miércoles, 27 de febrero de 2013

Perdónanos...

 
Perdónanos si, en nuestro vehemente deseo de cofradías en la calle, en la necesidad de altares de cultos de exornos imposibles, si en nuestra búsqueda de luz en las jornadas de la Semana Santa, a veces olvidamos que tú has de consumirte para que todo sea como debe ser. Perdónanos, porque nos afanamos en colocarte precisa y ajustada, en esa perfección milimétrica de las candelerías de los pasos de palio, para luego encender la mecha que será tu fin a medida que avance la estación de penitencia.
 
Nosotros, los cofrades, no escatimamos para adquirir la mejor de las de tu clase, buscamos siempre la que más se ajuste al carácter de nuestra hermandad, sopesamos el peso de los cirios y hasta nos detenemos unos segundos en disfrutar de su aroma, mientras se van abriendo las cajas y son colocados con primor para iluminar el camino a Cristo y a María. Ponemos velas en los candelabros de guardabrisas, derretimos los recortes de otros años para fijarlas  y adquirimos las hachetas mejor preparadas para flanquear las cuatro esquinas de los pasos de nuestros crucificados y, perdónanos, no nos paramos a pensar en que la belleza de la estación de penitencia, la magia del olor, de la imagen, pasa porque tú te consumas, poco a poco, para mayor regocijo de los que, expectantes, asistimos embobados al discurrir de nuestras hermandades siempre en el mismo sitio que el año anterior.
 
Pocos de los que hemos cogido un cirio alguna vez, de los que guardamos como oro en paño la flor de cera que cogimos tras desmontar el paso de la Virgen, de los que hemos acercado la mecha al apagado cirio de nuestros nazarenos, de los que hemos encencido una candelería, o unos ciriales, nos hemos parado a pensar que sin tí, la Semana Santa no sería como la conocemos. Es curioso que, hablando como hablamos de cofradías en tertulias improvisadas en cualquier sitio, nunca nos hayamos parado a meditar acerca del papel desempañado por la cera que esperamos se consuma sobre los pasos de nuestros titulares...es curioso que el cerero, por consiguiente, debería ser parte importantísima de nuestras charlas pero, sin embargo, ni al uno ni a la otra prestamos atención cuando, he ahí lo curioso del tema, un palio sin candelería, p.e, sería cualquier cosa menos palio...Espero, como todos los contertulios de mis reuniones cofrades, que ni la lluvia ni el viento apaguen la llama que habrás de estrenar dentro de poco y que, para mayor satisfacción del que suscribe, tardes en consumirte exactamente el tiempo en que mi Semana Santa necesite para existir. Perdónanos, por esperar tu sacrificio...

viernes, 22 de febrero de 2013

Decisiones...

Ante las decisiones de la vida, algunas más trascendentales que otras pero todas con su carga de nerviosismo y duda, el estado de ánimo se deteriora hasta el exceso llegando a frenar nuestro raciocinio, lo que hace más complicada la labor de tomar la más adecuada de acuerdo con nuestros fines. Se presentan a diario caminos con diferentes opciones en los que no sabremos si es el correcto hasta que no hayamos recorrido buena parte del mismo, y empecemos a reconocer cosas que nos hagan cerciorarnos de que nos lleva hasta el destino deseado, y lo peor de ellos es que las señales del principio suelen ser confusas y no dejan ver más allá de unos pocos metros el trazo de la senda que se abre ante nuestros pies.


