miércoles, 31 de octubre de 2012

Rumores...


Rumores que van y vienen, haciendo y deshaciendo a su antojo todo lo que a su lado asome. Rumores, hay de muchos tipos, infundados, rencorosos, grotescos, maliciosos, inventados, sembradores de discordia, celosos,…pero todos llevan la misma base, el odio y la envidia, que hacen que sus creadores hagan gala de un sinfín de trapalerías y sinsentidos que desembocan en la destrucción más vil y más sucia de todo lo que otros han creado con esfuerzo y que, por ende, ellos no merecen. Pero como en la vida no mandan los merecedores, sino los que con ardides reptiles se apoderan de lo ajeno, así nos va y así nos luce el pelo. Gracias a los rumores, se ponen y quitan cargos, se enaltece a villanos, se les da lo de otros y se les pone en la mano una inmerecida tarta que no sabrán disfrutar mientras la comen, ya que para hacerlo, es preciso que el bocado sepa a la gloria ganada con esfuerzo, y no al amargo cargo de conciencia, los que la tengan. Los rumores, queridos lectores, amigos todos, son las herramientas de las que se sirven los inermes en el honor y el trabajo de a día, que a falta del pan que les otorga la honradez, hacen buenas las tortas de la mezquindad, haciendo de su capa un sayo, y queriéndonos convencer de que su fin justifica los medios.

Pues no, así no deberían funcionar las cosas, pero lo hacen; y aunque el tiempo pone a todos en su sitio, por desgracia, hay veces en que es demasiado, y muy alto el precio que se paga, mientras se observa cómo todo lo tuyo, lo que te has ganado con años de labor callada, se lo llevan otros, con el INRI de que la diferencia no se nota ante los incultos ojos que miran los toros desde la barrera. Es curioso como a toro pasado todo resulta ser bueno, cómo nos damos cuenta del error cometido, de la injusticia sin medida, y de la soberana estupidez. ¿Volveremos a ver las cosas como nunca debieron dejar de ser?...no lo sé, tan sólo espero que los rumores sean falsos, que todo sea un bulo que circula por ahí, que las cosas sigan en su actual sitio, para beneficio de los que necesitan el trabajo, y que no vengan niñatos imberbes a comerse el pan de los que han sacado adelante la empresa. Porque digo yo, si cuando las cosas iban bien no les pagaban más, ¿por qué quitarle ahora que las cosas no van tan bien?...reflexionen empresarios, que arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

A todos a los que le vienen fustigando con rumores que ponen en peligro su puesto de trabajo, justo ahora que, precisamente, más falta les hace.  
Fuente fotografía: www.cosaslegales.es

lunes, 29 de octubre de 2012

Luna...

La luna...no sé que tiene que siempre me ha hecho asomarme desde cualquier sitio para verla, y es que cuando la luna derrama su brillo sobre la oscuridad de la noche, todo adquiere un tono diferente. Dibujada sobre la calma de la mar en una noche de verano, o asomada a la ciudad para ser espectadora de excepción de los "ires" y "venires" de la capital, la luna se erige en protagonista aunque ella misma no lo pretenda.
Cuando la luna llena se acerca, las abuelas se afanan en contar los días para elucubrar algún alumbramiento, que aseguran tiene que ver con estas cosas, hasta el punto de que se vaticina la fecha "exacta", una vez salida de cuentas la mujer, a partir de que la luna haga su aparición sobre el cielo. Lunas que han sido los acompañantes de los amantes de esos tiempos que nos precedieron, y bajo la cual se han auspiciado encuentros, besos, y hasta crímenes, de los que dan cuenta las obras de teatro o las novelas de los grandes escritores de nuestra literatura. La luna es la que cambia el ritmo sanguíneo del licántropo, pasando éste a dejar su condición humana para, una vez al mes, convertirse en el lobo que azota los tranquilos sueños de los pueblos de cuento. Vampiros, brujas, zombies, y demás seres sombríos, han convivido a lo largo de los tiempos con la luna, haciéndola cómplice de sus actos, para acobardar al niño que no se duerme, o a las muchachas cuya virtud se quiere salvaguardar todo el tiempo que se pueda. La luna, además, es la compañera de tantísimos poetas, tantísimos artistas, fotógrafos y pintores, que han visto y ven en ella un símbolo de belleza con el que "aliñar" sus trabajos. La luna es la quimera del astrónomo, la vida del astrólogo y el sueño del niño que quiere ser como Amstrong (Neil), aunque ya no sea él quien la pise por vez primera.
La luna siempre me ha llamado la atención, y me ha gustado mirarla, redonda y enorme, luminosa y deslumbrante, por encima de las montañas, sobre Sierra Nevada, o navegando en las tranquilas aguas del Tesorillo, jugando con la torre y con el mar. Espero la llegada de la luna cada Semana Santa, porque eso significará que el Señor de Granada vuelve a las calles, y procuro fotografiarla de vez en cuando, combinada con los elementos que antes os he relatado, para engrosar mi colección de tipismos fotográficos. Pero si hay algo a lo que me lleve la memoria cada vez que veo la luna, si hay algo a lo que me transporto automáticamente cuando su brillo inunda la más completa oscuridad, es a una noche de verano, sentado en la arena del mediterráneo cuando sus aguas tocan Málaga, cogiendo de la cintura a la mujer más importante de mi vida en una de mis últimas noches malagueñas. Esa noche, conocí una nueva cara de la luna y reconocí a mi mujer, mi amor, mi compañera...   

