miércoles, 30 de enero de 2013

Volviendo...

 
Volviendo a empezar. A volver a sentir las mismas cosas de antes pero salpicadas de nuevas sensaciones que hacen que todo sea igual, mas diferente. Este año me enfrento a las mismas "igualás" a las que llevo asistiendo desde hace veinte años, algunas sin interrupción, algunas suspendidas durante un período corto de tiempo que me ha hecho madurar y ver las cosas de la única manera posible, a través de los ojos de mis titulares, que son los que mandan y ponen orden en todo lo que me atañe a mí, y a sus cuadrillas de costaleros.
 
Volviendo a vivir, ¿por qué no?, axfisiado por el sofocante calor del verano, apartado de la Navidad por motivos ajenos a mi voluntad, sólo me queda entregarme a esta vida que empieza cada vez que el capataz roza mi cerviz para ubicarme en ese sitio en el que me siento yo mismo, siempre. Este año las cosas pintan diferentes, las "igualás" van dejando entrever por el costero que los años pasan y que ya pocos quedan de los que alguna vez fueron como tú, y te ves sólo, incluso rodeado de gente, pensando en que cuando los kilos vengan, poco importará si quien está a tu lado te conoce o no. Cansado ya de dar explicaciones, de responder a preguntas sin respuesta, hago balance de los pasos que he sacado, y de los que ya no sacaré, ya que tiene poco sentido hablar de futuro cuando el presente es el que priva, y me centro en las que saco, en las que me van a permitir "purgarme" enterrado en kilos (gracias Álvaro por la expresión) y puede que despedirme dignamente, muriendo con las botas puestas a lo Errol flynn, de este mundo que tanto me ha dado y al que tan poco le he pedido. Lo he hecho todo, disfrutar como un niño chico bajo un misterio con "cambios" a los sones de una agrupación musical; rezar con los pies bajo dos pasos de silencio, a cual más distinto, siendo los dos de la misma hermandad; he compartido sufrimiento con mi compadre Lolo revirando el misterio cartujano una tarde de Passio Granatensis; he visto el sol romano incidir en la cara de mi Virgen, y he subido la Carrera del Darro dos veces bajo dos pasos diferentes, y he sido los pies del Señor cada Jueves de Corpus y todo lo que he hecho, todo lo que he aprendido, espero que me sirva ahora que me toca hacer otra cosa diferente y para lo que no sé si estaré preparado.
 
Mañana volveré con los míos, reclamado por los que han contado conmigo para sus cosas importantes, para volver a abrazarme con ellos, la gente junto a la que he pasado algunos de los mejores momentos de mi vida, y aunque todo sea diferente, gracias a ellos, todo será como siempre pero en distinto sitio...
 
Hermanos, mañana nos vemos, en una de las calles más cofrades de esta tierra, para dar forma a la cuadrilla de hombres que serán los pies de María Santísima cuando se asome desde los Basilios...esperadme, que sí voy...
 
Fuente fotografía: www.fotos.miarroba.com

lunes, 28 de enero de 2013

Empiezo dos mil trece...


Empiezo dos mil trece a final de Enero, ya que el principio ha sido bastante ajetreado. Los que me conocen saben que no abandono mis obligaciones para con esta ventana por cualquier motivo, y los que esta vez me han mantenido apartado de ella han sido trascendentales; por fortuna, si estoy escribiendo esto, es que la sangre nunca llegó al río y ya todo ha pasado a ser una mera anécdota que le recordaremos cada vez que llegue Navidad.

Las medianerías de Diciembre me recibieron con contracciones, unas contracciones que casi me dan el gusto de que mi hija naciera el dieciocho de este mes, y es que cualquiera que tenga a la Esperanza como principio y fin de todas sus cosas sabe lo que hubiera significado para mí que mi esposa alumbrara a mi pequeña en esta fecha, pero no pudo ser y ella nació felizmente a las once del día diecinueve convirtiéndonos en las personas más felices del mundo desde el momento en que empezamos a escuchar su llanto. Si os digo que sonó a música puede que caiga en el tópico, pero os puedo garantizar que acompañar a tu mujer desde el primer momento, cogerle la mano para que sienta tus fuerzas, calmarle los nervios con palabras que sólo tú y ella entendéis, ver cómo se crea la vida entre sábanas blancas y ánimos de matronas hasta que, al fin, tu hija viene al mundo y llora, decir que el llanto sonó a música se queda corto, porque ese llanto fue la consecución de una historia que se había empezado hacía tres años, eran todos los sueños de una vida depositados suavemente sobre el pecho de mi esposa, era el sentido de una vida envuelto en una toallita por la que sólo asomaba la cara más bonita que he visto en mi vida...lo que yo sentí aquella mañana, lo que me transmitieron los ojos de mi esposa entre lágrimas, la alegría de llamar a toda la familia, de abrazarme con mi madre y abandonarme mientras los dos recordábamos momentos parecidos con personas ausentes; la emoción de mi familia política ante la llegada de su primera nieta y/o sobrina,...todo eso se quedaría en nada si dijera que su llanto sólo me sonó a música...ese llanto es la forma que tuvo de decirnos que había llegado, y que estaba bien; que era nuestra y que nosotros somos suyos para siempre; es la forma de encontrarnos con la felicidad y de estrenar un cariño especial, un vínculo de por vida en el que se firma un contrato sin vencimiento y por el que nos comprometemos a protegerla hasta que ella crea conveniente; con ese llanto sellamos un compromiso que nos tendrá en activo a cualquier hora y que nos llevará a desear estar con ella cada minuto de su vida...Se llama Candela, y su llanto me ha devuelto la Esperanza...
 
Fuente fotografía: www.crecebebe.com

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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