martes, 18 de diciembre de 2012

Te saludo...



Te saludo, Señora de los momentos importantes, ésos en los que ya nada parece tener solución y tu intervención resuelve las diatribas, en el día de tu Santo, dieciocho de Diciembre de cada año en nuestra vida. Tú sabes que siempre hay en mi corazón un lugar para Ti, aunque a veces pueda parecer que no existes o que no me interesas; Tú sabes que la necesidad de Esperanza de mi vida y la de los míos va más allá de ir a verte a Santa Ana cada Domingo, y que lo cambio por "cada vez que puedo" aunque en mis noches no haya ni un momento vacío de Ti.

Te saludo, como cada uno hará en este día pero de manera diferente, ahora que me asomo a la antesala del nacimiento de mi hija, uno de los mayores acontecimientos en la vida de cada ser humano, y te saludo de la única forma que sé, escribiéndote en esta Ventana en la que apereces a cada instante. Esperanza, acudo a Ti en este momento especial de mi vida, porque Tú eres especial, porque he compartido contigo los momentos más aciagos, ésos en los que la desesperación me lleva a Ti, convirtiéndote en esa última posibilidad antes del desastre, y porque siempre ganas. No me has fallado nunca, siempre has tenido a bien oirme, tranquilizarme y ayudarme. Por eso, Esperanza, aunque yo sólo te haya dado Martes Santos bajo tu precioso paso de palio (y eso es más un disfrute que una penitencia), solicito un nuevo impulso para mi familia, ahora que, gracias a Ti, vamos a salir de cuentas...

Felicidades Madre, la próxima vez que te felicite en tu Templo, seremos tres los que vayamos a mirarte...

Fuente fotografía: Sergio Aguayo (http://www.granadacofradiera.blogspot.com.es/)

sábado, 15 de diciembre de 2012

Yo sé que puedes...

Yo sé que puedes, que no te has olvidado de nosotros los que, llueva, haga frío o calor, soportamos las inclemencias de la climatología a la vera de Sierra Nevada para verte, porque tú formas parte de nuestras vidas. No importa si nos llevas dando malos ratos mucho tiempo, no importa si tienes arrancadas de caballo y paradas de burro, no importa si no finalizas y, al final, acabas derrotado, porque nosotros confíamos en tí, que tantas veces nos has demostrado que se puede.

Yo sé que podrás lograrlo, que al fin resurgirás de tus cenizas y todos corearemos al unísono los nombres de tus héroes, ésos que de pasado a futuro han hecho grande tu elástica y grande el respeto a tus colores. Me da igual que estos días no hayas podido, porque los has intentado, y con eso siempre me ha bastado, por lo que sigo confiando, semana tras semana, en que destaparás el frasco de la esencia que atesoras, en que vendrá la suerte que te está faltando y entonces, ay, entonces, volveremos a gritar de alegría en lugar de desesperación. Yo sigo acudiendo a tu caldera, domingo tras domingo, esperanzado en tus destellos de calidad, en tus jugadas rápidas y tus acciones al contragolpe, esperanzado en tus remates a gol y en las celebraciones en las gradas, aunque luego tenga que irme cabizbajo, renegando de los que pilotan tu nave, enfadado con las actitudes de algunos sobre tu césped, y pensando en cómo acabará todo esto cuando los cocodrilos de segunda asoman bajo el foso. Pero sigo acudiendo orgulloso de llevar tus colores, de sentirme una más entre las miles de gargantas que nos dejamos la voz arropando a tus jugadores, de acudir con mi gente a verte, aunque los tiempos sean difíciles y pinten bastos. 

Me da igual que alguién diga que no tienes banquillo, que en las segundas partes desapareces, que se podría dar más en el campo, que sobran algunos y faltan otros; me da igual lo que digan los entendidos porque nadie dijo que iba a ser fácil, ya que sabemos de dónde venimos y quiénes somos. Lo bonito de lo tuyo es que con poco logras mucho, y si no que se lo pregunten al Camp Nou que tuvo que esperar al descuento para llevarse los tres puntos, que se lo pregunten al Real Madrid que te visitó y casi salió trasquilado la pasada temporada, que se lo pregunten no hace mucho al Atlético de Falcao que casi muerde el polvo en tu estadio, o al Bilbao que si no es por su portero se lleva una goleada, y a tantos otros que se llevaron algo de tu feudo sufriendo como siempre, porque esto es diferente. No, yo no creo que no sepas, ni que no quieras, yo sólo creo que el fútbol es caprichoso, que la suerte no es esquiva y que a poco que entre el balón sólo un diez por ciento de las veces que lo intentas, este deporte nos dará lo que hasta ahora nos está quitando, pero eso sí, cada vez que saltes al campo, seguiremos rugiendo por tí.

Yo sé que puedes, vamos Granada...  


Fuente fotografía: www.migranada.com

viernes, 7 de diciembre de 2012

Diciembre...

Hace siete días que estrenamos el mes, y todavía no he tenido tiempo de sentarme ante el teclado para compartir cosas con vosotros, lectores de fidelidad desinteresada, que tanto me venís dando a diario. No he tenido tiempo y, curiosamente, éste me ha venido esta lluviosa mañana, víspera de la Inmaculada Concepción de María, en el trabajo que tan poca gente va a visitar hoy; ahora que puedo pararme un rato, mientras observo la plaza vacía, sólo alterada por el discurrir de los repartidores que, ellos sí, desafían a la climatología para hacer llegar sus portes a los destinatarios. 

Durante los pocos días que llevamos del mes que pondrá fin al dos mil doce, sólo he tenido tiempo para constatar que el invierno ha llegado, por fin, con dureza, llenando los cristales de vaho, las lunas de los coches de la ya olvidada escarcha matutina, y haciéndonos sacar las ropas de abrigo que ya nos acompañarán durante toda la estación, y me ha alegrado no tener tiempo para nada, porque he estado ocupado en importantísimas cosas que han cambiado nuestra vida (la de mi mujer y mía) y en otras que preparan lo que ha de venir y que nos la cambiarán también, de forma definitva. El pasado fin de semana, entre la visita a los Cármenes sin "chicha" ni "limoná", y el almuerzo relajado en el nuevo centro comercial de la ciudad, nos afanamos en ir preparando las cosas que pertenecerán a nuestra hija, y que ayer mismo acabé de montar quedando a la espera de que ella, al fin, las utilice; empecé a idear cómo irá el Belén de este año en el que seguirá habiendo mula y buey, y en el que no sé si los Reyes saludarán al Niño con acento andaluz o no,  y cuyo montaje nos mantendrá entretenidos durante buena parte del fin de semana que entra en el que adelantaremos, D.m, alguna compra que otra para que no nos pille el "toro".

Pero lo más importante, lo que nos ha tenido verdaderamente ocupados, más a ella que a mí, si bien yo he participado de alguna manera escuchándola, animándola, y compartiendo con ella todos los amargos sinsabores de este último período en esa importante etapa de su vida, ha sido la consecución de su Tesis Doctoral, que culminó felizmente con una exposición magistral el pasado miércoles. 

Como yo le he dicho alguna vez que otra en plan de broma, se ha enfrentado ya a su primer parto, ése que acaba tras siete años y medio de entrega diaria, de investigación a deshoras, de trasnoches y madrugones, y sobre todo de esfuerzo, mucho esfuerzo, que anteayer se vió recompensado a tenor de lo ocurrido en el salón de grados de la Facultad de Ciencias. Ya todo ha terminado, el merecido descanso del guerrero llegó, al fin, y ya se ha vuelto a acordar de que el otro parto será inminente aunque, por la cara de felicidad de tiene, lo va a afrontar sin el agobio que estos últimos meses se ha apoderado de ella. Dentro de unas semanas, cuando su hija venga al mundo, los brazos que la acojan serán los de una madre doctora.

Al final, el pan bajo el brazo ha tenido forma de un importantísimo título académico, Enhorabuena.


Fuente fotografías, por orden de aparición: www.ypuntoalicante.blogspot.com, y www.tecnum.es.  

jueves, 29 de noviembre de 2012

Perros...