viernes, 26 de octubre de 2012

Sueños...

Necesitamos los sueños, son esas cosas que viven inherentes a nosotros mismos sin los cuales la vida sería diferente, más ardua, más difícil. Los sueños nos ayudan a ir tirando hacia adelante, siempre con la optimista ilusión de verlos, al fin, cumplidos, para poder adquirir una dosis más de esa felicidad que tanto queremos para nuestra propia estabilidad. De los sueños, inmateriales y materiales, se podrían escribir mil páginas y todas serían distintas, ya que lo que para unos es una tontería, para otros es vital e, incluso, una quimera, ya que todo pasa de ser inalcanzable a tenerlo cerca en función del estado de ánimo o del bolsillo, si es de carácter material el sueño que se quiere ver realizado.

Mis sueños inmateriales, esos que te invaden cuando pasas el edredón sobre tu cabeza y te dispones a dormir, en gran medida y gracias a Ellos, o se han visto o se verán cumplidos muy pronto, o han pasado a un segundo plano ante el huracán de acontecimientos que siempre ha sido mi vida, por lo que ya no me pregunto qué hubiera sido de mí si lo hubiese intentado, ni me paro a imaginarme en esas situaciones que ya no me aportan nada, salvo cuando el 12 de Octubre enciendo la tele para ver desfilar al ejército, porque ahí sí se agolpan, sin permiso, los sueños "frustrados" (entrecomillo porque no se puede frustrar algo que no has intentado, como ya he dicho). De los otros sueños, esos que tienen que ver con formar una familia, ser querido y querer con locura, ya he dado cuenta en esta ventana de su factura, por lo que no tiene sentido extenderse, aunque sí diré que se han cumplido de sobra, superando incluso lo que yo esperaba de ellos.

Pero vamos a los otros sueños, esos que son materiales y que podríamos catalogar de caprichos, ya que no nos hacen falta pero los deseeamos, a veces con vehemencia, y pasan a ser sueños si has estado deseando lo mismo, prácticamente, desde que tienes uso de razón. Esos sueños que los que te rodean podrían calificar, como dije anteriormente, de tonterías, pero que en el fondo quieren ver cumplidos para que tú seas feliz que es lo que realmente les importa. Esos sueños/caprichos son esenciales para levantarte dia a dia, para pararte a imaginar tu vida si los tuvieras, siempre en plan egoísta, porque si no no serían ni caprichos, ni materiales; esenciales para ser más feliz, a tu manera, porque de ilusiones/sueños/caprichos se puede llegar a vivir aunque no sea un esfuerzo remunerado, y esenciales para completarte, al menos, en una mínima parte de tu ego, ya que el resto del mismo lo llenan los aspectos que verdaderamente te hacen realizarte como persona. Esos sueños, que posiblemente nunca verás realizados porque siempre hay cosas infinitamente más importantes en las que emplear tu tiempo y tu dinero, te invaden en cualquier momento del día, y te desvaneces, y te olvidas de todo aunque sigas con la mirada puesta en la televisión, o aparentes estar concentrado en la lectura, y te remueven las entrañas con un "gusanillo" especial cuando lo ves más cerca, o te muerden por dentro cuando se van alejando, casi a la misma velocidad con la que vienen...

