jueves, 31 de mayo de 2012

martes, 29 de mayo de 2012

Soledad...

Cuando se va la tarde, al esconderse tras el monte plagado de casas blancas y cortijos el sol que baña la costa durante casi todo el año, es cuando empiezo a sentirte dentro rasgando mi alma como la púa hace lo propio con las cuerdas de la bandurria lastimera. El discurrir del día va transformando mis sentidos mientras los minutos y las horas van completando mi jornada laboral, ora mediodía, ora tarde-noche, hasta que la puerta de la tienda se cierra de nuevo enfrentándome a la cruda realidad y, paradójicamente, al acabar el trabajo es cuando más solo me encuentro. Mientras la bata blanca se mueve al son que le marcan mis pasos, la mente no tiene tiempo de pensar ocupada en las mil rutinas a las que tiene que dedicarse en pleno, y la conversación con los clientes (algunos de los cuales ya han llegado casi a ser amigos) distrae mis pensamientos durante las horas de trabajo pero, al despojarme de mi condición de óptico, cuando el rutinario paseo me lleva al "mercadona" o al "día" para completar la rutinaria lista de la compra, mi mente se abandona dominada por el rutinario cansancio, y ya sólo puedo pensar en lo que me espera cuando abra las puertas del piso en el que sobrevivo con mis soliloquios.

El clima de la costa no me calma cuando me paso las horas de ocio añorando a los que se quedan tras de mí, pensando irremediablemente en los que saben que ando por aquí, pero casi nunca bajan a verme, por lo menos durante el invierno...nadie se plantea qué será de mí cuando me enfrento al plato de comida, al vaso de agua y al pan amargo, porque la tristeza le priva de su sabor para ser una amalgama insípida que se atraganta, como lo hace a diario en mi garganta el nudo que no pasa nunca, el que me provoca saberme aquí entre las cuatro paredes sin más compañía que la misma soledad. Nadie sabe lo que se siente hasta que lo siente, nadie sabe lo que es hasta que lo sufre, pero todos saben más que nadie de esta supervivencia diaria que me ha tocado vivir y que se apodera de todo solitario mientras que no sean sus carnes las que la padezcan. Sólo el que lo vive sabe cuántas lágrimas son contenidas al arrancar el coche por las mañanas, ¡cuánta rabia y cuánta impotencia! y a la par cuánto agradecimiento por poder tener un trabajo aunque éste te convierta casi en ermitaño...

Nunca he tenido un carácter extrovertido, por lo que siempre he sido más del tipo de persona que pasa las horas a su "bola" sin prepocuparse mucho de salir a tomar algo, o intentar hacer amigos al calor de una barra de bar una tarde de fútbol, por lo que ya van para tres años comiendo con la televisión más alta de lo normal para engañar al corazón haciéndole creer que alguien la ve contigo, aunque en cierto modo sea verdad porque siempre habrá alguien de los tuyos observando el mismo canal que tú, pero con las risas y el ajetreo de una casa llena de gente a la hora de almorzar en una casa, frente al hastío y la desesperanza del lado de ese otro "hogar" que sólo funciona como tal cuando la pareja hace acto de presencia. Pasa el tiempo, y la situación económica de este país (me importa un carajo quiénes hayan sido o sean los causantes de la misma) hace más grande el hueco que ya existía en mi interior ante la certeza de que no va a salir un puesto de trabajo en Granada así como así y que esta estancia se presenta, cuando menos, indefinida, mientras me consuelo haciendo cálculos para planificar la semana y que pase, así, más rápido. Pero lo cierto es que cada día me hago más a la idea de que esto no va a cambiar a corto plazo y que se están consumiendo entre Albolote, Granada y Almuñécar, los mejores años de mi matrimonio aunque algún gracioso me quiera convencer de que estoy mejor sin verla porque así no nos peleamos...¡qué sabrán ellos! ¡qué sabrá nadie!...

Cuando llega la noche, cuando el día se esfuma y con él la algarabía de la gente en la calle, pienso en ese rincón en el que me encuentro contigo y comprendo lo que debes sentir a cualquier hora, cualquier día de la semana.

Cuando llega la noche, te siento muy adentro...Soledad...  

sábado, 26 de mayo de 2012

...de las que sé que te gustan.