Llegan sin pedirlo, normalmente porque algún familiar que sabe de nuestra tendencia hacia los canes, aparece un día ante nuestra puerta con una caja de la que dos cachorros intentan salir, y ya nos ganan; puede que porque algún amigo de la familia conoce a alguien que tiene una camada y solicita para nosotros un cachorro, o puede que al pasar por la puerta de una tienda, un cartel de "se venden cachorros" nos invite a entrar y a adquirir uno...pero, ¿qué estamos comprando? ¿qué recibimos?...aunque algunos piensen que un perro es el regalo ideal para una niña pequeña, no hay nada más lejos de la realidad. Un perro es un compañero infatigable en las horas de soledad cuando, al dejar caer la mano por el brazo del sofá, aparece de pronto su cabeza para que se la acaricies, y notar así que tú estás para él, como él está para tí. Un perro es una grandísima responsabilidad que asumimos desde el primer momento en que entra en la casa, puesto que habrá que alimentarlo, habrá que vacunarlo, llevarlo al veterinario cuando esté enfermo y sacarlo a la calle, como mínimo, tres veces diarias, sin entender de lluvia, nieve, o trasnoches. Un perro es un ladrido juguetón cuando amagas el lanzamiento de una pelota, es una mirada extrañada cuando un gesto tuyo no está claro del todo, es una protección infinita y desinteresada ante cualquier amenaza, es una compañía para todos los momentos de bajón, es un amigo que no regatea su cariño y es un miembro más de la familia.

En mi casa siempre ha habido perros, menos ahora por falta de sitio, siempre hemos compartido un piso pequeño con esos animales que nos han llenado la vida, y de los que conservamos fotografías por cualquier rincón de la casa. Cientos de anécdotas los tienen como protagonistas y cientos de momentos junto a ellos, todavía hoy nos sacan sonrisas a mis hermanos y a mí, y alguna lágrima que otra al recordar los momentos en que hubo de decirles adiós, y la casa se quedó sin su presencia. Un español bretón, un pastor alemán cruzado con belga, un braco húngaro; "Alí", "Dama" y "kaiser", respectivamente, nombres que más que de razas, nos hablan de familia...

Siempre en mi casa han sido bien recibidos los perros, siempre hemos tenido claro que no son el enemigo, aunque comprendemos a todos aquellos que nos hicieron saber que no eran de su agrado, y no entendemos cómo la gente puede abandonarlos a su suerte, o hacerles daño. Con ellos, todos los inconvenientes que presenta el tener un perro en un piso, desaparecían cuando gritabas su nombre y la cabeza se asomaba entre los barrotes del balcón, o salía disparado desde la cama bajo la que le gustaba refugiarse, para saltar hacia nosotros con vehemencia; todo se veía recompensado cuando nos miraban agradecidos después de ponerles el plato de comida. Siempre los perros, siempre su cariño, su fidelidad; siempre la tranquilidad por su presencia, y el saludo al llegar a casa después de una noche de fiesta, o al despertar por la mañana.

Por desgracia, mi vida actual no me permite tener un perro, bien por la falta de un sitio adecuado para él, bien porque a mi esposa no le apasionan como a mí, por lo que me conformo con ver a todas esas personas que pasean junto a los suyos por la calle, o acariciando a los de los amigos cuando voy a su casa de visita, esperando ese momento en que, al fin, pueda tener uno en casa y que mis hijos se críen, como yo, rodeados del cariño de sus perros...

 
Dedicado a todos los que, como yo, tienen un cariño especial por cualquier "chucho"...

martes, 27 de noviembre de 2012

Cosas...

 
 
 
 
 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Amistad...


Dicen que en la frase "un amigo verdadero" verdadero redunda, y es que se sobreentiende que si alguién se llama amigo tuyo lo será para siempre y de forma sincera y desinteresada. Ahora bien ¿cuántos de nuestros amigos pueden meterse dentro de ese estrecho calcetín?...no hagáis el cálculo, que asusta.

Yo tuve una vez un amigo, compartíamos puesto de trabajo, él en su puesto y yo en el mío, vivimos muchísimas cosas desde el momento en que entró a trabajar a mi lado, ya que yo llevaba tiempo cuando eso ocurrió. No sé si por afinidades verdaderas, o por una búsqueda insaciable y desesperada por su parte de tener alguien con quien hablar (cosa que constaté después), empezamos a congeniar hasta el punto de que pasamos a ser inseparables llegando, incluso, a aislarme de los demás de tan cerrado como estaba en torno a él (es curioso el poder de absorción que tienen algunas personas, que te atraen hacía sí y no llegas a darte cuenta de lo equivocado que estabas hasta que lo ves desde fuera). En nuestro día a día, yo acudía muchas veces a su puesto para hablar, contarle lo que me había pasado o me estaba sucediendo, lo que había hecho el fin de semana, aunque durante los mismos alguna vez que otra también quedamos, con mi esposa, para ir a comer con él a su pueblo, ya que no es de aquí, o él venía a nuestra casa, llegando a dormir en ella durante algunas ocasiones. Todo iba bien hasta que, de pronto, empezó a pedirme explicaciones de con quién andaba o dejaba de andar, de por qué me iba a comer con otros compañeros dejándole, según él, de lado, cuando él sabía (y sabe) cosas de mí que no conoce ni mi esposa (y que ahora me arrepiento de haberle contado), y viceversa. Yo no entendía muy bien la situación, "amistad" no es acaparar a un amigo para que siempre esté contigo y no pueda salir con los demás, así que empecé a encontarme mal, casi al mismo tiempo que él empezó a hacer montañas de granos de arena y a inventarse historias acerca de mí, llegando a meterse en temas personales, cosa que ya no pude aguantar y nos fuímos alejando.

Lo realmente doloroso es que, todos los "amigos" del trabajo que antes salían con nosotros, que desayunaban con nosotros, con los que nos reíamos y pasábamos las duras horas de trabajo, se han desvanecido completamente porque, aunque siguen desempeñando su labor en el mismo sitio, no pasan por mi lado, no me hablan y, si pueden, me quitan la cara hasta el punto de que sólo me saludan cuando nos encontramos directamente y no tienen más remedio; esos "amigos", que ahora están con él dándome la espalda y a los que él insultaba y menospreciaba cuando nos llevábamos bien, no le servían nada más que para ser centro de sus ataques y sornas y a los que, mira tú por donde, ahora quiere con locura. 

 La vida, como veis, da para mucho; son muchas las sorpresas que te depara y te hace ver, a toro pasado, cosas que antes no veías y que ahora interpretas de otro modo sin saber cual de los dos es el correcto, si el de antes o el de ahora, dejándote una extraña y vacía sensación. ¿Es eso la amistad? ¿cómo se puede entender que a quien le has abierto las puertas de tu casa ahora murmure a tus espaldas y ponga al mundo contra tí?...lo que sí tengo claro es que la amistad verdadera sigue ahí, apoyando, estando para lo que la necesito y, sobre todo, aconsejando cuando la vida se pone "chula", lo que sí tengo claro es que seguiré en la brecha y que pase lo que pase, nunca seré como él...

 "Todo el mundo quiere tener un amigo, aunque pocos se toman la molestia de ser uno".

Fuente fotografía: www.elixiresparaelalma.com.ar

martes, 20 de noviembre de 2012

Todo es posible en Granada...

Todos hemos oído alguna vez esa expresión, y a los que nos llamamos granadinos hasta nos enorgullece el saber que, al haber nacido aquí, entramos dentro de esa mágica probabilidad en la que cualquier cosa, por supuesto buena, nos puede suceder. Cualquier cosa...si no cómo se explica que las mozas casaderas acudiesen cada dos de Enero a tocar la campana de la Torre de la Vela para encontrar marido ese año, o cómo se explica que alguien se quedara emparedada dentro de los muros de su habitación, sólo por el hecho de estar enamorada del hombre, a juicio de su padre, inadecuado. Si todo es posible en Granada, puede que volvamos a la ciudad tras arrojar una moneda en cualquier fuente del Generalife, aunque no sean romanas, ni se llamen "Di Trevi".
 
Todo es posible en Granada...si no que se lo pregunten a Agustín Lara cuando compuso su canción dedicada a la ciudad sin verla, o a Boabdil cuando la dejó llorando, él, que nunca había llorado por nada lo hizo como un bebé al bandonar su reino, ¿por qué?...porque todo es posible, sí, dentro de las murallas de la ciudad más romántica de Andalucía...sólo desde Granada tenía que partir la Virgen que habría de pisar el Vaticano bajo su palio, sólo en Granada Ella, María, sale de un palacio musulmán para bendecirla, sólo en Granada se le rezan tres credos al Señor, el Viernes Santo a las Tres de la Tarde con la certeza de que uno ha de verse cumplido, porque todo es posible en ella, desde siempre y para siempre, como nos han contado tantas veces y algunas lo hemos vivido.
 
