viernes, 10 de febrero de 2012

...no nos importa




Soplan nuevos vientos, desde el campanario de la torre, se atisban los amaneceres y atardeceres granadinos, esos que dan paso a las noches de la ciudad en que vuelven a reunirse los hombres de María; nuevos vientos, pero tintados de un color que nos recuerda a los que soplaban hace años, cuando todo era distinto...las sombras han pasado a las luces, las heridas se han ido cerrando, aunque alguna que otra cicatriz nos recordará siempre que el lobo tiene garras y puede hacernos daño cuando él quiera; las viejas historias se están volviendo a contar, antes en la "clandestinidad" de reuniones nunca interrumpidas, ahora desde el orgullo de saberse otra vez en sus manos, aunque en realidad nunca dejamos de estarlo; comienza de nuevo la rutina de los jueves por la noche, pero atemperada en su vehemencia por los años transcurridos sin tenerla, y procurando no soltar toda la alegría de golpe, porque es mejor cuando se hace "despacito", como todo en la vida, cada cosa a su tiempo y un tiempo para todo. Y hablando de tiempo...



...El nuestro ha llegado, o mejor, se ha recuperado, ya que nunca dejó de ser nuestro tiempo, puesto que nunca dejamos de existir, ni perdimos la forma, ni la ilusión, ni la devoción, ni la razón. Nunca dejamos de tener confianza en nosotros como grupo, en nuestro trabajo comprometido con Ella, y nunca perdimos la Esperanza porque, eso precisamente, no va con algunos de nosotros, y anoche llegó, por fin, el momento que habíamos estado esperando para sacar de los cajones los pantalones y costales que sólo le sirven a Ella. Anoche volvimos a hacer el camino que tan bien conocemos, aunque no acudiéramos al "joyero" en donde habita, sino a la casa de "hermandad" en la que se fraguó nuestra desdicha y que algunos no habíamos pisado hasta ayer. Anoche volvieron los abrazos reencontrados, las bromas continuadas en el mismo instante en que se dejaron, como esa película en "pause" que se vuelve a ver justo en donde se había quedado. Anoche se volvió a reescribir la historia de este grupo de amigos que se reune en su nombre, en el lugar en el se paró el escrito, esto es, en el de las mecidas dulces, las "revirás" a pie quieto, las "levantás" poderosas, las marchas clásicas, las "arriás" por igual y el andar seguro...se volvió a localizar la página que el polvo de estos dos años había tiznado, para soplar fuerte sobre el libro de nuestra cuadrilla y seguir trazando los renglones con perfecta letra de caligrafía, para seguir escribiendo de vosotros.



Anoche igualó tu cuadrilla, Señora de la dulce mirada, se juntaron tus hijos para ordenarse en las posiciones que habrán de ocupar cuando te lleven, las manos de los de siempre volvieron a rozar nuestras cervices, el listero volvió a anotar los míticos nombres que volvieron a reunirse, ya que algunos se quedaron y otros no, y al llamar palo por palo al ejército de fieles que te porta, María Santísima del Mayor Dolor, volvimos al punto en el que lo dejamos en aquel domingo de Resurrección del año dos mil nueve...otra vez bajo tu manto, y lo demás...no nos importa.

4 comentarios:

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Amigo, es un tema excesivamente manido, excesivamente incorporado a los blogs y redes sociales, excesivamente pregonado en todo caso, que me sigue produciendo un tanto de tristeza; porque este que te escribe, que defiende y disfruta de lo costalero como una aproximación del cofrade a la devoción y a una estética efímera que es imposible de imitar sino de igualar, cree que el camino no pasa por vincular todos los deseos, todos los sueños, todos los propósitos y si me permites, alguna que otra rabia, al costal y a los pantalones pertinentes.

Leyendo y releyendo sobre el tema, manido, superado, con más de una razón y ninguna de ellas excluyente, sigo convencido que yo quiero para Granada y para todas y cada una de sus hermandades, cofrades. Y no vestidores superlativos, priostes de campanillas, costaleros de relumbrón o cualquier otro personaje activo de esta Semana Santa.

Cuando los años vengan en forma de jubilación e impidan hacer una vez más ese bendito ritual de vestirse de costalero, los cofrades seguiremos ahí, porque no se nos habrá acabado la oportunidad de aumentar nuestro caudal de devociones, disfrutar con cuestiones artísticas, acudir a las necesidades de nuestra hermandad, vivirla al día, al momento (en la Sede Canónica cada domingo, en la Casa de Hermandad en cada oportunidad...) y por supuesto, ser algo más que costaleros.

