miércoles, 29 de febrero de 2012

Nazarenos...


Son imprescindibles. Alejados del folclor de la hermandad en la calle, convertida en cofradía, ellos constituyen el alma mater de la corporación, sello de identidad de la misma, por la que es fácilmente reconocible. Los colores de sus hábitos, la forma de llevar el cirio, la ubicación dentro del cortejo, si llevan o no capa, o la cola recogida o no, si cíngulo o cinturón de esparto, si ruán o terciopelo, son los protagonistas de la fiesta, porque sin ellos la fiesta no sería la misma fiesta. ¿os habéis parado a imaginar cómo serían vuestras hermandades si sólo los pasos pisaran la calle?, sería como una salida extraordinaria, pero con los dos titulares, en la que no habría bullicio, no habría espera, no jugaríamos a buscar el misterio o el palio entre el mar de capirotes, ni los niños deambularían entre las filas buscando cera para sus bolas. Una hermandad sin nazarenos, sería menos hermandad.

Ellos, con su discurrir silente, nos dan muestra de lo que es la penitencia sin condiciones, tan diferente a las cuadrillas de costaleros, en los que se vive, cuando menos, de otra forma. Ellos no tienen relevo, no pueden hablar entre ellos de cómo va transcurriendo la estación de penitencia, no pueden pararse en un bar cuando las necesidades aprietan, ni pueden degustar una espumosa cerveza mientras estiran los músculos de cara a una nueva chicotá. Ellos son los que hacen a los niños mirar absortos, fijos sus ojos en el caminar de la figura que pasa ante los mismos, solemne, mágica y, a veces, tenebrosa, y que los hace enmudecer de puro asombro. Los nazarenos dejan escapar de nuestra mente las miles de preguntas que nos asaltan al contemplar la mano desnuda, la forma de los ojos, que nos miran desde la seguridad del anonimato, en ese ir y venir de casa cofradía en su estación penitencial, y que nos lleva a pensar en qué andarán ocupados sus pensamientos, mientras avanzan, ni lentos ni rápidos, al lado nuestra. Desde el rojo de la Cena hasta el blanco de la Resurrección, un sinfín de colores invadirán nuestras calles, con sus cirios en mano, para acompañar a sus titulares sin más aliento que la fuerza de su mente, ni más ánimos que la oración sincera e intimista.

De niño, aprendí a diferenciar los nazarenos por los colores de sus hábitos, y ya de mayor, comprendí que no es sólo eso lo que los diferencia, ya que cada uno de ellos es el máximo exponente del carácter de la hermandad, que deposita en ellos su embajada, para que la ciudad comprenda a través de su figura la forma de ser de la corporación, tan distintos entre sí como dispares son las cofradías a las que representan. Gracias a ellos, que no pueden volverse para ver a su Cristo, que presienten las "chicotás" por los sonidos que se suceden a su espalda, que imaginan las mecidas costaleras y sueñan con las "levantás" que no pueden contemplar, la Semana Santa es como es y tendrá o no continuidad, ya que sin ellos no habría Semana Santa, o por lo menos no sería como la conocemos actualmente.

Ya queda menos, y mientras los costaleros ensayamos por las calles, las bandas se rodean de gente conforme la distancia a los días sagrados se hace más pequeña, los nazarenos ensayan promesas, agradecimientos, peticiones, que habrán de volar al cielo de Granada desde la profundidad de sus corazones, cada vez que el cirio se levante y se apoye en su cadera, para llegar hasta esos que, detrás suya, con el paso firme de los costaleros, otorgan gracias y dan Esperanza a los suyos cada uno de los dias de la Semana Santa de Granada...

lunes, 27 de febrero de 2012

Cuando llega el Domingo...

Me lo ha contado muchas veces, y ni siquiera se salva esta semana con el festivo de por medio, ya que su trabajo queda lejos de las demarcaciones andaluzas, por lo que tendrá que madrugar, perdón, ya habrá madrugado, para desplazarse a su rutina laboral de lunes a sábado, ambos inclusive, y muchos kilómetros de por medio. En los tiempos que corren es afortunado el que tiene "curro", aunque éste sea en los confines del universo y sólo el coche le permita estar unido a los suyos, siendo la carretera el cordón umbilical que establece el nexo entre las sonrisas de los suyos y sus pensamientos, multiplicados cuando amanece el lunes y, con las luces todavía encendidas, arranca el coche para buscar el pan de su familia.


