viernes, 30 de marzo de 2012

Viernes...



El Viernes de las "lolas" ya ha llegado,

y con él, se acercan repetidas,

procedentes del rincón más resguardado

las imágenes que volverán a ser vividas.


Otro Viernes más, recuperado,

nuevas almas, con la medalla, bendecidas,

de esos que, por vez primera, te han besado

los pies, y han curado sus heridas.


Nuevas vivencias, acaso familiares,

que se disfrutan de lleno esta jornada,

en íntimo besapiés por estos lares...


Viejas lágrimas que brotan renovadas,

por las cosas que preocupan sus hogares

y que salen, al mirarte, esperanzadas...

miércoles, 28 de marzo de 2012

Asiento 72: Granada CF 0 - Sevilla FC 3



Paso atrás el que dió el Granada la tarde del lunes, cayendo derrotado estrepitosamente por un Sevilla que le pasó, sencillamente, por encima.


El choque venía igualado, muy pocos puntos separaban a unos y a otros en la tabla, y muy pocas eran también las diferencias en el juego y en los resultados de ambos clubes que necesitaban una victoria sí o sí, los locales para poner tierra de por medio con un descenso que se acerca cada vez más, y los visitantes para afianzarse en el medio de la tabla y cuajar el sistema que Michel está imponiendo en el club nervionense. Pero nada más comenzar el choque esas diferencias se fueron ampliando, no porque el Granada no buscara la victoria, que lo hizo y bien, creando múltiples ocasiones de gol que el ave fénix Palop se las vió y deseó para desbaratar, no porque Benítez por su banda no se afanara una y otra vez, en sacarle los colores a los defensas sevillistas, no porque el empeño del club nazarí desfalleciera en algún momento, sino porque la diferencia de calidad entre unos jugadores y otros es notoria e irrefutable. Mientras el Granada intentaba en vano perforar la meta de Palop, el Sevilla avisaba una y otra vez con acciones de calidad que pusieron los pelos de punta a los ocupantes de la grada. Borja sacó en la línea un balón repelido por Roberto y, al final, un pase de Reyes valió para que Negredo hiciera valer su condición de artillero, ése que no aparece nada más que cuando se le necesita, para subir el primer tanto con un disparo certero.


En la segunda mitad, el Granada volvió a gozar de varias ocasiones de empatar el encuentro, sobre todo en un cabezado de Uche que éste mandó a la grada, corroborando que la búsqueda de espacios no sirve de nada si la definición es mala. Pero el Sevilla era superior, sus líneas estaban colocadas y era cuestión de tiempo que ampliaran el marcador, cosa que hicieron al contragolpe Negredo y Del Moral, para que éste de tiro raso pegado al poste batiera por segunda vez a Roberto. Ahí murió el Granada, que a partir de ese momento recordó al timorato y desorientado de Fabri, que demostró no tener ideas y que se desinfló absurdamente hasta el punto de que la grada le reclamó en algunas ocasiones algo más de pundonor, pero que si quieres arroz Catalina, porque además, Abel se equivocó en la gestión de los cambios, sobre todo al sacar del terreno de juego a Siqueira, para colocar en punta a Almeyda, Geijo, Ighalo (que sustituyó a un nefasto Jara) y Uche, ya que el equipo se dividió en dos zonas que no estaban conectadas (¡¡¡Martins vuelve!!!) y que permitió al Sevilla andar muy cómodo en el campo, tanto, que Roberto salvó de la goleada al Granada de tantas ocasiones como disfrutaron los visitantes. Con el partido acabado, la grada medio vacía y sonando en el campo los cánticos sevillistas, el enésimo contragolpe del Sevilla habilitó un tres contra uno hacia Roberto que nada pudo hacer por evitar el segundo de Del Moral, y el 0-3 definitivo.