En Granada, y sólo en Granada, quisieron dormir eternamente los que se la arrebataron de las manos a los árabes, sólo en Granada es posible bajar de la Nieve al mar en apenas una hora y media,  y sólo en Granada se teme que se una la mano con la llave...
 
Por eso no me extrañó cuando, bajando por la Cuesta de san Gregorio hacia Gran Vía, echo la vista a la derecha y me encuentro con este macetero. Al verlo, disparé mi cámara y pensé:
 
"Efectivamente, todo es posible en Granada"...
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

De cargas policiales...


El Jueves desayuné una tostada de aceite con un café frente al televisor en el que, Susana, comentaba con algunos contertulios las cargas policiales que, con motivo de la "juerga" general tuvieron lugar en Madrid y en Barcelona y que se saldaron con un niño de trece años herido en la cabeza a manos de los agentes.

Como es natural, no han sido pocos los medios de comunicación que se han hecho eco de la brutalidad policial de la que, una vez más, hacen gala los miembros del cuerpo nacional de policía para con los pacíficos conciudadanos y manifestantes; y yo me pregunto...¿quién es el responsable?. No me malinterpretéis, no soy yo de defender el ataque indiscriminado contra la población que hace uso de un derecho que nos corresponde a todos y, ni mucho menos, voy a respaldar que un policía se tome la justicia por su mano y agreda sin "ton" ni "son" a quien se le ponga por delante pero, no nos equivoquemos, eso no ocurre en una manifestación con los ánimos caldeados y los nervios a flor de piel. 

Llevo ya unos años entrando en casa de mis suegros y el padre de familia, sargento del Cuerpo, me ha contado no pocas historias acerca de las cargas policiales...¿sabían que un policía no carga nunca hasta que no recibe una orden expresa para hacerlo cuando la situación amenaza con irse de las manos? ¿se han parado a pensar en las condiciones (mil contra uno) que los agentes de policía soportan en cada una de estas manifestaciones? ¿sabían que dentro de una manifestación hay sectores claramente diferenciados, y que se sabe en dónde están cada uno de los focos a tener en cuenta ante posibles sublevaciones violentas?...la policía, esa que vela a diario por nuestros derechos, y no los antisistema que nos soliviantan en su beneficio, son a los que tenemos que dar nuestro apoyo; la policía es la víctima, no el agresor, y casi siempre ponen en peligro su vida hasta que no les queda otro remedio que cargar. Pero, ¿qué pasa cuando cargan? ¿pensais que la policía sabe a quién le está dando y lo hace premeditadamente?...no, la policía se abre paso a porrazos para evitar males mayores y ante una presión hostil de amenazas, insultos y pedradas, ya que siempre tendemos a hacer culpable al que lleva el uniforme sin reparar en que está ahí para evitar que nos ocurra nada malo; y ahora bien, yo me pondría en una situación en la que alguien me está insultando, amenazándome y lanzándome piedras a distancia y siempre pertrechado, y yo aguanto y aguanto, pero en mi mente está el deseo de defenderme. De pronto, recibo la orden de cargar...¿que haría yo?...posiblemente lo mismo, salir disparado con la porra en la mano y lanzar la mano a diestro y siniestro contra el que me amenaza. Así actúa la policía y lo sé de primera mano. Pero centrémonos en el caso del chico de trece años al que le abren la cabeza con la porra; obviamente, es un desafortunado accidente que, probablemente, no tenía que haber ocurrido, pero habría que plantearse qué es lo que hace un chico de trece años inmerso en una manifestación en la que se sabe que podría suceder esto, ya que muchos van sólo a armar "follón"; cabría preguntarse si los padres de ese chico sabían que su hijo andaba por ahí, o sí eran ellos mismos los que lo estaban animando porque, probablemente, estaban haciendo lo mismo. Cabría preguntarse hasta qué punto era pacífica la manifestación, hasta qué punto aguantó la policía sin cargar y, una vez que lo hizo y como he dicho antes, si el policía pensó: "voy a abrirle la cabeza a ese chaval de trece años"; probablemente, perdón, seguro que ni sabía que tenía trece años y sólo vio a un bulto entre mil amenazarle. También cabría preguntarse si el chaval no estaba haciendo nada, pasaba por ahí en ese momento de la carga y se llevó la peor parte. En cualquier caso, la policía no es mi enemigo y yo hubiera hecho lo mismo, o puede que, al no ser policía, hubiera sido más dástrico...

Fuente fotografía: www.requisitospolicianacional.com

jueves, 15 de noviembre de 2012

La foto...

 
Lo malo de ser niño es que no siempre te dejan jugar con lo que quieres, así que en cuanto tienes una oportunidad para ello le dedicas todo el tiempo posible para no perder ni un minuto de juego, ni un ápice de disfrute, y te entregas completamente pensando sólo en el instante de tiempo, indefinido, en el que podrás prolongar la situación.
 
Lo malo de tener una persona que, de vez en cuando, te abre la vitrina en la que se guarda su colección de coches y te dice escoge el que quieras y juega con él es, precisamente, elegir cúal es el coche con el que vas a jugar...gran dilema, no creais!!...

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿La vida huele?...


Ya sé que este título puede llevar a alguna carcajada por parte de los que, ajenos a algunas sensibilidades, sólo vean en ella un motivo de chanza, pero os puedo asegurar que no hay nada más lejos de la realidad, ya que cuando acabéis de leer esta entrada os haréis la misma pregunta que yo...¿la vida huele?.

Ayer, en una de las rutinarias mañanas de domingo en las que desayunas y, tras observar por los cristales que no puedes salir porque la lluvia se ha apoderado de todo, decides ponerte a ordenar los armarios, sacar las ropas de cama para el invierno, y ponerte con las tareas del hogar, bote de lejía en mano. Al terminar, el olor de la lejía mezclado con la tela que uso para secarlo todo, me llevo de inmediato a mil novecientos noventa y cuatro. Me vi, rápida y fugazmente, llenando la bañera de agua con lejía para dejar el costal recién adquirido toda la noche en remojo, a fin de que la dureza del saco se redujera y no causara más estragos de los normales en mi blanca e inexperta cerviz. No sé la razón por la que me fuí hasta ese momento de mi vida cuando, ajeno a responsabilidades, preparaba todo lo necesario para disfrutar de mis ensayos y mis amigos, de mis cofradías y mi tiempo libre, en esas noches en las que mi hermano y yo cambiábamos los libros por los "Momentos Cofrades" antes de ir a la cochera en la que se guardaba la parihuela de san Agustín. Es curioso como el sentido del olfato tiene este gran poder de trasladarnos en el tiempo, llevarnos a lugares de gratos recuerdos, acompañarnos de esos amigos que el tiempo apartó de nuestro lado y permitirnos observar, en la distancia, la evolución de nuestra hermandad y nuestra vida.

Es curioso, como digo, que un gesto tan simple como es percibir un determinado aroma es capaz de desatar en nuestro interior tantísimas cosas que, además, son comunes a todos nosotros porque seguro que todos hemos vivido algo así alguna vez...¿La vida huele?...ayer fue la lejía y la tela, mañana serán las castañas de san Antón, o las flores de tu barrio; otro día puede ser el armario de tu casa o la colonia de una mujer, los que me lleven a un pasado que me servirá, a buen seguro, para vivir el presente con emotiva ilusión y eso es, sencillamente y a mi humilde entender, algo grandioso.

Queridos amigos...¿la vida huele?...yo creo que sí...

Fuente fotografía: mavalle09.blogspot.com

viernes, 9 de noviembre de 2012

Tengo en mi casa a mamá...

...pero mis "mamás" son dos...eso dice la letra de la "cancioncilla" que mi sobrina, con su media lengua de tres años y poco, no para de cantar por los pasillos de casa ajena a la cruda realidad que se ciñe sobre su pequeña cintura. Resulta agradable saber que las cosas siguen, al menos en eso, como antes, ya que esa misma canción la cantaron a dúo mi mujer y ella, sorprendida la segunda de que la "tita" se supiera su canción, tal es la ingenuidad de nuestros pequeños.