Muchas veces, hablando de nuestras cosas, me ha comentado lo cansado que se encuentra, lo que le entra por el cuerpo cuando su hija se despide por teléfono e imagina su carita, y sus manos aun inseguras cogiendo el teléfono para decirle "un beso papá" con esa "media lengua" que es su anhelo; se le saltan las lágrimas al hablarme de ella, de lo que se está perdiendo por culpa de la maldita distancia, y de lo que necesita esos abrazos, esas miradas, al pasarse toda la semana alejado de su hija. Su esposa, que también lo necesita, se agarra al teléfono cuatro veces diarias y le va contando las cosas que se le ocurren, las palabras que va aprendiendo, que no le gusta la "papilla" y prefiere los "potitos", pero esto no puede ser porque dónde se ponga la comida casera...lo duro que se le hace enfrentarse al trabajo por la mañana, pensando en cómo estará la niña, y a la casa por la tarde, plancha, limpieza, y demás, aunque ella está "entretenida" con su hija, puesto que se encarga de todo lo que a ella le concierne ayudada, eso sí, por su madre en casi todo.


Cuando llega el viernes el humor le va cambiando, me dice, puesta su mente en acabar el sábado a mediodía, "comerse" la carretera y llegar hasta su casa, en donde, por fin, y tras un largo viaje de por medio, da por concluída la semana, abraza a su esposa y prepara las cosas para salir con su hija al día siguiente, absorbiendo todo lo que ella puede ofrecerle en esas veinticuatro horas en las que no se siente sólo, no hay penas ni caras extrañas y puede darle gracias a Dios por todo lo que tiene, aunque sólo puede disfrutarlo, algo es algo, cuando llega el domingo...


Dedicado a todos esos padres en la distancia...




P.D: si alguién se reconoce en esta fotografía, y quiere que la retire, no dude en ponerse en contacto conmigo en el email que figura en mi perfil.

jueves, 23 de febrero de 2012

Primer jueves...




Estás recién estrenada, Cuaresma, y ya todo se ha desatado en esa cuenta atrás para la que no habrá nuevas vivencias, sino versiones diferentes de una historia que se nos viene contando desde hace dos mil doce años. En esa historia, lo menos importante es el ayuno y la abstinencia que tanto parece picar a los detractores de nuestra fe que, curiosamente, están de acuerdo con el Ramadán y cualesquiera otras versiones de lo mismo. Lo más importante, Cuaresma, es que en tí nos volcamos los cofrades, como lo hicimos en el Adviento, pero ahora para preparar la muerte del Redentor y encaminarnos a la alegría de la Resurrección que, aquí en Granada, se pregona en la calle en tres ocasiones, desde santo Domingo a Vergeles, y que nos colma de felicidad completa. La sensación agridulce se vé ampliamente superada cuando nos concienciamos de que lo que hacemos es para todo el año, que Cristo muere y resucita en nuestras vidas todos los días, en cada uno de nuestros hospitales, en nuestras casas, en nuestro ambiente, y que tú, Cuaresma, eres sólo el período en el que más cerca tenemos los días esperados, que no por ello son los únicos para sentirnos cristianos, de hecho, son la mínima parte.



Para los que nos llamamos cristianos, los viernes serán de espinacas en ajo pollo, bacalao, patatas y legumbres sin "pringá", y todos los demás viernes del año serán de preparación al domingo, día en que Cristo venció a la muerte y que celebramos en la Eucaristía cada vez que el Señor se hace pan y vino para nuestras almas extraviadas. Cuaresma, no sólo eres ensayos, carteles, inciensos y pregones -aunque este año vaya a ir a escuchar dos que tenía ganas desde hace tiempo-, no nos podemos quedar en los cultos, los altares y los conciertos, en las hermosas fotografías y en los via Crucis, Cuaresma, porque tú eres para el cristiano ese tiempo en el que debemos sentirnos mejor con nosotros mismos, reflexionar con las cosas del día a día, y ver a Cristo en todos los que tenemos alrededor ("lo que le hagais al prójimo me lo estareis haciendo a mí) aunque tan difícil nos resulte.