Al final, decepción en una grada que esperaba más del Granada y temor, mucho temor, ante el "runrun" que provoca sabernos a seis puntos del descenso, con dos salidas consecutivas, ante Racing y Mallorca, y a la espera de recibir a un Bilbao en casa que, si la cosa se da como ayer, pinta de color negro el futuro inmediato del Granada. Sólo cabe confiar en que la Semana de Pasión se torne de gloria y sacar los máximos puntos posibles fuera de casa, ya que hasta ahora, sólo ante el Betis se logró lo que parece una misión imposible. Cal y arena, y en las puertas del descenso.


lunes, 26 de marzo de 2012

Cuando llegan "los italianos"...

En Granada, sabemos que se acerca la Primavera, además de por los signos inequívocos que nuestra ciudad muestra en estas fechas, por la llegada a la misma de los italianos que, en Octubre, nos dejaran ubicando en su tradicional emplazamiento una castañera que nos indicaba la estación en la que nos adentramos.



Como en las cuatro estaciones de Vivaldi, en que la música va diferenciando ritmos según sea la estación que quiera representar, en la ciudad de la Alhambra sabemos que se acaba el verano cuando se van los inquilinos del local de la Gran Vía y, por consiguiente (que expresión más "felipista"), nos damos cuenta de que se va el invierno por el acúmulo de gente a las puertas de tan granadino establecimiento. Pero ¿quién son los italianos?...para los que somos de Granada podemos afirmar sin temor a equivocarnos que los italianos son un miembro más de nuestra familia, ya que en cualquier evento de la misma, están convidados los italianos. No hay un paseo por el centro de Granada sin una parada, cuasi obligatoria, y sin el cuasi también, en los italianos; todos los granadinos, no importa lo temprana que sea su edad, conoce a los italianos, y los italianos se van exportando hasta traspasar nuestras fronteras por derecho propio y porque los granadinos traemos a nuestros foráneos amigos a que los conozcan.



Decidme, por ejemplo, quién de vosotros (que sea de Granada), no ha pensado alguna vez dónde esconderá el tiralíneas aquel que con tanto mimo nos llena la tarrina de forma que no rebose ni falte nada de la misma sin helado; decidme quien no juega a encontrar caras nuevas entre los que, destrás del sempiterno mostrador, sirven los helados con la mismas maneras de siempre; decidme quién no muere con la casatta, con la tarta de chocolate, quién no se sorprende con el tamaño del topolino y la exagerada desproporción entre lo que se paga y lo que se come, y aun así lo seguimos pidiendo. Decidme quién no ha saboreado la trufa, la nuez, la avellana, la straciatela (nata-choc vamos), camino de la Carrera del Darro y luego se lo piensa mejor y se sienta en un banco a ver pasar a la gente (qué gran deporte éste) y saludar a los amigos que buscan un momento para cambiar dinero por fichas, y fichas por helado...



Para el granadino, no hay mejor forma de ver pasar a la Cena que con nuestro helado de los italianos en la capilla del Nazareno, no hay mejor sitio de quedar que "de menos cuarto a en punto" en la puerta de los italianos, no hay mejor medidor del tiempo que las dependientas de los Italianos, ya que entran siendo adolescentes y ya algunas lucen canas en su pelo; no hay mejor domingo que el que se pasa al sol de Reyes Católicos con tu tarrina de helado, y no imagino mejor embajador para Granada que la tarta de chocolate en su cono de barquillo...



Pues eso, la otra tarde anduve de vinos por Granada, y me acerqué a la Gran Vía a comprar un litro de helado para merendar con mis padres, y la merienda me dió pie a la entrada que hoy leeis, y que a buen seguro os resulta familiar, pero para el que no sea de Granada, os presento a "Los Italianos"...






P.D: dedicado a la maravillosa mujer que se retrata en esta foto, para que prontito esté recuperada y pueda disfrutar de ellos...

viernes, 23 de marzo de 2012

De vacaciones...