En uno de esos momentos me encuentro yo ahora mismo. Indefenso y desolado ante la situación laboral y/o económica que asola nuestro país, sin soluciones políticas a la misma, se me plantea la diatriba de qué hacer ante una situación que hace tiempo comenzó a ser insostenible, pero que no he tenido más remedio que mantener dada la necesidad que a todos nos apremia. Antes las últimas circunstancias acaecidas en el seno de mi familia, se hacía importantísimo tomar la opción acertada pero, como todos vosotros sabéis, se tome la que se tome, es posible que siempre te equivoques, por lo que la preocupación ha ido aumentando a medida que avanzaba la semana, discurriendo ésta entre negociaciones infructuosas y, sobre todo, injustas para el trabajador que suscribe estas líneas (y en general para todos). Ni que decir tiene que la preocupación antes mencionada no sólo era para mí, sino que por el "en la salud y en la enfermedad, y hasta que la muerte nos separe" que mi mujer y yo firmamos hace casi cuatro años, ella se ha visto salpicada por los momentos que le han tocado vivir junto a mí, y ante los que ha estado, una vez más e impasiblemente, a la altura. Por eso, los llantos, mucha ansiedad, mucha impotencia y mucha rabia, se han ido transformando desde que me decidí por una de las opciones, en una tranquilidad abrumadora de cara a lo que, a partir de ahora, nos tocará afrontar, siempre dentro de lo que cabe. 

Tengo la seguridad de que no va a ser fácil, de que las ortigas fustigarán sin piedad mis cansados pies, y que el futuro se plantea desconocido y preocupante, pero también estoy seguro de que, como siempre, todo lo que venga lo habré de soportar, como en el palo, cerrando los ojos y apretando los dientes, ayudado en mi trabajo por mi fijador que, en la vida, tiene ojos negros y cada día está más guapa. Ahora es madre, y aunque ella no lo note está dotada de una fuerza interior mucho mayor que la que tenía hace unos meses, y esa fuerza anterior es la que me ayuda a sacar la mía, ahora que van a empezar a pintar bastos.

Después de una semana en la que no he tenido tiempo salvo para pensar en mi futuro, puedo escribir hoy que estoy tranquilo, porque sé que mi familia está conmigo, pase lo que pase...sigo siendo afortunado.

viernes, 15 de febrero de 2013

Viernes...

Lo comentaba el otro día con uno de mis mejores amigos, de esos que cuando analizas el tiempo transcurrido descubres que no se ha perdido ninguno de tus momentos importantes (aunque tú si te hayas perdido algunos), en referencia a los viernes por la noche.

Hace años, cuando la única responsabilidad que yo tenía era sacar mis estudios, si bien lo hacía a deshoras, ya que nunca lo hice dentro de los tiempos marcados para ello, los viernes tenían un sabor especial. Esos viernes, casi siempre empezaban con un café en casa de un amigo viendo vídeos de Semana Santa para improvisar una tertulia antes del ensayo que a todos nos ocupaba. Después, la casa del amigo se cambió por el antiguo "Amadeus" (si os acordáis de él es que ya peináis canas) jugando al parchís en alguna mesa mientras hablábamos de "santos" con los costales amontonados en los sofás junto al café "calentito" y en buenísima compañía. Más tarde, alguno de los que nos reuníamos allí decidimos compaginar esos momentos con la práctica del fútbol sala en una peña a las 20:30h en el pabellón del colegio santo Tomás de Villanueva para salir disparados después hacia la casa de hermandad en donde nos esperaban, a la par, la parihuela cargada de kilos y los amigos.

El otro día, hablando con él, me ví de nuevo con esa edad, con mi bolso de deporte en el que compartían sitio la ropa de portero y la faja de costalero. Me ví en ese Ford Fiesta camino del pabellón, me ví en esa casa de la calle Gran Capitán y con esos amigos; me ví en esas noches frías de ensayos compartiendo cervezas con los de siempre, costaleros de los que me acuerdo ahora que acudo al ensayo sólo y los busco entre las caras conocidas que aún permanecen allí, aunque ya nada será como al principio ahora que está llegando el final de mi periplo. Hablando con él en el intermedio de lo que más nos gusta, al relente de una calle en el barrio de Fígares, bajo la parihuela que acogerá al Sagrado Protector de Granada, me ví de nuevo en esos viernes de antaño en los que todo era diferente.

