viernes, 30 de diciembre de 2011

Un "te quiero"...

Todos hemos visto miles de "te quieros", aquéllos que los niños pequeños dan a cualquier cosa que se tope en su camino, ora con forma de peluche, ora de pelota, mientras se lo pasan por la carita al tiempo que lo cogen con extrema suavidad, como si de un ser vivo diminuto e indefenso se tratase, a la par que con su media lengua consiguen decir lo que los mayores no decimos casi nunca. ¿por qué nos cuesta tanto? ¿es tan difícil para nosotros, hablar con tu padre o tu madre, y tras acabar la conversación rubricar un "te quiero" que los haga sentirse felices?...yo soy de esos, qué duda cabe, me incluyo en esa tropa que nunca encuentra un momento para decir lo que siente por los seres queridos, aunque yo sea de palabras escritas más que habladas, y hay veces que me quedo con la duda de si realmente mi gente sabe lo que significa para mí.







Siempre hay un "te quiero" especial, ése que se da en la intimidad de una pareja, o el que se grita a voces tras la euforia del primer beso consentido, no robado, de la persona que nos pone el vello de punta sólo con mirarnos, pero el "te quiero" oculto, el que querrías decir y no puedes, y pasan los días y no se lo has dicho, el que piensas "mañana se lo digo", y te lo guardas, aun a sabiendas de que cuando lo consigas soltar puede que sea demasiado tarde; ese que siempre hay gente a tu alrededor que se queda esperándolo, como la mujer se queda, a veces, esperando que le digas que está guapa (aunque ella ya lo sepa) porque le gusta oírtelo decir.


Así se quedan esperando los amigos, tras una discusión que ninguno empieza pero los dos acaban, después de meditar lo ocurrido en el silencio ya de su habitación, y el no decirlo les cuesta perder una amistad o mantenerla desdibujada en el mejor de los casos, aunque venga a ser lo mismo ya que nunca volverán a ser como fueron en su inicio.


Así se queda esperando el hermano que ha compartido su vida contigo sin saber que lo quieres y lo necesitas, que lo apoyas y lo entiendes, que lo quieres...pero, eso sí, ironías de la vida, hay un "te quiero" rápido, fugaz y nada trabajado, para todos esos "amigos" que pululan a tu alrededor, que no significan realmente nada para tí, salvo amistades de una noche, de semanas, de meses o de años limitados, y que al decirlo puede llegar a molestar al que realmente ha estado siempre ahí, el que pone el hombro para que llores cuando estás mal, el que contribuye a tu felicidad entregada y desinteresadamente que es, además, al que nunca dices que lo quieres, por lo menos no con la frecuencia que al compinche en una noche de copas, o al ligue (el que lo consiguiera) de barra de bar y bailoteo. Así se quedan esperando en tu mente tantos "te quieros", ya olvidados, que reaparecen en el teatro de tu día a día cuando alguien pasa fugazmente y recuerdas que fue importante para tí, que fuiste importante para él, y que habéis dejado ya de tener esa importancia...





Esta mañana me ha dado por pensar en esto, tras despedir a mi esposa en el dintel de la puerta, bendita Navidad que nos permite estar juntos, porque quizá estén pasando cosas en mi vida que me hacen plantearme, al menos, algunas cosas, y no sé si he estado a la altura de todos los que si lo han estado para mí, así que hoy escribo un gran "te quiero" para los que día a día, de una manera o de otra, con consejos, ánimos, abrazos, besos y palabras, acciones y actuaciones, detalles y gestos, haceis mi vida más fácil y nunca os lo he agradecido...


P.D: Si tenéis alguien a quien decirle "te quiero" hacedlo ahora, no vaya a ser que no lo sepa...


Fuentes fotografía (por orden de aparición): www.fotosamor.net, www.mohikana.blogspot.com.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Esclavitud...