Así es, éste que os escribe, al menos, tres veces en semana está de vacaciones desde ayer. LLegaron los momentos esperados, ésos que no sabes retener de lo rápido que se van, de dormir un poco más y trasnochar sabiendo que al día siguiente no tienes que levantarte para ir a la óptica. Con las vacaciones llega el descanso, el merecido descanso del guerrero que a diario debe bregar con albaranes, proveedores, clientes y jefes, y que necesita abandonarse a sus cosas, las que tiene completamente apartadas en una esquina de su alma prestas para ser recuperadas. Así, ayer tarde disfrute de mis sobrinos, de sus ocurrencias y juegos, merendé con mis padres y estuve con mi esposa toda la tarde, porque ya nos tocaba y lo necesitábamos.



Pero mira tú por dónde, las "alegrías" nunca vienen solas, y mis vacaciones han comenzado como todas, esto es, con dolores de garganta, sensación de náusea, fatiga, malestar,...y es que yo no sería yo si en mi equipaje vacaional no incluyera un buen resfriado. No importa dónde vaya, lo que planee hacer o las ideas que tenga de cara a mi período de ocio, entre los cafés con los amigos, los partidos de fútbol, las visitas a los templos en pena faena de montaje, las cervezas con los que tanto hace que no veo, siempre llevo conmigo mi resfriado, porque un resfriado como Dios manda es algo que debe estar en mí cada vez que dejo Almuñécar para volver a casa.


Siempre me ha pasado, no recuerdo un sólo día en que yo comience unas vacaciones y no empiece a notar esa sensación que nos dice que el resfriado ya está aquí, y que me va a acompañar, al menos, los primeros días de las mismas, para mayor alegría del que suscribe, y de los que ronden a mi alrededor, que deberán estar preparados ante un más que posible contagio. No me puedo poner enfermo cuando viene la cliente de turno a primera hora de la mañana a que le ponga un tornillo en la gafa, o a que le limpie las lentes, ¡no!, para qué si están ahí las vacaciones, y yo voy a disfrutar más de las calenturas, el dolor de cabeza y los "mocos" (perdón por la expresión, pero es que no hay palabra refinada para moco) en esos días en que me gusta leer, salir con la moto y pasear por Granada con las tiendas abiertas...para qué voy a estar resfriado en la tienda, pudiendo estar en mi sillón, disfrutando de mi tiempo libre y mis anginas...cada vez entiendo más eso de que el trabajo es salud, y es que, estando tu cuerpo tan acostumbrado a la rutina de ocho horas y media de trabajo, una y media de "running", tu pádel a sus horas, tu fútbol a las suyas, que en cuanto sales de eso, ya está tan alterado que lo primero que necesita es caer enfermo para salir con las pilas recargadas. En fin, todo sea por unas mejores vacaciones...lo primero que me tomo estos quince días de descanso es:...un buen vaso de Propalgina...voy a comprarla.



Fuente fotografía: farmacia.tubica.net

miércoles, 21 de marzo de 2012

lunes, 19 de marzo de 2012

Asiento 72: Granada Cf 2 - Sporting de Gijón 1



El sábado todo presagiaba un buen resultado. Desde temprana hora de la tarde, multitud de aficionados se agolpaban en los aledaños del estadio y, más tarde, en la entrada de vehículos del Nuevo los Cármenes, estalló la alegría cuando apareció el autobús que acercaba a los nuestros, siendo recibidos con cánticos, vítores, gritos de ánimo, bengalas y ruido, mucho ruido, que fue trasladado a la grada desde el mismo momento del inicio del partido.



Esa alegría de la grada, convertida en una fiesta, se vio acrecentada cuando Martins (qué partido del portugués) ejecutó una falta en el lateral derecho del área rival, que acabó introduciendo en la red merced a una buena maniobra del jugador del Granada y a un movimiento en la barrera del Sporting que desesperó al portero del club gijonés. Minuto dos, y ya íbamos 1-0, no podía empezar mejor el partido para los intereses del club nazarí que había catalogado de "final" el encuentro ante los asturianos.