Ahora, con dos hijos él, con una yo, y unos pocos años más sobre nuestras espaldas, me atrevo a escribir, hoy viernes, de aquéllos otros que marcaron nuestra vida porque, si algo no ha cambiado en ella, es que los viernes sigue ensayando...la Esperanza...



Dedicado a los que, alguna vez, pasaron por las listas de hermanos costaleros de Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza.

Vídeo subido a youtube por theger89

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cuaresma...

...¡pararse ahí!...¡los dos costeros por parejo a tierra!...y empieza a desencadenarse la amalgama de nervios que anteceden al paso en la calle, despojándose los sentidos de todo lo supefluo que les impida prestar atención a las órdenes que se van a ir dictando desde fuera y, así, ¡venga de frente!, ¡las "llamás mu cortas"!, se van depositando las ilusiones en la imagen que avanza de corto, salvando los varales los caliches de la puerta...como en la Semana Santa, la vida está llena de "salidas" difíciles que tenemos que salvar, empezando por la que nos trae al mundo, que no se ha visto jamás salida más complicada y más bella, más emocionante y milimétrica, sin que haya nadie capaz de no contener la respiración ante lo que va sucediendo...¡no corred!, la derecha "alante"...¡bueno!...y seguimos avanzando desde el primer momento, desde que el palio encara el dintel del templo para recorrer, rodilla en tierra sus hermanos, los metros que separan la oscuridad de la luz, el silencio de los aplausos, el esfuerzo de la gloria, como avanzamos en la vida sin ver recompensadas las medidas adoptadas, ni los sacrificios hechos, dejando todo a merced del azar y del buen ojo del capataz que, ¡la trasera más a tierra!, ya está sacando el último varal del paso por la puerta expectante y centenaria.


La vida es como una salida en la que se entrega todo al principio, pero guardando una parte de esfuerzo para dosificarlo después, cuando el paso recorra las calles de la ciudad y tengamos que llevarlo; la vida nos permite esos mágicos momentos en los que suspendemos los costeros tras el trabajo concluído, y la gente premia nuestra labor con desintersados aplausos de emociones desatadas, pero tenemos que ser cautos porque esto no ha hecho sino empezar, y lo más difícil está por llegar, habremos de enfrentarnos a multitud de situaciones en las que tendremos que dar la orden precisa, con la medida justa, para que el paso atraviese la puerta sin tocar un respiradero, sin doblar un remate, y que todo transcurra con la normalidad que los priostes dispusieron en las horas de montaje. La euforia del momento deberá ser contenida, puesto que las horas que nos quedan por delante pueden hacerse largas, y seguro que tendremos momentos de flaqueo, como los habrá también para sacar pecho aunque siempre nos sintamos orgullosos de lo que hacemos y por lo que lo hacemos. Cuando el paso se planta en la calle, cuando la banda suelta los tambores retenidos y las cornetas silenciadas rasgan el aire con su metálico quejido, cuando los compases de la música marquen el ritmo de los de abajo, los nervios de la salida se irán disipando poco a poco y, a los sones de la marcha, ¡poco a poco!, ¡la derecha alante y la izquierda atrás! empiece la Virgen a recibir miradas y oraciones, a nosotros, tanto en la salida procesional como en la vida, lo más bonito nos quedará siempre por delante...  


Feliz Cuaresma, y a la Gloria!!

fuente fotografías, por orden de aparición: www.abcdesevilla.es y www.costalerosburraypaz.blogspot.com.

lunes, 11 de febrero de 2013

Suerte...

La suerte nos es esquiva...eso es lo que pensamos a menudo cuando vemos que las cosas no salen como las habíamos planeado, o como desearíamos, y siempre atribuímos a la suerte los resultados de casi todo lo que vamos emprendiendo a la largo de nuestra vida.

