendo hasta aquí, pero sí quiero decir que no he visto aún ningún equipo que haya jugado al fútbol como para ser merecedor de llegar a la final con solvencia salvo, claro está, lo demostrado ayer por Alemania. No me alegro por las caras de tristeza de los niños brasileños, llorando sin consuelo tras el aluvión de goles que su selección recibió anoche, porque ellos representan, al fin y al cabo, la nobleza del fútbol, y en ellos este deporte todavía es un deporte y no un negocio; pero sí me alegro, y mucho, por la afición adulta de Brasil. Ésa que pitaba en los albores del partido contra Chile el himno nacional de su rival, ésa que ha demostrado no entender ésto como un deporte y sí como una revancha personal que, mire usted por dónde, se ha quedado en intento fallido; ésa que hace bueno el dicho de "mucho ruido y pocas nueces", porque pocas nueces fueron las demostradas por un equipo brasileño sucio, bronco en el juego, sin referencia en ataque, salvo el lesionado Neymar, con pocas ideas y mucho cicaterismo que, empero, le valieron para ir pasando eliminatorias. Pero ayer no, ayer el fútbol lo puso Alemania y, desde el primer momento, desmanteló lo poco que Brasil había puesto sobre el tapete para dejar claro lo que se había venido viendo en jornadas anteriores, Brasil no jugaba a nada, y esta vez ni el árbitro, ni la suerte, se aliaron con ella que no pudo batir al portero alemán hasta el minuto noventa y dos y por un descuido tonto de la zaga teutona.

Anoche Alemania me hizo volver a creer en la justicia futbolística y espero y deseo que sea ella la vencedora final del torneo, mientras que mi corazoncito español, a Brasil, le dedica una amplia sonrisa y un enorme adiós...

Fuente fotografía: www.laaficion.milenio.com

lunes, 7 de julio de 2014

Mañana ya será tarde...

Hay un refrán muy sabio, como casi todos ellos, que reza así: "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", y es una verdad como un templo.

Nos pasamos la vida buscando un mañana que nunca llega y, mientras tanto, nos vamos perdiendo lo que tenemos alrededor que, las más veces, suele ser lo más importante de nuestras vidas. Nuestra existencia se produjo porque nuestros padres decidieron traernos al mundo, sin saber qué nos depararía la vida, sin pensar en lo que tendríamos, o no, que sufrir, sin imaginarse sí seríamos felices o no, simplemente nos trajeron a este mundo para vivir. ¿Alguna vez nos hemos planteado esto? ¿vivir?...estamos rodeados de "mañanas" que se van agolpando en nuestras mentes hasta el punto de que nos hacen infelices porque no llegan, o se retrasan demasiado en el tiempo. "Mañanas" que se disfrazan de trabajos pefectos (que no existen), bienes materiales que otros tienen y nosotros no, casas mejores, coches mejores, más dinero,...todos los "mañanas" se reducen a eso pero, ¿y los otros "mañanas"?...no sé si pensamos en que hoy tenemos salud, pero ¿y mañana?...hoy tenemos una familia que nos apoya, unos amigos que necesitan de nuestra presencia, pero...¿y mañana?...hoy estamos todos en la familia, pero...¿y mañana?; hoy vivimos unidos felizmente a nuestra pareja, pero...¿y mañana?. En estos días alguien muy cercano a mí ha recibido la noticia de la muerte de una persona que hace un año estaba feliz, y hoy, sencillamente, no está, y me he parado a pensar sí esa persona habría disfrutado de su vida, de sus hijas, licenciadas, de sus maravillosos nietos, o si se habría pasado sus apenas cincuenta y cinco años buscando "mañanas"...

Pienso que debemos hacer de tripas corazón y afrontar los malos momentos con la mejor de nuestras sonrisas por si alguien se enamora de ellas, o las utiliza para llevar alegría adonde hay tristeza, o les sirven a alguien de consuelo, o se toman como ejemplo. Pienso que no podemos estar todo el día tristes por lo que no tenemos, ya que nuestra gente, la que más nos quiere, sufre cuando estamos derrotados y tiran también la toalla. No podemos permitir que eso suceda, todos tenemos motivos por los que tirar para adelante, y que los "mañanas" sean diferentes: mañana disfrutaré de la compañía de los míos, de mi café, de mi hogar, disfrutaré contando el tiempo que me falta para ver a esa persona que no vive junto a mí, para aferrarme a la vida en lugar de a la tristeza y al dolor, disfrutaré de mi tarde de deporte con los amigos, o con la horita del desayuno...aunque sea Lunes, disfrutad del día, de vuestra vida, y de todo lo que os haga felices porque, de eso podemos estar seguros, mañana ya será tarde...


Fuente fotografía: www.blogscanalsur.es

viernes, 4 de julio de 2014

como siempre...

Todo pasa y nada queda, salvo la certeza de que te vas haciendo mayor y nada es como lo recuerdas. Nuevas responsabilidades, bodas e hijos, van haciendo mella, sin quererlo, en esa persona que fuiste algún día y del que sólo van quedando imágenes translúcidas y borrosas que te hacen dudar si alguna vez fueron reales. En la rutina que se convierte la vida, pocas cosas quedan igual que siempre. Pocos momentos reservas a tí mismo para dejarte caer de nuevo por los lugares del pasado, por las amistades del pasado, por la vida del pasado, en ese trajín diario que nos mantiene ligados a un mundo que gira en torno a tu familia, mujer e hija, desde que sale el sol hasta que se pone. 

No me malinterpretéis, que lo mejor que a uno le puede pasar en la vida es encontrar una pareja que esté contigo para todo y con la que puedas hacer algo tan maravilloso como darle vida a un ser humano que, además, se parece a tí en muchísimas cosas. Lo único que pasa es que, de vez en cuando, necesitas ser tú otra vez, reencontrarte con ése que dejaste atrás y que tienes abandonado, aunque sólo sea durante el corto espacio que hay entre un coche que arranca a la ida, y otra vez a la vuelta, mientras se come la A-44 en dirección a Almuñécar porque allí, entre sus playas, su aroma, su vida, sentado en una mesa con lo dos de siempre, comiendo tu dosis de comida "basura" de una vez al año, te sientes igual que siempre, mientras dejas que todo se quede en Granada, aunque no lo consigues del todo ya que los temas de conversación se desvían a ella y a lo que allí se deja. En esa mesa, se hacen planes para rutas en moto, se ríe mucho y se recuerdan todas esas cosas que algún día os hicieron juntaros y que, diecisiete años después de los primeros fines de semana en Sexitania, siguen vivos en el sabor de un perrito a la plancha en pan de baguette, en el de una hamburguesa de ternera completa, en la conversación siempre evocadora de otros ratos similares, y en el viaje de ida y vuelta poniéndonos al día porque, aunque no queramos, el tiempo pasa y ya hay que preguntarse por la salud más que por otras cosas. 

