miércoles, 12 de enero de 2011

Imágenes de retrovisor...


Como cada Lunes, como cada Miércoles, observo alejarse la ciudad de mis sueños camino del trabajo. El coche me recibe con la escarcha propia de la madrugada invernal, helado como la noche que separa mi vida y mi "laboro". La música del reproductor de cds, ya que yo no soy muy de emisoras de radio, me acompaña en mi rutinario viaje de las mañanas, cuando a las ocho parto hacia Almuñécar, observando desde el interior del vehículo el ir y venir de la ciudad que despierta. Infinidad de coches, cada uno con su persona dentro, se afanan en los adelantamientos por ganarle tiempo a la entrega de un reparto, la asistencia sanitaria, los niños en el colegio, o la llegada a punto de cualquier funcionario...mientras, la música suena, y mis pensamientos van volando de un recuerdo a otro, en la memoria la última caricia, el beso de la despedida, y el sabor amargo de la discusión de la noche anterior, tejiendo una telaraña de emociones que me hace desear fervientemente aterrizar por fin en Granada, y dejar de una vez este deambular entre un puesto de trabajo y otro, siempre lejos de mi casa aunque cada vez más cerca.
Los minutos pasan, las pistas del cd me sumergen de nuevo en mis cosas, a la par que el sonido del intermitente es como un fantasma en mis oídos, hasta el punto de que no sé si voy o no conduciendo, o si esto será un sueño del que despertaré en un rato, arrebujado hasta arriba por el edredón de mi cama. Los paisajes, tan cotidianos, me marcan el punto exacto y miro al reloj del salpicadero para comprobar que es la misma hora de anteayer, la misma de la semana pasada, y de la que viene, cronometrando el viaje como se cronometra una vida...a las 8.20 Alhendín, a las 8.40 los puentes, a las 8.50 la salida de Motril-Salobreña, a las 9.00 Almuñécar...siempre igual, o al revés, cuando subo hacia Granada con otro animo para encarar el fin de semana.
Mirando al retrovisor del coche me da por pensar en qué vida llevarán los coches con los que me cruzo, y me creo mis historias acerca de ellos, caras conocidas de retrovisor, compañeros de viaje de la A-44 dirección costa tropical. El mismo autobús se desvía en la salida de Padul, el mismo mazda 6 me adelanta a toda velocidad casi llegando a Motril, los mismos coches, los mismos baches, que ya me sé de memoria...abro la puerta del garaje, dos veces hay que pulsar el botón para que se accione el mecanismo de la puerta, y cuando paro el motor y apago las luces, Manuel Carrasco canta: "...por eso si te vas, si tú no estás, con tu sonrisa me quedo"...

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