Espero que estos días que me quedan, a mí en particular pero espero que para vosotros en general, sean fructíferos y llenos de fe, de ilusión, de emoción y de vida, ya que nuestro tiempo mejor, los días marcados en nosotros por medio de una cruz de ceniza en la frente, se irán tan pronto como vendrán, quizá más rápido, y siempre nos debe quedar la fe.



Sé bienvenida Cuaresma, y tarda lo que quieras en pasar...



martes, 21 de febrero de 2012

Asiento 72: Granada CF 4 - Real Sociedad 1



Todo volvió a ser como el año pasado...el estadio fue un clamor durante los noventa minutos, los dos frentes volvieron a saludarse y el sur volvió a interactuar con el resto del respetable, contribuyendo así al mayor divertimento durante el partido. Todo fue bien, muy bien, aunque la Real intentara aguar la fiesta granadina con un cabezazo de Mikel González a los diez minutos tras una indecisión de roberto que volvía a la titularidad. No pudieron los donostiarras hacer más, fundamentalmente porque en la jugada siguiente un centro al área de Mikel Rico sirvió para que Íñigo López -nos estás malacostumbrando Íñigo- conectara un rotundo cabezazo y alojara el balón en las mallas visitantes, marcando por tercera semana consecutiva y estableciendo el 1-1 para que todo volviera a estar como al principio; ya sólo restaba jugar con cabeza y el encuentro pintaría bien.


El Granada dominaba de cabo a rabo el partido, que se puso sobre ruedas tras la expulsión de Illarra, como castigo a una brutal entrada sobre Jara cuando éste enfilaba ya el carril izquierdo del ataque granadino completamente sólo. A partir de ahí, como digo, monólogo nazarí que no encontró oposición por parte de la Real, y que pudo ampliar su ventaja al filo del descanso si el colegiado -malo de necesidad- hubiese pitado penalty tras la entrada sufrida por Fran Rico cuando se encaminaba a empujar el 2-1 a la red.


Tras el descanso, el Granada mostró su mejor cara, la que nos gusta ver, la que engancha al público y atemoriza a los rivales, la que nos lleva a soñar y nos enorgullece cada vez que nos sentamos en la grada de los Cármenes...el Granada jugaba y, como consecuencia de ello, llegó el zapatazo de Jara, el gol de genio, dificilísimo en la ejecución, que vino a premiar la encomiable labor del jugador granadinista durante el choque, y que sirvió para establecer el ansiado 2-1 en el marcador que, por cierto, no funcionaba y no dejó constancia del resultado del partido. Con la consecución del gol, se acabó la Real y empezó Uche, que había saltado al terreno de juego en sustitución de Ighalo, y que vino a culminar la magnífica mañana dominical, tanto en lo climatológico como en lo deportivo. Asomó el ariete en el segundo palo para rematar un balón servido desde la banda derecha, establecer el 3-1 y enloquecer al graderío que espoleó a los suyos y los animó a igualar el 4-1 de la copa, ése resultado que escocía en la grada y que nos alejó de la copa y que se vió alcanzado cuando, de nuevo Uche, aprovechó en la línea de gol un rechace del portero a tiro de Jara para empujar el esférico al fondo de la portería de Bravo.


Con este resultado se llegó al final de un partido que fue del Granada y para el Granada, que nos aleja de los puestos calientes de la tabla y que nos deja en una posición más que tranquila, a la espera del trío de ases al que se tiene que enfrentar el equipo, a saber, Osasuna, Valencia y Atlético de Madrid; de momento, tres victorias en cuatro encuentros, nueve puntos de doce posibles y una moral por la nubes. Fabri estará contento...


Fuente fotografía: www.terra.es

viernes, 17 de febrero de 2012

Cuadernillos...




Crecí con ellos. Mis veranos se desarrollaban entre sus páginas, gracias a la sempiterna maestra que le "recomendaba" a mi madre que el niño hiciera caligrafía, y es que las monjas dominicas poco entendían de niños zurdos, de cuadernos con espirales imposibles y de manos en terribles escorzos para evitar que se arrastrara la tinta conforme escribían para volver a casa, día sí día también, con el canto externo (desconozco el tecnicismo) de la misma azul, rojo, negro,...en función de los rotuladores con los que nos hubieran hecho trabajar ese día.



