jueves, 29 de noviembre de 2012

Perros...

Llegan sin pedirlo, normalmente porque algún familiar que sabe de nuestra tendencia hacia los canes, aparece un día ante nuestra puerta con una caja de la que dos cachorros intentan salir, y ya nos ganan; puede que porque algún amigo de la familia conoce a alguien que tiene una camada y solicita para nosotros un cachorro, o puede que al pasar por la puerta de una tienda, un cartel de "se venden cachorros" nos invite a entrar y a adquirir uno...pero, ¿qué estamos comprando? ¿qué recibimos?...aunque algunos piensen que un perro es el regalo ideal para una niña pequeña, no hay nada más lejos de la realidad. Un perro es un compañero infatigable en las horas de soledad cuando, al dejar caer la mano por el brazo del sofá, aparece de pronto su cabeza para que se la acaricies, y notar así que tú estás para él, como él está para tí. Un perro es una grandísima responsabilidad que asumimos desde el primer momento en que entra en la casa, puesto que habrá que alimentarlo, habrá que vacunarlo, llevarlo al veterinario cuando esté enfermo y sacarlo a la calle, como mínimo, tres veces diarias, sin entender de lluvia, nieve, o trasnoches. Un perro es un ladrido juguetón cuando amagas el lanzamiento de una pelota, es una mirada extrañada cuando un gesto tuyo no está claro del todo, es una protección infinita y desinteresada ante cualquier amenaza, es una compañía para todos los momentos de bajón, es un amigo que no regatea su cariño y es un miembro más de la familia.

En mi casa siempre ha habido perros, menos ahora por falta de sitio, siempre hemos compartido un piso pequeño con esos animales que nos han llenado la vida, y de los que conservamos fotografías por cualquier rincón de la casa. Cientos de anécdotas los tienen como protagonistas y cientos de momentos junto a ellos, todavía hoy nos sacan sonrisas a mis hermanos y a mí, y alguna lágrima que otra al recordar los momentos en que hubo de decirles adiós, y la casa se quedó sin su presencia. Un español bretón, un pastor alemán cruzado con belga, un braco húngaro; "Alí", "Dama" y "kaiser", respectivamente, nombres que más que de razas, nos hablan de familia...

Siempre en mi casa han sido bien recibidos los perros, siempre hemos tenido claro que no son el enemigo, aunque comprendemos a todos aquellos que nos hicieron saber que no eran de su agrado, y no entendemos cómo la gente puede abandonarlos a su suerte, o hacerles daño. Con ellos, todos los inconvenientes que presenta el tener un perro en un piso, desaparecían cuando gritabas su nombre y la cabeza se asomaba entre los barrotes del balcón, o salía disparado desde la cama bajo la que le gustaba refugiarse, para saltar hacia nosotros con vehemencia; todo se veía recompensado cuando nos miraban agradecidos después de ponerles el plato de comida. Siempre los perros, siempre su cariño, su fidelidad; siempre la tranquilidad por su presencia, y el saludo al llegar a casa después de una noche de fiesta, o al despertar por la mañana.

Por desgracia, mi vida actual no me permite tener un perro, bien por la falta de un sitio adecuado para él, bien porque a mi esposa no le apasionan como a mí, por lo que me conformo con ver a todas esas personas que pasean junto a los suyos por la calle, o acariciando a los de los amigos cuando voy a su casa de visita, esperando ese momento en que, al fin, pueda tener uno en casa y que mis hijos se críen, como yo, rodeados del cariño de sus perros...

 
Dedicado a todos los que, como yo, tienen un cariño especial por cualquier "chucho"...

martes, 27 de noviembre de 2012

Cosas...

 
 
 
 
 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Amistad...


Dicen que en la frase "un amigo verdadero" verdadero redunda, y es que se sobreentiende que si alguién se llama amigo tuyo lo será para siempre y de forma sincera y desinteresada. Ahora bien ¿cuántos de nuestros amigos pueden meterse dentro de ese estrecho calcetín?...no hagáis el cálculo, que asusta.