Continuó el partido por estos derroteros, con un Sporting a lo Clemente ("patapún pa´rriba") encerrado atrás, buscando una ocasión que nunca llegó, y que se vió sorprendido por una espléndida pared entre Benítez (gracias por volver Dani) y Siquiera, la cual permitió que éste se plantara ante el guardameta rival con tiempo suficiente para definir como un delantero centro y meter el balón en el palo corto del portero y poner el 2-0 en el marcador con explosión de júbilo entre los aficionados. El Granada jugaba, dominaba y todo hacía presagiar que, en la segunda mitad, los nuestros iban a superar holgadamente el gol average con los de Gijón que ya estaba igualado.



Con lo que no contaba el Granada era que, iniciada la segunda parte, Pérez Lasa se iba a erigir en protagonista, junto con su linier, para desbaratar las ilusiones locales. Pero el Granada seguía a lo suyo. Las internadas de Dani por la banda acababan con remate de los delanteros, tal es el caso de Jara que mandó un testarazo muy cerca de la escuadra rival. Además, un lanzamiento de falta ejecutado magistralmente por él mismo, reventó el larguero de la portería del Sporting y ante el que portero no pudo más que hacer la estatua. Pero, como digo, Pérez Lasa estaba ahí para soliviantar a los aficionados que no pararon de mostrar su desagrado ante las decisiones del trencilla, más aún cuando una preciosista jugada en la que intervino todo el ataque local acabó con disparo de Uche en posición legal y que terminó en la red, desesperando a Granada la anulación del mismo por fuera de juego.



El Granada seguía, y Martins le hizo una vaselina al portero qué este salvó en la línea...el Sporting no existía, no estaba, sólo asistía como invitado de honor a la fiesta del Granada, que una y otra vez le robaba el balón y lo manejaba a su antojo, y que sólo encontró el gol merced a un error garrafal de linier y árbitro, árbitro y linier, que no sancionaron como falta una entrada atroz a Mikel Rico en la frontal, ante la que Pérez Lasa señaló la ley de la ventaja, y que acabó de enervar a la grada cuando, recibido el bálón por Ighalo, éste mandó el balón a la red de los asturianos y el linier levantó la banderola. En ese momento, tras la aplicación de la "ley de la ventaja" anterior, el balón debió situarse en la frontal para que el Granada lanzara una falta más que peligrosa, a tenor de los lanzadores de los que disponemos, pero no, pitó el fuera de juego, los asturianos sacaron y, en dos toques, Colunga se plantó en la media luna del área del Granada lanzando una vaselina que batió a Julio César, inédito hasta ese momento. La celebración del gol mandando callar a la grada (supongo que por la consecución del gol average), acabó con una acumulación de insultos al equipo arbitral que, además, expulsó a Martins cuando le reclamaba la falta al linier.



Al final 2-1 en el electrónico, siete puntos de diferencia con respecto a las posiciones de descenso, y con la moral muy alta para el próximo partido en casa ante un Sevilla FC en horas bajas. Aunque el martes, espera el Barça.


Fuente fotografía: www.lavanguardia.com

viernes, 16 de marzo de 2012

Un Domingo en Granada...

Al oscurecer del día

va comenzando el revuelo,

se intuye la algarabía

que inician la cruz de guía

y antifaces nazarenos.


La luna le está diciendo

a los que esperan ansiosos

que ya se va presintiendo,

se viene, en calma, meciendo

un misterio poderoso...


cuenta, por cirineos,

las calles que se han aunado,

pá llevar sin titubeos

al que, aun justo, viene reo

de sus ropas Despojado...


comienza el barrio a sentir

en sus hombros la condena

que el Señor va a recibir,

entiende que ha de venir

lo que se anunció en la Cena.


Cautivo le encontrarán

los que vengan a buscarle,

pues el saber qué le harán,

cómo, al fin, lo matarán,

a Él no habrá de importunarle.


Aceptará la Sentencia

pues no ha venido en baldío,

cumplirá su penitencia;

testigos de su inocencia

quedan la torre y el río.