Cuando me daban las notas, buenísimas hasta sexto de EGB, mediocres de séptimo a COU (cambio de colegio, y profesores que no se dejaban engatusar por los poderes de una cara de no haber roto un plato, pelo rubio y ojos azules que ablandaba los corazones, de por sí tiernos, de algunas de las religiosas) y normales en la facultad, siempre me acompañaba la duda de qué sería lo que me depararía el verano; si playa o piscina, si deporte o relax, si amores o desengaños, y las dudas se me disparaban de pronto cuando llegaba la lista con las tareas: "caligrafía y matemáticas" y, eso sí, tu bote de "autan antimosquitos" para que no me acribillaran mientras me dedicaba al nunca bien ponderado arte de rellenar los cuadernillos con maestría.







Parece que fue ayer- aunque es mejor no contar la friolera de años transcurridos-, cuando me sentaba en la silla, garabateaba las letras ordenadas, perfectas de puro simétricas, e intentaba en vano hacer algo que se pareciera a lo que aparecía en el encabezamiento de cada página; frases insulsas, cursis y ñoñas, acompañaban mis sobremesas estivales, lápiz en mano y goma milán, con sus archirrepetidos mensajes sin sentido al tiempo que me distraía en intentar, en vano también, adoptar una postura correcta de escritura como la que, en el dorso del "librito", nos enseñaba a escribir mostrándonos un dibujo de una perfecta mano derecha en ademán de escribano...¡qué soy zurdo!, y es imposible escribir como nos enseñaban (de hecho creo que los zurdos somos autodidactas en esto de la escritura ya que ninguno adopta la misma postura al escribir, como ninguno realiza todas las cosas con la mano izquierda, pero esa será otra entrada), sin que acabáramos con la mano dolorida.



Todavía recuerdo la textura, el olor del cuadernillo, que me llevan a otras etapas de mi vida en la que mis padres se devanaban por hacer de mí un hombre de provecho en potencia y lo más importante era acabar para ir corriendo a la piscina y pasar la tarde con los amigos. Muchas tardes de caligrafía, de cuentas interminables: "papá ya he acabado" y siempre quedaba una página más; no importaba cuántas hubieras hecho, hasta dónde estuvieras del que inventó los cuadernillos, ni el tiempo que llevaras sumando, restando y sacando la lengua mientras lo hacías -porque sacábamos la lengua, como queriendo dibujar en el aire lo que tus manos no podían en el papel- siempre, cuando pensabas que habías terminado, tu padre te decía "pregúntale a tu madre si lo puedes dejar ya", y tu madre te decía: "la última y te vas"...después de casi medio libro, todavía me quedaba la última... ¡mamá, qué me tiene que durar todo el verano!, ay, los padres...



Los cuadernillos rubio han sido los compañeros de viaje en casi todos los veraneos de mi generación, así como de las anteriores, desde hace muchísimo tiempo, y cabe preguntarse, hoy que me ha dado por reflexionar sobre ésto al contemplar cómo una niña de quince años no sabe escribir, si en vez de tanto ordenador y tanto progreso, no sería mejor unas cuantas tardes en una mesa, un lápiz y una goma, y unos cuantos cuadernillos, para que nuestra juventud llegue a mayores sabiendo lo maravilloso que es coger un papel en blanco y...¡llenarse la mano de tinta!...




Fuente fotografías (por orden de aparición): www.lawebdelpiloto.com y www.blogunpoquitode.blogspot.com

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿se puede pedir más?...



Una mañana de Domingo en Sevilla, fresquita al principio, agradable e incluso calurosa al final, que dio paso a un más que apetecible paseo por la capital hispalense, con sus tapitas en el Salvador y Santa Cruz para ahuyentar las apetencias del estómago y posterior rato entre amigos en la casa de hermandad del Rocío de la Macarena, para compartir opiniones acerca del partido que habíamos tenido la oportunidad de disfrutar en el Benito Villamarín y que se llevó nuestro Granada - véase entrada en este blog -. Si a esto, que no es poco, le sumamos la gran jornada de fútbol, la visita a la Esperanza en su casa, previo paso por la calle san Luis en donde nuestro primo Rafa nos hizo esta foto, y le añadimos el abrazo de mi esposa creo que la respuesta a la pregunta que planteo en el título de esta entrada es, como no podía ser de otra manera, "no se puede pedir más"...

lunes, 13 de febrero de 2012

Asiento 72: Villarreal CF 3 - Granada CF 1



Demasiado castigo el recibido por el Granada en su visita al Madrigal, sobre todo a tenor de lo visto en el terreno de Juego, donde cada parte fue de un club y sólo dos detalles puntuales en las medianerías de la segunda mitad dieron con los huesos de los granadinos en el suelo, que sucumbieron con más pena que gloria, cuando su juego no fue inferior al del club anfitrión, aunque perdiesen.


