lunes, 30 de abril de 2012

No sé qué me traerá...

Lo dice en silencio, muy bajito, para que el imperceptible susurro no altere nada en su interior como si, al decirlo, se pudiese romper el encanto de todo lo sucedido, y se quiebre la noticia que la ha hecho tan feliz. Desde el domingo, una sonrisa inunda su cara casi que por cualquier cosa, un brillo especial le llena sus ojos, esos ojos negros de los que estoy tan enamorado, convirtiéndolos en dos ascuas de luz que iluminan, más si cabe, mi camino, y es que, como ayer le dijo mi padre: "ahora la quiero el doble"; una felicidad contagiable se ha apoderado de ella y sólo sabe reir y reir, que es para lo que hemos venido al mundo, aunque la sociedad se empeñe en lo contrario. No quería divulgarlo, perdón, no quiere divulgarlo, y es que todavía es pronto para lanzar las campanas al vuelo aunque lo más difícil ya esté hecho, y mira de "reojo" el calendario, esperando que pase pronto esta primera fase que tanto le preocupa.

Mientras tanto, algunos andamos por la casa como locos imaginando los cambios que llevará ligados ese otro cambio principal que se ha producido en nosotros, y que será definitivo a principios del invierno. Sé que me va "regañar" porque ella prefiere mantenerlo en secreto, pero es que se me hace imposible no decirlo, se me hace imposible no hacer llegar a todo el mundo la felicidad que ahora mismo nos embarga, y se me hace imposible, más aun con la "lata" que he dado, no explicar la sensación tan extraña que ahora siento, a la espera de que todo se convierta en una extraordinaria realidad.

El domingo se dieron por bien pagados los esfuerzos, los malos ratos, las lágrimas y las noches sin dormir, cuando la hasta hace poco estúpida "maquinita" dió como resultado lo que habíamos estado esperando. Me acordé de las palabras que me dijo un amigo de toda la vida al calor de una charla de relevo en Viernes Santo, me acordé de Ella, que lo ha hecho posible. Me acordé de mis padres y mis suegros, de mi cuñada y mis hermanos, que entre llanto una, y abrazos los otros, me hicieron llegar el orgullo y la alegría que también a ellos les ha dado. Esta noticia, aunque debemos ser cautos, ha llenado de "sonrisas las paredes" como escribía Martinez Arez allá por el noventa y ocho, y me ha permitido sonreir imaginando lo que muy pronto habrá de venir, convertido en el mayor regalo de Navidad que nadie, nunca, haya podido hacerme, y me toca esperar, cómo no, un embarazo que tendrá los tintes verdes de todo el que se sabe "esperanzo"...con Ella de la mano, y dando gracias a Dios, hoy puedo estar escribiendo de esto, ilusionándome con nuestro nuevo e importantísimo proyecto, y haciéndoos llegar a vosotros la noticia, para que os alegreis con nosotros.

El próximo Domingo de Resurrección, D.m, ya tendré a quien comprarle su primera campanita de barro, aunque sea el padre quien la toque.

jueves, 26 de abril de 2012

Me pregunto...

Muchas veces me pregunto, sumido en el mar de dudas que siempre es mi existencia, dada su naturaleza humana, hacía dónde se encaminan mis pasos, si el rumbo que me dicté siendo un niño es diferente o se parece al que hoy rige mi vida, si las metas inalcanzabales se han alcanzado e incluso superado, o permanecen en su pedestal inaccesible acaso por dejadez del que suscribe; si todo lo que me pareció importante en un pasado no muy lejano sigue siéndolo para mí o, por el contrario, su "importancia" se ha ido desdibujando de la misma manera que las olas del mar se llevan los garabatos hechos en la arena, rápida y eficazmente, sin apenas darnos tiempo a resguardarlos.