Desde tiempos inmemoriales, egipcios, griegos, romanos y, más recientemente, América del Sur con el esclavismo negro, la esclavitud ha formado parte de la historia de la humanidad, en la que seres humanos eran reducidos a la condición de animal, en el mejor de los casos, tratándolos como propios en el peor de ellos, obligándolos a realizar toda clase de trabajos, bien sean de índole doméstica, en la que las labores eran propias de la casa, desde servir a los señores, mantener la casa limpia o ir al mercado a fin de abastecer las despensas, hasta limpiar cuadras o mantener a los animales de la residencia entre otras cosas. La esclavitud, además, podía ser de tipo productivo, en la que los esclavos realizaban las tareas destinadas a sacar provecho de la tierra pagando, incluso con su vida, los daños que en ella sucediesen. Los esclavos recibían por parte del amo toda clase de desprestigios, de vejaciones e insultos, pudiendo éste disponer de su vida en caso de que lo considerase oportuno, o cederlo a otro señor previo pago del importe estipulado dependiendo de la valía del sujeto de la venta.





Nosotros hemos desayunado multitud de veces con las historias de esclavitud procedentes de los diversos países del mundo, y hemos visto multitud de películas en las que los esclavos eran parte importante de la trama, sobre todo las que tenían como marco las plantaciones de la antes mencionada América del Sur, en las que los sureños disponían de enormes cantidades de terreno mantenidas, casi en su totalidad, por los esclavos. Así, "Espartaco", "Lo que el viento se llevó", "la esclava libre", "Mogambo", o "Memorias de África", entre otras, nos ilustran un poco acerca de las relaciones entre los señores y los esclavos.



Pero aunque la exclavitud fuese abolida hace muchísimos años, y como todo en la vida vuelve menos la muerte, en la actualidad estamos sufriendo otro tipo de esclavitud, sin golpes de látigo, sin "Domus" romanas, sin lotes de esclavos en el mercado, ni gladiadores muriendo para divertimento de patricios. Hoy día, por mor de la crisis, estamos inmersos en una situación laboral en la que el que está en paro vive esclavo de la falta de liquidez, desesperado por no encontrar trabajo para traer algo que sus hijos se lleven a la boca, para pagar la casa que ya cada vez es menos suya y, encima, con la carga emocional que lleva aparejada el fracaso profesional, en algunos casos. La esclavitud de hoy, nos mantiene atados a una hipoteca cruel y despiadada en la que lo primero es ella, y el resto ya se verá, para no pasar a engrosar las enormes listas de deshaucios, encontrándose los bancos inermes ante la avalancha de casas, coches y propiedades que llegan a sus manos sin que el empleado de la sucursal pueda hacer nada para evitarlo, pero que se lleva las iras de los usuarios que se ven despojados de todo ante la pasividad de los gobernantes. Hoy día, el esclavo es también aquel que tiene trabajo, pues aunque tenga un sueldo a fin de mes, éste se ha visto mermado o congelado, tiene que soportar que el tirano de turno le obligue a trabajar días de fiesta que no va a cobrar ni en tiempo libre ni en dinero, tiene que aguantar echar más horas de las que dicta su contrato sin recibir ni un ápice más de su mínimo convenio, para ver cómo con su trabajo se engorda el cerdo del patrón sin que por ello reciba ni un mísero "gracias", ni por supuesto, un aumento después de, cómo mínimo, tres años en la empresa; encima, cobra en "B" para asegurarse que si te sublevas te pueda recortar esa aportación y ya si que no tienes para nada salvo para trabajar; las pagas extras, las llama "regalo", como si nos estuviera haciendo un favor pagándolas, por lo que él decide cuándo y cómo te las paga, si es que al final las ves...