De la jornada del miércoles deduzco que ya puede seguir la vida en su empeño de mantenernos distanciados, aun viviendo en la misma ciudad algunos de nosotros, siempre tendremos esos ratos y, cuando volvamos a encontrarnos, en alguna de nuestras "frikis" escapadas, podremos constatar que, ocurra lo que ocurra, ahí seguiremos como siempre...

miércoles, 2 de julio de 2014

Inconcebible...

Me niego a creer que sea verdad, y todavía espero que algún resquicio de lucidez se cuele por las rendijas del cerebro del presidente del Real Madrid, y diga Diego (bueno, Diego, no), en donde se ha dicho digo. Me parece mentira y una falta de respeto, de cortesía y de agradecimiento mayúsculas hacia el mejor portero, que lo es, de todos y cada uno de los que han defendido la elástica del club merengue, a pesar de que las comparaciones sean odiosas. No sólo por palmarés, que abruma con sólo enumerar alguno de sus logros deportivos, sino por la humildad, la educación y el saber estar que este Señor ha demostrado no sólo en las facetas del juego, sino en las de paladín del madridismo cuando tocaba representar y dar la cara por el club de sus amores. Ha sido el portero de los dos títulos del Madrid este año; lo siento Diego, hijo, pero me alegro mucho de que salgas por la puerta de atrás del Real Madrid, tú que dejaste al Sevilla en la estacada pensando que serías eterno en el Bernabéu; pero lo de Casillas no, lo de Casillas es una bofetada en toda la cara a la afición del Real Madrid, y de la selección española, aunque esa misma afición, al menos en uno de sus sectores, se haya olvidado de que este señor nos ha dado mucho, y que pasarán años hasta que veamos una gesta como la de Iker bajo las palos de la selección nacional.

Yo sólo puedo decir que desde que me enteré ayer de la noticia, me duele haber animado algún día los colores del Real Madrid que, en cuanto a sus estrellas se refiere, tiene poco de real y mucho de plebeyo,a juzgar por cómo maneja los homenajes a los jugadores que salen de la casa blanca, y de qué manera dejan que se vayan, que esa es otra. Lo de Casillas no me lo esperaba, porque a pesar de no jugar regularmente en la liga, ha sido capaz de defender la portería con bastante nota, y a la postre las competiciones en las que él ha participado son las que el Madrid se ha acabado llevando. Yo, que he sido aficionado de este club durante muchísimos años, y que me he ido decepcionando a raiz de fichajes que en nada casaban con el carácter del Madrid y cuya fama han echado por tierra, no puedo por menos que indignarme ante la noticia, y dar las gracias a "san" Iker, apodo que le puso la prensa (ésa que ahora lo crucifica y habla de relevo generacional), y que parece que ya no vale para nada. En nuestra desgastada memoria selectiva, sólo valen los últimos recuerdos, quedando los demás relegados a la nada, pero sería conveniente recordar a más de uno que sin Casillas, quién sabe si el gol de Iniesta hubiese valido para algo, que sus manos han salvado al Madrid de incontables derrotas que, por juego, hubieran merecido, pero que él se encargó de salvar. Es de los pocos a los que les duele el Madrid hasta el punto de no poder hablar de la emoción ante las malas tardes y las buenas, y le debemos, como mínimo, haber levantado aquella copa de Europa cuando sustituyó a Ilgner, al que acabó sentando en el banquillo...él, un chaval, ganándole la titularidad de todo un Real Madrid al incuestionable cancerbero de la selección alemana, y ahora...

Desde aquí, las gracias a este genio del fútbol que ha hecho que el puesto de portero sea algo más que aquel al que van los que son malos jugadroes de campo; gracias por hacerme vibrar con tus reflejos, con tus espectaculares paradas a las que nadie llega, sólo él, y gracias por todo lo que le ha dado al fútbol nacional, que con él, entre otros muchos,  pasó de ser eliminado en cuartos a hacernos levantar dos eurocopas y un mundial. Sólo espero que si se confirma la noticia y dejas el Madrid, vuelvas con otro equipo y les hagas morder el polvo...

fuente fotografía: www.wikipedia.org 

lunes, 30 de junio de 2014

el instante decisivo...

Hablaba Henry Cartier-Bresson, el insigne fotógrafo francés, del instante decisivo, ése momento casi sublime en que el fotógrafo se encuentra con la fotografía y sólo tiene que apretar el disparador de la cámara para inmortalizar algo que sólo se dará una vez en la vida. Él hablaba de la relación existente entre el hombre y su máquina, asemejándola al momento en el que el arquero visualiza la diana y dispara la flecha para acertar en el blanco, cosa que no es fruto de la casualidad, apenas de la sabiduría, sino de un cúmulo de circuntancias que vienen a resumirse en una, estar en paz, y abierto a todo lo que pasa a tu alrededor, porque así vendrán a tí los momentos y sólo tendrás que disparar. Todo lo demás estará hecho. 

Él se basó en el libro "Zen en el arte del tiro con arco" para definir ese instante decisivo, y debo confesaros que, aun a pesar de haber leído el libro, no he encontrado ese momento de paz interior, de equilibrio con el mundo y con la cámara, digno de ser llamado así, aunque a decir verdad, tampoco es que lo busque demasiado. Durante este año en el que me he paseado por las aulas de la escuela de arte y oficios, he sacado en claro que mis fotos no gustan, así que ando desilusionado y he guardado la cámara un tiempo, que sólo saco para hacerle fotos a mi hija, que es lo más importante de este mundo para mí, y sólo ella centra mi atención mientras decido si merece la pena cursar segundo curso, aunque ahora mismo lo tenga claro.