El caso es que me dio por pensar en el contenido de esa letra, ya que pienso que la realidad es esa; cada uno tenemos a nuestra madre en casa, aunque algunos las tengan a las dos allí arriba, y la otra en el Cielo, para cuidarnos y ayudarnos a ir tirando hacia adelante como ellas nos han demostrado que hay que hacer siempre. Una madre es la ayuda continua para todo, el apoyo necesario, el refugio ante las tempestades, y el abrazo a todas horas. Ella vela por nosotros, dondequiera que nos encontremos, estando dispuesta a escucharnos cuando lo necesitemos y a ponernos un plato de comida que, desde siempre y como siempre, nunca faltará en la mesa mientras ella esté con nosotros. Las madres se han convertido, además, en el sostén económico de tantas familias que han visto truncados sus planes de futuro hasta el punto de que los nimios sueldos de los pensionistas españoles se reparten hasta lo imposible, se estiran hasta lo imposible, y se llega, gracias a ellos, a fin de mes, aunque al principio del mismo pareciera también imposible.

Toda la vida luchando, desde su puesto de trabajo de veinticuatro horas diarias, para que no les falte de nada a los que quedan a su cargo, buscando dinero donde no lo hay, inventando trabajos que les aporten algo extra a la mermada economía familiar y velando porque los miembros de casa se mantengan siempre unidos, aunque las condiciones actuales intenten a diario que los hermanos se separen. Una madre es una pieza clave en el seno de una familia, porque no sólo trabaja (la que tenga la suerte de tener trabajo) fuera de casa, sino que a la vuelta la esperan los brazos de sus hijos ansiosos por contarle las cosas del colegio, le espera la comida, el fregar los platos, arreglar la casa, enderezar lo que se tuerce, planchar, preparar la ropa del colegio para el dia siguiente,...hasta caer rendida en el sofá después de cenar para descansar antes de irse a la cama, no sin antes contarle un cuento a sus hijos y desearles que tengan dulces sueños. La madre es el pilar, los cimientos y la base necesarios para que nuestra vida transcurra segura, sosegada y sin excesivas complicaciones que, al lado de las suyas, no dejan de ser tonterías sin importancia.

Escuchando la canción de mi sobrina casi a diario por los pasillos de la casa de mis padres, me he ido un momento a mi colegio dominico, al barrio del realejo, para realizar un seguimiento de lo que ha sido mi vida gracias a mi madre, y he llegado a la conclusión de que sin ella no sería nada, porque además de todo lo que ha hecho por mí, además me ha educado dentro de unos valores tan profundos que me llevaron en su día a entrar a formar parte de mi hermandad y, gracias a ella, dentro de un mes y poco, espero poder presentarle a alguien que será importante en mi vida, a la que es, desde arriba, mi otra "Mamá"...

"Las dos me quieren a mí,
las dos me entregan su amor.
A las dos las busco y las llamo,
a las dos las quiero yo".


Fuente fotografía: El excepcional blog de Sergio Aguayo, Granada Cofradiera.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Crónica fotográfica...

El viernes pasado mi mujer conducía el coche de camino a Almuñécar, así que me dediqué a hacer fotos. Aquí os dejo la crónica...
 
 
Niebla
 
 
Pinos del Valle y el embalse de Béznar
 
 
Protección
 
 
Salobreña
 

Europa
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

La vida...

Alarmado por el contínuo golpear de las situaciones diarias, es inevitable que no sólo el que os escribe, sino un amplio porcentaje de las personas que leéis esta ventana, se sienta bajo de moral o de ánimos, o de lo que queráis llamarlo.
Desde temprano en la mañana, las noticias de Antena 3 con las "chicas noticieras" como a mi mujer y a mí nos gusta llamarlas en la intimidad del hogar, la mente humana sufre una paliza tremenda que a no tardar va a dar con  nuestros huesos en la lona, en un "Knock Out" cada vez más próximo aunque menos esperado. Desde la pequeña ventanita del televisor, la actualidad convertida en un "caso" casi contínuo, nos asalta desproporcionada con un sinfín de desgracias que nos machacan, un día sí y el otro también, hasta hacernos olvidar la de cosas buenas que tenemos, y que nos deben ayudar a luchar sin desmayo por ellas. Desde unos desalmados que venden sin proporción alguna entradas para una fiesta de "Halloween" asentada a sangre y fuego en nuestra "tradición" y que ha supuesto, a la postre, otra más de las catástrofes humanas a las que nos venimos acostumbrando, insensibilizando alma y espíritu lo más que podemos para que no nos afecte en demasía...parricidios, violaciones, asesinatos de bebés a manos de sus madres,...son tantas las cosas que nos invaden que es raro que no miremos a ambos lados de la calle antes de poner el pie, o que no caigamos en la locura ante el bombardeo de temores y peligros a los que estamos expuestos a diario. Me da miedo esta situación a la que estamos llegando, no sólo por la seguridad de mi esposa, la de mi familia o la mía propia, sino ante la próxima llegada de mi hija, que me hace ponerme en el lugar de ésos que han tenido que reconocer, impotentes, los cuerpos sin vida de las suyas. Me da miedo, porque ya estamos llegando a un perfeccionamiento en los asaltos a casas, a personas, con extremadísima violencia, y que te hacen pensar que en cualquier momento puedes ser tú el que te veas en alguna de esas situaciones para las que, creédme, no estamos preparados.
En esta sociedad actual en la que las medidas sólo afectan a los pobres, o a la castigadísima clase media, la gente se enfrenta, además, a una economía disfrazada de campo yermo, en el que no hay brotes verdes por mucho que reguemos, y en la que los deshaucios también se clavan hondo en el corazón de los desplazados, robándoles, además de la casa, la dignidad que aun les quede en el alma. Esta actualidad catastrofista y cruel, despiadada y pusilánime, golpea por igual a todos los que no tenemos la cartera bien repleta, y por ende no podemos comprar nuestra salud, nuestra vivienda o nuestra vida...todas las mañanas son cualquiera para aquellos que no tienen ilusiones, quebradas cuando su trabajo se acabó, y sin más inquietudes que las de sobrevivir hasta que los tiempos mejores digan de venir, si es que los peores no se los llevan por delante. 
Pero por suerte, tenemos la música para olvidarnos de todo, al menos, durante el tiempo que ésta dure y quiero pensar que hay solución para casi todos los avatares de la vida, un bálsamo para todas las heridas, y una luz pequeña, tenue, pero luz al fin y al cabo, al fondo de este túnel en el que llevamos tantos años circulando...la vida, a pesar de todo, es demasiado bella para despediciarla, demasiado impredecible para anclarse sólo en lo vivido, y demasiado especial para no sonreirle cada mañana...al final de todo, los buenos recuerdos, los bonitos, los especiales, son los que hacen fuertes los cimientos de la vida que, como dice esta canción, es simplemente, vivir...      



miércoles, 31 de octubre de 2012

Rumores...


Rumores que van y vienen, haciendo y deshaciendo a su antojo todo lo que a su lado asome. Rumores, hay de muchos tipos, infundados, rencorosos, grotescos, maliciosos, inventados, sembradores de discordia, celosos,…pero todos llevan la misma base, el odio y la envidia, que hacen que sus creadores hagan gala de un sinfín de trapalerías y sinsentidos que desembocan en la destrucción más vil y más sucia de todo lo que otros han creado con esfuerzo y que, por ende, ellos no merecen. Pero como en la vida no mandan los merecedores, sino los que con ardides reptiles se apoderan de lo ajeno, así nos va y así nos luce el pelo. Gracias a los rumores, se ponen y quitan cargos, se enaltece a villanos, se les da lo de otros y se les pone en la mano una inmerecida tarta que no sabrán disfrutar mientras la comen, ya que para hacerlo, es preciso que el bocado sepa a la gloria ganada con esfuerzo, y no al amargo cargo de conciencia, los que la tengan. Los rumores, queridos lectores, amigos todos, son las herramientas de las que se sirven los inermes en el honor y el trabajo de a día, que a falta del pan que les otorga la honradez, hacen buenas las tortas de la mezquindad, haciendo de su capa un sayo, y queriéndonos convencer de que su fin justifica los medios.