En esta "zoociedad" moderna (que diría Quino en boca de Mafalda) que nos ha tocado vivir, observamos cómo hay licenciados trabajando en panaderías de Lunes a Domingo cobrando 250€ y, si no estás contento, hay muchos esperando en la cola para hacer el trabajo que tú dejes...esclavitud, sin grilletes ni cantos grupales al caer la noche y finalizar la jornada, con móviles de última generación y trajes de chaqueta, pero igual en casi todo a aquellos esclavos que veían, en las diversas etapas de la historia, como el patrón tenía, y sigue teniendo, su vida, y la de los suyos, en la palma de su mano...menos mal que aun quedan las páginas como ésta para ejercer, al menos, nuestro derecho al pataleo...




martes, 27 de diciembre de 2011

18 de Diciembre...






No hay nada como explicarte al acercarse a tu rostro

lo que se siente por dentro al subir los escalones
que preceden tu semblanza.


No hay como ponerse las galas de los domingos para acudir a Santa Ana

y, en brazos, a nuestro hijo, explicarle los motivos de ir a besarte, Esperanza...



No hay nada, créeme, más vivo,

que la oración musitada
entre dientes, sin palabras,

ante tus ojos serenos;


no hay amor más verdadero,

no hay razón más poderosa,

que la de acudir "in situ"

a comprobar por tí mismo

cómo te ponen de hermosa...


No hay razón que explicar pueda,


al que no entienda los términos,
que una Señora, en su casa,


reúna tantos devotos,

foráneos, gente variada,


las abuelas con sus nietos,


las orgullosas vecinas,


que cuentan al que oirlas quiera


la historia,bien aprendida,


de que su Madre, Esperanza,


es además de su amiga,


la que observa sus quehaceres


y proteje a sus familias,


la que vela por su tierra,


la que cuida de sus niñas,


la que solloza una tarde


de Semana granadina


en pos de su Gran Poder


que en "ná" se lo crucifican...


No hay más Martes en Granada

que el que amanece en Santa Ana;

no hay más placer que mirarte,

no hay verdad más consensuada,

no hay piropo más hermoso

ni canción más afinada;

no hay dulzura más bonita

que la, en tu cara, tallada,

no hay ciudad más orgullosa

que la ciudad de Granada

cuando al caer de la tarde

se abre la puerta cerrada

y salen tus nazarenos

en parejas ordenadas...





No hay Plaza más señorial

que la que espera callada

para estallar en aplausos

cuando salvan la portada

tus hermanos costaleros

con su labor entregada;
ni hay voz que esté más templada,

que la de ese capataz
que, con órdenes pausadas,

quiere separar los muros

para sacarte, Esperanza...


Y no conozco en la tierra

hombres más afortunados

que los que escuchan debajo

los vítores y los ánimos,

mientras paseas por la calle

en tu paso perfumado,

y recoges las preces

de los que esperan mirando

lo bonita que Tú llegas

sin querer estar llegando,

sobre esos hombres de acero

que van, por Tí, trabajando



porque cures sus heridas

porque cuides de sus vástagos,

porque les des, en la vida,

motivos para ir tirando

mientras el palio se mece,

muy cortito y paso a paso,

buscando el aire del Martes

que, sin Tí, no sería santo...



No hay cosa más elocuente

que tu mirada dormida,

no hay nada que más nos guste

que ir contigo de visita,

no hay nada más granadino

que la puerta de tu ermita

abierta de par en par

y Tú dentro, "arreglaíta";



No hay más verde que tu manto,

no hay más manto que este cielo

que nos ampara ahí arriba,

no hay más cielo que tu palio

cuando vas, en Él, mecida,

y no hay más palio, Esperanza,

que el tuyo de recogida...


sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad...



La Ventana del Abuelo os desea una Feliz Navidad y un año nuevo lleno de Esperanza...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ante Tí...