Yo tuve una vez un amigo, compartíamos puesto de trabajo, él en su puesto y yo en el mío, vivimos muchísimas cosas desde el momento en que entró a trabajar a mi lado, ya que yo llevaba tiempo cuando eso ocurrió. No sé si por afinidades verdaderas, o por una búsqueda insaciable y desesperada por su parte de tener alguien con quien hablar (cosa que constaté después), empezamos a congeniar hasta el punto de que pasamos a ser inseparables llegando, incluso, a aislarme de los demás de tan cerrado como estaba en torno a él (es curioso el poder de absorción que tienen algunas personas, que te atraen hacía sí y no llegas a darte cuenta de lo equivocado que estabas hasta que lo ves desde fuera). En nuestro día a día, yo acudía muchas veces a su puesto para hablar, contarle lo que me había pasado o me estaba sucediendo, lo que había hecho el fin de semana, aunque durante los mismos alguna vez que otra también quedamos, con mi esposa, para ir a comer con él a su pueblo, ya que no es de aquí, o él venía a nuestra casa, llegando a dormir en ella durante algunas ocasiones. Todo iba bien hasta que, de pronto, empezó a pedirme explicaciones de con quién andaba o dejaba de andar, de por qué me iba a comer con otros compañeros dejándole, según él, de lado, cuando él sabía (y sabe) cosas de mí que no conoce ni mi esposa (y que ahora me arrepiento de haberle contado), y viceversa. Yo no entendía muy bien la situación, "amistad" no es acaparar a un amigo para que siempre esté contigo y no pueda salir con los demás, así que empecé a encontarme mal, casi al mismo tiempo que él empezó a hacer montañas de granos de arena y a inventarse historias acerca de mí, llegando a meterse en temas personales, cosa que ya no pude aguantar y nos fuímos alejando.

Lo realmente doloroso es que, todos los "amigos" del trabajo que antes salían con nosotros, que desayunaban con nosotros, con los que nos reíamos y pasábamos las duras horas de trabajo, se han desvanecido completamente porque, aunque siguen desempeñando su labor en el mismo sitio, no pasan por mi lado, no me hablan y, si pueden, me quitan la cara hasta el punto de que sólo me saludan cuando nos encontramos directamente y no tienen más remedio; esos "amigos", que ahora están con él dándome la espalda y a los que él insultaba y menospreciaba cuando nos llevábamos bien, no le servían nada más que para ser centro de sus ataques y sornas y a los que, mira tú por donde, ahora quiere con locura. 

 La vida, como veis, da para mucho; son muchas las sorpresas que te depara y te hace ver, a toro pasado, cosas que antes no veías y que ahora interpretas de otro modo sin saber cual de los dos es el correcto, si el de antes o el de ahora, dejándote una extraña y vacía sensación. ¿Es eso la amistad? ¿cómo se puede entender que a quien le has abierto las puertas de tu casa ahora murmure a tus espaldas y ponga al mundo contra tí?...lo que sí tengo claro es que la amistad verdadera sigue ahí, apoyando, estando para lo que la necesito y, sobre todo, aconsejando cuando la vida se pone "chula", lo que sí tengo claro es que seguiré en la brecha y que pase lo que pase, nunca seré como él...

 "Todo el mundo quiere tener un amigo, aunque pocos se toman la molestia de ser uno".

Fuente fotografía: www.elixiresparaelalma.com.ar

martes, 20 de noviembre de 2012

Todo es posible en Granada...

Todos hemos oído alguna vez esa expresión, y a los que nos llamamos granadinos hasta nos enorgullece el saber que, al haber nacido aquí, entramos dentro de esa mágica probabilidad en la que cualquier cosa, por supuesto buena, nos puede suceder. Cualquier cosa...si no cómo se explica que las mozas casaderas acudiesen cada dos de Enero a tocar la campana de la Torre de la Vela para encontrar marido ese año, o cómo se explica que alguien se quedara emparedada dentro de los muros de su habitación, sólo por el hecho de estar enamorada del hombre, a juicio de su padre, inadecuado. Si todo es posible en Granada, puede que volvamos a la ciudad tras arrojar una moneda en cualquier fuente del Generalife, aunque no sean romanas, ni se llamen "Di Trevi".
 