Era el año mil novecientos noventa y nueve...en la Facultad escuchaba sentado en mi pupitre las lecciones de don Eduardo en astrofísica, en aquellas aulas de la zona F de la facultad de Ciencias, cuando el sol de la primavera empezaba a dejar las rebecas "guardadicas" en los cajones de las casas, y los estudiantes hacíamos grupos para sentarnos en el césped a tomar el sol, el fresco, o lo que se terciara. La primavera de ese año, no recuerdo si fue más cálida de lo normal, si la lluvia había hecho acto de presencia lo suficiente para no desbaratar los planes de los cofrades en los días grandes, ó si el Madrid fue campeón de algo...de hecho no recuerdo nada de ese año, curiosamente, en el que supongo que pasaron cosas no demasiado relevantes para ser recordadas hoy, que he rebuscado en la carpeta de fotos cedidas de mi portátil para ilustrar la entrada del día.

Es increíble cómo es la memoria de selectiva, que sólo se queda con lo importante para dejar de un lado aquello que no es digno de mención o de recuerdo. Mil novecientos noventa y nueve...yo contaba con veintidós años, y había empezado a descrubrir la libertad que otorgaba la vida universitaria, desvinculado del colegio de curas en el que aprendí a ser hombre. Mi vida giraba en torno al fútbol sala, siendo prácticamente lo único que hacía, por lo que mi madre no daba abasto para lavar tanta ropa de deporte amén de los quebraderos de cabeza que le daba el modo en el que había decidido vivir la vida, y los amigos ocupaban el resto de mi tiempo, a medias entre las prácticas, los cafés en Babel, y el estudio de las durísimas asignaturas de la licenciatura. En ese año se cumplían los siete años de la Expo de Curro (ejemplo de "malafollá" sevillano que diría Ladrón de Guevara) y las olimpiadas de Cobi, en que fuímos campeones olímpicos de fútbol con los Kiko, Luis Enrique, Guardiola, (porque del resto de medallas poco o nada nos acordamos)...y Aznar gobernaba en España con el bigote aun sin canas y bastante menos desmejorado. Mi hermana mayor no tenía en mente ni siquiera casarse, y los mellizos andaban por Derecho, en lo que iba a ser su primer año. El pequeño, con doce años, seguía en manos de los curas del colegio Virgen de Gracia, ya mixto, y preceocupado por cosas completamente diferentes a las que ahora le quitan el sueño. 

En mil novencientos noventa y nueve había menos crisis que ahora, aunque todo seguía más o menos igual que en estos tiempos y es que, trece años después, seguimos sin tener coches sin ruedas para surcar los cielos de la ciudad y sobrevivimos al archirrepetido efecto 2000 de los ordenadores del mundo. Mi vida ha cambiado bastante desde entonces, y supongo que la vuestra también, ya que ahora me faltan personas importantes y me sobran también algunas que no lo son tanto (aunque en aquella época fueron fundamentales); acabé otra carrera diferente a la que empecé y que me ha permitido dedicarme plenamente a una profesión que me gusta, y los amigos han seguido a mi lado a pesar de los pesares. Nuevos miembros han venido a mi familia, ampliándola y enriqueciéndola, y algunos habrán de venir haciendo que la vida siga su curso, porque para eso hemos venido a este mundo, viendo las cosas bajo otro prisma distinto al que nos hacía mirarlas allá por mil novecientos noventa y nueve...¿dónde estabáis? ¿qué era de vosotros? ¿cuántas cosas han cambiado desde entonces? ¿quién os robaba los pensamientos? ¿por quién llorabáis? ¿con quién compartíais vuestra alegría? ¿se han cumplido vuestra expectativas de entonces? ¿tenéis nuevas metas, o habéis variado las de antes?...podría seguir haciendo preguntas parecidas hasta aburriros y aburrirme, pero en lugar de eso las contestaré en silencio, para mí, hoy que he sacado del baúl de los recuerdos una fotografía  en la que queda patente que por mucho que pasen los años, la perenne estampa del Señor de la Sentencia nos situará de nuevo en cualquier domingo de Ramos, en esa calle que sólo tiene Granada; fotografía que me envió un dentista de Úbeda, con el siguiente asunto en el email: "Año 1999, una fotillo de las que sé que te gustan"...

Gracias amigo.


Fuente fotografía: Colección particular José Carlos Martos

jueves, 24 de mayo de 2012

Que no falte tu ofrenda...