Se va acercando la hora

el Señor lo sabe bien,

en su mente rememora

lo lejos que queda ahora


miércoles, 14 de marzo de 2012

La foto

Un mes de Septiembre cualquiera, aunque muy especial para el que escribe y para muchos de mis amigos, se casó una pareja muy importante para nosotros y que se ha ido fraguando un hueco muy profundo en nuestros corazones desde que el año dos mil empezara nuestra amistad. Esa pareja acudió a mi boda y, como no podía ser de otra forma, mi mujer y yo les devolvimos el favor que nos hicieron aistiendo ese día, con nuestra presencia en la suya, en lo que fue una de las mejores veladas que he tenido la suerte de vivir.


Una hacienda sevillana sirvió para cobijar el ágape, servido tras una preciosa ceremonia en la capilla de san Gil ante la atentísima mirada de esa Señora del Carmen, donde se dieron el sí quiero esta pareja de amigos, una tarde de verano en Sevilla. Hasta ahí se podría pensar que fue una boda normal, otra más de las que a diario se celebran en Granada, en Sevilla y en cualquier rincón de nuestra Andalucía, pero resulta que hubo algo que la convirtió en distinta...sucedió un hecho que no pasó desapercibido ni para mi amigo Lolo ni para mí, y ante el que no pudimos más que echar una sonrisa al comprobar que algo que nosotros habíamos "creado", perdón, que la madre del citado Valenzuela creó con un comentario sin importancia, había traspasado las fronteras de Granada de manos de este amigo nuestro que se casaba ese día. Al entrar los novios al recinto, antes del brindis y de que éstos se sentaran, un nutrido grupo de amigos suyos, la mayoría costaleros y rocieros, se levantaron al unísono y entonaron la canción de los Piratas del Caribe (no los "puretas", que eso es harina de otro costal) y enarbolaron una bandera pirata mientras cantaban y saltaban y se reían...mi amigo no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo, Lolo y yo nos miramos riéndonos, y mi cámara inmortalizó el momento para que existiera una prueba fotográfica de que la leyenda de la Perla Negra, que define a nuestro grupo de amigos, ha emigrado a Sevilla para servir de nombre a los miembros de una parte de la hermandad del Rocío de la Macarena...



Un abrazo para Sevilla y...¡¡viva la Perla Negra!!...

lunes, 12 de marzo de 2012

Unas "cosillas"...