Para mí, que llego hasta cansar a mi esposa, a veces, con modelos, colores y formas, con sonidos y con ansias, ese sueño, inalcanzable o no, lejano por ahora pero de dudosa cercanía en el futuro, tiene nombre americano y suena así...

 

miércoles, 24 de octubre de 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

¡Si me queréis...irse!

Eso es lo que dijo la grandísima Lola Flores cuando, apesadumbrada, comprobó que a la boda de su hija habían acudido invitados y no invitados hasta el agobio...y eso es lo que tantos españoles y andaluces tendríamos que decirle a los que tantos años llevan negando nuestra patria, y esgrimiendo falacias en nombre del independentismo que, en el fondo, ni quieren.

No digo yo que todos los catalanes sean separatistas, que todos piten al Rey y/o quemen banderas españolas; no digo que todos quieran desoir a un niño de primaria cuando pide en castellano que necesita ir al servicio, ni pienso que todos quieran verse separados de España, pero como aquí pagan justos por pecadores, es normal que a todos se les meta en el mismo saco aunque también haya personas que son catalanas y españolas, como hay extremeños y españoles, y andaluces y españoles. No creo como digo, que sean todos, pero a los que sí no nos pueden ver ni en las pinturas del Prado yo les digo:..."irse". Porque es muy fácil, señores míos, despotricar del viejo solar español, proclamar a los cuatro vientos que Cataluña no es España, y hablar de estado cuando, en el fondo, saben que es imposible que salgan de España porque les costaría dinero y eso, al catalán de a pie, le fastidia.

"Irse"...porque es de tontos no querer a España y que el principal equipo del "país" juegue la liga española jactándose, además, de ser el mejor de ella y luego, para más Inri, juegue la copa de su Majestad del Rey al que pitan y humillan en sus actos y declaraciones. Irse, señores catalanes, y a ver cuanta gente iría al Campo Nuevo de Barcelona a ver al "Barça", si éste jugara contra el Figueras, el Lérida, el Sabadell, o el Gerona, dicho esto con todos mis respetos hacia esos clubs, y a ver cuántas figuras tipo Messi, Villa,...se jugarían la piel en esos campos de tierra, en estadios de poquísimos asistentes, y con menos privilegios en los vestuarios...sería bonito verlo, a ver qué pensaban entonces los separatistas cuando no pudieran decir pamplinas cuando a su estadio acuda el Real Madrid (ya que sólo apelan al separatismo cuando equipos de "alta gama" lo visitan), porque ya no jugarían contra él...

"Irse"...sin tapujos, hagánse un ejército que les salve el culo en las catástrofes, en lugar de llamar llorando a la UME cada vez que un gato se sube a su tejado. Irse, y dejen de llamar a la Guardia Civil cada vez que haya un problema fuera de las competencias de los "Mossos". Irse, y creen un estado al que reconozca la CEE, la ONU y la MERKEL...Irse, con su idioma, y sin los euros, ya que tendrían que tener su propia moneda, porque ya ni la "pela" les serviría...Irse, y dejen de molestar a los que viven en Cataluña, sean catalanes o no, y que sólo aspiran a ser felices en el ámbito del estado español al que todos pertenecen y que tantos beneficios les aporta, entre otras cosas, la libertad de que sus habitantes se presenten a unas posiciones en territorio español del que quieren separarse, sin ninguna traba en el idioma, cosa que si hacen en su país con el resto de opositores españoles (Si por mí fuera, ni un catalán opositaba en España, a ver quien jaleaba al señor Mas).

Irse, que no habrá de molestarme dejar de escuchar sandeces a todas horas en los informativos, aunque la culpa la tienen éstos por dar bombo a lo que no es importante. ¡¡Políticos catalanes!!...a ver cuánto separatismo les queda dentro de la camisa cuando pasen las elecciones y sus decepcionados electores no acudan a las manifestaciones azuzados como perros ante sus fantasías de buhonero, irse y, háganos un favor a todos los que somos españoles y queremos seguir siéndolo.

A los que no quieren separarse de España, ánimo, y a los que no, escuchen esta coplilla, fruto del arte andaluz que tanto les detesta...

viernes, 19 de octubre de 2012

Pensamientos...