Pues no, así no deberían funcionar las cosas, pero lo hacen; y aunque el tiempo pone a todos en su sitio, por desgracia, hay veces en que es demasiado, y muy alto el precio que se paga, mientras se observa cómo todo lo tuyo, lo que te has ganado con años de labor callada, se lo llevan otros, con el INRI de que la diferencia no se nota ante los incultos ojos que miran los toros desde la barrera. Es curioso como a toro pasado todo resulta ser bueno, cómo nos damos cuenta del error cometido, de la injusticia sin medida, y de la soberana estupidez. ¿Volveremos a ver las cosas como nunca debieron dejar de ser?...no lo sé, tan sólo espero que los rumores sean falsos, que todo sea un bulo que circula por ahí, que las cosas sigan en su actual sitio, para beneficio de los que necesitan el trabajo, y que no vengan niñatos imberbes a comerse el pan de los que han sacado adelante la empresa. Porque digo yo, si cuando las cosas iban bien no les pagaban más, ¿por qué quitarle ahora que las cosas no van tan bien?...reflexionen empresarios, que arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

A todos a los que le vienen fustigando con rumores que ponen en peligro su puesto de trabajo, justo ahora que, precisamente, más falta les hace.  
Fuente fotografía: www.cosaslegales.es

lunes, 29 de octubre de 2012

Luna...

La luna...no sé que tiene que siempre me ha hecho asomarme desde cualquier sitio para verla, y es que cuando la luna derrama su brillo sobre la oscuridad de la noche, todo adquiere un tono diferente. Dibujada sobre la calma de la mar en una noche de verano, o asomada a la ciudad para ser espectadora de excepción de los "ires" y "venires" de la capital, la luna se erige en protagonista aunque ella misma no lo pretenda.
Cuando la luna llena se acerca, las abuelas se afanan en contar los días para elucubrar algún alumbramiento, que aseguran tiene que ver con estas cosas, hasta el punto de que se vaticina la fecha "exacta", una vez salida de cuentas la mujer, a partir de que la luna haga su aparición sobre el cielo. Lunas que han sido los acompañantes de los amantes de esos tiempos que nos precedieron, y bajo la cual se han auspiciado encuentros, besos, y hasta crímenes, de los que dan cuenta las obras de teatro o las novelas de los grandes escritores de nuestra literatura. La luna es la que cambia el ritmo sanguíneo del licántropo, pasando éste a dejar su condición humana para, una vez al mes, convertirse en el lobo que azota los tranquilos sueños de los pueblos de cuento. Vampiros, brujas, zombies, y demás seres sombríos, han convivido a lo largo de los tiempos con la luna, haciéndola cómplice de sus actos, para acobardar al niño que no se duerme, o a las muchachas cuya virtud se quiere salvaguardar todo el tiempo que se pueda. La luna, además, es la compañera de tantísimos poetas, tantísimos artistas, fotógrafos y pintores, que han visto y ven en ella un símbolo de belleza con el que "aliñar" sus trabajos. La luna es la quimera del astrónomo, la vida del astrólogo y el sueño del niño que quiere ser como Amstrong (Neil), aunque ya no sea él quien la pise por vez primera.
La luna siempre me ha llamado la atención, y me ha gustado mirarla, redonda y enorme, luminosa y deslumbrante, por encima de las montañas, sobre Sierra Nevada, o navegando en las tranquilas aguas del Tesorillo, jugando con la torre y con el mar. Espero la llegada de la luna cada Semana Santa, porque eso significará que el Señor de Granada vuelve a las calles, y procuro fotografiarla de vez en cuando, combinada con los elementos que antes os he relatado, para engrosar mi colección de tipismos fotográficos. Pero si hay algo a lo que me lleve la memoria cada vez que veo la luna, si hay algo a lo que me transporto automáticamente cuando su brillo inunda la más completa oscuridad, es a una noche de verano, sentado en la arena del mediterráneo cuando sus aguas tocan Málaga, cogiendo de la cintura a la mujer más importante de mi vida en una de mis últimas noches malagueñas. Esa noche, conocí una nueva cara de la luna y reconocí a mi mujer, mi amor, mi compañera...   

viernes, 26 de octubre de 2012

Sueños...

Necesitamos los sueños, son esas cosas que viven inherentes a nosotros mismos sin los cuales la vida sería diferente, más ardua, más difícil. Los sueños nos ayudan a ir tirando hacia adelante, siempre con la optimista ilusión de verlos, al fin, cumplidos, para poder adquirir una dosis más de esa felicidad que tanto queremos para nuestra propia estabilidad. De los sueños, inmateriales y materiales, se podrían escribir mil páginas y todas serían distintas, ya que lo que para unos es una tontería, para otros es vital e, incluso, una quimera, ya que todo pasa de ser inalcanzable a tenerlo cerca en función del estado de ánimo o del bolsillo, si es de carácter material el sueño que se quiere ver realizado.

Mis sueños inmateriales, esos que te invaden cuando pasas el edredón sobre tu cabeza y te dispones a dormir, en gran medida y gracias a Ellos, o se han visto o se verán cumplidos muy pronto, o han pasado a un segundo plano ante el huracán de acontecimientos que siempre ha sido mi vida, por lo que ya no me pregunto qué hubiera sido de mí si lo hubiese intentado, ni me paro a imaginarme en esas situaciones que ya no me aportan nada, salvo cuando el 12 de Octubre enciendo la tele para ver desfilar al ejército, porque ahí sí se agolpan, sin permiso, los sueños "frustrados" (entrecomillo porque no se puede frustrar algo que no has intentado, como ya he dicho). De los otros sueños, esos que tienen que ver con formar una familia, ser querido y querer con locura, ya he dado cuenta en esta ventana de su factura, por lo que no tiene sentido extenderse, aunque sí diré que se han cumplido de sobra, superando incluso lo que yo esperaba de ellos.

Pero vamos a los otros sueños, esos que son materiales y que podríamos catalogar de caprichos, ya que no nos hacen falta pero los deseeamos, a veces con vehemencia, y pasan a ser sueños si has estado deseando lo mismo, prácticamente, desde que tienes uso de razón. Esos sueños que los que te rodean podrían calificar, como dije anteriormente, de tonterías, pero que en el fondo quieren ver cumplidos para que tú seas feliz que es lo que realmente les importa. Esos sueños/caprichos son esenciales para levantarte dia a dia, para pararte a imaginar tu vida si los tuvieras, siempre en plan egoísta, porque si no no serían ni caprichos, ni materiales; esenciales para ser más feliz, a tu manera, porque de ilusiones/sueños/caprichos se puede llegar a vivir aunque no sea un esfuerzo remunerado, y esenciales para completarte, al menos, en una mínima parte de tu ego, ya que el resto del mismo lo llenan los aspectos que verdaderamente te hacen realizarte como persona. Esos sueños, que posiblemente nunca verás realizados porque siempre hay cosas infinitamente más importantes en las que emplear tu tiempo y tu dinero, te invaden en cualquier momento del día, y te desvaneces, y te olvidas de todo aunque sigas con la mirada puesta en la televisión, o aparentes estar concentrado en la lectura, y te remueven las entrañas con un "gusanillo" especial cuando lo ves más cerca, o te muerden por dentro cuando se van alejando, casi a la misma velocidad con la que vienen...

Para mí, que llego hasta cansar a mi esposa, a veces, con modelos, colores y formas, con sonidos y con ansias, ese sueño, inalcanzable o no, lejano por ahora pero de dudosa cercanía en el futuro, tiene nombre americano y suena así...

 

miércoles, 24 de octubre de 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

¡Si me queréis...irse!

Eso es lo que dijo la grandísima Lola Flores cuando, apesadumbrada, comprobó que a la boda de su hija habían acudido invitados y no invitados hasta el agobio...y eso es lo que tantos españoles y andaluces tendríamos que decirle a los que tantos años llevan negando nuestra patria, y esgrimiendo falacias en nombre del independentismo que, en el fondo, ni quieren.

No digo yo que todos los catalanes sean separatistas, que todos piten al Rey y/o quemen banderas españolas; no digo que todos quieran desoir a un niño de primaria cuando pide en castellano que necesita ir al servicio, ni pienso que todos quieran verse separados de España, pero como aquí pagan justos por pecadores, es normal que a todos se les meta en el mismo saco aunque también haya personas que son catalanas y españolas, como hay extremeños y españoles, y andaluces y españoles. No creo como digo, que sean todos, pero a los que sí no nos pueden ver ni en las pinturas del Prado yo les digo:..."irse". Porque es muy fácil, señores míos, despotricar del viejo solar español, proclamar a los cuatro vientos que Cataluña no es España, y hablar de estado cuando, en el fondo, saben que es imposible que salgan de España porque les costaría dinero y eso, al catalán de a pie, le fastidia.

