lunes, 9 de diciembre de 2013

Qué carrete tienes!!


Una mañana de Junio, calurosa como ella sola, tres personas, entre otras, cada una de su padre y de su madre como se dice en lenguaje coloquial, se enfrentaban sin saberlo a una prueba que iba a ser algo más que la vía de acceso a unos estudios más o menos anhelados por ellos. Esa mañana, los tres estaban ahí, sentados con sus útiles de dibujo, dispuestos a dar lo mejor de sí mismos a la hora de encajar un ventilador en un formato A3, o componiendo en poco tiempo y con los medios recopilados sin ton ni son, un collage que sirviera de cartel anunciador para un importante evento fotográfico que, en mi caso, no había escuchado en mi vida, y que crucifiquen los eruditos. Ahí estaban, sentados sin mirarse unos a otros, intentando vislumbrar entre los borrosos rasgos de sus desconocidos rostros el dominio de esa parte de su técnica que pudiera ser superior a la suya y diera al traste con sus ilusiones al ser su examen peor, en consecuencia. Ahí estaban, intentando que no se notaran los nervios en el trazado de la línea, sin ser conscientes de que a medida que iba avanzando ese dibujo, se estaban fraguando los cimientos de algo más, se estaban poniendo de acuerdo, como la niebla surge de la nada, esos astros que habrían de colocarlas, unos meses después y por mor del azar más aleatorio, en la misma aula del casi desvencijado edificio que acoge anualmente a los estudiantes de fotografía. Ellos no lo sabían, pero eso ya estaba ahí, y sólo había que apretar las teclas apropiadas para que la nave llegara a buen puerto, y creedme sí os digo que ha llegado.

 Biología, Enfermería, Óptica y pruebas de acceso, personalidades distantes y distintas, pareceres alejados y diferentes pasados, todo ello se mezcló por la alquimia del destino, para que la amalgama de diferencias de edades y pensamientos diera como resultado un grupo común y homogéneo, duramente compactado por objetivos, sensores, laboratorio, desayunos y muchos ratos de hacer fotos a deshoras, y convertirlo en lo que ahora es y que ya no podrá cambiar aunque queramos. Si hace unos meses, cuando mis lápices rasgaban el formato blanco con prisas y nerviosismo, alguien me hubiera dicho lo que iba a vivir junto a unas personas que hasta hace nada eran desconocidas, seguramente le hubiera dicho: "qué carrete tienes"...curioso, ¿verdad?
 

2 comentarios:

Julián Bermúdez Pío-Rendón dijo...

Abuelo costalero... Me has hecho viajar al comienzo de mis comienzos y a la vez recordarme q el tiempo no corre... VUELA. Un placer compartir momentos con los tuyos y te deseo lo mejor!! Un abrazo "compae"

Julián Bermúdez

costalero gruñón dijo...

Así es querido amigo, parece que fue ayer cuando dabamos "batazos" por los pasillos de óptica y han pasado, como un rayo, diez años desde que empezáramos...un abrazo fuerte

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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