Salió como siempre la zaga del Granada, adelantada y apretando, aunque de manera más tímida que en los dos últimos envites, propiciando que el Villarreal rondara la meta de Julio César en algunas ocasiones, aunque sin crear serio peligro. El Granada hacía un fútbol de contención, intentando no descuidarse atrás y buscando a Jara y Benítez vía Martins para hacer mella en la línea de flotación local, que hacía aguas en algunas ocasiones. Pero fue el Villarreal el que, tras un pase de Cani marcando los tiempos, habilitó a Marcos Ruben que, desde el suelo y en estirada, cruzó el balón magistralmente ante la mirada atónita de Julio César e Íñigo lópez. Un 1-0 en el electrónico que no aminaló a los de Abel, los cuales buscaron el gol y a punto estuvieron de conseguirlo en un cabezazo del propio López estrellado en el palo a la salida de un córner. Los locales la tuvieron también pero Julio César desbarató sus planes en una soberbia actuación.


Así llegamos al descanso y, tras la reanudación, el Granada buscó más, el Granada arriesgó más y, por supuesto, el Granada mereció más...a poco del comienzo y en otra salida de córner Íñigo López, esta ves sí, alojó de cabeza el balón en las mallas amarillas estableciendo las tablas en el marcador y espoleando a los visitantes que pudieron aumentar su ventaja de no ser por el excesivo individualismo de Jara en un contragolpe en el que tardó una eternidad en ver a sus compañeros.


A partir de ahí, la desgracia se cebó con el Granada que hasta ese momento había acorralado a su rival haciendo creer a su hinchada en la remontada, pero Íñigo se lesionó en la jugada del gol y ya nada volvió a funcionar como hasta ese momento. Abel dió entrada a Diakathé, al que le dió tiempo a autoexpulsarse, modificó la defensa retrasando a Benítez al lateral izquierdo para intenar recomponer al equipo pero éste ya estaba condenado. Un fogonazo de la tremenda calidad que atesoran las botas de los futbolistas locales bastó para que Borja Valero recibiera el balón desde atrás y golpeara de potentísima bolea que quitó las telarañas de la portería de Julio César y heló los ánimos visitantes. El gran trabajo del Granada se vió ninguneado ante la eficacia local que, además, vió cómo el guardameta visitante le echaba una mano para apuntillar a su rival, en una desafortunada jugada que acabó con el 3-1 en el marcador. Casi al final, el propio Julio César salvó a su equipo del 4-1 pero, por desgracia, sólo se acordarán algunos del error anterior y no de la tremenda actuación que cuajó el meta anoche.


En resumen, la calidad pudo con el esfuerzo, y la mala fortuna hizo el resto para dejar al Granada a dos puntos del descenso aunque orgulloso del trabajo realizado que esperamos se mantenga en casa, ante la Real, el próximo domingo en jornada matinal. Seguimos confiando, estamos en el buen camino.


Fuente fotografía: www.eldiario24.com

viernes, 10 de febrero de 2012

...no nos importa




Soplan nuevos vientos, desde el campanario de la torre, se atisban los amaneceres y atardeceres granadinos, esos que dan paso a las noches de la ciudad en que vuelven a reunirse los hombres de María; nuevos vientos, pero tintados de un color que nos recuerda a los que soplaban hace años, cuando todo era distinto...las sombras han pasado a las luces, las heridas se han ido cerrando, aunque alguna que otra cicatriz nos recordará siempre que el lobo tiene garras y puede hacernos daño cuando él quiera; las viejas historias se están volviendo a contar, antes en la "clandestinidad" de reuniones nunca interrumpidas, ahora desde el orgullo de saberse otra vez en sus manos, aunque en realidad nunca dejamos de estarlo; comienza de nuevo la rutina de los jueves por la noche, pero atemperada en su vehemencia por los años transcurridos sin tenerla, y procurando no soltar toda la alegría de golpe, porque es mejor cuando se hace "despacito", como todo en la vida, cada cosa a su tiempo y un tiempo para todo. Y hablando de tiempo...