Pero he aquí que el otro día le puse a mi pequeña Candela un vídeo de Semana Santa (no me preguntéis por qué le gustan, pero le gustan) y yo andaba con la cámara en la mano por motivos de ordenamiento del bolso en que tengo todas las cosas de fotografía, debido a esa desilusión en la que me encuentro inmerso en lo que a ella se refiere, cuando me encontré con esto y lo supe...no había buscado la foto, no había sacado la cámara para hacer fotografías sino para otra cosa, pero me hizo gracia el dedo de mi hija señalando al Señor, como ella llama a todo lo que tenga ver con la Semana Santa (en idioma de dieciocho meses), sea palio, misterio o san Pancracio, y encontré el momento...su dedo índice apuntando a la cara del Señor de la Presentación al Pueblo de san Benito, el dedo acusador de pilatos en el momento de presentárselo al pueblo, la cara de Cristo asumiéndolo todo, todo ello reunido en un momento fugaz que pasó más rápido de lo que lo escribo y lo ví claro, ese día entendí que si existe el instante decisivo, seguro tiene que ver con esta foto... 

viernes, 20 de junio de 2014

Si es que eso es posible...

Granada es afortunada, no sólo por el enclave geográfico que representa, ni por la belleza de sus rincones, que tanto han motivado a diversos artistas a lo largo de su dilatada historia, sino porque, además, constituye una de las pocas ciudades de España en la que la festividad del Corpus Christi se sigue celebrando en su día, es decir, en ese Jueves del año que reluce más que el sol, y que viste de gala la ciudad y a sus gentes.

Granada tiene la suerte de poder contar para su procesión con una Custodia regalo de la reina Isabel la Católica, tan distinta en todo a las grandes custodias de Arfe para otras ciudades españolas, pero que encaja muy bien con el carácter intimista que tiene nuestra ciudad para con sus cosas. Cada año, además, los granadinos podemos disfrutar del conjunto que forman la citada obra de arte con el paso que fuera diseñado para recorrer las calles dos veces en una semana, Jueves de Corpus y Domingo de feria en la procesión de la Octava, siendo su nombre un vestigio de otros tiempos ya que antiguamente este procesión se realizaba al jueves siguiente, es decir, a los ocho días de la festividad del Corpus Christi, manteníendose el nombre, que no la fecha, para la actual procesión. Una procesión que, por si fuera poco, sigue convocando a cinco cuadrillas de costaleros, a pesar de los pesares, para tan delicada labor que, contra viento y marea las más veces, siguen en pie para pasear a Jesús Sacramentado, referente de nuestra fe, y que nos llena de una forma tan honda, que tenemos reservas de Él hasta que nos vuelva a tocar llevarlo, D.m, cinco años después.

Ayer la Hostia consagrada recorrió las calles sobre las cervices de esos hombres que componen la cuadrilla alta, una parte del gran grupo humano que tiene el honor de llevar al Señor, y el domingo, ay el domingo, volveremos a llenarnos de Dios, a pedir por los nuestros, a rezar de verdad, a sentir el orgullo de llevar a Cristo hecho carne, a rachear el paso muy cortito, a escuchar las palabras de los que más saben y, sobre todo, a darle gracias a Él, por querer que esta cuadrilla siga haciendo historia,...

Nos vemos el Domingo, con más ganas, si es que eso es posible...

Fuente fotografía: www.amigosabadiasacromonte.es

miércoles, 18 de junio de 2014

Catorce...

Hoy se cumplen ya catorce años, mire usted por dónde, de aquella jornada que se quedó con nosotros para siempre, grabada a fuego en el corazón y la memoria. Éramos más jóvenes, perdón, muy jóvenes, cuando aquel domingo del año dos mil recorrimos Roma bajo el paso, con ciriales, con mantillas, o simplemente acompañando con un cirio a la Madre de Dios por esas calles tan llenas de historia, ahora, además, de historia cofrade que, en mi caso, pisaba por vez primera.

Catorce años de que Pepe y Nacho, como merecida recompensa a tantos años de entrega por y para su hermandad, se acercaran al papa Juan Pablo II (d.e.p) y recibieran de él la bendición para todos nosotros. Catorce años de que el pontífice se detuviera frente a nuestra Virgen, catorce años de esas vivencias que hoy sólo son recuerdos y anécdotas para recordar cuando nos juntamos por Navidad, o en las horas de ensayo. 

Algunos no fueron, pero estuvieron, algunos estuvieron y ya no están, pero siguen con nosotros formando parte de esta familia que es la cuadrilla de la Santísima Virgen; algunos sólo vinieron para ese día, igualando bajo su palio para ser sólo costalero de Granada en ese día tan importante. Algunos vinieron desde Sevilla a tocar en la banda, y otros a poner el germen para una amistad que ya dura catorce años. Algunos no salieron de relevo, otros nos pudimos hacer alguna foto vestidos de costalero en las calles de la ciudad eterna, como eterno es el recuerdo de ese dieciocho de Junio del año del Señor del dos mil, cuando María Santísima del Mayor Dolor, pasó a convertirse en la "Reina de Roma"...feliz aniversario, Señora, hoy se cumplen catorce...

Fuente fotografía: islapasionforos.mforos.com

viernes, 13 de junio de 2014

Esa calle...

Me lo pueden preguntar cien veces, y ciento una les contestaré lo mismo: esa calle es uno de los mayores descubrimientos que he hecho, de un tiempo a esta parte, para mi deleite cofrade. Mi retina semanasantera, que ya creía que había retenido todos los momentos, todas las imágenes de nuestra Semana Mayor, se equivocaba torpemente, como la Paloma de Alberti, y yo, como ella, no pensaba que después de tanto tiempo viendo cofradías, un enclave de la ciudad me iba a resultar tan emocionante, tan completo y tan gratificante.

Antes, cuando no sabía que esta calle estaba, ya que sólo he pasado por ella en Martes Santo (valiente granadino estoy hecho...), prefería Elvira a la altura de Hospitalicos, o cuando Ella asoma a la altura del "moro" para embocar san Matías, o la buscaba por Cárcel Baja hacia Villamena para llenarme de ese ambiente especial que se apodera de Granada cuando Ella está en la calle; eso era antes, claro; pero ahora...ahora sólo quiero esperarla al salir de Catedral, cuando el tambor no hace acto de presencia por no molestar a la hermandad que, dentro del templo metropolitano, hace estación de penitencia, y el único sonido es la voz de Luis, los varales del palio, y el racheo de su cuadrilla. La candelería ilumina ténuemente la cara de la de Risueño y san Jerónimo se abre a Ella, porque luego habrá de estrecharse mucho, para que los balcones se encojan y no rocen los remates del varal, cuando el palio revire hacia esta calle.