Cuando visitas una ciudad, no hay nada como dejarte llevar. Observar lo que los habitantes de la misma hacen para así no caer en los tipismos propios de los visitantes, que acuden en tropel a los puntos de interés, hacinándose en las puertas de los mismos para ir pasando, uno a uno, a veces sin percibir ni captar la esencia de lo que sus pies están hollando y sus ojos están viendo...

Eso es lo que parece que hace la chica de la foto, entregada al paseo intimista que le ofrece la Carrera del Darro, mirando sólo hacia su interior, puestos sus pensamientos en algún punto muy lejano a las lindes del río granadino, relajada, concentrada y, lo más seguro, feliz...y es viéndola, depués de que mi máquina la inmortalizara, cuando  yo me pregunto...¿en qué pensamos cuando estamos de viaje?...

Siempre que realizo una salida de Granada, aunque sea para pocos días, procuro meter en el equipaje todas las cosas que me hacen feliz y las que se lo hacen a mis acompañantes para sólo concentrarme en ellas y no dejar ni un resquicio a la desazón propia de la rutina. Guardo todas las cosas que voy a ver y, si no conozco la ciudad a la que voy a llegar, intento imaginar cómo serán los lugares que visitaré para luego hacer reflexión y ver si me he alejado mucho de la realidad. Los "problemillas" del devenir diario, esos que nos asaltan insolentes cada mañana al despertarnos e intentan, además, acudir a nuestro sueño para robarnos el único momento de sosiego, se quedan en Granada para volver a recuperarlos a la vuelta aunque vistos desde el punto de vista que te da alejarte de ellos por unos días.

La chica la foto, pasea tranquila por la Carrera, con la  mirada dedicada al discurrir del río, jugando sus ojos con los gatos que aparecen por doquier sobre su ribera, centrada, quizás, en la belleza del paisaje que la rodea, en el tañir de las campanas conventuales y en la calma que se mece en el aire desde el momento mismo en que, ajena por completo al bullicio de la variopinta y desenfadada muchedumbre que se da cita en este emplazamiento de la ciudad, abandona la Plaza Nueva en ese punto en que la saluda, sin saberlo, la Esperanza para entrar en la Granada de cuento de hadas o, como dice una amiga sevillana, en el portal de belén, ya que a ella se le antoja así el panorama que forman el Albayzín bajo y los bosques que rodean a san Pedro y levantan a la Alhambra sobre las cabezas del caminante.
 
Conviene que hagamos, al menos una vez, como hace esta muchacha...abandonarnos aunque estemos en Granada, aunque seamos de Granada, a ese pacseo ancestral que se nos abre en el mismo instante en que así lo deseemos, y centrarnos sólo en lo afortunados que somos por poder disfrutar día a día de ese maravilloso paisaje que hace de la nuestra una ciudad diferente a las demás y que desata, para muestra esta chica, tantos pensamientos...    
 
P.D: si alguien se reconoce en esta foto y quiere que la retire, póngase en contacto conmigo en el email que figura en mi perfil.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Qué te digo...