...El nuestro ha llegado, o mejor, se ha recuperado, ya que nunca dejó de ser nuestro tiempo, puesto que nunca dejamos de existir, ni perdimos la forma, ni la ilusión, ni la devoción, ni la razón. Nunca dejamos de tener confianza en nosotros como grupo, en nuestro trabajo comprometido con Ella, y nunca perdimos la Esperanza porque, eso precisamente, no va con algunos de nosotros, y anoche llegó, por fin, el momento que habíamos estado esperando para sacar de los cajones los pantalones y costales que sólo le sirven a Ella. Anoche volvimos a hacer el camino que tan bien conocemos, aunque no acudiéramos al "joyero" en donde habita, sino a la casa de "hermandad" en la que se fraguó nuestra desdicha y que algunos no habíamos pisado hasta ayer. Anoche volvieron los abrazos reencontrados, las bromas continuadas en el mismo instante en que se dejaron, como esa película en "pause" que se vuelve a ver justo en donde se había quedado. Anoche se volvió a reescribir la historia de este grupo de amigos que se reune en su nombre, en el lugar en el se paró el escrito, esto es, en el de las mecidas dulces, las "revirás" a pie quieto, las "levantás" poderosas, las marchas clásicas, las "arriás" por igual y el andar seguro...se volvió a localizar la página que el polvo de estos dos años había tiznado, para soplar fuerte sobre el libro de nuestra cuadrilla y seguir trazando los renglones con perfecta letra de caligrafía, para seguir escribiendo de vosotros.



Anoche igualó tu cuadrilla, Señora de la dulce mirada, se juntaron tus hijos para ordenarse en las posiciones que habrán de ocupar cuando te lleven, las manos de los de siempre volvieron a rozar nuestras cervices, el listero volvió a anotar los míticos nombres que volvieron a reunirse, ya que algunos se quedaron y otros no, y al llamar palo por palo al ejército de fieles que te porta, María Santísima del Mayor Dolor, volvimos al punto en el que lo dejamos en aquel domingo de Resurrección del año dos mil nueve...otra vez bajo tu manto, y lo demás...no nos importa.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Asiento 72: Granada CF 2 - Malaga CF 1




Que este Granada tiene otro aire es una cosa evidente; del Granada timorato de Fabri que se agazapaba en defensa recurriendo casi al contragolpe como única arma poco queda, y el nuevo es más rápido, más fluido, más directo, más sacrificado y mucho más comprometido que el anterior, si bien a Fabri siempre le agradeceré haber visto al Granada en primera. Abel le ha conferido al equipo, por lo menos en los dos partidos que le hemos visto, un espíritu ganador, luchador al máximo, en donde todas las piezas encajan para obtener un mayor rendimiento personificado en la figura de Ighalo, que ha vuelto a destacar como el goleador que todos sabemos que es, reencontrándose con el gol, y a éste con el equipo y el disfrute en la grada. Estamos viendo la mejor versión de Mikel, la de Íñigo, y estamos descubriendo que en la portería hay seguridad después de Roberto, a tenor de las paradas de Julio César sobre todo al cabezazo de Demichelis, y pudimos constatar que el Granada, atacando con más efectivos, crea más juego, le es más fácil llegar a los dominios del rival y, por consiguiente, perfora su meta con mayor facilidad que en anteriores envites, cosa que agradecemos los aficionados.


Todo es alegre en Los Cármenes, poco importa el sufrimiento, el frío en la grada, la tensión y la incertidumbre, si al final Martins sirve a Mikel que, a su vez, habilita a Odion para que éste enloquezca a la grada de tremendo y certero testarazo. Poco importa que una pérdida de balón permita al Málaga hacer una preciosa jugada para poner el empate en el electrónico, si después los defensas hacen de atacantes para que Íñigo López encuentre el premio a su tremendo esfuerzo en forma de gol, de 2-1, y de victoria. Poco importa todo eso porque, después de ciento ochenta minutos en los que nos hemos llevado los "derbies" andaluces, en los que la grada sigue soñando, en los que se lucha para ganar en lugar de para no perder, tenemos la inmensa alegría de haber recuperado al Granada que nos hiciera disfrutar el año pasado en casa, acechando la meta contraria casi constantemente, buscando diferentes recursos y que hasta anoche no habíamos visto en el feudo rojiblanco, a pesar de haber ganado varios encuentros.