La lastimera luz de los faroles incandescentes, que parecen sacados de un tango de Gardel, hacen del momento un conjunto de luces y sombras, de resplandores de llamas y oscuridad momentánea, cuando la derecha alante, siempre valiente, empieza a mandar sobre el resto y la Virgen entra en esa calle, sonando las marchas que se habrán pensado en la noche de Reyes (más o menos) por el bueno de Santi y la unión de todo esto hace que los sentidos no sepan dónde prestar atención, si el sonido, si la vista, si el olfato...es tan grande este momento, que agradezco estar de relevo, a pesar de los pesares, cuando la Esperanza pasea por Baratillos...

miércoles, 11 de junio de 2014

...haberos conocido.

Llegué sin saber qué iba a encontrarme, alerta mi mente por las veces que pasé por la puerta del viejo edificio sin entrar, y preparado para salir corriendo a la primera de cambio si algo no me gustaba, afortunadamente, no tuve que hacerlo (bueno, puede que ahora sí...). Llegué tarde, aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, porque llegué imberbe en el conocimiento acerca de los grandes fotógrafos que mis compañeros ya dominaban. Nombres que sonaban en mi mente por primerísima vez, y que luego descubrí, para mi regocijo personal, que no me eran tan desconocidos a juzgar por las imágenes que se iban sucediendo en esas clases de salón de actos, mañanas de sueño, frío y fotografía en estado puro.

Nos fueron presentando, poco a poco, y a medida que avanzaban los días me fascinaba más el mundo del blanco y negro, de la fotografía artesanal, la bohemia y un poco romántica, que va surgiendo de la nada, que nunca es por casualidad, y que siempre te hace pensar algo...¿quién es? ¿cómo se llama? ¿a qué se dedica? ¿qué mira?...

(fotógrafo: Bernard Plossu)

Cuando llegué, no sabía de su existencia, de las cosas que habían hecho y por qué sus nombres permanecen escritos con enormes letras mayúsculas entre los grandes de este maravilloso mundo al que, ingenuos, algunos aspiramos. Llegué con una cámara digital (dx) que usaba muchísimo, aunque no siempre conseguí sacar algo importante, será porque no he hecho aún mis 10.000 primeras fotos que, según Cartier-Bresson, serán las peores, y lo bueno está por llegar. Al cabo del tiempo, de hacer fotos con una lata y sacarle partido, de comprarme una cámara de carrete y de revelar unos cuantos de ellos en el laboratorio, me he dado cuenta de que eso es lo mío, quizá por mi naturaleza clásica y anclada en el pasado, a modo de "Midnight in Paris", pensando que siempre la época anterior a mi generación es la mía (cómo me hubiera gustado vivir en la Granada del XIX, o en la de principios del XX), viviendo aburrido la que me ha tocado, y creo que me gusta porque he ido viendo cosas que me llenan y que busco, ahora, cada vez que cojo la cámara...

(fotógrafo: Brassai)

(fotógrafo: Elliot Erwitt)

Quizá algo en mí ha cambiado desde que llegué a hoy, quizá he acabado odiando lo moderno y desechándolo como un trasto inútil y he abrazado lo de siempre porque lo necesitaba, porque algo en mi interior luchaba por rescatar la vieja cámara de papá y volver a disparar con ella, y para eso no necesito digitalizar mi mundo, de hecho no lo quiero, fundamentalmente porque las otras fotos me parecen sublimemente atractivas,...


(fotógrafo: Ralph Gibson)

Por eso, porque entiendo que para hacer fotos actualmente debemos empezar por el principio, quiero seguir bebiendo de la misma fuente que todos esos que me han hecho descubrir un mundo que sentía que no me pertenecía, para hacerme comprender que sólo era cuestión de intentarlo. Gracias a esos lunes de butacas viejas, y a los viernes de laboratorio, he podido sentir, como ellos, esa magia que tiene meter un papel en un líquido y que salga una foto, tu foto, sin ningún tipo de intermediario...tú y tu cámara, tú y el visor, y luego, tú y la luz de seguridad...sólo puedo decir que estoy encantado de haberos conocido.

 (fotógrafo: Fred Stein)


(fotógrafo: Henry Cartier-Bresson)

 (fuente fotografía, por orden de aparición en este post: www.fotolabblog.es, www.blogs.deia.com, www.ellioterwitt.com, www.ralphgibson.com, www.theguardian.com y www.pilargg.wordpress.com)

viernes, 6 de junio de 2014

Sigan criticando...


El otro día, Señor, me levanté por la mañana con una noticia exasperante, una de esas que te hacen pensar seriamente hacia dónde se dirije este país, o mejor, hacia dónde se dirije este mundo loco cuyas riendas hace tiempo que están descontroladas. Con esa noticia, que hace que casi se me atragante el desayuno que disfruto en la tranquilidad de una casa silenciosa mientras mi niña duerme en el cuarto de al lado y yo me preparo para ir al trabajo, recordé muchas preguntas y críticas dirigidas directamente hacia los que formamos parte de tu mundo, el de la Iglesia y la Semana Santa, por todos aquellos que no entienden, o no comparten, todo lo que lo rodea.

Desde que soy cofrade, y más pronto aún, desde que soy cristiano, he tenido que convivir casi a diario con las voces que se alzan en pro del hambre en el mundo, de la erradicación de la pobreza y de la diferencia existente entre pobres y ricos en las distintas partes del mismo. Yo, como leí hace poco en no sé donde, formo parte de esa clase media que no tiene medios, y disto mucho de esa clase alta que no tiene clase, y que rije nuestros destinos desde el púlpito de la cartera llena y el mejor postor. Yo, crecí siendo católico, estudiando en un colegio de monjas, haciendo la primera comunión, y nunca me he metido con los que no profesan mi fe, pero sí he tenido que defenderme ante innumerables ataques de todos esos que, desde el atrevimiento de su ignorancia, lanzan dardos envenenados por la boca.

¡Cuántas veces he tenido que escuchar, Señor, que si la Iglesia vendiera sus bienes...!, cuántas he tenido que evadirme de palabras necias haciendo oídos sordos hacia los que me han dicho hasta la saciedad que las hermandades y cofradías deberían donarlos y sacar a las imágenes sin tanta riqueza de pasos para que así hubiera menos niños pasando hambre...y yo estoy de acuerdo en que la pobreza es un mal del mundo que va a ser difícil erradicar, fundamentalmente porque hay gente que se enriquece a costa de ella y de eso no es culpable la Iglesia, lo que no entiendo es que el remedio a semejante problema esté en manos de una Iglesia desvalorizada, a la que sólo se le tiene en cuenta sus fallos y no sus aciertos. Cuántas veces les he hablado a esas personas de las bolsas de caridad de las hermandades, que los gastos de un cofradía son sufragados por el dinero de los hermanos las más veces, cuántas no les he dicho que si no es por ellas habría iglesias cayéndose a pedazos (las hay de hecho) por la desidia del gobierno y comunidades de religiosas en la más absoluta ruina, que subsisten gracias a la labor de una hermandad...Pero eso no interesa, ante esas palabras desoyen argumentos y cambian de tema, para ir con la misma cantinela a otros que no puedan rebatirles...