Un trabajo, que sabes que hay gente en mi casa (y en las vuestras) que no encuentra uno para sacar adelante a los suyos; dos "hermanitos", él y ella, que me quitan el "sentío" y por los que no dejo de pedirte cuando llega la hora de dormir y sigo sin tenerlos cerca; salud, para el patriarca de la familia, que sabes que anda "delicaillo" aunque él nos diga que eso es falso; fuerza, para que la que me dió la vida pueda seguir siendo el pilar sobre el que se asienta la familia de mi hermana, y que los dos "hermanitos" de antes necesitan casi para todo en esta vida. Un embarazo, para que sea, al menos, uno o una más la boca que tenga tu nombre en los labios y tu cara en su mirada. Menos distancia, para que los que estamos lejos podamos abrazar a los que quedan allí, en esa ciudad que aparece hacia el norte y a la que cuidas desde la orilla del Genil, o para que unas Andújar con Granada, Cartagena con Granada...Suerte, o justicia, para que se saquen de una vez las oposiciones, y la opositora no desfallezca y no se rinda, aunque los diez años de estudio pesen más, si cabe, que el palio que te alberga cada Viernes. Una boda, que me quiero vestir de chaqué para ir al enlace de la "rubia y el muchacho"; tiempo, para disfrutar de mis amigos y mi gente, para vivir más días como el de ayer, y saber que los tengo para lo que quiero.
Necesito que cojas de la mano a esos niños que han estado (y están) en los hospitales, y por cuya mejoría sus padres se pelean, años después, con tus trabajaderas; que guíes el camino de los padres de esos otros que ayer "pululaban" junto a la parihuela en la que tu cuadrilla alardeaba de bonhomía, de cariño y de familia; necesito luz para las sombras, calor para el frío de la tristeza que en tus andas nunca tiene cabida porque de ello se encargan los que habitan bajo ellas; cuida de esos dos que se darán el "sí quiero" en Junio en tu capilla, y de los que iremos, invitados, a esa cita.
Alarga la vida costalera de los que te llevan sirviendo tantos años, por lo menos para que los que menos llevamos, egoístamente, nos nutramos de su experiencia para suplir nuestra ignorancia. Para que un ensayo se convierta en una fiesta, que la Herradura y Motril se den la mano, cogiendo de paso a Almuñécar, para nutrir de peones tus faldones, y se aumente el corazón que late fuerte, cuando el capataz forma tu caudrilla, y los de antes mandan tu palio como antaño. Dame vista para ver el futuro que se abre ante mis ojos, oídos para escuchar lo que tendrá que decir tanta savia nueva, tanta juventud que nos hacen contar los años que han pasado, y que ya nos dan clases en los ensayos.
Dame todo eso y yo, a cambio, te daré la sonrisa de los míos, el orgullo de llevarte, el cariño que te tengo, el nombre de mis futuros hijos, la ilusión con la que acudo a tu llamada, a mi esposa esperando en mi relevo, a mis padres en la puerta de las Angustias, como cada año, para darnos un beso y un abrazo, y te escribiré, de paso, con palabras "robadas" a un amigo, el más hermoso pregón que haya escuchado para definir lo que es el ambiente de tu palio,..."tu palio, Señora, es el salón de un casa un día de Reyes", ésa es la ilusión con la que hoy te pido, Escolapia, estas "cosillas" hoy que he soltado las lágrimas que ayer aguanté por la mañana...

viernes, 9 de marzo de 2012

La noche



La noche, desde casi el comienzo de los tiempos, ha estado ligada a extraños sortilegios, aquelarres, lugares misteriosos y personajes fantásticos, tales como el hombre del saco, el "coco", que amenazaban nuestra inocencia en boca de nuestros padres cuando no hacíamos lo que de nosotros requerían. Luna llena, aullidos de lobo, vampiros, zombies e infinidad de monstruos salían de sus respectivas guaridas cuando el sol acababa su ciclo diario y la oscuridad empezaba a apoderarse de la tarde.


A mí nunca me gustó la noche, supongo que debido a mi carácter asustadizo y bonachón, nunca fui amigo de los lugares a donde no entraba ni un resquicio de luz y las pesadillas hacían mella en mí como los mosquitos en la sangre, inundando mi mente y estorbando mis sueños desde muy temprana edad y hasta poco antes de empezar la pubertad, por lo que mi humor cambiaba conforme lo hacían las horas del día, en lo que a mi infancia se refiere...ya de adolescente, la noche fue la compañera de mis salidas con los amigos en pubs que ya no existen y en los que viví momentos memorables y otros no tanto, siempre al amparo del rock español, y de los compinches de "nocturnidades" que quedaron relegados hace tiempo a un número en el móvil al que nunca llamo, y a un enlace en redes sociales que no suelo mirar, pero que en aquella época fueron para mí verdaderos pilares con los que sustentar los cimientos de la personalidad que se empezaba a fraguar. La noche me ayudó a mirar de otro modo a las mujeres, a decir palabras al oído de alguna, a mirar de reojo a muchas y, a otras, no poder ni siquiera aguantarle la mirada. La noche, amiga de los poetas, de los tunos y los trasnochadores, compañera del alcohol en cualquier garito, a cuyo amparo se han robado besos, se ha cantado, se ha gritado y se ha descubierto esa otra cara de Granada que todavía hoy sigue siendo reclamo para estudiantes y turistas y quebradero de cabeza de aquellos conciudadanos que viven sobre las zonas de "marcha"..."Luz de gas", "Picadilly", "La taberna del Irlandés", "Taifas", "Cue", "La Barraca", "Amadeus", "Marilyn", "Tebeo", "Cucha", "Glass", "Terminal", "Barra2", "1º A", "el Tres", "El ave turuta"...y un largo etcétera de lugares "tan gratos para conversar" han servido para evadirnos de la rutina del colegio, del instituto, de la facultad,...en donde las copas servían para hablar del resultado del partido que habíamos jugado en la tarde, las anécdotas que se habían producido durante la semana, para reírnos, para abrazarnos a los amigos cuando se brindaba por cualquier cosa, y para invitar a la niña que te gustaba y que, la mayoría de las veces, pasaba de tí tela marinera.