Todo es posible en Granada...si no que se lo pregunten a Agustín Lara cuando compuso su canción dedicada a la ciudad sin verla, o a Boabdil cuando la dejó llorando, él, que nunca había llorado por nada lo hizo como un bebé al bandonar su reino, ¿por qué?...porque todo es posible, sí, dentro de las murallas de la ciudad más romántica de Andalucía...sólo desde Granada tenía que partir la Virgen que habría de pisar el Vaticano bajo su palio, sólo en Granada Ella, María, sale de un palacio musulmán para bendecirla, sólo en Granada se le rezan tres credos al Señor, el Viernes Santo a las Tres de la Tarde con la certeza de que uno ha de verse cumplido, porque todo es posible en ella, desde siempre y para siempre, como nos han contado tantas veces y algunas lo hemos vivido.
 
En Granada, y sólo en Granada, quisieron dormir eternamente los que se la arrebataron de las manos a los árabes, sólo en Granada es posible bajar de la Nieve al mar en apenas una hora y media,  y sólo en Granada se teme que se una la mano con la llave...
 
Por eso no me extrañó cuando, bajando por la Cuesta de san Gregorio hacia Gran Vía, echo la vista a la derecha y me encuentro con este macetero. Al verlo, disparé mi cámara y pensé:
 
"Efectivamente, todo es posible en Granada"...
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

De cargas policiales...


El Jueves desayuné una tostada de aceite con un café frente al televisor en el que, Susana, comentaba con algunos contertulios las cargas policiales que, con motivo de la "juerga" general tuvieron lugar en Madrid y en Barcelona y que se saldaron con un niño de trece años herido en la cabeza a manos de los agentes.

Como es natural, no han sido pocos los medios de comunicación que se han hecho eco de la brutalidad policial de la que, una vez más, hacen gala los miembros del cuerpo nacional de policía para con los pacíficos conciudadanos y manifestantes; y yo me pregunto...¿quién es el responsable?. No me malinterpretéis, no soy yo de defender el ataque indiscriminado contra la población que hace uso de un derecho que nos corresponde a todos y, ni mucho menos, voy a respaldar que un policía se tome la justicia por su mano y agreda sin "ton" ni "son" a quien se le ponga por delante pero, no nos equivoquemos, eso no ocurre en una manifestación con los ánimos caldeados y los nervios a flor de piel. 

Llevo ya unos años entrando en casa de mis suegros y el padre de familia, sargento del Cuerpo, me ha contado no pocas historias acerca de las cargas policiales...¿sabían que un policía no carga nunca hasta que no recibe una orden expresa para hacerlo cuando la situación amenaza con irse de las manos? ¿se han parado a pensar en las condiciones (mil contra uno) que los agentes de policía soportan en cada una de estas manifestaciones? ¿sabían que dentro de una manifestación hay sectores claramente diferenciados, y que se sabe en dónde están cada uno de los focos a tener en cuenta ante posibles sublevaciones violentas?...la policía, esa que vela a diario por nuestros derechos, y no los antisistema que nos soliviantan en su beneficio, son a los que tenemos que dar nuestro apoyo; la policía es la víctima, no el agresor, y casi siempre ponen en peligro su vida hasta que no les queda otro remedio que cargar. Pero, ¿qué pasa cuando cargan? ¿pensais que la policía sabe a quién le está dando y lo hace premeditadamente?...no, la policía se abre paso a porrazos para evitar males mayores y ante una presión hostil de amenazas, insultos y pedradas, ya que siempre tendemos a hacer culpable al que lleva el uniforme sin reparar en que está ahí para evitar que nos ocurra nada malo; y ahora bien, yo me pondría en una situación en la que alguien me está insultando, amenazándome y lanzándome piedras a distancia y siempre pertrechado, y yo aguanto y aguanto, pero en mi mente está el deseo de defenderme. De pronto, recibo la orden de cargar...¿que haría yo?...posiblemente lo mismo, salir disparado con la porra en la mano y lanzar la mano a diestro y siniestro contra el que me amenaza. Así actúa la policía y lo sé de primera mano. Pero centrémonos en el caso del chico de trece años al que le abren la cabeza con la porra; obviamente, es un desafortunado accidente que, probablemente, no tenía que haber ocurrido, pero habría que plantearse qué es lo que hace un chico de trece años inmerso en una manifestación en la que se sabe que podría suceder esto, ya que muchos van sólo a armar "follón"; cabría preguntarse si los padres de ese chico sabían que su hijo andaba por ahí, o sí eran ellos mismos los que lo estaban animando porque, probablemente, estaban haciendo lo mismo. Cabría preguntarse hasta qué punto era pacífica la manifestación, hasta qué punto aguantó la policía sin cargar y, una vez que lo hizo y como he dicho antes, si el policía pensó: "voy a abrirle la cabeza a ese chaval de trece años"; probablemente, perdón, seguro que ni sabía que tenía trece años y sólo vio a un bulto entre mil amenazarle. También cabría preguntarse si el chaval no estaba haciendo nada, pasaba por ahí en ese momento de la carga y se llevó la peor parte. En cualquier caso, la policía no es mi enemigo y yo hubiera hecho lo mismo, o puede que, al no ser policía, hubiera sido más dástrico...