"Irse"...porque es de tontos no querer a España y que el principal equipo del "país" juegue la liga española jactándose, además, de ser el mejor de ella y luego, para más Inri, juegue la copa de su Majestad del Rey al que pitan y humillan en sus actos y declaraciones. Irse, señores catalanes, y a ver cuanta gente iría al Campo Nuevo de Barcelona a ver al "Barça", si éste jugara contra el Figueras, el Lérida, el Sabadell, o el Gerona, dicho esto con todos mis respetos hacia esos clubs, y a ver cuántas figuras tipo Messi, Villa,...se jugarían la piel en esos campos de tierra, en estadios de poquísimos asistentes, y con menos privilegios en los vestuarios...sería bonito verlo, a ver qué pensaban entonces los separatistas cuando no pudieran decir pamplinas cuando a su estadio acuda el Real Madrid (ya que sólo apelan al separatismo cuando equipos de "alta gama" lo visitan), porque ya no jugarían contra él...

"Irse"...sin tapujos, hagánse un ejército que les salve el culo en las catástrofes, en lugar de llamar llorando a la UME cada vez que un gato se sube a su tejado. Irse, y dejen de llamar a la Guardia Civil cada vez que haya un problema fuera de las competencias de los "Mossos". Irse, y creen un estado al que reconozca la CEE, la ONU y la MERKEL...Irse, con su idioma, y sin los euros, ya que tendrían que tener su propia moneda, porque ya ni la "pela" les serviría...Irse, y dejen de molestar a los que viven en Cataluña, sean catalanes o no, y que sólo aspiran a ser felices en el ámbito del estado español al que todos pertenecen y que tantos beneficios les aporta, entre otras cosas, la libertad de que sus habitantes se presenten a unas posiciones en territorio español del que quieren separarse, sin ninguna traba en el idioma, cosa que si hacen en su país con el resto de opositores españoles (Si por mí fuera, ni un catalán opositaba en España, a ver quien jaleaba al señor Mas).

Irse, que no habrá de molestarme dejar de escuchar sandeces a todas horas en los informativos, aunque la culpa la tienen éstos por dar bombo a lo que no es importante. ¡¡Políticos catalanes!!...a ver cuánto separatismo les queda dentro de la camisa cuando pasen las elecciones y sus decepcionados electores no acudan a las manifestaciones azuzados como perros ante sus fantasías de buhonero, irse y, háganos un favor a todos los que somos españoles y queremos seguir siéndolo.

A los que no quieren separarse de España, ánimo, y a los que no, escuchen esta coplilla, fruto del arte andaluz que tanto les detesta...

viernes, 19 de octubre de 2012

Pensamientos...


Cuando visitas una ciudad, no hay nada como dejarte llevar. Observar lo que los habitantes de la misma hacen para así no caer en los tipismos propios de los visitantes, que acuden en tropel a los puntos de interés, hacinándose en las puertas de los mismos para ir pasando, uno a uno, a veces sin percibir ni captar la esencia de lo que sus pies están hollando y sus ojos están viendo...

Eso es lo que parece que hace la chica de la foto, entregada al paseo intimista que le ofrece la Carrera del Darro, mirando sólo hacia su interior, puestos sus pensamientos en algún punto muy lejano a las lindes del río granadino, relajada, concentrada y, lo más seguro, feliz...y es viéndola, depués de que mi máquina la inmortalizara, cuando  yo me pregunto...¿en qué pensamos cuando estamos de viaje?...

Siempre que realizo una salida de Granada, aunque sea para pocos días, procuro meter en el equipaje todas las cosas que me hacen feliz y las que se lo hacen a mis acompañantes para sólo concentrarme en ellas y no dejar ni un resquicio a la desazón propia de la rutina. Guardo todas las cosas que voy a ver y, si no conozco la ciudad a la que voy a llegar, intento imaginar cómo serán los lugares que visitaré para luego hacer reflexión y ver si me he alejado mucho de la realidad. Los "problemillas" del devenir diario, esos que nos asaltan insolentes cada mañana al despertarnos e intentan, además, acudir a nuestro sueño para robarnos el único momento de sosiego, se quedan en Granada para volver a recuperarlos a la vuelta aunque vistos desde el punto de vista que te da alejarte de ellos por unos días.

La chica la foto, pasea tranquila por la Carrera, con la  mirada dedicada al discurrir del río, jugando sus ojos con los gatos que aparecen por doquier sobre su ribera, centrada, quizás, en la belleza del paisaje que la rodea, en el tañir de las campanas conventuales y en la calma que se mece en el aire desde el momento mismo en que, ajena por completo al bullicio de la variopinta y desenfadada muchedumbre que se da cita en este emplazamiento de la ciudad, abandona la Plaza Nueva en ese punto en que la saluda, sin saberlo, la Esperanza para entrar en la Granada de cuento de hadas o, como dice una amiga sevillana, en el portal de belén, ya que a ella se le antoja así el panorama que forman el Albayzín bajo y los bosques que rodean a san Pedro y levantan a la Alhambra sobre las cabezas del caminante.
 
Conviene que hagamos, al menos una vez, como hace esta muchacha...abandonarnos aunque estemos en Granada, aunque seamos de Granada, a ese pacseo ancestral que se nos abre en el mismo instante en que así lo deseemos, y centrarnos sólo en lo afortunados que somos por poder disfrutar día a día de ese maravilloso paisaje que hace de la nuestra una ciudad diferente a las demás y que desata, para muestra esta chica, tantos pensamientos...    
 
P.D: si alguien se reconoce en esta foto y quiere que la retire, póngase en contacto conmigo en el email que figura en mi perfil.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Qué te digo...

¡Qué te digo!...sentado aquí, en esta sobremesa en la que todo me sabe a tí, cuando revolotean los dedos sobre el teclado del ordenador amontonando ideas sobre las que se ha de ir construyendo nuestro futuro, sobre las que se asienta nuestro sólido presente, a pesar de que el pasado ha intentado en no pocas ocasiones acabar con esto que tenemos por encima de todas las cosas.
Cuando empezamos, tú lo sabes bien, nuestra relación fue una lucha continua contra los que no querían vernos juntos, vete tú a saber por qué intereses, y que fuimos ganando con honestidad y apretando fuertemente nuestras manos. Una lucha ganada, como los buenos, a base de sufrir en algunas batallas de cuya derrota sacamos las conclusiones necesarias para, al final, vencer en esta guerra de la que, gracias a Dios, sólo quedamos tú y yo, que los ojos se abren con el tiempo aunque cueste dolores su apertura. Esa lucha, olvidada y enterrada, fue el inicio de una historia que hemos ido escribiendo cada día, con momentos dulces y amargos instantes, con sus miles de lágrimas, sus toneladas de sonrisas y una colección flamante de caricias que ahora tendremos que compartir con alguien más, y de eso quiero hablarte...
Tú sabes, en estos años que llevamos juntos lo has podido llegar a comprender, que soy de palabras escritas más que habladas; temeroso del encuentro frontal, del enfrentamiento directo con la situación, soy más de esperar a ver qué pasa para luego tomar las decisiones oportunas...por eso he tardado tanto en escribirte. Por eso he preferido esperar, una vez más, el momento justo para contarte las cosas que ya sabes, pero que me gusta compartir con mi gente, aunque a tí no te guste demasiado verte en esta ventana que tanto necesita de historias como ésta, y por eso creo, que tras verse cumplidas las treinta semanas de embarazo, ha llegado la hora de hablarte, de animarte, cuando empieza la cuenta atrás para que nuestra hija esté junto a nosotros, y tú empiezas a pensar en el momento del parto, con sus complicaciones, llegando a evadirte sin pensarlo y mantener el ceño fruncido y la preocupación inmersa en el tono de voz y la mirada. Hoy quiero decirte que todo esto merece tanto la pena, es tal la magnitud del proyecto que tenemos entre manos, que no nos merecemos que la preocupación se instale en nuestra casa, que todo va a salir tal y como ha ido transcurriendo, sin una alteración, sin nada que empañe los maravillosos meses que llevamos viviendo, ilusionados con todo lo que tiene que ver con ella, y que cuando menos te lo esperes la tendrás en tus manos y ya sí que tendremos preocupaciones para que nos alteren el sueño. Piensa que siempre estaremos ahí tú y yo, como hemos estado hasta ahora, velando uno por el sueño del otro hasta que nos fallen las fuerzas. Y así, cuando dentro de unos meses esto haya concluido y nuestra familia se vea aumentada como la de tantos de nuestros amigos, sólo tendremos que cuidar de que ella reciba el cariño que a sus padres nunca les ha faltado; diez semanas solamente, y el esfuerzo se verá recompensado... 

lunes, 15 de octubre de 2012

La voz...