Como cada mes de Mayo, mes de María, la Virgen del Mayor Dolor esperará recibir las ofrendas que, en forma de flor, le aporten los que dicen quererla. Esta ofrenda será, como podéis ver en el cartel de convocatoria que me ha facilitado nuestro hermano Paco La Torre, el próximo domingo día 27 de Mayo a las doce y media de la tarde en su sede canónica de san José de Calasanz.

Nuestra Madre nos llama una vez más, que no se quede esperando... 

martes, 22 de mayo de 2012

Zurdo...


Nací así...agarrando las cosas con la mano izquierda casi desde los primeros meses de vida, y ya empecé a crearle un "trauma" a mi abuela que veía en ello una relación con lo demoníaco, cosa que chocaba con la amplísima tradición católica de mis ancestros, lo que la llevaba siempre que estaba en su casa (que no eran pocas veces) a intentar enseñarme a manejar la derecha, por lo menos y momentáneamente en cuanto a la escritura se refería. Pero no lo consiguió...

Nunca encontré en mis padres, empero, una oposición a que mi mano izquierda fuese la dominante en todas las situaciones de mi vida, si bien con el tiempo aprendí, por comodidad, a hacer algunas con la derecha que me resultaban más fáciles. No sé si eso es normal en los zurdos, pero el caso es que hay cuatro cosas en que manda la diestra sobre la que campa a sus anchas en mis quehaceres diarios. Como digo, nunca encontré oposición aunque mi madre sigue sufriendo cuando vierto la leche caliente sobre los estáticos vasos, y se asoma el nerviosismo a sus labios al decirme que la deje a ella, que le da "no se qué" verme con mi mano "tonta", y es que creo que no ha llegado a comprender que mi izquierda es igual de tonta que su diestra, con la que ella realiza todo.

En el colegio, empezaron a aparecer algunos problemillas, siendo como era el único zurdo de la clase, ya que mi codo se encontraba con el de mi compañero de pupitre cuando escribía, o cuando realizábamos dibujos sobre las amplias cartulinas, llegando a tener trifulcas con ellos que las monjas nunca supieron evitar, ya que no no cayeron en que todo podía solucionarse si yo me sentaba a la izquierda de la verde mesa, y no a la derecha como se empeñaban en colocarme. Así, desde párvulos a sexto de EGB, transcurrió mi época de estudiante en el Rosario, siempre a la derecha de los bancos estudiantiles, y siempre regañando con el o la de al lado...

Ya en el Seminario, aprendí a susbsanar los problemas que me había encontrado en mi anterior etapa, intentando colocarme de manera que mi mano izquierda quedara alejada de la diestra de mis compañeros, aunque aparecieron otros problemas derivados de mi escritura primero, y de la rapidez con la ejectuba después, que me llevaron en no pocas ocasiones a tener que repetir dictados, a copiar cien veces en un folio "debo escribir de manera clara" y a tener que aguantar lo difícil que le resultaba a mis profesores descifrar mi "letra de zurdo", y es que si hubiesen invertido la mitad de tiempo en intentar leer mis exámenes, que la empleada en sermonearme, quizás nos hubiéramos ahorrado bastantes discusiones. Este problema, sin embargo, no apereció en la facultad, y es que me da a mí que en ésta o bien estaban  acostumbrados a todo tipo de letras, o bien ese factor no importaba tanto como en el colegio, más destinado a superar con nota la maldita selectividad para no emborronar su expediente, que en hacernos mejorar algunos aspectos de nuestro día a día.

Hoy día, he tenido que convivir con multitud de utensilios sólo para diestros, como tijeras, cuadernos, pupitres, plumas y, más recientmente, ratones para el ordenador, que me hacían luchar a diario con las cosas a fin de poder llevar a cabo mis tareas; pensareis que exagero, pero os aseguro que es difícil intentar adaptarte para utilizar objetos que no están diseñados para una postura natural si los usas con la mano equivocada, que por supuesto, es la derecha...afortunandamente, todo lo demás he podido realizarlo sin problema, salvo llevarme la tinta arrastrada por los folios, para lo cual hacemos verdaderos escorzos encima de la mesa, e incluso algunas de las amigas que tengo ven como algo bello el que sea zurdo, entre ellas mi esposa, que después de leer esta entrada, deseará seguro con más fuerza que nuestro hijo/a salga zocato/a, como decía mi abuela... 

fuente fotografía: www.pazyconflictos.blogspot.com 

viernes, 18 de mayo de 2012

¿qué hacer cuándo no hay de qué escribir?...