He acudido a donde tantas veces lo hiciera buscando las respuestas a mis dudas, y esta vez no he encontrado ni un sólo indicio de alguna; el mismo sitio en el que antes me sintiera refugiado, cómodo, arropado, querido, respetado, se ha convertido en otro más, otro de tantos en los que ya había sucedido lo que en él no pensé que ocurriría. He ido, he recorrido los puntos cardinales de mi alma, me he sentado frente a Tí a admirar la perfección de las líneas de tu cuerpo, tallado para orgullo del barrio en el que antes me sintiera feliz y acompañado, y he comprobado que Tú sigues igual, soberbia tu talla, dulce tu mirada, sereno tu semblante, con lo que deduzco que algo en mí ha cambiado, Señor, algo existe dentro de mí que ya no me recorre la misma fuerza que hace cuatro años, cuando acudía ufano a tu hermandad, orgulloso de pertenecer a tu cuadrilla, y soñaba con el día en que el Dulce Nombre de tu Madre te acompañase por las calles de mi barrio, en el que tantas cosas he vivido ya; pero ahora no, Despojado, y quisiera que no fuera así, quisiera que las cosas no me importasen tanto, en esta vida costalera en la que estoy para disfrutar por disfrutar. Quisiera volver a empezar, a veces, siendo aquel que llegaba al santo Ángel para aprender y llenarse de todo, que pasaba inadvertido porque a nadie le importaba su existencia; quisiera hoy ser ése, y volverme a encontrar con devociones, volver a entablar conversaciones con los que estuvieron y ya no están bajo su paso, quisiera tener dieciseis años y no tomarme todo tan a pecho; pero no, tengo la edad que tengo, Despojado, y al hacer balance de todo lo vivido, sólo me queda estar agradecido a esos momentos con mi gente y a tu lado.




He vuelto a ser yo hoy en san Emilio, pero algo desdibujado; me he sentido agusto al explicarte mis motivos, cómo si yo tuviera que decirte lo que me pasa, cuando sólo con mirarme ya sabes por dónde vengo, y me he sentido fortalecido, me he sentido liberado, y he vuelto a pensar con claridad, esa que acompaña cada Domingo de Ramos la tarde de Granada, y he llegado a la conclusión de que nada tiene sentido salvo lo que Tú dictas pero a pesar de todo, Despojado, al salir del templo y mirar atrás, al ver todo dispuesto como siempre en tu capilla, al respirar hondo al cerrar la puerta suavemente, al salir a la calle con su misma luz, con su mismo aroma, el frío de Diciembre me ha sacado del letargo, y todo me ha vuelto a hablar de despedida...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Ese momento del día...



Los lunes no son mi fuerte...me levanto pronto para coger el coche y poder llegar a Almuñécar a la hora justa de empezar mi trabajo, despidiéndome aquí de lo que más quiero en este mundo, además de dejar atrás familia y amigos que no veré hasta el fin de semana, D.m; así que cuando llego a la óptica resulta que el carácter lo tengo un poco "de aquella manera", vosotros me entendéis...Pero soy afortunado, y no sólo por tener un trabajo que me gusta en estos tiempos que corren, en los que la gente tiene que coger cualquier cosa con tal de que no le pille el toro de la crisis, en el mejor de los casos, porque en el peor ya llevan una cornada de dos trayectorias, mientras que yo (y tocaré madera) todavía no sé lo que es no trabajar. Soy afortunado, además, porque al cerrar la tienda a las 13:30h, en caso de que no haya ningún rezagado para apretar un tornillo, o preguntarme dónde queda el centro de salud, acompaña el tiempo en almuñécar y, salvo muy contadas ocasiones, es agradable, con lo que me permite disfrutar de uno de los momentos del día que más me gustan...




Sobre las dos menos cuarto llego a la casa, y saco el MP4, la ropa de correr, las zapatillas y el cronómetro, a fin de comprobar las marcas que voy haciendo, que no son de campeón olímpico ni mucho menos, pero tampoco me quejo. Tras unos veinte minutos de estiramientos, salgo a correr y el sol ya empieza a venirse conmigo para no dejarme durante la hora que dura mi carrera; en los auriculares, Vanesa Martín y Manuel Carrasco, una canción una, otra el otro, acompañan el trayecto que discurre paralelo a la playa dirección Tesorillo-Pozuelo a la ida, Paseo del Altillo a la vuelta, amenizando las zancadas que se suceden sin prisa pero sin pausa. La temperatura, el soleado paisaje que se extiende ante mis ojos, el azul del mar, y la soledad de la carrera estable, me hacen reflexionar acerca de todas las cosas que me preocupan día a día y que, ante la inmensidad del mar, carecen por completo de importancia, concentrado como voy en mi respiración, mis pasos, mi esfuerzo, mi sufrimiento...