Hoy he explotado Señor, porque no he visto que esa gente que critica mi Semana Santa, haga nada por dejar de comprar en archiconocidas tiendas de ropa aun a sabiendas de que las prendas las confeccionan niños en la más brutal de las pobrezas, explotados, trabajando de sol a sol en zulos, sin comida, ni bebida, ni sueldo, y vendidos por sus padres que, de esta manera, se quitan un problema y ganan algo de dinero. No veo que todos esos que critican los pasos desde la orilla del mar y el refugio de sus apartamentos en la costa, hagan nada por colaborar cuando cáritas se lo requiere, y no entiendo que se cayen y cierren los ojos cuando una hermandad se los abre desde un comedor social, por ejemplo, sufragado por ella, y que alimenta desinteresadamente a tanta gente necesitada. Pero lo que más rabia me da, Señor, es que nos ataquen a nosotros porque hemos decidido llamarnos cristianos, que tenemos la obligación de donar nuestros bienes y colaborar para evitar estos problemas sólo por serlo, cosa de la que ellos se exoneran a pesar de criticar al que hace lo mismo que ellos, es decir nada, o cómo mínimo le quita un trozo de pan a su hijo para dárselo a otro que tiene menos. Lo que más rabia me da, Señor, es que ninguno de esos haya salido a la calle a protestar porque la FIFA va a primar con 720.000€ a cada jugador de la selección española por ganar el mundial, siendo España el país que más va a dedicar a eso, ¿no es de juzgado de guardia que en una sociedad ametrallada por el paro, los desahucios, los negocios vacíos o cerrados, las familias que viven con una pensión de viudedad de la abuela, se tenga que aguantar que a jugadores multimillonarios se les pague esa burrada por ganar un mundial que no reporta nada a nuestra economía?...Señores amantes de la filantropía, señores anticofrades, señores anticristianos, señores ateos y lenguas criticonas, eso si es para rajarse las vestiduras, y no lo que mida el grosor del bordado de la túnica del Señor...

Y ahora, sigan criticando...

La fotografía de la selección está extraída de la web: www.rtve.es 


miércoles, 4 de junio de 2014

Me contaron...

Me llegaron rumores de una villa
y de un palio paseando por sus calles;
me contaron que el sol prendió del talle
a una Mujer con cara de "chiquilla".
 
Rumores de numerosísima cuadrilla
igualada con esmero y al detalle,
de un mar de pétalos cubriendo el entrecalle,
y aromas de azahar y buganvilla.
 
Me contaron que balcones y ventanas
se adornaron con rosas y azucenas
por perfumar a su más bella Ciudadana;
 
me contaron que la gente cambió penas
por sonrisas de una Madre sevillana
a la que llaman Esperanza y Macarena...
 
 
fuente fotografía: www.elcorreoweb.es

 

lunes, 2 de junio de 2014

Inocencia...

Cuando nació, sabía que acababa de hipotecar su vida al máximo de años posible, a fin de sostener a su recién creada familia, y cuidarla y velar por ella hasta el fin de su existencia; pero no sabía que esa hipoteca era, también, al máximo de interés posible, en este caso recibido por él, en forma de sonrisas, achuchones y "papás" pronunciados con cariño en una lengua muy difícil de pronunciar, pero más aún de interpretar. La facilidad con la que pronto se adaptaría  a ella no pasaba por su imaginación, como tampoco podía entender cómo se puede querer tanto a una personita que llevaba con él apenas unos cortos diecisiete meses. Pero la realidad era ésa, la quería más que a sí mismo, y la echaba de menos en cada una de las horas que la vida le tenía apartado de ella.

Por fotos, hoy recuerda como era de pequeña, cuando apenas no hacía nada y a él le parecía un mundo cualquier descrubrimiento nuevo que hacía en ella, y ya el tiempo está empezando a arrebatarle tantos momentos que está comenzando a asustarse, y éso que le queda muchísimo por recorrer junto a ella, si Dios quiere, y lo mantiene vivo para poder disfrutarla. Como todos los padres, se le "cae la baba" con las cosas de su niña, y guarda celosamente todo aquello que le va pareciendo importante, ecografías, zapatos de primera puesta, pulseritas del hospital en que nació, además de todas esas que la vida le va regalando, que no son físicas, pero que ocupan más espacio si cabe que las otras de tanto cómo le llenan. Sus primeros pasos, tan lejanos, se han convertido en verdaderas carreras de velocidad por el pasillo esquivando las esquinas "in extremis" por algún capricho del destino, mientras su padre piensa para sí "algún día se tendrá que dar con el mueble"; su caras cuando lo llama, o cuando hace lo propio con su madre; sus regordetas manos con el dedo índice apuntando todo lo que vé, y todo lo que quiere, que es literalmente todo...desde el agua, hasta su peluche favorito, el móvil de su madre o un cd de música, pasando por el ipad o las llaves de la casa, todo quiere que pase por ellas para poder inspeccionarlo a su antojo, en esa fase de descubrimiento en que se halla inmersa desde el pirmer día que vino al mundo. Hace tantas cosas que nos parece una eternidad cuando la llevábamos dormida en el capazo, y la vemos representada en todos los bebés que nos cruzamos cuya diferencia de tamaños nos hace cerciorarnos de lo grande que se está poniendo, aunque nosotros la veamos muy pequeña.

Ya se ríe a carcajadas con sus primos, y está empezando a obedecer, a enterarse de todo lo que le decimos, y nos gana cuando corre hacia nosotros sonriendo y con los brazos abiertos para decirnos que ha visto a un perro, o que ha estado con los titos, todo eso en la lengua que os podéis imaginar. Cuando cada tarde, se despide de sus abuelos diciéndoles adiós con la mano, y nos la llevamos a casa para comenzar la rutina "baño-cena-sueño" de cada día, no para de señalarnos cosas con el dedo hasta que llegamos, y me doy cuenta de que la necesito tanto que mi vida sería otra si no existiera, de que no me imagino vivir sin su presencia diminuta, pero que llena mi existencia de una forma tan brutal, que nada en el mundo me haría cambiar el día en que decidimos que íbamos a buscar un hijo, o aquel en que le ví la cara por vez primera. Es tan grande lo que siento mi hija, que no sé dónde empieza ella o acabo yo, ni cómo ha podido crearse algo así en mi interior. Me siento orgulloso de que ella sea feliz conmigo, de que corra a enseñarme sus tesoros, de que se ría conmigo y me busque cuando algo la apena o se ha hecho daño. 