¡Qué te digo!...sentado aquí, en esta sobremesa en la que todo me sabe a tí, cuando revolotean los dedos sobre el teclado del ordenador amontonando ideas sobre las que se ha de ir construyendo nuestro futuro, sobre las que se asienta nuestro sólido presente, a pesar de que el pasado ha intentado en no pocas ocasiones acabar con esto que tenemos por encima de todas las cosas.
Cuando empezamos, tú lo sabes bien, nuestra relación fue una lucha continua contra los que no querían vernos juntos, vete tú a saber por qué intereses, y que fuimos ganando con honestidad y apretando fuertemente nuestras manos. Una lucha ganada, como los buenos, a base de sufrir en algunas batallas de cuya derrota sacamos las conclusiones necesarias para, al final, vencer en esta guerra de la que, gracias a Dios, sólo quedamos tú y yo, que los ojos se abren con el tiempo aunque cueste dolores su apertura. Esa lucha, olvidada y enterrada, fue el inicio de una historia que hemos ido escribiendo cada día, con momentos dulces y amargos instantes, con sus miles de lágrimas, sus toneladas de sonrisas y una colección flamante de caricias que ahora tendremos que compartir con alguien más, y de eso quiero hablarte...
Tú sabes, en estos años que llevamos juntos lo has podido llegar a comprender, que soy de palabras escritas más que habladas; temeroso del encuentro frontal, del enfrentamiento directo con la situación, soy más de esperar a ver qué pasa para luego tomar las decisiones oportunas...por eso he tardado tanto en escribirte. Por eso he preferido esperar, una vez más, el momento justo para contarte las cosas que ya sabes, pero que me gusta compartir con mi gente, aunque a tí no te guste demasiado verte en esta ventana que tanto necesita de historias como ésta, y por eso creo, que tras verse cumplidas las treinta semanas de embarazo, ha llegado la hora de hablarte, de animarte, cuando empieza la cuenta atrás para que nuestra hija esté junto a nosotros, y tú empiezas a pensar en el momento del parto, con sus complicaciones, llegando a evadirte sin pensarlo y mantener el ceño fruncido y la preocupación inmersa en el tono de voz y la mirada. Hoy quiero decirte que todo esto merece tanto la pena, es tal la magnitud del proyecto que tenemos entre manos, que no nos merecemos que la preocupación se instale en nuestra casa, que todo va a salir tal y como ha ido transcurriendo, sin una alteración, sin nada que empañe los maravillosos meses que llevamos viviendo, ilusionados con todo lo que tiene que ver con ella, y que cuando menos te lo esperes la tendrás en tus manos y ya sí que tendremos preocupaciones para que nos alteren el sueño. Piensa que siempre estaremos ahí tú y yo, como hemos estado hasta ahora, velando uno por el sueño del otro hasta que nos fallen las fuerzas. Y así, cuando dentro de unos meses esto haya concluido y nuestra familia se vea aumentada como la de tantos de nuestros amigos, sólo tendremos que cuidar de que ella reciba el cariño que a sus padres nunca les ha faltado; diez semanas solamente, y el esfuerzo se verá recompensado... 

lunes, 15 de octubre de 2012

La voz...


Ahora que llevan un tiempo bombardeándonos con un nuevo "reality" en el que cuatro cantantes eligen por sus voces a las próximas y futuribles figuras del mundo de la canción, me ha parecido correcto denominar a esta entrada con el mismo título que dicho programa para hablar de la que, para mí, es la voz del actual panorama musical español. Habrá gente, obviamente, que no comparta conmigo esta opinión, pero yo pienso que no hay nadie como ella, no sólo por la potencia y la calidad vocal que posee, sino también por la calidad con la que hace todo esta mujer.

Quizá sea por mi carácter romántico, las canciones dedicadas al amor siempre me han llegado más hondo que el resto, aunque mis gustos musicales son dispares y variopintos, y quizá por ser mujer, a ella le resultó más fácil impactarme, cosa que también hace Malú, si bien  Pastora es otra cosa...desde que se sube al escenario, empieza a derrochar un saber estar y unas tablas que a nadie, o a pocos, deja indiferente, conectando de forma directa con el público que casi siempre llena las salas en donde se realizan sus conciertos con una forma sencilla, sutil y familiar, que te va envolviendo poco a poco hasta que caes rendido a la evidencia. Su potente voz, con un amplio registro de tonalidades, pasando del susurro al grito estremecedor y espeluznante, de vellos de punta y sacudida brutal, hace que no puedas desviarte ni un minuto de las letras de sus canciones que, con una temática a nivel del vulgo, hacen que más de uno se sienta retratado, al menos alguna vez, en lo que éstas nos van relatando, al mismo tiempo que ella, con ese peculiar acento andaluz, con esa gracia con la que se pasea por el escenario, con esa sensualidad que pone en todo lo que hace, te acapara durante las dos horas que dura su actuación y que te saben, encima, a poco.


He perdido la cuenta de las veces que la he visto en directo, como he perdido la cuenta de las veces que su gran voz ha hecho más llevadero el camino hacia el trabajo, permaneciendo sus discos en la guantera de mi coche y en el salón de mi casa, para cuando necesito evadirme un poco de las situaciones de la vida. He perdido la cuenta de las veces que he tarrareado sus canciones mientras plancho, porque yo soy cantante de plancha más que de ducha, y he perdido la cuenta de las veces que me he emocionado viéndola cantar, llenando con sus voz todos los resquicios de mi alma. Pastora es mucha Pastora, pero cuando más me gusta es cuando se dirige al público que, expectante, desea recibir sus palabras como si de una amiga se tratase, para romper a aplaudir cuando piropea a nuestra tierra y cuando se emociona al pisar las tablas de un escenario en suelo granadino. Cuando más me gusta es así, cercana y distante a la vez, próxima a nosotros pero en su sitio como artista, porque artista lo es un rato, y me gana cuando abandona las canciones de su discografía para entregarnos el fruto de sus principios, cantando copla, o se sienta en una silla sin más compañía que una guitarra para cantar palos de flamenco o piezas del repertorio de artistas que la precedieron y que son grandes entre las grandes.