Me voy cruzando con las caras que ya me van conociendo después de casi tres años, y que se alegran de verme, a pesar de la "malafollaíca" que gasto los lunes por la mañana, y me doy cuenta de que soy feliz, en ese momento lo soy, mientras la brisa me va dando en la cara y el sol calienta mis sentidos, en ese ejercicio casi diario que practico al mediodía, cuando todo lo importante es acabar la carrera una vez más, sin que las pulsaciones lo acusen demasiado.




Me gusta correr, y he llegado a disfrutar de ello, llegándose a convertir en el momento del día más esperado, ése en que tus pensamientos se ordenan, se clasifican y hasta te entretienen, para volver a la rutina nuevamente cuando, tras la ducha, el "isostar" bebido lentamente y el almuerzo, te das cuenta de lo afortunado que eres por poder correr todos los días, llenándote de sol, de mar y, por qué no decirlo, de vida...la lástima es que no veo por ningún lado las "tabletas" de chocolate!!...




Fuente Fotografía: womenshealth.taconeras.net

viernes, 16 de diciembre de 2011

Belén familia Marín-López 2011

Este es el Belén que, desde hace unos días, preside el salón de la casa de mis padres. este año, con respecto al de anteriores navidades, se ha agrandado la base del portal, añadiéndole una fuente de agia natural a fin de darle sentido a la nueva adquisición de figuras que componen el nacimiento, esto es, un pastor erguido con una tinaja en los brazos, y que ha quedado ubicado a la derecha del misterio. Espero que os guste...





Detalle de la fuente con el pastor mencionado anteriormente





Las fotografías proceden de la colección particular de Luis Marín Rodríguez

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ocho de Diciembre...



Siempre me has parecido sublime, Señora, hermosa como ninguna sobre tu paso de palio, "el más romántico de Granada" como dice un amigo de esta Ventana, cuando el Domingo de Ramos te visten de gala para el anual paseo por la ciudad. Siempre, desde que mi madre me descubriera tu existencia, detrás del Señor de la Sentencia, callada, humilde y primorosa, todo lo mío tiene que ver, de alguna manera, con la Iglesia en la que vives, y en la que se escribieron las primeras páginas de mi costalería, de montaje de pasos, de historias de sacristía cuando la curesma la hace ser el horno donde se cuecen las ilusiones de tus hermanos, con la mirada puesta en la puerta que se abre.

Siempre te he visto bella, pero hoy, hoy estabas radiante, mirando desde la claridad de tu templo a todos los que tuvimos a bien dejarnos caer por tu morada, y me has vuelto a enamorar, aun más si cabe, de esas lagrimillas que surcan tu cara y te hacen casi niña...el azul te sienta como a nadie, Maravillas, y eso lo sabe tu vestidor, que te pone como nunca te han visto en esos lares, cuando llega la Inmaculada y te vuelves aun más cercana, más accesible, y más humana...




Eran las una y media del mediodía cuando atravesé, de nuevo, las puertas de san Pedro, con la mujer con la que no hace mucho las cruzara recién casado, y el frío ya se hacía notar en el interior, que para eso es el Darro y es Diciembre...tu mano invitaba a la caricia, a rozarla suavemente, y abandonarte al silencio que se crea entre el que te mira y Tú, para hablarte sin palabras, y quererte sin descanso; no es posible no creer en Tí si te ven ahí, esperando al que quiera venir a verte; no es posible mirarte y no comprender la injusticia del que, a pocos metros enfrente tuya, sufre la Sentencia por nosotros; no es posible ser cristiano y no conmoverse con tu rostro, no es posible ser humano y no llorar contigo, no es posible ser granadino y no conocerte, Maravillas...