Lleva unos días "malita", y con cualquier cosa se pone penosa y llora con esa lástima que hace que dejes todo para ir a abrazarla, y esta mañana ha querido llevarse su perro de peluche a casa de los abuelos cogiéndolo de una manera tan tierna y tan bonita, que le he pedido a la Virgen de la Esperanza que por favor pare un poco el tiempo y me deje disfrutar de su inocencia... 

fuente fotografía: www.norfipc.com

jueves, 29 de mayo de 2014

Un milagro...

No sé qué hacer, contra quién focalizar mi rabia y mi desesperación, a quién culpablilizar de todo, por tantas cosas de las que ya he perdido hasta la cuenta. No he votado en las europeas, y creo que no lo haré en las generales; bueno, sí he votado, porque ése es un derecho que nadie me podrá quitar, aunque he metido en el sobre la palabra Esperanza, de la que tanto estamos necesitados, en lugar de las siglas de cualquier partido político que sólo se sirve a sí mismo sin importarle los que estamos votándoles.

Cada mañana, me asomo por la ventana de mi ordenador a la página oficial del colegio de ópticos, en donde, gracias a Dios, las ofertas de trabajo para Andalucía se siguen sucediendo casi a diario, reclamando puestos para Huelva, Sevilla y, sobre todo, Málaga y su maravillosa costa del Sol. El inglés hace ya más de cuatro años que dejó de suponer un problema porque, aunque no tengo B1 que me acredite, sí lo acreditan los incontables días que he pasado en la costa atendiendo eficazmente, para la empresa de "mredia" en la que trabajaba, a un variopinto público extranjero que te escupía su idioma nada más atravesar la puerta, y he tenido que aprender a "chapurrear" a pesar de que siempre he sido de los que se ha negado a aprender un vocablo extranjero si había una palabra española que lo definía. Por eso, ya no me da miedo lanzarme fuera de Granada, ya que el tiempo en que eso me asustaba se quedó atrás, en el saco de las ilusiones de trabajar en mi ciudad, por lo que cada día estoy más preparado para irme de nuevo; a fin de cuentas, me he pegado más tiempo fuera ejerciendo mi profesión alejado de la muralla nazarí que protegido por ella, por lo que no me va a venir grande tener que abandonarla de nuevo.

El caso es que, aunque tenga dos soles que me esperan en casa, cada día, cuando abandono este efímero puesto de trabajo que ahora tengo, somo conscientes, ellas y yo, de que acabado este período deberé volver a volar del nido, y he de escoger una ciudad que me apasione para que el trabajo no se me haga pesado y la soledad no me hunda en mis propios pensamientos; pero es que, aunque quiera,  ya no es tan fácil trabajar, y empiezo a entender muchas cosas. ¿qué se hace cuando, entrevista tras entrevista, curriculum tras curriculum (impresos aun a sabiendas de que no servirán de nada), te vas de nuevo a tu casa con "no das el perfil" o "lo siento, pero buscamos a una chica" grabados a fuego sobre la piel?...yo ya ni siento ni padezco, pero ellas sí, y me ven a diario abatido sin poder ayudarme, y es que siento que se me está pasando el arroz y ellas no pueden alimentarse con palabras, con "te quieros" y con besos, aunque no hay nada más bonito para pagar tanta entrega total y desinteresada. El tiempo pasa, para mi pesar, en mi contra, y los noventa minutos del partido se van a cumplir sin que llegue el gol que me meta en la prórroga, empezando a estar harto de hacer entrevistas para nada, de mandar curriculums a empresas que no te llamarán porque el estado subvenciona a los jóvenes, mientras que a los "viejos" como yo de treinta y siete, los deja tirados y abandonados a su suerte. De poco sirve la experiencia cuando al empresario le pagan por contratar a un inexperto (aunque el inexperto tenga todo el derecho a trabajar y cuente con mi apoyo y respeto, aunque lo entienda porque yo mismo fuí un inexperto alguna vez, y me quejaba de que no me daban la oportunidad casi nunca, y ahora hemos vuelto al mismo punto, no me la dan tanpoco por ser demasiado experto...curioso, inconcebible, pero cierto...

Ahora que veo los días pasar desde una tienda a la que no entra nadie y que me ha dejado claro que nunca podré montar un negocio (entre otras cosas porque ya no soy un "joven emprendedor" para este gobierno, y el anterior, y el que vendrá), me ha dado por volver atrás en el tiempo y contemplar, que en el año dos mil, Martínez Ares repartía remedios y milagros en forma de coplas carnavaleras que, catorce años después, me hacen constatar que siguen de rabiosa actualidad y que los políticos, esos usureros de tres al cuarto, siguen siendo unos hijos de puta tuercebotas, sálvese el que pueda, o mejor, que no se salve...

 

jueves, 22 de mayo de 2014

de esos recuerdos...

Me enamoré de tí, en ese aula en la que olía a plastilina y baberos de cuadros ensuciaban la tela a la par que despertaban nuestra imaginación, en ese mar de miradas furtivas y sueños ocupados, de pensamientos que volaban a una calle empedrada y daban a los rincones por donde tantas veces te llamé, en silencio,...me enamoré sin quererlo, como se suelen hacer estas cosas, sin pararme a pensar qué fue lo que me llamó la atención de tí, si tu sonrisa, tu mirada. tu voz, o tu conjunto, en esa época en la que tu cuerpo ni siquiera era cuerpo todavía, y mis manos estaban sucias por la arena del patio del colegio.