Ya sólo queda que algunas de las piezas acaben de encajar, que Jara fructifique su entrega soltando el balón un poco antes para encontrarse con los interminables desmarques de sus compañeros, que vayan desapareciendo ciertos rescoldos de individualismo, que Benítez vuelva a ser el que fue, y ya tendremos un Granada que, después de ganarle al Málaga como lo hizo anoche, me da la sensación de que puede ganarle al que se ponga por delante.


Anoche se recuperaron los Granada - Málaga en los Cármenes, y todo el estadio (locales y visitantes) disfrutamos con un partido vibrante, eléctrico, con ocasiones para ambos bandos y que espero se repitan muchos años más...

lunes, 6 de febrero de 2012

Ya todo está igualado...


Hoy es Lunes, ese día de la semana en la que, una vez al año, Tú tienes a bien pasearte por Granada, y comienza la rutina de trabajo, plantemamientos y presupuestos, proveedores y paquetería, en el puesto de trabajo que vengo desempeñando desde hace casi tres años, y comienzo acordándome de lo vivido la semana anterior, cuando en las jornadas del Jueves y Viernes, respectivamente, tu cuadrilla y la de tu Madre iniciaron su andadura en la preparación a lo que será una nueva Semana Santa, y estoy contento: lo estoy por diversos motivos, por ver como se van cumpliendo Lunes Santos a vuestro servicio, por volver a ver las caras de los que compatirán sufrimiento contigo en esa bendita oscuridad a la que nos entregamos por gusto, devoción, afición,...y voluntariamente para decirle a Granada que Tú moriste por nosotros, y las razones por las que tu Madre viene llorando detrás, concentrando bendiciones para entregarlas a los que van debajo de su manto; contento porque clarean mis canas de tanto ceñirme el costal, porque sigo poniéndome nervioso cuando doblo la esquina de Alhamar, y porque me gusta saborear la incertidumbre de las novedades en la cuadrilla que me vió nacer, y que abandonaré algún día para engrosar las filas de mis hermanos nazarenos. Estoy contento, porque viví un acto de madurez en labios de mi capataz, porque viví cómo nos callamos los allí presentes para escuchar sus preocupaciones, y viví como se agrandó el respaldo que tiene por parte de todos nosotros, y es que cuando alguien abre su corazón sólo queda callar,...y aprender. Yo aprendí el Jueves una lección de hombría, de aceptar un golpe que le vino sin querer, que no vió venir, y que le va a servir, perdón, nos va servir, para crecer como cuadrilla, él desde su posición y nosotros desde la nuestra, para seguir en la línea y mejorar día a día ese andar que nadie tiene en Granada. El Jueves ví a una persona exponer las directrices a seguir por los de abajo para esta cuaresma, una vez más, de cara al paseo anual que la Señora de Consolación gusta darse por su ciudad pero, además, ví a un capataz poniendo soluciones, a un grupo de personas que va ganando en compañerismo, a una hermandad orgullosa de un trabajo, a un amigo contándole a otros un problema que no es tal, y a mí, después de tantos años entre esas paredes, sumando un motivo más para estar contento...qué orgullo estar ahí, y poder pasearlos por Granada.

viernes, 3 de febrero de 2012

Este año volveré...



Han sido cuatro años sin Tí, cuatro años en los que mi mente y mi cuerpo han estado ocupados con otros menesteres no menos importantes, en los que he podido crecer como costalero y reencontrarme con mis límites, que he tenido que superar en no pocos momentos en este casi lustro de separación.


Han sido cuatro años, en los que los conocidos que tengo en tu cuadrilla me han tenido que contar lo que no he podido ver, me han tenido que decir cómo sonaban las marchas y cómo crujían los palos cuando tu capataz ordenaba a la gente levantarte al cielo, y me he tenido que conformar con las imágenes que de Tí me han llegado, siempre en diferido llenando mi casa de garbo y elegancia. Estos años he podido reflexionar, recorrer con mis pies otros lugares, acudir a otros relevos y levantar mi mirada a la delantera del paso de misterio en el que Jesús Despojado ponía orden en el barrio, mientras Tú regresabas en loor de multitudes atronando la banda y provocando que las ventanas del barrio se mantuvieran abiertas, las luces encendidas esperando la hora de tu regreso en familia, con los amigos, para asomarse justo en ese instante en el que Tú haces acto de presencia y llena tu semblanza las calles del Realejo. No voy a decir que seas distinta en Granada, pero cuando llegas a Jesús y María, es cuando recobras tu idiosincrasia, y el palio renovado nos habla de futuro, al tiempo que su mecida hace lo propio con el pasado, el que han escrito los que te portan, a lo largo de los años en los que se ha ido convirtiendo en la cuadrilla por excelencia del Domingo de Ramos.