Ahora que llevan un tiempo bombardeándonos con un nuevo "reality" en el que cuatro cantantes eligen por sus voces a las próximas y futuribles figuras del mundo de la canción, me ha parecido correcto denominar a esta entrada con el mismo título que dicho programa para hablar de la que, para mí, es la voz del actual panorama musical español. Habrá gente, obviamente, que no comparta conmigo esta opinión, pero yo pienso que no hay nadie como ella, no sólo por la potencia y la calidad vocal que posee, sino también por la calidad con la que hace todo esta mujer.

Quizá sea por mi carácter romántico, las canciones dedicadas al amor siempre me han llegado más hondo que el resto, aunque mis gustos musicales son dispares y variopintos, y quizá por ser mujer, a ella le resultó más fácil impactarme, cosa que también hace Malú, si bien  Pastora es otra cosa...desde que se sube al escenario, empieza a derrochar un saber estar y unas tablas que a nadie, o a pocos, deja indiferente, conectando de forma directa con el público que casi siempre llena las salas en donde se realizan sus conciertos con una forma sencilla, sutil y familiar, que te va envolviendo poco a poco hasta que caes rendido a la evidencia. Su potente voz, con un amplio registro de tonalidades, pasando del susurro al grito estremecedor y espeluznante, de vellos de punta y sacudida brutal, hace que no puedas desviarte ni un minuto de las letras de sus canciones que, con una temática a nivel del vulgo, hacen que más de uno se sienta retratado, al menos alguna vez, en lo que éstas nos van relatando, al mismo tiempo que ella, con ese peculiar acento andaluz, con esa gracia con la que se pasea por el escenario, con esa sensualidad que pone en todo lo que hace, te acapara durante las dos horas que dura su actuación y que te saben, encima, a poco.


He perdido la cuenta de las veces que la he visto en directo, como he perdido la cuenta de las veces que su gran voz ha hecho más llevadero el camino hacia el trabajo, permaneciendo sus discos en la guantera de mi coche y en el salón de mi casa, para cuando necesito evadirme un poco de las situaciones de la vida. He perdido la cuenta de las veces que he tarrareado sus canciones mientras plancho, porque yo soy cantante de plancha más que de ducha, y he perdido la cuenta de las veces que me he emocionado viéndola cantar, llenando con sus voz todos los resquicios de mi alma. Pastora es mucha Pastora, pero cuando más me gusta es cuando se dirige al público que, expectante, desea recibir sus palabras como si de una amiga se tratase, para romper a aplaudir cuando piropea a nuestra tierra y cuando se emociona al pisar las tablas de un escenario en suelo granadino. Cuando más me gusta es así, cercana y distante a la vez, próxima a nosotros pero en su sitio como artista, porque artista lo es un rato, y me gana cuando abandona las canciones de su discografía para entregarnos el fruto de sus principios, cantando copla, o se sienta en una silla sin más compañía que una guitarra para cantar palos de flamenco o piezas del repertorio de artistas que la precedieron y que son grandes entre las grandes.

Cuando Pastora abandona el escenario, cansada de entregarse, cuando las manos nos duelen de aplaudir y las gargantas las tenemos roncas de gritarle, es cuando me paro a reflexionar acerca de lo que acabo de disfrutar y me reitero en lo que ya dije al comenzar esta entrada. ella es la voz de este país, a mi humilde entender, y la sonrisa...

Fuente fotografías, por orden de aparción: www.radiogranada.es y www.eurovisionmania.wordpress.com,

miércoles, 10 de octubre de 2012

Puerta del vino


Tranquilidad...eso es lo que nos transmite la fotografía, alejada del bullicio y el trajín propios de cualquier estación en el monumento que aparece retratado. Calma de una tarde de Agosto en la Alhambra, cuando verdaderamente se puede disfrutar del enclave nazarita sin turistas armados de prisas y planos, que recorren sus estancias y jardines en tropel sin importarles el suelo que pisan y la historia que se encierra en estos muros.

Cualquier día en la Alhambra es así, colas para casi todo, palacios y jardines del Generalife en una entrada, y en la otra la visita más que recomendada a la Alcazaba, zona militar del palacio, con la subida a la Torre de la Vela para enamorarte con la vista que desde ella se contempla. Siempre que paseo por la Alhambra me veo en los diferentes estadíos de mi vida que con ella he ido compartiendo, bueno, yo creo que me veo, pero hay algunos que me tienen que contar a la fuerza ya que yo no contaba con mucho uso de razón por aquellos entonces, aunque mis fotos de infancia atestiguan que estuve ahí, vestido de pantalón corto azul y con un gato en las manos, inmortalizado por la fotógrafa mano de mi padre. Y me veo con mis amigos, en alguna que otra excursión con el colegio, para aprender por qué está tintado el fondo de la fuente de la sala de los Abencerrajes, e imaginar quién sumergería su desnudez en los baños mientras la luz del sol se filtra, intimista, por las estrellas de los techos, intentar ver a Juana la Loca consumida por la soledad en los aposentos dispuestos para ella. Me veo de adolescente, corriendo con mi compadre por sus dominios, desde la carretera de la sierra hasta el mismísimo Palacio de Carlos V, extrañados los turistas de que se pudieran subir corriendo semejantes cuestas, y apartándose del camino que nosotros íbamos tomando, en esas mañanas de "running" que tanto echo de menos, ahora que la vida nos ha mandado en direcciones opuestas. Me veo, sí, deambulando por los rincones de la Alhambra con mis amigos no nacidos en nuestra ciudad,  de la mano de mi novia, hoya mi esposa, al fresquito de la noche que, obviamente, sólo tiene Granada. Es inevitable que te asalten las anécdotas, casi al paso de los dedos sobre las teclas, cuando recorro la mente en busca de las visitas a la Alhambra, y me encuentro de cara con la realidad, en esa tarde veraniega en la que empezaba mi relato...

A la entrada, tras pasar los cañones que se quedan a la izquierda según avanzamos en dirección a la puerta de la foto, echo de menos al viejecito que vendía con su canasta de mimbre las chucherías, pipas, pistachos y garrapiñadas que tantas veces he saboreado, y me asalta una extraña sensación, cuando al mirar al fondo de la instantánea, defectuosa según las directrices de la exposición y la apertura, compruebo que ya mismo, dentro de unos pocos años, tendré a quién llevar a la Alhambra, situar cerca de una fuente y decirle que me sonría para añadir una foto más a esa maravillosa colección que desde hace treinta y nueve años, se viene creando en el álbum familiar, igual que una vez hicieron con mi hermana, conmigo, y con mis hermanos después, hasta completar la páginas con fotgrafías que nunca podrán pagarse del valor que tienen, y la sucesión de recuerdos que hoy he intentado exponer al ver el archivo en mi ordenador...lo mejor de todo, es que volveremos a pisar la Alhambra, de nuevo, los mismos protagonistas de aquellas instantáneas, pero con una nueva generación...

lunes, 17 de septiembre de 2012

Cartas...

 
Cuando las recibimos, siempre consiguen que nuestra mente se relaje al concentrarse en las sucesivas palabras que le van dando sentido a la misiva; no importa si son cartas de algún familiar que se encuentre lejos de nosotros, y que con ellas nos pone al día de lo que acontece en el seno de nuestra familia, consiguiendo que sonriamos al pensar en los hechos relatados, o si se trata de la carta que un amigo nos sólo por el hecho de contarnos cómo le va o para que compartamos con él los momentos de nuestro día a día; no importa si es alguien especial el que nos escribe, mejor si no es para contestar a nuestras cartas, sino porque ella nos escriba, lo que nos hace meditar acerca de la importancia que tenemos para ella, y que nos hace sentir por dentro esa extraña sensación de alegría y nerviosismo ante lo que tenga que decirnos...