Me pregunto, cada día que me levanto me pregunto, si las amistades se han ido mateniendo porque sí, haciendo crecer su valor igual que el tipo de interés rentabiliza una cuenta a plazo fijo, si continuan aunque transformadas por los diversos avatares que nos han ido marcando a lo largo de la vida, haciendo que ya nada sea lo mismo pero sin querer romper el hilo, aferrándonos a él como último vínculo con lo que fue, a pesar de haber dejado de ser. Me pregunto si habré estado a la altura de lo que esperan de mí, si todos los que me rodean no tienen alguna que otra sensación de fracaso para conmigo, si me he portado como debía y no he fallado a los que son importantes para mí, o sí lo he hecho sin darme cuenta y en la confianza que te da el no saber si estás actuando de la manera correcta, o simplemente actuas para salir del paso cuando algo te aprieta y desbarata la tranquilidad en la que te has acomodado.

Me pregunto cómo sería la vida de los míos si yo hubiera hecho tal o cual cosa, si no hubiera dicho tal o cual palabra, o si me hubiera callado las que nunca debí decir, y no acierto a imaginar si hubiesen sido más felices o más tristes, o les hubiera cambiado en algo su vida si yo hubiese variado algún que otro patrón de comportamiento. Del pasado me asaltan muchas dudas, acerca de las personas que me rodearon y dejaron de existir para mí, al mismo tiempo que yo dejé de existir para ellas, sin pena ni gloria, extinguiéndose para siempre la llama de la amistad por conveniencia, la de los abrazos exagerados, y las palmaditas en la espalda malintencionadas y a deshora, y me sorprendo reflexionando a cualquier hora que relajo el cuerpo en el sillón, si algún momento me aportaron algo, o yo les aporté algo a esa colección de rostros y nombres que decoran las estanterías de mi pasado.

Entre casi todas las situaciones que se me han ido presentando a lo largo de estos años, siempre he creído saber cómo actuar, cómo enfrentarme a ellas para salir bien parado, y nunca me he parado a meditar alguna de ellas ya que siempre fui un "fugillas" en todos los aspectos de mi vida. Me pregunto si lo que me queda por vivir será tan apasionante como lo vivido, quitando los momentos de sinsabores y sustituyéndolos por otros momentos más alegres, atisbo un ligero rayo de inquietud y cursiosidad en mi mente ante lo que me espera más allá de los treinta y cinco años que la semana que viene sumaré, y para los que tengo muchas ilusiones, muchos planes y muchas sonrisas. Me pregunto cómo avanzarán mis cosas, tan banales y superfluas, sin estorbar el buen discurrir de las cosas de mi mujer, la de mi familia, y la de mis amigos...me sigo preguntando muchas cosas, tantas que no sé si podré contar todas en estas verdes páginas que tres veces por semana, al menos, ocupan mi mente y la vuestra, pero espero irlas disipando, cambiándolas por otras o abandonarlas al olvido, afrontarlas y recolocarlas, para descansar un poco de este contínuo ajetreo...menos mal, que por muchas dudas que han ido apareciendo, al final he encontrado siempre alivio al saberme sujetado por su mano...  

lunes, 23 de abril de 2012

Asiento 72: Granada CF 1- Getafe 0


Ya estamos llegando al final de la temporada, y se hace con el mismo regusto que tuvimos la campaña anterior, aunque aumentado, si al final se consigue la permanencia que cada vez, eso sí, parece estar más cerca. Y lo está principalmente porque el Getafe que intimidó a los sevillistas la jornada anterior dándoles un severo correctivo que hizo inútil el golazo de chilena de Negredo, llegó a los Cármenes como debutante, y me da a mí que quedó tan omnubilado por el recibimiento que los de casa otorgamos al equipo, que no llegó a ver el camión que le pasó por encima y, cuando quiso enterarse de que que se jugaba estar más cerca de Europa, ya Martins había hecho una de las suyas para cederle a Jara el 1-0 que nos daría tres puntos fundamentales.