Fuente fotografía: www.requisitospolicianacional.com

jueves, 15 de noviembre de 2012

La foto...

 
Lo malo de ser niño es que no siempre te dejan jugar con lo que quieres, así que en cuanto tienes una oportunidad para ello le dedicas todo el tiempo posible para no perder ni un minuto de juego, ni un ápice de disfrute, y te entregas completamente pensando sólo en el instante de tiempo, indefinido, en el que podrás prolongar la situación.
 
Lo malo de tener una persona que, de vez en cuando, te abre la vitrina en la que se guarda su colección de coches y te dice escoge el que quieras y juega con él es, precisamente, elegir cúal es el coche con el que vas a jugar...gran dilema, no creais!!...

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿La vida huele?...


Ya sé que este título puede llevar a alguna carcajada por parte de los que, ajenos a algunas sensibilidades, sólo vean en ella un motivo de chanza, pero os puedo asegurar que no hay nada más lejos de la realidad, ya que cuando acabéis de leer esta entrada os haréis la misma pregunta que yo...¿la vida huele?.

Ayer, en una de las rutinarias mañanas de domingo en las que desayunas y, tras observar por los cristales que no puedes salir porque la lluvia se ha apoderado de todo, decides ponerte a ordenar los armarios, sacar las ropas de cama para el invierno, y ponerte con las tareas del hogar, bote de lejía en mano. Al terminar, el olor de la lejía mezclado con la tela que uso para secarlo todo, me llevo de inmediato a mil novecientos noventa y cuatro. Me vi, rápida y fugazmente, llenando la bañera de agua con lejía para dejar el costal recién adquirido toda la noche en remojo, a fin de que la dureza del saco se redujera y no causara más estragos de los normales en mi blanca e inexperta cerviz. No sé la razón por la que me fuí hasta ese momento de mi vida cuando, ajeno a responsabilidades, preparaba todo lo necesario para disfrutar de mis ensayos y mis amigos, de mis cofradías y mi tiempo libre, en esas noches en las que mi hermano y yo cambiábamos los libros por los "Momentos Cofrades" antes de ir a la cochera en la que se guardaba la parihuela de san Agustín. Es curioso como el sentido del olfato tiene este gran poder de trasladarnos en el tiempo, llevarnos a lugares de gratos recuerdos, acompañarnos de esos amigos que el tiempo apartó de nuestro lado y permitirnos observar, en la distancia, la evolución de nuestra hermandad y nuestra vida.