¡Qué suerte tienen aquellos a los que nunca les falta una palabra!...¡qué fácil es para los que saben escribir encontrar siempre las frases exactas, para los momentos más dispares!...estas son algunas cosas que he tenido que escuchar algunas veces, y yo les digo: "ojalá yo pudiera decir lo que pienso en el momento, en lugar de tener que escribirlo después"...y de eso me ha dado por pensar hoy, a raiz de un artículo que he leido recientemente:


¿qué hacer cuándo no hay de qué escribir?...quizás pueda parecer una pregunta fácil de contestar, pero a los que día a día se ven en la "obligación" de sentarse delante de un ordenador para intentar hacer llegar a alguien que ni conoce algo productivo y diferente, algo que no sea más de lo mismo, os puedo asegurar que se parará un minuto a contestarla. ¿Qué hacer cuando no hay de qué escribir?...complicado, y no sabría que contestar, e intento buscar alguna respuesta que satisfaga al emisor de la pregunta, mas no puedo más que rendirme a la evidencia...no lo sé. Yo no sé que es lo que se hace cuando no hay de qué escribir, porque siempre encuentro un motivo para hacerlo, de cualquier cosa, a cualquier persona. Siempre hay algo que te remueve por dentro, algo que dispara tus sentidos, algo que te hace fijar la vista y prestar la atención, algo que has visto, has oído, te han comentado,...algo que has fotografiado o que te ha sucedido esta mañana en el trabajo y, cuando has fijado el motivo, las palabras fluyen con mayor o menor acierto, con más o menos signos de puntuación, alguna que otra falta de ortografía, hasta que llega el momento en que has encadenado unos cuantos renglones sucesivamente y les vas dando forma, poco a poco, hasta que consigues plasmar en unas letras lo que has ido forjando en el cerebro casi a medida que se te iba amontonando en él, por lo que llega un momento en que no das abasto a darle a los dedos sobre el teclado, o incluso se te va el hilo de lo que estabas diciendo porque de un tema sale otro y te vas, sin quererlo, por las ramas.

 ¿qué hacer cuando no hay de qué escribir?...creo que si llegara ese momento, algo en mí se estaría desdibujando, conviertiéndome en una copia de mí mismo más pobre, más sosa y, por supuesto, menos mía. Siempre he tenido motivos por los que coger un bolígrafo y garabatear en las hojas amontonadas sobre el escritorio (algún día tendré uno propio, os lo aseguro), siempre he disfrutado con ello, y siempre me ha devuelto parte del "yo" que se alejó con los años el simple hecho de releer lo escrito, y reescribir lo leído, encontrando similitudes entre lo que pensaba el crío, el adolescente, con lo que ahora piensa el "maduro", despertando alguna que otra duda, alguna expresión de extrañeza y muchísimas sonrisas; no en vano, mi vida se ha ido reflejando en esos folios sobre todo por mi gran problema de timidez. Pero esto de escribir como se piensa, a veces ayuda y otras no, porque siempre hay algo que no puedes (o no debes) exponer, algunas cosas escritas en un calentón momentáneo e inesperado que, al volverlo a ojear comprendes que carece de sentido, te das cuenta de que no era para tanto y acabas por descartarlo; algo demasiado personal, o demasiado "vox populi"; algo que no se entendería, algo que no te gusta del todo o, simplemente, algo que guardas para otro momento, en el que seguro podrás echar mano y encontrarlo ahí, perfectamente útil y acorde con algo que querías decir y no sabes cómo.

Como veréis, me ha hecho reflexionar la "preguntita" y, después de todo lo expuesto, algunas cosas más que he tenido que cortar por falta de espacio y para no sobrecargar la entrada, y a modo de conclusión, se me ocurre que el mejor consejo que puedo darle al que haga esta pregunta es, cuando menos, curioso: "Cuando no tengas de qué escribir, escribe sobre ello".

¿Qué os parece?

P.D: la imagen que ilustra esta entrada procede de la web: www.pequesymas.com.

viernes, 11 de mayo de 2012

Luna de miel...





lunes, 7 de mayo de 2012

Asiento 72: Granada CF 1 - Real Madrid CF 2


Derrotados...no sólo por el resultado final del partido, totalmente inmerecido a tenero de lo visto durante la mayor parte del choque, sino por la cara que se nos quedó a los aficionados, la sensación de tristeza, decepción, amargura y vergüenza, ¡por qué no decirlo!, que nos invadió a todos cuando el árbitro decretó el final, firmando una sentencia desproporcionada para un Granada que habrá de jugarse todo en Vallecas.