Las cartas tienen la capacidad de hacernos sentir muchas cosas al recibirlas, según sean las cosas que nos quiera mostrar el que las suscribe, y pueden llegar a ser tan especiales que las guardemos siempre como recuerdo de lo que un día fue. Todos tenemos, segur que sí, alguna caja vieja de zapatos en la que guardar ese pedazo de nuestra historia que, paciente, espera a que lleguemos a ella para volver a vivir lo que viviéramos; todos hemos llegado alguna vez a emocionarnos al volver a releer algunas de las cartas que escribiéramos, sólo por el hecho de recordar al destinatario, si es que se alejó de nuestras vidas hace tiempo; todos le hemos escrito cartas a amores imposibles, poniendo en el papel blanco los verdaderos sentimientos que nuestra timidez ocultaba y que quedaron prisioneros en el sobre con membrete que nunca se envió...todos esperamos recibirlas, todos las hemos escrito alguna vez, y entre la colección de cartas que guardamos celosamente, siempre tenemos alguna favorita...yo he tenido la suerte de escribir muchas; algunas me gustaron más, otra menos, algunas no cumplieron fielmente su cometido, otras lo hicieron de sobra, pero todas me sirvieron para hacer llegar una parte de mí mismo a ciertas personas a las que necesitaba tener cerca y, por motivos distintos, no lo estaban.  Desgraciadamente, he escrito muchas más cartas de las que he recibido pero, aun siendo pocas, resultaron ser las recibidas las que más me llenaron, de tal forma que seguí escribiendo cartas a pesar de no ser, en muchas ocasiones, correspondido.

Quizá lo más hermoso de poder escribir cartas es, a mi modo de ver, imaginar la cara que tendrá la persona que la reciba en ese momento de coger el sobre y entregarse a la lectura. Sólo por ese momento de felicidad, de curiosidad, de emoción que desata en el interior de una persona algo tan simple como recibir una carta, merece la pena seguir escribiéndolas, para que los míos sigan sintiendo tantas cosas...por eso, esta carta se está escribiendo hoy, para que llegue a una persona que, seguramente, no podrá leerla hasta dentro de unas días, cuando llegue a su casa y encienda el ordenador. Esta carta es hoy un mensaje de esperanza a través del verde fondo de esta ventana, para hacerle saber que no está sóla, y que pronto pasará este mal momento...esta carta sirve de ánimo, de alegría, de ilusión, de vida y, como he dicho antes de Esperanza, pero sobre todo, sirve para que esa persona, cuando pueda leerla, sepa que hoy yo me estoy acordando de ella...
 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Luna de miel...

Por fin, la última parte de nuestra luna de miel, nos llevó a Venecia...dejamos esta ciudad para el final porque teníamos muchas referencias suyas y queríamos permanecer en ella más tiempo; sabíamos que nos iba a gustar porque son varias las personas que ya habían viajado hasta Venecia, y cada una de ellas traía perspectivas diferentes de la misma. Dos cosas teníamos claras, había que recorrerla de noche, y debíamos hacerlo sin prisa.
 
La magia de la ciudad y la cámara de fotos hicieron el resto, espero que os guste el resultado fotográfico de esta atípica ciudad que colmó todas nuestras expectativas...
 
 
El Gran Canal, impresionante desde cualquier ángulo de la ciudad, tal es el bullicio que presenta, ya que es la arteria principal de la misma. Une todos sus puntos, y por él navegan a diario vaporettos, góndolas y taxis, junto con las barcas privadas y las que se encargan a otras funciones, tales como ambulancias, barquazas dedicadas a recoger el cascajo de las obras, etc...eso sí, si os vais a subir a una góndola (que es necesario) hacedlo lejos de él, ya que resulta más impactante hacerlo en los recorridos que existen dentro de los muros de Venecia junto a sus íntimos canales. 
 
 
Tranquilidad de un canal a media tarde. La luz de sol que se esconde tras los edificios y el reflejo de los mismos sobre el agua quieta invitan a la calma, cosa que se enecuentra en cualquier sitio alejado de los canales colindantes con los principales puntos de Venecia, esto es, San Marcos y Rialto, cuya proximidad será delatada por el murmullo de los miles de turistas que recorremos la ciudad en cualquier instante.
 
 
Un restaurante...en Venecia hay numerosos restaurantes, pero éste nos gustó más que otros; en primer lugar porque la camarera lo hacía todo cantando, en segundo lugar, porque sólo hay cuatro mesas en su interior y, en tercer lugar, por la calidad de su especialidad...spaghettis; no sé si estaban realmente así de buenos, o es que a nosotros nos supieron a gloria por ser los últimos que comimos en Italia...
 
 
 Entre los canales, encontramos también tierra firme, sobre todo en los accesos a las casas. El pozo que hay en medio, ahora un mecetero, era el que antiguamente abastecía de agua a las viviendas que lo compartían, y que hoy día suele ser un vestigio de otros tiempos. No obstante, en lugares apartados, todavía siguen haciendo su función.
 
 
El puente de Rialto de noche...Venecia de noche tiene un encanto especial más que recomendable, aunque en algunas ocasiones, sobre todo en la oscuridad de los canales, el golpear de las barcas contra los muros de las casas nos hagan dar un salto al sorprendernos; más que recomendable, recorrer Venecia al amparo de la noche es una obligación...
 
seguiremos paseando por Venecia!!...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Para cuidarnos...

Siempre me han llamado la atención sus manos...no sé la razón exacta, pero las manos me parece que están dotadas de un extraño poder. Más allá de la belleza que puedan tener, dependiendo de la calidad artística directamente proporcional al talento de su hacedor, las manos esconden un lenguaje interno que me hace siempre pararme a meditar...¿cómo serían las manos de María?...¿pequeñas y regordetas con hoyuelos en el inicio de los dedos, casi como los de una niña? ¿delgadas y estilizadas como las de una señorita de alta alcurnia? ¿o fuertes y recias como las de cualquier mujer que se pelea a diario con la vida?...en cada mujer que pasa cerca mía, me fijo en como sus manos acompañan a su rostro, a su forma de hablar, y la mayoría de ellas las usan para hacerse entender allí donde las palabras dejan de tener utilidad...seguro que casi ninguno se ha parado a pensar en ellas y, sin embargo, por ellas pasa prácticamente todo...
 
 
Sí,... Por ellas pasa todo a cada hora, por ellas discurre el río en que las aguas se calman cuando la vida desata tempestades, puestas sobre nuestras cabezas cuando el llanto nos desborda, y acabamos rendidos, cabizbajos, sobre el regazo de nuestra propia tristeza.  Por ellas fluye la vida a cada instante, en forma de pequeños con sus risas, y la muerte detiene sus desaires, que para morirse, ay Dios, no existe prisa. A ellas recurrimos siempre y todos, aunque  a veces no queramos reconocer su intercesión; en ellas se pierden en la noche de los tiempos, las inquietudes y vanidades de los que fueron, alguna vez, paisanos nuestros. A ellas clamo cuando preciso ayuda, a ellas apunta mi búsqueda inconstante, en ellas juego a ser niño otra vez y, en adelante, ellas van rigiendo mi destino; en ellas empieza todo al despertarme, en ellas tienen fin tantos caminos...
 
 
 En ellas vive la Esperanza de los hombres, que pasan por sus dedos sun anhelos, igual da que sea un décimo de lotería, que la fotografía de un ser querido que anda enfermo; en ellas estamos seguros, a ellas nos aferramos para no caernos; Sobre ellas se sostiene cada día, el mundo en el que vivimos, ellas pasan las hojas del cuaderno en el que se escribe nuestra vida y su destino. Ellas saben que precisamos sus mercedes, ellas intentan dar lo que pedimos. Por ellas sufre el corazón que las extraña, ávido de consuelo y de sosiego, desde cualquier rincón de su realeza; en ellas piensa la mente nunca quieta, cuando los problemas asaltan nuestros sueños.
 
En ellas descansa el fatigado, cuando acude a desahogarse de sus penas, de ellas precisamos los abrazos...¿no?...cuando levanto la vista, y antes que la cara de mi Virgen me encuentro con sus manos, siempre pienso, menos mal que Tú las usas..."pá" cuidarnos...
 

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...