Es curioso, como digo, que un gesto tan simple como es percibir un determinado aroma es capaz de desatar en nuestro interior tantísimas cosas que, además, son comunes a todos nosotros porque seguro que todos hemos vivido algo así alguna vez...¿La vida huele?...ayer fue la lejía y la tela, mañana serán las castañas de san Antón, o las flores de tu barrio; otro día puede ser el armario de tu casa o la colonia de una mujer, los que me lleven a un pasado que me servirá, a buen seguro, para vivir el presente con emotiva ilusión y eso es, sencillamente y a mi humilde entender, algo grandioso.

Queridos amigos...¿la vida huele?...yo creo que sí...

Fuente fotografía: mavalle09.blogspot.com

viernes, 9 de noviembre de 2012

Tengo en mi casa a mamá...

...pero mis "mamás" son dos...eso dice la letra de la "cancioncilla" que mi sobrina, con su media lengua de tres años y poco, no para de cantar por los pasillos de casa ajena a la cruda realidad que se ciñe sobre su pequeña cintura. Resulta agradable saber que las cosas siguen, al menos en eso, como antes, ya que esa misma canción la cantaron a dúo mi mujer y ella, sorprendida la segunda de que la "tita" se supiera su canción, tal es la ingenuidad de nuestros pequeños.

El caso es que me dio por pensar en el contenido de esa letra, ya que pienso que la realidad es esa; cada uno tenemos a nuestra madre en casa, aunque algunos las tengan a las dos allí arriba, y la otra en el Cielo, para cuidarnos y ayudarnos a ir tirando hacia adelante como ellas nos han demostrado que hay que hacer siempre. Una madre es la ayuda continua para todo, el apoyo necesario, el refugio ante las tempestades, y el abrazo a todas horas. Ella vela por nosotros, dondequiera que nos encontremos, estando dispuesta a escucharnos cuando lo necesitemos y a ponernos un plato de comida que, desde siempre y como siempre, nunca faltará en la mesa mientras ella esté con nosotros. Las madres se han convertido, además, en el sostén económico de tantas familias que han visto truncados sus planes de futuro hasta el punto de que los nimios sueldos de los pensionistas españoles se reparten hasta lo imposible, se estiran hasta lo imposible, y se llega, gracias a ellos, a fin de mes, aunque al principio del mismo pareciera también imposible.

Toda la vida luchando, desde su puesto de trabajo de veinticuatro horas diarias, para que no les falte de nada a los que quedan a su cargo, buscando dinero donde no lo hay, inventando trabajos que les aporten algo extra a la mermada economía familiar y velando porque los miembros de casa se mantengan siempre unidos, aunque las condiciones actuales intenten a diario que los hermanos se separen. Una madre es una pieza clave en el seno de una familia, porque no sólo trabaja (la que tenga la suerte de tener trabajo) fuera de casa, sino que a la vuelta la esperan los brazos de sus hijos ansiosos por contarle las cosas del colegio, le espera la comida, el fregar los platos, arreglar la casa, enderezar lo que se tuerce, planchar, preparar la ropa del colegio para el dia siguiente,...hasta caer rendida en el sofá después de cenar para descansar antes de irse a la cama, no sin antes contarle un cuento a sus hijos y desearles que tengan dulces sueños. La madre es el pilar, los cimientos y la base necesarios para que nuestra vida transcurra segura, sosegada y sin excesivas complicaciones que, al lado de las suyas, no dejan de ser tonterías sin importancia.

Escuchando la canción de mi sobrina casi a diario por los pasillos de la casa de mis padres, me he ido un momento a mi colegio dominico, al barrio del realejo, para realizar un seguimiento de lo que ha sido mi vida gracias a mi madre, y he llegado a la conclusión de que sin ella no sería nada, porque además de todo lo que ha hecho por mí, además me ha educado dentro de unos valores tan profundos que me llevaron en su día a entrar a formar parte de mi hermandad y, gracias a ella, dentro de un mes y poco, espero poder presentarle a alguien que será importante en mi vida, a la que es, desde arriba, mi otra "Mamá"...

"Las dos me quieren a mí,
las dos me entregan su amor.
A las dos las busco y las llamo,
a las dos las quiero yo".