Ni los más optimistas del lugar imaginaban en sus sueños pre-partido que a los pocos minutos de comenzar el mismo, Franco Jara iba a adelantar al Granada en el marcador con un tiro cruzado que batía a Adán, y que hacía creer en la salvación matemática. Si eso no lo imaginaban, menos aún que el Granada tuviera atenazado al campeón de liga, inédito en casi todo el choque, y que incluso pudiera haber aumentado la ventaja si Ighalo aprovecha la clarísima doble ocasión de la que dispuso y que portero y defensa dejaron en nada. El fútbol lo ponía el Granada, las ocasiones también y el ambiente en la grada, a pesar de los precios, fue bastante hostil para un Madrid que se desesparaba...así se llegó al descanso, y la afición seguía soñando, podíamos ganarle al Madrid.

El romanticismo de la situación iba "in crescendo" ya que la segunda mitad empezó como acabó la primera, es decir, con ocasiones del Granada, menos claras, pero ocasiones al fin y al cabo, que aumentaban el ritmo de los pulsos en los corazones granadinos. El campeón de liga, también de la provocación y las entradas a destiempo, seguía sin saber a qué había venido a Granada, mientras que los locales luchaban hasta la extenuación sabedores de lo que se jugaban en los noventa minutos. Tan es así, que Mou no dudó ni un instante en sacar la artillería, dando entrada a Xabi Alonso, Higuaín y, más tarde, a Callejón que recibió la ovación de la grada. Poco cambió el choque en cuanto a ocasiones, aunque el Madrid daba más miedo. Se acercaba el momento fatídico...tras un saque de córner, un plaquaje de Moisés a Ronaldo dió con los dos en el césped de los Cármenes y el silbato de Clos hizo el resto...Penalty a favor del Madrid, tan claro como estúpido, que Cristiano convirtió entre un mar de abucheos en su vano intento por atrapar  a Messi en la lucha por el Pichichi. 

Ahí se acabó el partido. Ahí y en la enésima sustitución por lesión de Martins (esta vez propiciada por las "caricias" de los merengues "que no se jugaban nada" pero que repartieron a diestro y siniestro, obsequiando a los locales con un repertorio de patadas, sobre todo en las botas del campeón del mundo Xabi Alonso), que obligó a Abel a dar entrada a su tocayo y que desestabilizó el medio del campo nazarí. De ahí al final, muchos nervios en la Grada y en el campo, el Granada por aguantar el 1-1 que les daba media vida, y el Madrid por deshacerlo en su lucha por los 100 puntos ligueros, y que al final, en una desafortunada  acción en el descuento, dió con el balón en la pierna de un David Cortés que no esperaba el fallo del atacante en el primer palo, y que se coló en las mallas y en el alma de los Cármenes. Helado se quedó el estadio, como la blanca nieve de la Sierra Nevada, y llegó lo peor...la vergonzosa acción de Benítez, que vuelve a demostrar poe qué nunca será un grande, y la protesta de Siqueira y Moisés ante la que la rapidísima mano del caliente Clos los privó a ambos de la final en Vallecas, tras mostrarles sendas rojas que pudieron ser más si Resino no calma los ánimos.   

Como ya dije el año pasado, nadie nos regala nada, para muestra el botón: un árbitro ex-socio del club que está pagando por permanecer en primera, expoleado por el odio que despertó en su alma el paragüazo a su linier y, que ya demostró privando al Granada de la victoria ante el Mallorca. Gracias Clos, pero seguiremos en primera a pesar de tus "regalos". Un madrid que no se juega nada pero que sale a reventar al Granada aunque sólo pudo ganar con dos goles aislados, tan aislados como el propio Granada en esta liga en la que todo vale, y en la que seguiremos haciendo honor a esa tradición en que se ha convertido jugarnos todo fuera de los Cármenes y cuando sólo queda ganar...pasó en Alcorcón, pasó en Elche y estoy seguro de que pasará en Vallecas...a pesar del Madrid, del Barça, de los arbitrajes y las televisiones, el Granada seguirá siendo de primera, yo confio...¿y vosotros?

Hasta la próxima temporada...