Me enamoré perdidamente, porque no hay otra forma de hacerlo, creo yo, y te veía en todas partes, a todas horas, siendo el día que faltabas a clase uno de esos insulso, que pasa sin pena ni gloria en el calendario escolar, y acababa preguntándome si faltarías también al día siguiente sonriendo cuando, al fin, te veía ocupar tu sitio que todavía me sé de memoria. Entre lecciones de profesores más o menos aprendidas, y pizarras desgastadas por el uso, entré en competencia directa con aquéllos que te tenían, también, en su mente, porque eras especial, aunque nunca llegué a librar batalla, protegido siempre por la barrera del "una retirada a tiempo es una gran victoria", aunque eso me llevara a no intentar nada, nunca...es curioso cómo esos amores, si es que le podemos dar ese nombre, tan pequeños como sus portadores, calan hondo en el alma humana y hasta duelen, como los grandes, sin que nada podamos hacer por evitarlo; nunca te abandonan, siempre permanecen en ese resquicio del alma-trastero en el que se guardan las cosas que alguna vez fueron importantes pero que, con el paso del tiempo, van cediendo el lugar a otras en la escala de valores del corazón, y que florecen, sin pedir permiso, tras una conversación de barra de bar, (almuerzo, café y copa), cuando te abres entero a la amiga que te escucha y que comparte contigo algunas experiencias similares; en esa barra, en la que se aúnan a un tiempo las ganas de hablar con las de escuchar, flotan palabras que se quedan ahí, en ese estrecho espacio entre una y otro, sin tener que volver a repetirlas. Es curioso, repito, cómo todos y cada uno de nosotros tenemos esos amores, esa novia primera, esa llamada a la puerta del estreno de los sentimientos, sin saber exactamente su significado, que cobra sentido con el paso de los años, y que se ven con una perspectiva muy diferente en la época de la madurez. 

Ella sigue igual, claro, la misma sonrisa, la misma mirada, tras la que se adivina la de esa niña que fue, y que te hacía sentir un escalofrío con sólo mirarte o dirigirte la palabra. Ayer me enamoré de ella, hoy quizás lo esté también, aunque ya sólo será de ésos recuerdos... 

martes, 20 de mayo de 2014

Llegando al final...

Estamos llegando al final, pero el final me cuesta lo indecible. No hay nada más agobiante que intentar llevar al día unos estudios, por mínimos que éstos sean, y compaginarlos con un trabajo que, además, te mantiene ocupado todo el día sin tiempo más que para ponerte la bata y esperar a que entre gente, de diez a dos, de cinco a ocho y media, dejando sólo unos pequeños huecos por los que escapan, sin quererlo, la mujer, la hija, los amigos y las aficiones...Paso las horas entre ordenadores y fotos editadas, láminas de dibujo y análisis de spots publicitarios, a la par que mi esposa y mi hija me reclaman para que les preste un poco de esa atención que, de un tiempo a esta parte, sólo se llevan los libros.
 
El tiempo pasa y el agobio crece, en este sprint final en el que me encuentro inmerso por decisión propia y qué no sé muy bien si me valdrá para acabar la carrera como ganador o como cuarto clasificado, ese puesto tan cercano a la gloria que hasta duele, pero sin ningún tipo de recompensa.
 
Los días se van volando, tan rápidos y fugaces que no sé si los vivo o me los como en el almuerzo que apenas mastico y que engullo como los rumiantes para digerirlo, más tranquilo, a la hora de la siesta. Queda poco para el final, los ánimos son dispares, los sentimientos ni te cuento, estando lo mismo triste, que eufórico, que meláncolico, que irritado, dejando que fluyan a su antojo sin prestarles atención porque, si lo hago, pierdo tiempo que necesito para otras cosas...cuando me den las notas, cuando vea si ha merecido la pena el esfuerzo, me va a parecer mentira no tener que levantarme para estar en clase a las ocho y cuarto, irme a trabajar después, volver a clase, llegar a casa y come rápido, hacer trabajos, irme a la óptica y llegar rendido para cenar y acostarme, con mi mujer cansada de su día y mi pequeña ya bañada y cenada...
 
No tengo vida, o la que tengo no la disfruto como debiera, pero estamos llegando al final...

lunes, 12 de mayo de 2014

Dígame...


...dígame usted, Sr. Pina, que se le dice ahora a la afición de la que llevan reclamando apoyo desde los albores de la competición, ante la situación que está viviendo en estos momentos. Cómo explicarle a esas almas que cada domingo se dejan la garganta en las gradas, por no hablar del calor y el frío, de la lluvia y el viento, por no hablar de lo que han sufrido sus bolsillos con los precios de los abonos (un abono en tribuna para toda la temporada en el estadio del Mediterráneo, p.e, cuesta 390€, frente a los mil y pico que se pagan aquí...), y lo que sufren con los precios de los bares del estadio, por no hablar de que sale más rentable comprar las entradas sueltas toda la temporada que sacarse el abono, por no hablar...

Dígame, cómo explicarle a esa afición que su equipo no juega a nada, que sale al campo para pasearse, que se pierde un balón y no se corre para recuperarlo, que no crean juego porque no quieren, porque saber saben, o eso nos han dado a entender a juzgar por el bombo que se le ha dado a la plantilla durante toda la campaña...cómo explicarle que los jugadores no tienen amor propio, ni pundonor, ni orgullo, ni vergüenza; que su entrenador no sabe cómo afrontar un partido, ni antes, ni durante, ni después; cómo explicarle la falta de sistema, de esquema, de táctica, de gol, de intensidad, de cariño a su afición y de respeto a la elástica que visten. Dígame, señor Pina, qué se le dice a los socios de toda la vida, que refieren no haber conocido esto nunca, que su Granada es un desconocido, y que antes había coraje y se dejaban la piel en cada partido. Dígame qué se le dice a una niña de ocho años que, vestida con su camiseta y enarbolando su banderita, te pregunta: "papá, ¿por qué no ha ganado el Granada, si yo he agitado mi bandera?...


Dígame, si es que lo sabe usted, el motivo de los penalties sin sentido, de las autoexpulsiones de nuestros jugadores, y de la falta de actitud, sobre todo en casa, ya que fuera parece que saben jugar algo más, a tenor de los resultados este año. Dígame cómo es posible lo que pasó en Copa, qué premio obtiene una afición que ve cómo, domingo tras domingo, los tres puntos vuelan de los Cármenes sin que haya habido oposición ni reacción alguna por parte del cuerpo técnico ni la plantilla; dígame por qué el Granada no ha remontado un partido esta temporada y por qué se encierra atrás sea cual sea el equipo que tiene enfrente, y el resultado. Dígame de qué sirve ganarle al Barcelona, si te ganan Rayo y Almería, por citar los más recientes y que sean, además, de los llamados de "nuestra liga", sin desmerecer a ninguno de los dos.  Han dado lugar, señor Pina, a llegar al último partido en casa y que medio estadio se vaciara antes de que el partido acabase, viendo a sus jugadores a merced de un Almería que, sin hacer gran cosa, se llevó los tres puntos y acabó humillando a un Granada, como siempre, inerme e indefenso. Ahora, a esperar no perder el Domingo a domicilio, cosa harto difícil, máxime cuando al rival se le va la vida en ese encuentro, y con una afición decepcionada, dolida, y aburrida...hay equipos ya descendidos esta campaña que han hecho mucho mejor fútbol que nuestro Granada el cual, perdóneme, no se merece seguir en primera. Dígame, señor Pina, que se le puede decir a un aficionado que ha perdido la ilusión...