Fuente fotografía: El excepcional blog de Sergio Aguayo, Granada Cofradiera.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Crónica fotográfica...

El viernes pasado mi mujer conducía el coche de camino a Almuñécar, así que me dediqué a hacer fotos. Aquí os dejo la crónica...
 
 
Niebla
 
 
Pinos del Valle y el embalse de Béznar
 
 
Protección
 
 
Salobreña
 

Europa
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

La vida...

Alarmado por el contínuo golpear de las situaciones diarias, es inevitable que no sólo el que os escribe, sino un amplio porcentaje de las personas que leéis esta ventana, se sienta bajo de moral o de ánimos, o de lo que queráis llamarlo.
Desde temprano en la mañana, las noticias de Antena 3 con las "chicas noticieras" como a mi mujer y a mí nos gusta llamarlas en la intimidad del hogar, la mente humana sufre una paliza tremenda que a no tardar va a dar con  nuestros huesos en la lona, en un "Knock Out" cada vez más próximo aunque menos esperado. Desde la pequeña ventanita del televisor, la actualidad convertida en un "caso" casi contínuo, nos asalta desproporcionada con un sinfín de desgracias que nos machacan, un día sí y el otro también, hasta hacernos olvidar la de cosas buenas que tenemos, y que nos deben ayudar a luchar sin desmayo por ellas. Desde unos desalmados que venden sin proporción alguna entradas para una fiesta de "Halloween" asentada a sangre y fuego en nuestra "tradición" y que ha supuesto, a la postre, otra más de las catástrofes humanas a las que nos venimos acostumbrando, insensibilizando alma y espíritu lo más que podemos para que no nos afecte en demasía...parricidios, violaciones, asesinatos de bebés a manos de sus madres,...son tantas las cosas que nos invaden que es raro que no miremos a ambos lados de la calle antes de poner el pie, o que no caigamos en la locura ante el bombardeo de temores y peligros a los que estamos expuestos a diario. Me da miedo esta situación a la que estamos llegando, no sólo por la seguridad de mi esposa, la de mi familia o la mía propia, sino ante la próxima llegada de mi hija, que me hace ponerme en el lugar de ésos que han tenido que reconocer, impotentes, los cuerpos sin vida de las suyas. Me da miedo, porque ya estamos llegando a un perfeccionamiento en los asaltos a casas, a personas, con extremadísima violencia, y que te hacen pensar que en cualquier momento puedes ser tú el que te veas en alguna de esas situaciones para las que, creédme, no estamos preparados.
En esta sociedad actual en la que las medidas sólo afectan a los pobres, o a la castigadísima clase media, la gente se enfrenta, además, a una economía disfrazada de campo yermo, en el que no hay brotes verdes por mucho que reguemos, y en la que los deshaucios también se clavan hondo en el corazón de los desplazados, robándoles, además de la casa, la dignidad que aun les quede en el alma. Esta actualidad catastrofista y cruel, despiadada y pusilánime, golpea por igual a todos los que no tenemos la cartera bien repleta, y por ende no podemos comprar nuestra salud, nuestra vivienda o nuestra vida...todas las mañanas son cualquiera para aquellos que no tienen ilusiones, quebradas cuando su trabajo se acabó, y sin más inquietudes que las de sobrevivir hasta que los tiempos mejores digan de venir, si es que los peores no se los llevan por delante. 
Pero por suerte, tenemos la música para olvidarnos de todo, al menos, durante el tiempo que ésta dure y quiero pensar que hay solución para casi todos los avatares de la vida, un bálsamo para todas las heridas, y una luz pequeña, tenue, pero luz al fin y al cabo, al fondo de este túnel en el que llevamos tantos años circulando...la vida, a pesar de todo, es demasiado bella para despediciarla, demasiado impredecible para anclarse sólo en lo vivido, y demasiado especial para no sonreirle cada mañana...al final de todo, los buenos recuerdos, los bonitos, los especiales, son los que hacen fuertes los cimientos de la vida que, como dice esta canción, es simplemente, vivir...      



Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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