viernes, 19 de octubre de 2012

Pensamientos...


Cuando visitas una ciudad, no hay nada como dejarte llevar. Observar lo que los habitantes de la misma hacen para así no caer en los tipismos propios de los visitantes, que acuden en tropel a los puntos de interés, hacinándose en las puertas de los mismos para ir pasando, uno a uno, a veces sin percibir ni captar la esencia de lo que sus pies están hollando y sus ojos están viendo...

Eso es lo que parece que hace la chica de la foto, entregada al paseo intimista que le ofrece la Carrera del Darro, mirando sólo hacia su interior, puestos sus pensamientos en algún punto muy lejano a las lindes del río granadino, relajada, concentrada y, lo más seguro, feliz...y es viéndola, depués de que mi máquina la inmortalizara, cuando  yo me pregunto...¿en qué pensamos cuando estamos de viaje?...

Siempre que realizo una salida de Granada, aunque sea para pocos días, procuro meter en el equipaje todas las cosas que me hacen feliz y las que se lo hacen a mis acompañantes para sólo concentrarme en ellas y no dejar ni un resquicio a la desazón propia de la rutina. Guardo todas las cosas que voy a ver y, si no conozco la ciudad a la que voy a llegar, intento imaginar cómo serán los lugares que visitaré para luego hacer reflexión y ver si me he alejado mucho de la realidad. Los "problemillas" del devenir diario, esos que nos asaltan insolentes cada mañana al despertarnos e intentan, además, acudir a nuestro sueño para robarnos el único momento de sosiego, se quedan en Granada para volver a recuperarlos a la vuelta aunque vistos desde el punto de vista que te da alejarte de ellos por unos días.

La chica la foto, pasea tranquila por la Carrera, con la  mirada dedicada al discurrir del río, jugando sus ojos con los gatos que aparecen por doquier sobre su ribera, centrada, quizás, en la belleza del paisaje que la rodea, en el tañir de las campanas conventuales y en la calma que se mece en el aire desde el momento mismo en que, ajena por completo al bullicio de la variopinta y desenfadada muchedumbre que se da cita en este emplazamiento de la ciudad, abandona la Plaza Nueva en ese punto en que la saluda, sin saberlo, la Esperanza para entrar en la Granada de cuento de hadas o, como dice una amiga sevillana, en el portal de belén, ya que a ella se le antoja así el panorama que forman el Albayzín bajo y los bosques que rodean a san Pedro y levantan a la Alhambra sobre las cabezas del caminante.
 
Conviene que hagamos, al menos una vez, como hace esta muchacha...abandonarnos aunque estemos en Granada, aunque seamos de Granada, a ese pacseo ancestral que se nos abre en el mismo instante en que así lo deseemos, y centrarnos sólo en lo afortunados que somos por poder disfrutar día a día de ese maravilloso paisaje que hace de la nuestra una ciudad diferente a las demás y que desata, para muestra esta chica, tantos pensamientos...    
 
P.D: si alguien se reconoce en esta foto y quiere que la retire, póngase en contacto conmigo en el email que figura en mi perfil.

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