No es posible descubrirte y no querer saber más de Ti, como el que ve por primera vez a la persona amada, así se me antoja el momento en que alcancé a llegar hasta a Tí, porque fue verte y desear volver a hacerlo al día siguiente, y al otro, y siempre...Maravillas, siempre me he sentido afortunado de conocer gente que te cuida, de sentirme agusto entre los que te llevan, o te han llevado, entre los que montan los altares que Tú presides, y los que marcan los caminos de tu hermandad; siempre me he sentido afortunado por haberte llevado yo a la calle, siempre me he sentido afortunado de tener cosas que sólo he compartido contigo, Tú y yo, y los años de historia que me muestras. Siempre, Madre, necesito volver hasta tí para reencontrarte, y ver en tus ojos el niño que fuí, el hombre que soy, y pedirte, de nuevo, por los míos. Cuidas de todo lo que me parece importante y yo te lo agradezco, Maravillas, besando tu mano un ocho de Diciembre...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Otoño...




Apenas unos días para darle la bienvenida al invierno, para dejar atrás el Otoño, en el que se han ido cayendo las hojas de los árboles, y de muchas más cosas, y ahora me ha dado por pensar en tí, estación ninguneada en el calendario, aun siendo una de las más hermosas.



De tí no se habla mucho durante el año, sobre todo en Granada, en donde la primavera se espera con ansia para recibir a la Semana Santa y al buen tiempo; el invierno, es la protagonista en la ciudad, ya que Sierra Nevada abre sus pistas y los amantes del esquí acuden por miles a disfrutar de la estación, si bien la capital no nota demasiado esa afluencia y, el verano, ¡ay el verano!, comienza con la feria del Corpus y acaba muy entrado el mes de octubre, masificándose las playas granadinas, con lo que ya le han comido unos días al Otoño, que tanto da a la ciudad y pasa inadvertida.



Tú eres una de las estaciones preferidas, por ejemplo, para el fotógrafo, cuando las luces ocres y doradas ocupan el cielo en asombrosos resplandores, dotando de un carácter especial a la fotografía, que siempre será diferente por lo otoñal, y estará repleta de ese característico color que sólo el Otoño puede darle. Además, en los bosques de la Alhambra, en el paseo de los Basilios, en el del Salón y en un sinfín de lugares granadinos, las hojas caducas de los árboles, como perfecto tapiz, hacen las delicias de los niños que, con sus pequeños pies, las desperdigan por el aire entre risas y voces de alegría; la temperatura del Otoño, para una persona como yo que suda con hablar, es ideal para pasear por la ciudad, sin necesidad de fuertes abrigos, sin pasar frío ni calor, poder sentarte al sol en una plaza y disfrutar de un café, o comer en el campo, absorbiendo lo que el Otoño nos ofrece.



Siempre me gustó el Otoño, que para mí comienza exactamente cuando la Virgen de las Angustias se recoge en su templo, el último Domingo de Septiembre, en el que de niño veía que ya se acababa el verano, volviendo a los libros, a los pantalones de pana y al chándal para hacer deporte. Me gustaba recorrer la ciudad, llenándome del olor a castañas, al húmedo suelo tras la lluvia, y a churros con chocolate en la plaza de la Pescadería, sintiendo en mi cara el fresco viento que por la tarde obligaba a la chaqueta de entretiempo, y el recuerdo de las meriendas en casa de mi abuela una tarde de colegio. El Otoño y la nostalgia se dan la mano, y hoy que estamos prestos a recibir a la Navidad, que el frío se hace notar hasta en la costa, yo quisiera volver a verme una tarde de Otoño, ser el que fuí, pateando hojas por las calles de Granada...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Bicicletas...