Me alegro por el reencuentro de muchos de vosotros, porque habláis desde el más recóndito y sincero de los lugares de vuestro corazón. Pero siempre me preguntaré si un cofrade, un devoto (sobre todo un devoto, como se ha pregonado en idénticas circunstancias y en idénticos espacios) puede ser algo más que costalero y si en todo caso, no lo ha hecho, si no pierde fuerza cada panegírico a los que desde julio venimos asistiendo.

Yo, en definitiva, quiero hermanos. Me da igual que un día al año sean nazarenos, costaleros, camareras o diputados y acólitos. Quiero hermanos, así de sencillo. De esos que están con su Hermandad en los cultos, porque le pese a quien le pese, esto es una cuestión de fe.

De esos que están con su hermandad en materias económicas, en cabildos, en montajes, en limpiezas y en donde haga falta un par de manos más.

Y al final, esto tendrá sentido. Porque las peleas de martillos se las dejo a los representantes de ferreterías y derivados y me sentaré tranquilo a ver, a la vuelta de unos años, cuántas vértebras se agachan no entonces para acomodarse bajo una trabajadera, sino simplemente para inclinarse en señal de respeto ante las Imágenes Bendecidas Titulares cuando están en su Capilla... O mejor, cuando la Hermandad celebra en su honor, cultos.

Y créeme, algunos discursos de "recuperación de sitios bajo palios", quedan hueros cuando durante tiempo y tiempo, uno ha vivido cultos donde los "reclamantes" no estuvieron.

El amor se demuestra a diario, no en una Estación de Penitencia.

Y bien me conoces, Luís y por eso sabes que huiré de las polémicas y buscaré la conciliación. No soy vasallo más que del Santo Cristo y de mí mismo. Y de todo lo que haga mejor a la Semana Santa de Granada. En su colectividad.

Por eso te escribo a ti, porque sé que tú, piensas y subrayas mis palabras. En definitiva, un cofrade que entiende que la fe se antepone a cuestiones más frívolas y que el mundo de las Hermandades nunca empezó en la oscuridad de una parihuela ni acabará allí. Pero sí en el seno de una Hermandad... Formada por HERMANOS.

Se le quiere, ya lo sabe.
Un gran abrazo.

costalero gruñón dijo...

Como siempre David, tú sabes que de esto ya hemos hablado, estoy completamente de acuerdo con tus palabras, y sé que lo que escribes aquí ya me lo has dicho a mí con anterioridad, por lo que no descubrimos nuestras respectivas posturas, y por lo manido del tema me ha dado hoy por escribir, ya que esta entrada no es sólo una recuperación de un sitio bajo los palos que serán eso palos, si por encima no hay Algo que nos atraiga y nos aliente. Esta entrada, tú lo sabes, está carente de rabia, sólo sirve para expresar un estado de ánimo en el que nos encontramos muchos y para dejar constancia de que hubiera gustado ver más gente allí, si es que de devociones hablamos...

Un abrazo, y que la Virgen de Consolación te guarde.

VALENZUELA dijo...

enhorabuena abuelo por plasmar el sentimiento de todos en tus bellas palabras y en tus sentidos sentimientos. Como bien dice David tenemos que estar muy contentos, ayer aparte de costaleros con absoluta devoción nos encontramos con HERMANOS de mas de 20 años en las listas de la Hermandad, con HERMANOS que se han jartado de colaborar con la Hermandad en cultos, en peregrinaciones a roma en buscar el escaso dinero y en aumentar la nómina de hermanos tirando de la familia. Apellidos míticos de escolapios volvieron a verse ayer reunidos bajo una causa, volvíamos a disfrutar de algo que por manido que te parezca David, el reecuentro de ayer siempre estará fresco y para consumir, porque los HERMANOS que bien sabemos todos forman y hacen grande una Hermandad se encontraron alli anoche.

Como bien dices abuelo, las devociones de estos dos años últimos no se dieron cita anoche en su igualá...la puerta estaba abierta y entró todo el mundo, verdad?

costalero gruñón dijo...

Así es Lolo, las puertas siguen abiertas a todo el que quiera igualar en su palio, tanto en la reunión de ayer como en los próximos ensayos...

Un abrazo

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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