La suerte es relativa, tanto, que muchas veces no llegamos a vislumbrar, cegados por nuestro ensimismamiento, que lo que para nosotros es suerte para otros no lo es, y que muchos querrían, para mejorar la suya, un poquito de nuestra "mala" suerte. El trabajo, las relaciones personales, los hechos que van sucediendo a diario a nuestro alrededor, las enfermedades de nuestros seres queridos, las medusas en la playa, el sol que viene en nuestras horas laborales y se va en las que dedicamos al ocio, el sueldo que cobramos a fin de mes (si es poco es porque tenemos mala suerte, mientras que el afortunado es el que cobra más que nosotros trabajando menos pero, ¿y el que no tiene sueldo que cobrar?), los arreglos del coche y hasta los llantos de nuestros hijos ("qué mala suerte que se pone a llorar justo cuando salimos para cenar con los amigos"..."¿por qué no lo hace cuando estaba en casa de mi suegra?)...todo lo achacamos a la suerte sin saber si realmente lo es o simplemente lo vemos así porque en nuestra naturaleza está el ser infelices. ¿Cuántos de nosotros nos conformamos con lo que tenemos?, yo diría que ninguno, siempre tenemos la mala suerte de no poder ser como "fulanito", o estar en donde "perenganito". ¿Quién de nosotros se levanta dando gracias por lo que tiene en lugar de desear lo que no tiene? ¿quién de nosotros es feliz sólo con eso?. Hay veces en que la suerte marca dástricamente nuestra existencia, y ocasiones en que la suaviza mínimamente; la suerte está presente en todos y cada uno de nosotros desde el instante en que nacemos, simplemente, por hacerlo en la familia que lo hacemos y no en otra, porque tuvimos la suerte de ser hijos de quién somos y así, la suerte decide si tus padres te adoran o te repudian, si tienes más o menos hermanos, y si te llevas mejor o peor con ellos; la suerte marca la ciudad en la que vienes al mundo, la calle en la que vives y hasta la mujer que te acompaña ¿o eso era el destino?...el caso es que buscamos la suerte o huímos de ella, nos aferramos a unos décimos de lotería por si tenemos suerte, echamos curriculums o vamos a los exámenes sin estudiar por si hay suerte, y desplegamos una suerte de amuletos para que ella nos acompañe (yo tengo uno que hasta ahora no me ha fallado, pero no lo uso mucho por si cambia la suerte). Pero me pregunto ¿realmente la suerte existe? ¿es suerte lo que, a veces, nos cambia la vida de un plumazo o será, como dije antes, cosa del destino? ¿la suerte viene y va o somos nosotros los que vamos y venimos?...no sé, no puedo precisar si lo bueno que me ha ocurrido es por buena suerte y lo malo es porque no la tuve en ese momento, o simplemente porque estaba de Dios que sucediera de ese modo, pero es posible que, de no haber ocurrido así, habría pasado de otra manera tal vez incluso peor para mí o para los míos. No sé si es suerte que yo tenga trabajo y otros no, que mi esposa sea madre y haya mujeres que nunca puedan sentir lo que ella sintió llevando a nuestra hija en su vientre, que yo tenga a mis padres y mis hermanos y haya personas de mi edad a los que ya les falten esos pilares en su vida; no sé si todo eso será suerte, ni sé la suerte que me deparará el futuro, pero por todas las cosas que veo a mi alrededor cada vez que me levanto y acudo al trabajo, me pregunto seriamente su no sería mejor no tentar a la suerte...

 Para todos los momentos de incertidumbre...¡qué Dios reparta suerte!...

Fuente fotografía: www.emprendovenezuela.net 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuando la chispa se apaga...