Seguro que si os miráis muy dentro, o no tan dentro, depende de los casos, no tardareis mucho en recordar cual fue vuestra primera bicicleta, ése pedazo de libertad que os mantenía lejos de la rutina diaria, y os permitía volar por encima de las "preocupaciones" que durante la semana, y casi siempre en forma de deberes de colegio, os acuciaban importunando vuestra tranquilidad.




Mis hermanos y yo, aprendimos con una Torrot de señorita, de color rojo, que le habían regalado con motivo de su Primera Comunión a mi hermana "Machu", y que nos permitió al resto disfrutar de la bici, ya que ella siempre fue muy desprendida para con ella y hacia nosotros. La bici en cuestión, con guardabarros cromados, luz con dinamo sobre el delantero, y sillín negro de cuero gris, era una preciosidad de esas que hoy llamamos "vintage" y por las que llegan a darse "tortas" los aficionados y/o coleccionistas. Con ella, y de la mano del cuidador de turno (a saber, mi madre, mi padre, mi hermana...), aprendí a mantenerme en equilibrio sobre una bicicleta en el descampado que había enfrente de mi casa, cuando era vega, y que hoy es el centro Comercial Neptuno. Todavía recuerdo el orgullo que me dió cuando comprobé que habían soltado la parte de atrás y que había sido yo sólo el que recorriera la ínfima distancia, eso sí, antes de darme de bruces acongojado por el pánico al ser consciente de que iba sólo...



Una vez aprendí a montar en bici, se hizo necesario pasar a tener una de mi propiedad, y eso llegó en una visita a casa de mis primos, donde una "peugeot" verde botella, similar a la anterior pero de "niño" y más acorde con mi tamaño de ocho años que la de mi hermana, me permitió empezar a disfrutar de dar paseos por el barrio desde que llegaba a casa procedente del colegio hasta que mi madre me reclamaba para volver o hacer algún mandado. Recuerdo que disfruté mucho de esa bici que heredé de mis primos y que, a su vez, mis hermanos mellizos heredaron de mí hasta que la cambiamos en la tienda de "Maxi", un señor que reparaba y vendía bicis de segunda mano en la calle Manuel de Falla, por una expléndida motoreta2 de color azul, mucho más grande y actual que la anterior.



Pero de todas las bicis que anduvieron por la casa, la que más me gustaba, obviamente, era la mía, que es la que aparece en la foto que ilustra el post. La Torrot BMX era una bicicleta de cross, "con cuadro reforzado", un tecniscismo ciclista que no llegué a entender con mi corta edad, de ruedas rojas y muy ligera. Fue la bicicleta que me compré, como mi hermana, con el dinero que mi familia me dió el día de mi Primera Comunión, y me costó en la tienda de bicis de la esquina de Marqués de la Ensenada con Camino de Ronda (no quiero dar publicidad), la nada despreciable cantidad, para el año mil novecientos ochenta y seis, de doce mil quinientas pesetas. Con ella perdí peso, crecí junto a mis amigos del barrio, recorrí una incontable cantidad de veces la calle Alhamar camino de casa de mi abuela, subí al Realejo a jugar con mis compañeros del colegio y, bien porque se me quedó pequeña, bien por dedicarme a otros deportes, dejé de jugar con ella para cedérsela a la mujer que siempre nos cuidaba, y que se la regalara a su hija mayor a fin de que la disfrutara tanto como yo...




Hoy me he acordado de mi bicicleta, y me estoy preguntando ahora mismo por qué dejé de utilizarla, y por qué no me he comprado otra desde entonces. Puede que busque por ahí algún modelo de esa época, de 28´, para volver a recordar aquellos tiempos pasados en los que era un niño regordete sin preocupaciones...