Fuente fotografía: http://www.granadacf.es/

viernes, 4 de mayo de 2012

Para todo...

Para el ocaso de mis noches, el comienzo de los días asomados a tus pestañas, ésas que llevan el sol prendido para convertir la oscuridad en el fulgor más intenso. Para la tristeza de mi vida, la alegría de tus vaivenes, mecidas tan suaves que ni alteran tu postura, mientras tus ojos buscan a quien los quiere mirar en la esquina en la que siempre te aguarda quien sabe esperarte. Para la torpeza de mis actos, la firmeza de tu nombre, que lleva inscrito en sus letras el significado de la palabra anhelada, aunque no por ello más fácil de conseguir. Para la "nada" de mi existencia, el "todo" de tu presencia. Para lo pequeño de mi ser, la grandeza de tu amor, que a todos llega porque hacia todos parte, presente entre las palabras musitadas, y acaso más cercano para los que sólo saben de Tí una vez al año, entre la flor y la cera, y las nubes del incienso.

Para la falta de rumbo, las líneas que confluyen en Tí, en ese punto exacto donde aparecen tus ojos para que no podamos reparar en nada más, y permanezcamos inmersos en ellos todo el tiempo que nos sea necesario para no caer ante los golpes de la vida. Para mis pasos perdidos, las huellas de los que te llevan para que me sea más fácil reconocerte y encontrar las calles familiares, que de pisarlas me sé de memoria hasta la forma que tiene de caer la luz sobre sus cales. Para cuando no escucho, las palabras de los que te mandan, que me harán recordar quién eres y por qué me quieres tanto. Para mi oración, tu paciencia. Para los míos, el calor de los Tuyos; para mi infierno, tu Cielo. Para Granada, Jesús y María en la anochecida al compás de cualquier marcha...para mi hambre, la Cena que preside el que llevaste en tus entrañas; para mi miedo, tu valor. Para mis lágrimas, tu serenidad. Para el que viene, tu protección. Para el que está contigo, tu compañía. Para llevarte, un costal. Para encontrarte, una iglesia de barrio antiguo en el centro de la historia de esta tierra. Para agradecerte, todos los días de una vida. Para llamarte, los piropos que me enseñan aquellos que tanto te quieren. Para Tí, un domingo de palmas y de Ramos, para mí, la fortaleza que da el decir tu nombre, y para todo, la Victoria...  

miércoles, 2 de mayo de 2012

Asiento 72: Granada CF 2 - RCD Español 1


Una de cal y otra de arena, eso es lo que nuestro Granada nos ofreció en la soleada tarde de ayer en los Cármenes. La de cal, esa primera parte en la que, como un ciclón, salió el equipo local buscando la meta rival y creando múltiples ocasiones que se vieron recompensadas, en cinco minutos, con los dos tantos de Ighalo. El primero, una característica jugada del delantero granadinista que dejó sentados a los defensas para batir por bajo al cancerbero, en un alarde de rapidez de ejecución que dejó sin hálito a los zagueros vistantes. El segundo, de remache en la red a un pase desde la banda de David Cortés que permitió a la grada pensar en algún resultado más amplio Si bien el Español tuvo sus ocasiones que Julio César tuvo a bien desbaratar, y que fueron propiciadas por la desidia local a partir del dos a cero.

Esa desidia fue precisamente la arena del choque de ayer, y es que no se entiende que un equipo que domina el partido, en lugar de matarlo intentando atacar para resolverlo con otro tanto, se encierre atrás dejando el juego, el balón y el dominio al rival, quedándose a merced del oponente para que éste le ponga en apuros. Eso fue lo que ocurrió durante casi toda la segunda mitad, en la que las indecisiones de zaga y portero locales, propició dos ocasiones claras ante Julio César que no fueron gol por intervención de éste en una, y por error del delantero en la otra, aunque si acertaron de un potente disparo lejano de Didac que batió a Julio tras pegar en el palo. El gol dió alas a los de Pochettino, que mantuvieron al Granada defendiéndose y que de no ser porque el partido acabó, pudieron encontrar un premio mayor al final del mismo, ya que fueron mejores durante casi todo el segundo acto.

Lo mejor del partido el resultado, que si el Zaragoza no gana hoy, servirá, además, para que tengamos la permanencia matemática, y podamos pensar en el año que viene en el que, a buen seguro,  habrán de cambiar las cosas.

fuente fotografía: www.spainleagues.blogspot.com



Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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