Hace algún tiempo mi hermano me hizo una gracia de esas a las que nos tiene acostumbrados, con su poco de socarronería incluída, acerca de la relación que manteníamos mi esposa y yo comentando que a nosotros nos faltaba "chispa". Para él, supongo, que la chispa es eso que se siente al descubrir a la persona amada poco a poco, con la inexperiencia a flor de piel y cuando todo en ella te parece atractivo. La chispa será eso que te mantiene pegado al teléfono en las primeras conversaciones, o eso que te hace recorrer la ciudad, llueva y haga frío, para acudir a una cita en cualquier esquina a bajo cero. Algunos dirán que la chispa siempre está presente en la relación y otros que sólo durante los primeros compases de la misma, y yo pienso que todo eso dependerá de lo que entendamos por chispa, y no encubramos con ese calificativo a la parte más sexual (y a veces nociva) de lo que se desata entre dos enamorados cuando descubren que lo están. 

La vida, esa feroz depredadora, se encarga de cambiarnos las escalas de valores y, por tanto, la chispa del amor no se escapa de sus zarpas, sujeta como está a los avatares de nuestra existencia. No importa los años que tengamos, las relaciones que hayamos tenido (de las que nunca se aprende) porque, al enamorarte de nuevo, vuelves a caer en las mismas cosas pero cambiando la cara, la voz y el cuerpo; no importa si queremos más o menos a nuestra pareja, ya que la vida enviará situaciones en las que se romperá el amor, o se reavivará, al compartir con las persona amada esas cosas trascendentales que nos habrán de marcar hasta el final de nuestra etapa en este mundo loco e inhumano. El amor, carezca o no de chispa, es una frágil flor a merced de los vientos de los celos, el engaño, el rencor y la falta de respeto, que se apoderan de nosotros cuando menos lo necesitamos para empezar a vocear a nuestra pareja (y ella a nosotros) sin importar lo que avivó la llama que nos hizo unirnos, algunas vecs para "siempre". No importa lo que pensáramos cuando la viéramos aparecer por vez primera, cuando la escuchamos hablar o la cogimos de la mano; no importa la acelaración del pulso en ese primer beso o esa primera noche...no importa nada de lo anterior cuando nos vemos abocados al deterioro de lo que fueron tiempos de bonanza cuando empiezan a surgir desavenencias, da igual quien haya sido el causante.

A veces, cuando nos encontramos en esa situación en la que no sabemos muy bien por dónde empieza el barco a hacer aguas, cuando no entendemos los motivos por los que lo que otrora fuese una relación maravillosa se torna en rutina desdibujada y apática, alguna de las dos partes empieza a buscar fuera de la misma lo que no tiene dentro; a veces, sacrifica lo más importante de una unión, los frutos de la misma, porque su vida se apaga y se axfisia junto a la persona que ayer le daba el aire. Ese soplo de aire fresco, esa brisa que entra en la casa por la ventana, ya no es la persona con la que has compartido tantas cosas, ya no es la misma junto a la que has dormido y te has levantado tantas veces, no es la misma de la que te enamoraste cualquier noche en cualquier ciudad, y apena y desespera no saber remontar el vuelo, no poder encontrar la solución para que no se vaya todo al traste, y te levantas una mañana enamorado de otra persona y mirando junto a tí a una desconocida...yo no sé, porque no me ha tocado vivirlo, lo que se debe sentir ante estos disparates de la vida en los que una persona amada pasa a ser un extraño y una traba; no sé los motivos que pueden llevar a una pareja a romper definitivamente con todo para poder seguir adelante, pero quiero entender que duele cerrar una puerta sabiendo que nunca más podrás volver a llamar. No sé, tampoco, si el día de mañana la vida se cambiará para mí como se ha cambiado para algunos de mis amigos, ni sé seré tan valiente como para reconocer un hecho, o tan cobarde como para callarlo y vivir una mentira, lo que sí tengo claro es que no puedo criticarlo porque nunca se sabe en que dirección va a soplar el viento mañana, y que sólo puedo animarlos a seguir adelante mientras yo disfruto de lo que tengo ahora mientras espero que mi chispa no se apague...


Dedicado a los que han vivido o están viviendo los dificilísimos momentos de una separación. 

Fuente fotografías, por orden de aparición: www.wisi.blogspot.es y www.la1260.nx.com

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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