Esas noches, en las que me da a mí que hacía menos frío que ahora (os es que no lo notábamos), me sirvieron para empezar a no tener horario, para descubrir muchas cosas, para entregarme a la adolescencia, abandonar la infancia, y recorrer la ciudad de bar en bar buscando a los de siempre, a gente nueva, o simplemente tomarte una copa en donde sabías que te trataban bien sólo por el hecho de acudir cada sábado por la noche a empezar el fin de semana de una manera diferente y que ahora veo muy lejana.


Hoy, que la noche en Almuñécar está un poco de aquella manera, me ha dado por acordarme de aquellos momentos, de aquellos "antros", de aquella gente y ha vuelto a asomarse a mis labios una sonrisa, ahora que la sala Príncipe ya no es lo que era, que Granada 10 murió, que el Fórum no me llama, la Mae West no se enriquece con mis consumiciones y que los bares de siempre sólo sirven para recordarme que me estoy haciendo viejo.


Alzo mi copa y brindo con vosotros por la noche, esa que hace que un novelista accitano se recuerde sólo por dar nombre a la calle por excelencia de la "movida" granadina de los 80-90. Yo salí por Pedro Antonio, y vosotros...¿cual es vuestra noche?...


fuente fotografía: www.hipersonica.com

martes, 6 de marzo de 2012

De habitaciones...

Yo tengo en mente todas las habitaciones que me gustaría poner en mi casa, cómo estarían decoradas, que objetos habría en ellas y la disposición que, en ellas, ocuparían los objetos que ya tengo y que aguardan en algún trastero el momento de ser utilizados, así como esos otros que habría que adquirir para que todo resultase a mi gusto y, cómo no, al de mi esposa. En mi casa, no podría faltar una habitación dedicada a la lectura, con sus paredes revestidas de estanterías de madera noble en donde descansarían la multitud de libros que he leído y los que habré de leer. Con su mesa central flanqueada por sillones de cuero, y una gran ventana orientada al sur para que la luz natural fuese una acompañante de la estancia. En ella, habría sitio también para un armario, pequeño, tras cuyas puertas se ocultaría el equipo de música, con todos los cds que me han ido acompañando en mi vida, y que han servido para llenar las horas de soledad que he tenido que pasar y que espero concluyan pronto, para así comenzar otra etapa de mi vida que se me antoja fascinante. La luz deberá ser tenue, a la hora de escuchar música, para poder dejar abandonar los pensamientos en el ambiente cálido mientras las melodías te transportan a infinidad de situaciones inventadas. El salón de esa casa, muy luminoso, con los muebles justos y dos ambientes separados, claramente, por la diferencia de estilos que existirían entre el mobiliario del salón, más señorial, y la sala de estar, más acogedora y funcional, con cuadros, fotografías y jarrones con flores, que siempre dan un toque de habitabilidad a la habitación que ocupen. Los dormitorios, grandes y espaciosos, para utilizarlos siempre y en todo momento, convirtiéndolos en esos lugares en donde transcurra la vida de los ocupantes, a ser posible, niños y niñas, que den alegría a la casa y a los que la moren. Debe haber una terraza en la que abandonarse en verano al "fresquito" de la noche granadina, con una mesa y sillas de mimbre, con sus cojines blancos, para sentarse cómodamente y disfrutar de la compañía de los amigos, ya sea degustando una buena carne sobre la piedra que me regalaron para reyes, o tomando una copa mientras charlas con la familia...

