miércoles, 18 de abril de 2012

Nuevas experiencias...

Hace poco era impensable, con mi forma de ser y de actuar, nunca hubiera imaginado lo que sucedió el domingo por la mañana en Alhama de Granada, un pueblo del poniente granadino en el que, además de balnearios y casas rurales, hay cuestas, ¡muchas cuestas!.


Nunca pensé que algo que hacía por estar en forma iba a ser tan gratificante, dejando a un lado el tiempo invertido en hacerlo, y que me iba a encontrar tan agusto conmigo mismo a pesar de que terminé algo cansado y dosificando el esfuerzo casi durante todo el trayecto. Lo bueno es que durante el tiempo que duró el recorrido mi "primo" (gracias Rafa) estuvo ahí para tirar de mí cuando veía que era necesario, y animándome con sus chistes para que el ánimo, valga la redundancia, no desfalleciera, ya que el podría haber completado el recorrido en mucho menos tiempo.



El caso es que me levanté muy nervioso porque me enfrentaba a algo desconocido, algo que no sabía cómo iba a resultar, sobre todo si tenemos en cuenta que me habían avisado de que la carrera era dura y de que ni yo mismo las tenía todas conmigo, así que imaginaos mi esposa, que anduvo preocupada todo el rato contemplando cómo la gente iba abandonando y las condiciones en que llegaban los que terminaban, temores que se le disiparon en el momento en que me vió cruzar la línea, y el chip de la zapatilla confirmaba mi llegada.


Llegamos casi tarde y, apenas sin tiempo para calentar, se dio la salida para los mil y pocos participantes inscritos al evento, que discurría por parajes naturales, embalses y las propias calles del pueblo. Un pueblo que estaba a siete grados con un día nublado que poco invitaba al deporte, y que vió como sólo unos ochocientos participantes terminábamos la carrera.



Empezamos tanteando a rivales y a nosotros mismos, y muy prontito nos vimos adelantando corredores mientras que la cabeza de la carrera ya estaba muy lejos de nosotros, pero poco importaba eso porque mi objetivo era acabar el recorrido de once kilómetros (que luego fueron doce) y comprobar si el esfuerzo realizado los "mediodías" en Almuñécar había servido para algo. La carrera iba sucediéndose sin consecuencias, sin competición salvo en la cabeza, y con tal buen ambiente entre los que integrábamos nuestra zona que me hizo recordar las veces que me habían dicho que las carreras enganchan, ahora entiendo porqué. Siete kilómetros de subida con más o menos pendiente daban paso a una bajada espectacular hacía la presa, y a subir de nuevo hasta el corazón del pueblo en cuyo ayuntamiento se había establecido el punto de meta (y salida). Antes de alcanzarla, un último esfuerzo y paso por la calle "Angustias" (qué bien puesto el nombre) para desembocar en la recta que acababa con la carrera, con el sufrimiento e, inmediatamente después, prácticamente con todo lo "malo" siendo sustituído al momento por la sensación de alegría que te llena cuando eres consciente de que has terminado una carrera dura, de que todo lo pasado ha merecido la pena, y que ha resultado gratificante hasta más no poder.



Hoy, después de haber completado mi primera carrera, me siento con ganas de afrontar las demás, y estoy deseando que llegue la próxima, ésta vez más llana, por la tropical Salobreña. Hasta ese momento, seguiré con mi entrenamiento para ver cómo se me da, e invito desde aquí a todo el mundo a ponerse unas zapatillas y correr, porque es verdad eso de que "correr te hace libre"...




Mi primo y yo (de azul) en la línea de meta (lo que marca el crono es el tiempo invertido, pero no le echéis cuentas)


Fuente fotografía: www-gescon-chip.com

4 comentarios:

aromas de un recuerdo dijo...

Bien Abuelo bien. Yo le estoy dando otra vez al running de nuevo que lo había dejado abandonado, así que despues de verano tenemos que apuntarnos a alguna carrerita y mientras la corremos hablar del convenio, de los trabajos del Viernes Santo y de esas cosas jajaja.

Un fuerte abrazo.

costalero gruñón dijo...

Eso está hecho Luis, que hay mucho que hablar de los trabajos...jajajaja

Un abrazo de vuelta

Jose dijo...

Cuidao Abuelo, sube nuestro Granada a primera y juega contra mi Sevilla. Vuelves al Mayor Dolor, te metes en el Running ........ como le da la vida a veces una vuelta mas a la tuerca. un abrazo

costalero gruñón dijo...

Si todas las vueltas de tuerca de la vida, como bien dices, fueran así, vivir sería mucho más fácil de lo que nos resulta, aunque es sencillamanete fascinante.

Un abrazo

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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