miércoles, 25 de enero de 2012

Ella no lo entiende...





Ella no lo entiende...no entiende la razón por la que su vientre sigue vacío a pesar de las oraciones que, al dormir, dedica a los que desde arriba nos protejen y nos cuidan. No entiende por qué sus deseos caen en saco roto, por qué acaricia inútilmente su "barriguita" con la mirada perdida y los pensamientos idos, siempre sumida en lo mismo pero nunca directamente, porque no conviene desesperarse ante estas situaciones. No entiende y se desespera, empero, cuando sus amigas que ya son madres le dicen que llegará cuando haya de venir, y que es mejor abstraerse y dejar la mente quieta, centrándose sólo en sus cosas y en su trabajo, pero es que sus cosas son sus hijos, el deseo que tiene de que lleguen, y su trabajo, por desgracia, ya no ayuda, mientras inevitablemente su mente sabe que es más fácil hablar cuando ya has parido...

Ella comprende que es difícil, que esto no es un reloj que con precisión suiza nos indica cuándo y cómo nos conviene, aunque los laboratorios vendan humo con forma de "predictors" que avisan de las horas y los minutos (¡cómo si ella no supiera cuándo puede y cuándo no!), y sigue desesperándose cuando le avisa el período...Ella, sin embargo, no comprende que el cariño que pone su pareja cuando se encuentran a oscuras, sea inútil e infructuoso, y en su infinita generosidad desea que no sea él el que no pueda, ya que siempre prefiere que todo le pase a ella con tal de verlo sano como él es...



No entiende, y no quiere entenderlo, que haya tantas trágicas noticias de bebés asesinados por sus padres, de abandonos y malos tratos, cuando el amor que ella tiene dentro es tan grande que, llegado el momento de concebir un hijo, nunca le pasaría nada, nada le rozaría y siempre estaría protegido por ese sentido maternal que toda mujer tiene que le lleva a la necesidad de ver cumplida su razón de ser, para lo que ella fue traída al mundo, a su vez, por esa madre que ahora comprende sus sentimientos, que se ve inerme e impotente ante la situación que le desborda, y que no sabe cómo aconsejar a su hija de un forma que sea acertada, ya que cualquier cosa que le diga, a veces, es respondida con desaires y gestos contrariados...

Ella lo necesita, y en su fuero interno sabe que vendrá, que su esfuerzo se verá recompensado, que será bendecida con un vástago que será el orgullo de sus padres y el ojo derecho de sus abuelos, pero hay veces en la vida que la desesperanza hace mella en las personas, y el dolor aparece y no se marcha, sumiéndolas en un llanto sin motivo y, a su vez, con todos los motivos del mundo, mientras piensa constantemente en el día en que, por fin, quede embarazada y sus problemas pasen a ser los problemas de su hijo, que le acompañarán durante el resto de sus días, pero que serán recibidos con los brazos abiertos. Mientras, intenta sacar fuerzas de flaqueza, intenta que su pareja no se contagie de su desánimo y que todo siga normalmente, deseando que en cada encuentro, en cada beso, en cada suspiro, agarre la semilla que ambos esperan para ser los más felices de la tierra...

P.D: Dedicado a todas las mujeres que, como ella, esperan quedarse embarazadas...



Fuente fotografías (por orden de aparición): www.nutridieta.com y www.losarchivosdelatierra.com.

2 comentarios:

M.Cabra dijo...

preciosa entrada....

y sobre todo muchos animos de alguien que detrás lleva a La Esperanza...

costalero gruñón dijo...

"ofú" Manuel, La Esperanza...

Un abrazo

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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