Fuente fotografía: www.marca.com 

viernes, 9 de mayo de 2014

Contento...





Ya ha empezado,...la descarga de sensaciones que lleva aparejada la acción de hacerse la ropa se desencadenó, de nuevo, el miércoles pasado. Mayo ya está casi mediado, y las torres alhambreñas buscan el camino que les lleva hasta Ella que vuelve a aparecer, como cada año, para bajar a Granada. Tras un período de tiempo alejado de todo lo que conlleva ese día, sí he tenido clara una cosa, que la he echado de menos, quizá por el hecho en sí de vestirme de costalero fuera de las fechas penitenciales, quizá por ver a mis amigos pululando alrededor de su paso, y seguro que por verla a Ella y yo no estar bajo el mismo. 


Com María Auxiliadora de la Alhambra, "la María" para los que la conocemos bien, se han escrito páginas importantes de mi vida, hasta el punto de que los años que llevo con Ella son los mismos que llevo, por ejemplo, con mi esposa, por lo que su estación de Gloria siempre ha estado ligada fuertemente a sentimientos muy profundos para mí, sentimientos que he intentado tener guardados, y  casi obviarlos, durante los años que no he estado ahí, y que por diversos motivos no he conseguido esconder del todo. Ahora, tras un tiempo de revolución interna en mí mismo y en mi vida, tras hacer balance de las decisiones que, por uno u otro motivo, he ido tomando (de las que no me arrepiento en absoluto) y ver hacía dónde me estaban conduciendo, he llegado a la conclusión de que lo único cierto es que la vida ya es demasiado dura como para ponerle más trabas encima, y que lo que verdaderamente importa es vivirla feliz, teniendo clara la fragilidad de la misma y su incertidumbre. Yo no sé lo que va a pasar mañana, pero sí sé lo que pasa hoy y lo que pasó ayer, porque no conviene hacer planes a largo plazo, como tampoco conviene encerrarse en uno mismo y obcecarse, a veces, con cosas que no tienen sentido. Por eso, como estoy pintando la "casa" para que parezca nueva, he decidido que van a cambiar algunas cosas en mi vida, afectando directamente a la relación que mantengo con mis amistades y la gente en general. Gracias a esa revolución que antes mencionaba y a las directrices que van a ir marcando el reformado sendero, hoy puedo decir que el miércoles disfruté de mis amigos, del ensayo, del lugar y del tercer tiempo como hacía tiempo que no lo hacía, y eso ya es muy importante. Mañana no sé lo que pasará, pero hoy me siento contento.

fuente fotografía: www.nomemuevemidios.wordpress.com. Autor: Julio Valle

miércoles, 7 de mayo de 2014

Aunque no tengo que dar explicaciones...


No lo entiendo, os juro que no lo entiendo, pero es así...en mi ciudad, la mía, en la que habitan los que llevan mi apellido desde muchísimos años atrás, no se puede ser más que del Real Madrid o del FC Barcelona, ya que si te sales de esos dos a la hora de elegir un equipo al que animar, pues ya te llueven las críticas. Si desde chico has pegado en tu pared fotos de los jugadores merengues o azulgranas, te has comprado sus elásticas, casi a una por temporada, y has cantado a los cuatro vientos el castizo himno madrileño o el culé (éste con más dificultad), eres una persona normal, lleno de amor por los colores de unos equipos que, no obstante, no pertenecen al equipo de tu ciudad, el Granada CF, porque no olvidemos que éste, mal que nos pese, no lleva en primera mucho tiempo. Por eso, el granadinito de a pie, el superaficionado que presume de sentir los colores rojiblancos, resulta que antes es del Madrid o del Barça y que, además, cuando vienen éstos a Los Cármenes van a animarlos a ellos, porque son los colores que han querido desde chicos, ya que de los rojiblancos sólo tenían conocimiento por sus progenitores, caso en el que me encuentro, por supuesto, aunque haya visto más de un partido en el viejo Los Cármenes, cosa que muchos de los actuales aficionados no han hecho. Pero en esta ciudad sucede, además, una cosa fastidiosa, y es que, si tu afición por el fútbol se traslada a varios kilómetros de nuestra malafollá granadina allende la A-92 (p.e), eres un proscrito futbolístico y si, encima, el estadio que te llama es el Ramón Sánchez Pizjuán, los comentarios se suceden porque, en Granada, "no se entiende como te puede gustar el Sevilla"...pues veréis, aunque no sea sevillano (a pesar de que si de algo me arrepiento es de no haberme ido allí cuando tuve la ocasión) esa ciudad me llena, y lo hace porque su gente siempre me demuestra cariño y respeto por la mía, me acoge y me trata bien, se me abre en primavera y me invita a sus calles, a su feria, a su Semana Santa, y durante todo el año, echo de menos no poder pasearla todas las veces que a mí me gustaría, cosa que no reniega, creo, de mis raíces granadinas en absoluto. 


Me gusta el Sevilla porque sí, lo que no resta ni un ápice a mi afición por el Granada, equipo que me duele hasta el punto de enfadarme con él en numerosísimas ocasiones, aunque lo quiera con locura, como me peleo con mi familia y luego la sigo queriendo igual. Os agradezco que os preocupeis por mí invitándome a seguir a otros equipos, pero no quiero que os preocupeis más, soy del Sevilla, como tampoco quiero que sufráis lo innecesario si, de vez en cuando, me escapo a ver atardecer desde el puente de Triana, porque sólo yo decido a quién animo y a quién quiero, y como no encuentro otra manera mejor de expresarlo, lo haré tomando prestadas las palabras: "Granada es mi madre, pero Sevilla es mi novia"...así que, aunque no tengo que dar explicaciones, me gusta dejar las cosas claras por si, de vez en cuando, alguien se cree superior o mejor que yo, porque se rasga la elástica Nazarí de cuatro años a esta parte.

Las fotografías que ilustran esta entrada corresponden, por orden ade aparición, a www.lafutbolteca.com y www.minube.com





Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

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