Este año volveré, de la mano de mi esposa, a andar de espaldas por los adoquines, a encontrarme con tu hijo y sus "revirás" imposibles, a llenar mis ojos con el blanco reflejo de la cera chorreante, sobre el marco de tu palio de antaño, para volver a emocionarme con las voces, el incienso, la música, la gente, la noche,...y el Realejo. Volveré a ver caras conocidas, transformadas por la edad y los años transcurridos, de esos compañeros y compañeras que estudiaran conmigo en el colegio de la calle Santiago, y de esos otros que a lo largo de mi vida cofrade se han ido convirtiendo, también, en mis amigos para dejar mis pensamientos volar, como vuelan los pies de tus costaleros mientras Tú les das "fuerza y valor para pasearte por Granada". Este año seré el mismo de hace cuatro años, más viejo, más maduro, más experimentado, que contará de nuevo al que quiera escucharla de sus labios, la vieja historia de costaleros, capataces,...y Victoria.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Nueve años...




La noche era fría, como de finales de Enero, y poco apetecía arreglarse para salir a la calle, sobre todo después de disfrutar "calentito" en el brasero del partido del Madrid en las autonómicas cuando se podía ver fútbol en abierto sin necesidad de "goles", "pluses" y "digitales" y la televisión no se quedaba sin señal en el mejor momento del partido, o la película...pero las ganas de verse podían con todo, así que se dispuso a levantarse de la butaca para ir a la ducha y arreglarse. Llevaban unos meses conociéndose, se habían encontrado por casualidad gracias a un encuentro entre amigos comunes y desde el primer momento supieron que algo pasaba entre ellos, por lo que pronto consiguieron quedar sólos, sin la necesidad de carabinas ni rocambolescas combinaciones de "por favor, llamad a..." que tenían que darse para que volvieran a encontrarse, por lo que obtuvieron los respectivos números y el Cristo de san Agustín hizo el resto, aunque eso sea otra historia. Hacía, como digo, algunas semanas que ya salían sólos y esa noche era una de tantas en las que, previo "sms", habían hecho por verse de nuevo, y poco imaginaba el muchacho mientras planchaba la camisa de rayas azul y blanca y los pantalones azules que esa noche iba a ver cumplidos sus deseos, y su vida iba a empezar a trazar un nuevo rumbo.


Salió a la calle, no sin antes despedirse de sus padres, oliendo a "Loewe", que aun hoy le trae recuerdos de aquella noche, y el frío le dió en la cara mientras acudía al lugar de siempre, donde ya esperaba ella, deslumbrante (como luego constataría que era habitual en ella), y caminaron hacia el centro de la ciudad. De los lugares escogidos para el tapeo y la copas, sólo queda ya la parte de arriba de un desvencijado edificio al que, curiosamente, no han vuelto a ir ahora que sus vidas caminan paralelas. Conversaciones, risas, y miradas cómplices se sucedieron a lo largo de las horas, con la música de la época de fondo, y sin importarle absolutamente nadie de los que estaban allí, sólos ella y él, como en esas fotografías en las que sólo lo importante se ve nítido y el resto aparece desdibujado.


De camino al coche, un paseo hablando de mil cosas, de los estudios, del deporte, de la vida en definitiva y, llegado el momento de la despedida, sucedió...se fundieron de pronto en un beso que desató las pasiones contenidas, ruborizando sus rostros y desviando un instante sus miradas, hasta que de nuevo sus labios volvieron a encontrarse...él subió las cuatro plantas hasta su piso en Las Flores, ella cogió el coche hasta Albolote como otras noches similares, pero se durmieron de forma distinta; esa noche una sonrisa acompañó sus sueños y una felicidad especial les despertó la mañana siguiente, esa mañana soleada de primero de Febrero de la que hoy se cumplen, gracias mi amor, nueve años...

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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