Y vosotros...¿recordais la vuestra?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Asiento 72: Granada CF 1 - Real Zaragoza 0




Frío, mucho frío el que pasamos anoche los que asistimos al encuentro, y es que se nota que la "nevera" que preside Granada ya ha empezado a soltar nieve, por lo que fueron necesarios gorros, guantes y mantas para resguardarnos un poco de la intemperie del nuevo Los Cármenes. Además, el juego del equipo no es que ayudara mucho a calentar los ánimos del graderío, que asistió a un espectáculo ramplón en ataque, aunque muy acertado, eso sí, en defensa.



El partido empezó con ráfagas directas del Granada, sobre todo por la banda de Jara, muy activo durante todo el encuentro, aunque el cansancio le pasara alguna "facturilla" en sus últimos lances, y bien organizado por Martins, que ha cogido el sitio y cada vez se deja ver más en todas las zonas del campo. Por la derecha, Uche no se enteraba de nada, y mantuvo la actitud en el transcurso del partido, poco participativo y fallón, muy fallón, rozando el extremo en ocasiones. A pesar del dominio sobre el rival, el Granada sólo tiró una vez entre los palos, lo que hizo a Roberto (el visitante) estirarse para salvar el gol que ya se cantaba en las gradas. Así transcurrieron los minutos hasta que al filo del descanso, un barullo en el área tras pase desde la derecha de Mihel Rico fue aprovechado por Ighalo para, en dos tiempos, poner de disparo raso el 1-0 en el electrónico, resultado que se mantendría hasta el final.



En la segunda parte, tediosa e interminable, el Granada se limitó a defender su renta, y el Zaragoza dispuso de varias ocasiones para empatar el encuentro, si bien entre Diakathé, Íñigo y Roberto, éste último jaleado por el público tras una intervención magistral en un saque de falta cuando ya expiraba el choque, impidieron que los puntos volasen del feudo granadino. Fabri dio entrada a Benítez, que no estuvo, y a Abel Gómez, en sustitución de Ighalo, aplaudido por la grada, y Martins, lesionado en una jugada aislada; pero poco varió la actitud ofensiva del equipo.



Al final, escueto resultado que pone al Granada en 12ª posición, a la espera de los treinta minutos del miércoles ante el Mallorca que, de mantenerse el resultado, lo catapultaría hasta la 9ª, impensable hace tan sólo unos días, si bien cada vez somos más conscientes de que para ver un resultado amplio a favor del Granada vamos a tener que seguir esperando...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Llévame a tu navidad...




Con este cálido título, la Asociación Provincial de Coros y Danzas de Granada, en su línea ascendente de salvaguardar la herencia del folclore granadino, que les ha llevado a ser segundos en el conzurso internacional de Zakopane (Polonia), nos llama a acudir al espectáculo que, con motivo de la cercanía de las fiestas navideñas, ha organizado para el próximo sábado 17 de Diciembre, a las 17:00h de la tarde, en el teatro José Tamayo de la Chana.



Por el irrisorio precio de 5€, el espectador podrá asistir a una puesta en escena propia de otros tiempos, en la que cada uno de sus muchos componentes irá ataviado con los trajes regionales que nuestros ancestros llevaran, y que incluso han desaparecido ya de la memoria de los habitantes de los pueblos, tal es la antigüedad de que datan las fuentes de las que han sacado los patrones. Villancicos populares, de siempre, de nuestra tierra, sonarán ese fin de semana llevándonos, como ellos han querido decirnos, hasta nuestra Navidad, para que hagamos un hueco en nuestra agenda que nos permita acudir a la cita y así colaborar con la asociación, que es lo mismo que colaborar con la historia misma de Granada. Si eres granadino/a, no debes dejar pasar esta oportunidad de conocer más de tu tierra, pudiendo recoger tu entrada en la sede de la asociación, en calle Dorada, número 1, local 3, los miércoles de 21h a 22:30h, y los viernes de 19h a 22:30, junto a la zona de bares del populoso barrio granadino, o bien el mismo sábado 17, desde una hora antes del comienzo del espectáculo, en las taquillas del mencionado teatro.



Nos vemos allí...

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
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