No es mucho, pero tampoco banal, lo que tengo imaginado para la casa que me gustaría hacer mía, por lo que estoy dispuesto a que alguien me de señas de dónde puedo encontrarla...aunque mientras espero que llegue, siempre me queda ir a la casa de mi hermano, que siento como mía, y en la que se va consiguiendo dar sentido a las habitaciones que habrán de ser para toda la vida, cuidando con buen gusto cada detalle y haciendo de cada habitación un fiel reflejo del estilo de los dueños. Tal es el caso de esta que os muestro, con su permiso, y que hice hace poco, porque siempre que voy a su casa paso un rato sentado en esta habitación, como buscando ideas para decorar las mías y escuchando las historias que me cuentan los sillones en los que se sentaran, no hace mucho, mis abuelos...

lunes, 5 de marzo de 2012

Asiento 72: Granada CF 0 - Valencia FC 1


Dicen los muy entendidos que, ante los equipos pequeños, a los grandes poco les basta, y la máxima se cumplió ayer tarde en el Nuevo Los Cármenes donde un Valencia ramplón obtuvo la mayor renta posible de los dos disparos entre los tres palos que realizó en todo el encuentro.

El partido se preveía como una fiesta, cosa que no sorprende y que viene siendo habitual en la ciudad de Granada, que sigue llenando el estadio cada vez que su equipo actúa de local y que lo recibió cantando a coro su himno, y lo llevó en volandas durante todo el choque, en el que el Granada mereció más, perdón, lo mereció todo, a tenor de lo visto sobre el terreno. De todos los colores las tuvo el Granada que, a pesar de notar la ausencia de Martins, jugó un partido muy serio y se entregó en todas las demarciones, llevándose a su terreno a un Valencia que acabó con diez tarjeteados y que no pudo detener, salvo con faltas, las sucesivas acometidas de los granadinos, a pesar de que éstos se vieron por debajo en el marcador en la primera mitad, merced a las "cales y arenas" del desafortunado Julio César. Éste, estuvo sobresaliente ante una inetrnada de Soldado, trigoleador con la selección y desaparecido en Granada, que sólo tocó dos bolas, mandando una a la grada y otras al pecho de Julio, que aguantó como un jabato hasta el final para llevarse el gato al agua en una más que meritoria acción. Pero, por desgracia, el fútbol te encumbra y te hunde en los minutos que separan dos acciones y, en una de las posteriores, Feghuli aprovechó una contra para quebrar a Borja y lanzar mansamente un balón que el guardameta local podía haber parado pero que signifícó, a la postre, el único gol del encuentro y el que le daba una inmerecida victoria al Valencia.

No digo con esto que el Granada mereciera ganar, porque no es así, ya que no creó ocasiones claras de gol, salvo disparos tímidos que Güaita desbarataba, pero que sí tuvo la oportunidad de haber empatado si el disparo de Romero no se hubiese estrellado en el poste, o Siqueira hubiera acertado con la meta en una magnífica internada por su banda; pero el fútbol es así, y en este deporte no gana quien lo merece sino quien marca los goles, y el que lo hizo ayer fue el equipo ché, que dejó al Granada compuesto y sin novia en un gris encuentro de los de Émery del que pudieron salir trasquilados.

En resumen, ayer el equipo de "champions" perdió los galones y se encerró atrás a repartir leña a diestro y siniestro, de tal modo que no hubo un jugador local que no recibiese caricias, y casi no hubo uno visitante que no recibiese tarjetas por parte de un Iturralde que no contentó a la grada. El Granada debe seguir en esta línea de lucha y entrega los noventa minutos, porque los resultados acabarán llegando, y porque de esta manera tendremos más cerca la deseada permanencia.


Fuente fotografía: www.vivafutbol.es

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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