Pero no nos engañemos, aunque el resultado fue corto, no lo fue la entrega del equipo, desfondado en las bandas hasta la extenuación de un Benítez y un Jara que lo intentaron hasta el final, de un Martins que tuvo que marcharse lesionado merced a los "mimitos" de los que era objeto por parte de los getafenses, los cuales tuvieron que recurrir al juego hostil y brusco, porque de otra manera Julio César ni se despeinaba. De hecho, el elegante portero granadinista no tuvo mucho trabajo que hacer durante el encuentro, salvo tiros lejanos y algún que otro balón parado ejecutado por los visitantes a la cabeza de sus centrales. Ni Güiza (muy querido por la afición local) pudo equilibrar el choque en ningún momento, cosa que sí hizo la zaga del Granada en un resbalón que propició una clarísima ocasión de gol del "Geta", aunque marrada gracias a Dios. Íñigo y Borja, muy seguros e implicados, juagaron amparados en todo momento por Siquiera y Nyom, que contribuyeron a mantener la meta a cero, si bien también nos dieron algunos "sustos" que les podemos perdonar.

Poco o nada hizo en ataque el Getafe, y mucho en defensa, empleándose sus zagueros al máximo para frenar a los Rico, Uche, y los mencionados Dani y Franco, que tuvieron muchas y claras ocasiones para haber aumentado el marcador que, por otra parte, no se movió. Sendos lanzamientos de falta de Benítez y Abel provocaron el salto en las gradas, así como un disparo de Geijo, ya en la segunda mitad, que había sustituido a Uche, y que el hispano-suizo mandó por encima de la meta de Moyá. Se llegó al final con un ambiente ensordecedor, animando al equipo hasta que éste entró en el túnel de vestuarios, conscientes aficionados y equipo de que los deberes se van completando y de que, Dios mediante, el primer fin de semana de Mayo vamos a disfrutar de un partidazo en la élite contra un Real Madrid más relajado que nos puede poner la guinda en ese pastel llamado permanencia que tanto anhelamos. 

Vamos Granada, que sólo quedan unos escalones más..

Fuente fotografía: http://www.migranada.com/

viernes, 20 de abril de 2012

Sobre tu paso...

Nunca fuí a verte. Siempre mi caminar cofrade en el día en que Tú paseas me llevó a otros barrios de Granada, a pesar de que siempre he tenido amigos que te buscaban, callejuelas de centro histórico, sabor a Granada en cada adoquín que pisas, a cualquier hora de tu compartido Domingo de Ramos. Nunca me planteé quién llevaba tu paso, por dónde discurrían los cauces que regían tu hermandad, y poco sé de Tí además de tu nombre y quién te hizo y, sin embargo, algo ha habido siempre en esa forma de caminar que tienes, en esa manera de mirar hacia dentro de tus pensamientos, como queriendo que nada ni nadie te roce, como queriendo hacernos saber que tu carga es sólo tuya y no debes compartirla con nadie. Algo ha tenido siempre el bamboleo de tu blanca túnica a los sones de la banda, algo ha tenido siempre tu mirar, Cautivo, aunque, incongruencias de la vida del cofrade, nunca lo he seguido en Semana Santa.
Amigos, como digo, engrosan tus listas de hermanos, y de un tiempo a esta parte he aprendido de Tí más que en quince años; de la hospitalidad de tu gente al abrir una casa de hermandad para que se presentara un cartel, de algún pregón en tu sede canónica, de cosas que me cuentan los que han vestido muchos años la túnica de nazareno de tu hermandad y, además, las que yo he ido cultivando en esa curiosidad que le pica a todo cofrade acerca de los estrenos de las demás hermandades del día, pero no tengo un recuerdo tuyo en la calle, Cautivo, y eso que mi cuñada se desvela por Tí cuando pisas Granada y nunca ha comprendido cómo he podido estar sin verte cuando se inicia la semana que más espero. Supongo que todos elegimos en algún momento de nuestras vidas, y puede que inconscientemente, las hermandades que nos habrían de gustar, las que íbamos a seguir, las que necesitábamos descubrir por nuestra cuenta, alejados de las faldas de mamá y de la mano de papá en la omnipresente Bib-rrambla o de la bulliciosa san Matías a la altura de la Imperial, tribuna de los pobres a los que no les gustan los palcos. Supongo que en algún rincón de la memoria, aderezada por las devociones y selecciones familiares, yo tiré siempre a san Pedro, donde se duerme la mujer más mujer de toda Granada, busqué el Realejo a partir de que mi amigo Javi se estrenara bajo la Cena, y descubrí el Despojado por las calles de mi barrio, pero de Tí nunca nadie me contó nada. Nunca sentí la necesidad, o la curiosidad que antes comentaba, de ir entre las calles de Granada para encontrarme con tu cautiverio y contar las lágrimas de la Encarnación bajo su palio de malla, y espero que me perdones por ello.
Dicen que Tú no te quedas con nada de nadie, y han tenido que pasar muchos años para que yo entre en el Sagrario a algo más que a misa. Han tenido que unirse varias circunstancias para que yo estuviera en la plaza de Alonso Cano un Domingo de Ramos por la mañana, y me han tenido que preguntar quién sale de esa iglesia para que yo entre al que me preguntaba a pisar ese suelo que te acoje. Han tenido que pasar muchos años, Cautivo, y algo me dice que sabías que alguna vez tendría que ser la primera, este uno de Abril de dos mil doce, me alegró encontrarte, para mí, sobre tu paso...