Cuando Pastora abandona el escenario, cansada de entregarse, cuando las manos nos duelen de aplaudir y las gargantas las tenemos roncas de gritarle, es cuando me paro a reflexionar acerca de lo que acabo de disfrutar y me reitero en lo que ya dije al comenzar esta entrada. ella es la voz de este país, a mi humilde entender, y la sonrisa...

Fuente fotografías, por orden de aparción: www.radiogranada.es y www.eurovisionmania.wordpress.com,

miércoles, 10 de octubre de 2012

Puerta del vino


Tranquilidad...eso es lo que nos transmite la fotografía, alejada del bullicio y el trajín propios de cualquier estación en el monumento que aparece retratado. Calma de una tarde de Agosto en la Alhambra, cuando verdaderamente se puede disfrutar del enclave nazarita sin turistas armados de prisas y planos, que recorren sus estancias y jardines en tropel sin importarles el suelo que pisan y la historia que se encierra en estos muros.

Cualquier día en la Alhambra es así, colas para casi todo, palacios y jardines del Generalife en una entrada, y en la otra la visita más que recomendada a la Alcazaba, zona militar del palacio, con la subida a la Torre de la Vela para enamorarte con la vista que desde ella se contempla. Siempre que paseo por la Alhambra me veo en los diferentes estadíos de mi vida que con ella he ido compartiendo, bueno, yo creo que me veo, pero hay algunos que me tienen que contar a la fuerza ya que yo no contaba con mucho uso de razón por aquellos entonces, aunque mis fotos de infancia atestiguan que estuve ahí, vestido de pantalón corto azul y con un gato en las manos, inmortalizado por la fotógrafa mano de mi padre. Y me veo con mis amigos, en alguna que otra excursión con el colegio, para aprender por qué está tintado el fondo de la fuente de la sala de los Abencerrajes, e imaginar quién sumergería su desnudez en los baños mientras la luz del sol se filtra, intimista, por las estrellas de los techos, intentar ver a Juana la Loca consumida por la soledad en los aposentos dispuestos para ella. Me veo de adolescente, corriendo con mi compadre por sus dominios, desde la carretera de la sierra hasta el mismísimo Palacio de Carlos V, extrañados los turistas de que se pudieran subir corriendo semejantes cuestas, y apartándose del camino que nosotros íbamos tomando, en esas mañanas de "running" que tanto echo de menos, ahora que la vida nos ha mandado en direcciones opuestas. Me veo, sí, deambulando por los rincones de la Alhambra con mis amigos no nacidos en nuestra ciudad,  de la mano de mi novia, hoya mi esposa, al fresquito de la noche que, obviamente, sólo tiene Granada. Es inevitable que te asalten las anécdotas, casi al paso de los dedos sobre las teclas, cuando recorro la mente en busca de las visitas a la Alhambra, y me encuentro de cara con la realidad, en esa tarde veraniega en la que empezaba mi relato...

A la entrada, tras pasar los cañones que se quedan a la izquierda según avanzamos en dirección a la puerta de la foto, echo de menos al viejecito que vendía con su canasta de mimbre las chucherías, pipas, pistachos y garrapiñadas que tantas veces he saboreado, y me asalta una extraña sensación, cuando al mirar al fondo de la instantánea, defectuosa según las directrices de la exposición y la apertura, compruebo que ya mismo, dentro de unos pocos años, tendré a quién llevar a la Alhambra, situar cerca de una fuente y decirle que me sonría para añadir una foto más a esa maravillosa colección que desde hace treinta y nueve años, se viene creando en el álbum familiar, igual que una vez hicieron con mi hermana, conmigo, y con mis hermanos después, hasta completar la páginas con fotgrafías que nunca podrán pagarse del valor que tienen, y la sucesión de recuerdos que hoy he intentado exponer al ver el archivo en mi ordenador...lo mejor de todo, es que volveremos a pisar la Alhambra, de nuevo, los mismos protagonistas de aquellas instantáneas, pero con una nueva generación...

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...