miércoles, 18 de abril de 2012

Nuevas experiencias...

Hace poco era impensable, con mi forma de ser y de actuar, nunca hubiera imaginado lo que sucedió el domingo por la mañana en Alhama de Granada, un pueblo del poniente granadino en el que, además de balnearios y casas rurales, hay cuestas, ¡muchas cuestas!.


Nunca pensé que algo que hacía por estar en forma iba a ser tan gratificante, dejando a un lado el tiempo invertido en hacerlo, y que me iba a encontrar tan agusto conmigo mismo a pesar de que terminé algo cansado y dosificando el esfuerzo casi durante todo el trayecto. Lo bueno es que durante el tiempo que duró el recorrido mi "primo" (gracias Rafa) estuvo ahí para tirar de mí cuando veía que era necesario, y animándome con sus chistes para que el ánimo, valga la redundancia, no desfalleciera, ya que el podría haber completado el recorrido en mucho menos tiempo.



El caso es que me levanté muy nervioso porque me enfrentaba a algo desconocido, algo que no sabía cómo iba a resultar, sobre todo si tenemos en cuenta que me habían avisado de que la carrera era dura y de que ni yo mismo las tenía todas conmigo, así que imaginaos mi esposa, que anduvo preocupada todo el rato contemplando cómo la gente iba abandonando y las condiciones en que llegaban los que terminaban, temores que se le disiparon en el momento en que me vió cruzar la línea, y el chip de la zapatilla confirmaba mi llegada.


Llegamos casi tarde y, apenas sin tiempo para calentar, se dio la salida para los mil y pocos participantes inscritos al evento, que discurría por parajes naturales, embalses y las propias calles del pueblo. Un pueblo que estaba a siete grados con un día nublado que poco invitaba al deporte, y que vió como sólo unos ochocientos participantes terminábamos la carrera.



Empezamos tanteando a rivales y a nosotros mismos, y muy prontito nos vimos adelantando corredores mientras que la cabeza de la carrera ya estaba muy lejos de nosotros, pero poco importaba eso porque mi objetivo era acabar el recorrido de once kilómetros (que luego fueron doce) y comprobar si el esfuerzo realizado los "mediodías" en Almuñécar había servido para algo. La carrera iba sucediéndose sin consecuencias, sin competición salvo en la cabeza, y con tal buen ambiente entre los que integrábamos nuestra zona que me hizo recordar las veces que me habían dicho que las carreras enganchan, ahora entiendo porqué. Siete kilómetros de subida con más o menos pendiente daban paso a una bajada espectacular hacía la presa, y a subir de nuevo hasta el corazón del pueblo en cuyo ayuntamiento se había establecido el punto de meta (y salida). Antes de alcanzarla, un último esfuerzo y paso por la calle "Angustias" (qué bien puesto el nombre) para desembocar en la recta que acababa con la carrera, con el sufrimiento e, inmediatamente después, prácticamente con todo lo "malo" siendo sustituído al momento por la sensación de alegría que te llena cuando eres consciente de que has terminado una carrera dura, de que todo lo pasado ha merecido la pena, y que ha resultado gratificante hasta más no poder.



Hoy, después de haber completado mi primera carrera, me siento con ganas de afrontar las demás, y estoy deseando que llegue la próxima, ésta vez más llana, por la tropical Salobreña. Hasta ese momento, seguiré con mi entrenamiento para ver cómo se me da, e invito desde aquí a todo el mundo a ponerse unas zapatillas y correr, porque es verdad eso de que "correr te hace libre"...




Mi primo y yo (de azul) en la línea de meta (lo que marca el crono es el tiempo invertido, pero no le echéis cuentas)


Fuente fotografía: www-gescon-chip.com

lunes, 16 de abril de 2012

de la mano...



Ella lo quiere a él incondicionalmente, buscando su sonrisa, su complicidad, su protección a cada momento y en cada rincón de las casas que más frecuentan, la de sus abuelos, Chápiz y Flores, cuando abandonan Churriana para venir al centro. Su media lengua acaba siempre con "Ignacio" entre sus frases incompletas, que nos afanamos en traducir los que menos tiempo pasamos junto a ellos, y procura imitarlo en todo, fijándose en cada uno de sus movimientos, sus reacciones y respuestas, hasta el punto de que dudo si no se convertirá en un mono de imitación para con su hermano. Él la quiere a su manera, aceptando su mano cuando ella se la tiende, intentando razonar cuando ve su intimidad amenazada, sus coches desperdigados, sus pelotas rebotando en las paredes, aunque acepta voluntarioso las "princesas Disney" que, a deshoras las más veces, aparecen por doquier cualquier jornada e intenta, a veces sin conseguirlo, concentrarse en "Mc Queen" y en el tenis a pesar de que un satélite rubio y picarón, una pimienta en toda la extensión de la palabra, pulula a su alrededor tanteando su paciencia y ese caracter bonachón que le acompañarán, a mi juicio, desde la cuna a la tumba.


Ambos son inseparables, ella no puede estar sin él y él no puede engañar a nadie, ni a sí mismo, cuando afirma estar mejor sin ella porque ha sido el complemento ideal que le faltaba a su estabilidad superados los primeros momentos de "celera". El hecho de ser el príncipe destronado al principio, se ha tornado con el tiempo en una aceptación total y una entrega desinteresada al comprender que su sitio no se ha visto alterado en demasía y que puede seguir su vida a la par que la de ella entendiendo que, al final, la necesita...y ahí los tenéis, mirando a la derecha antes de cruzar las calles de su infancia, de la de su madre y sus tíos, de la de sus abuelos y tíos abuelos...dirigiéndose a ver a Jesús Despojado sobre su paso de misterio un domingo de ramos en ese bendito barrio que es el de Fígares. Vestidos de domingo, observan detenidamente antes de echar el pie a la calzada si vienen los coches, y a mi se plantea la duda de si no estarán mirando su futuro, sin darse cuenta por supuesto, mientras la incertidumbre del porvenir sí nos asalta a los que vamos detrás cuidando de que a ellos no les falte nada que reste un ápice a su felicidad. En los tiempos que corren, nada está claro para nadie, pero me resulta complicado acertar a vislumbrar que es lo que le espera a ellos, a mis hijos, y a los hijos de mis amigos, en este mundo atroz en el que nadie conoce a nadie y que, incluso, hace pensar que es mejor no conocerlo. Pero la duda se esfuma pronto, porque es imposible sentirse sólo, estar desorientado, triste o preocupado, si al volver la mirada te encuentras la sonrisa de tu hermana y, al alargarla, desaparece el peligro en ella, en esa sensación de infinita seguridad que la embarga cuando él la coge de la mano...

viernes, 13 de abril de 2012

Asiento 72: Granada CF 2 - Athletic Club de Bilbao 2



¡Es de primera!...y no sólo porque hubiésemos ascendido gracias a un gol de Ighalo en el Martinez Valero, sino porque los partidos ante los equipos grandes de nuestro campeonato sacan a relucir lo mejor de la ciudad y de su afición, la cual sabe estar a la altura en esos momentos en que sabe que el equipo la necesita. El ambiente, a pesar de ser un miércoles y a las ocho de la tarde, era espectacular ya desde el comienzo, aunque se fue mejorando más si cabe a medida que avanzaban los minutos y la gente iba saliendo de sus trabajos para acceder al estadio, caso del que suscribe, que llegó en las medianerías, ya avanzadas, de la primera mitad. Aunque ya estaba el estadio más que animado gracias a que a los segundos de partido el enorme Rico hiciera una jugada magistral que repelió como pudo Iraizoz para que, de bolea, Romero aprovechase el rechace y empalmara el balón hasta el fondo de las mallas. Delirio en Los Cármenes y a mí casi se me va el coche a la altura del Valle de Lecrín cuando Herrera confirmó en la radio el 1-0 para nuestro Granada.


Pero la suerte iba a ser esquiva con Romero cuando una jugada en el centro del área sirvió para que Undiano Mallenco interpretara penalty tras un "encontronazo" de Jaime con el atacante Bilbaíno, aunque el balón, lejos ya de los intervinientes en la jugada, no había sido controlado en ningún momento por ninguno de los dos jugadores. El caso es que la pena máxima sirvió para mandar a Jaime a la caseta, truncando de nuevo su titularidad con una de cal y otra de arena, bien sea en forma de lesión o de expulsión, cuando mejor se encuentra el joven lateral granadinista. Sirvió para eso, y para demostrar que LLorente falla desde los once metros más de lo que se esperaría en un jugador de su talla al enviar el balón al graderío para fortuna de los locales.


Desde ese instante, el Granada con diez jugadores, y el Bilbao con once, iban a firmar la mejor segunda parte que he podido vivir en Los Cármenes, desde cualquier punto de vista, incluso el resultado, a tenor de lo vivido en los fulgurantes últimos minutos del encuentro. El Bilbao atacó, y el Granada se defendió, con arte, con entrega, con casta, con todo lo que queramos adjetivarle al juego de los nuestros, hasta el punto de que el Athletic tuvo que recurrir a las viejas maneras de balón colgado al área para descolocar a los Rico, Mainz (que entró en la segunda mitad), Borja, Íñigo y, sobre todo, Julio César, que se doctoró con excelentes paradas ante las múltiples acometidas visitantes. El Granada, aun obligadamente encerrado por las circunstancias, no renunció al ataque, merced sobre todo a la genial disposición de las piezas del equipo de Abel (así sí Resino) que mandó a Borja al lateral para subir a Siqueira al extremo, donde iban a nacer las oportunidades del Granada a la contra; hasta tres claras, de Martins, de Rico y del propio Siqueira provocaron el ¡Huuy! en las gradas, antes de que Geijo (vuleve, Alex, vuelve) aprovechara una pillería de Martins al saque de una falta para, con la clase a las que nos tiene acostumbrados, batir por bajo a Iraizoz subiendo el 2-0 al electrónico y haciéndonos creer en la machada.


Pero como decía al principio, el Bilbao es un grande, no en vano es finalista de copa y semifinalista de la Europa League, sus jugadores no entienden de cansancio ni desfallecimiento y, por consiguiente, a modo de martillo, pusieron cerco a un ya cansado Granada, que no podía hacer más que defenderse, y que vió como a raiz del enésimo remate de cabeza de LLorente, que cruzó el balón al palo contrario de Julio, el Bilbao ponía el 2-1 y metía el miedo en el cuerpo. El final se veía venir, una y otra vez el Bilbao llegaba y llegaba, hasta que otro remate de Llorente, repelido felinamente por un inconmesurable Julio, le llegó a Susaeta al lateral del área y de sutil disparo envió el balón a la zona imposible...2-2 y, a tenor de lo sufrido, gracias.


Pero nos queda la cabeza alta, en los Cármenes la afición levanta al equipo y los rivales sufren, por lo que somos optimistas ante las visitas de Getafe y Español, y ante las salidas que nos quedan, sobre todo la de mañana ante el Zaragoza, en donde se juegan todas nuestras aspiraciones...jugando así, el objetivo se alcanzará.


Vamos Granada!!

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...