jueves, 27 de enero de 2011

Miradas...

Tú lo sabes, y yo lo sé, la de cosas que han rondado mi cabeza desde que te viera por vez primera, manos abiertas y ojos implorantes, en aquel bajo de la calle Agustina de Aragón. Las misas en verano eran muy calurosas, cuando la tarde rompía pero aún no se había ido el calor de la sobremesa, en esas cinco solares del estío granadino. Son tantas que sería imposible enumerarlas, pero tu túnica morada fue repasada una y mil veces por mis ojos de niño, sentado espalda a la pared, con la mirada puesta a la izquierda del altar, Despojado de mis momentos más míos, y más suyos también. Por proximidad con la parroquia, en tu presencia se oficiaron muchas misas, ofrecidas en los tantos adioses a seres queridos, que de tu mano alcanzaron la gloria del Cielo de esta tierra. Muchas veces de pararme ante tu puerta, ya reubicado en la actual capilla, con el lujo de las dos vías de salida, ora a la citada Agustina de Aragón, ora a Maestro Lecuona, para decirte las mismas cosas de siempre, pero con tintes de Fígares, el que siempre fue mi barrio de corazón, auqnue viviese cincuenta metros extramuros de tus lindes.

Llegado el momento, ése del que no nos olvidaremos nunca, ése de la primera marcha tras de tu paso, la primera "levantá" de tu cuadrilla, el primer recorrido, no oficial, de tu soberbia hermandad, se estrenaron de nuevo mis miradas hacía Tí, esta vez desde abajo, absorto en tu apenas apuntada canastilla, en tu cabeza girada hacia el Cielo, en el sobrio andar de tus estrenados pies, y en los sones, ahora clásicos, de ese domingo de Ramos que por causas federativas tuvo que ser Martes Santo. Miradas desde el balcón verde, cuando revirabas a derechas, esa vez primera, en la esquina del bar de los mil nombres, portal número 14-16 de la calle Mulhacén; juncia y clavel rojo para tus pies grandes, ansiosos de pisar Granada. Miradas, Señor, para descubrir lo que ponías en la calle, aparte de un saber estar que puso en órbita a más de una en la nómina de hermandades; miradas inexpertas, miradas expectantes, miradas reflexivas, miradas compartidas...

Miradas que se transformaron por completo cuando tuve la dicha de hacerlas por debajo de la visera de mi costal blanco, en la lejanía de una calle estrecha, o abrazado al "trapo" en la previa oración antes de sumergirme de lleno en mi faena, la de ponerte en la calle cada comienzo de Semana Grande, orgullo de costalero el que se llama tuyo, y a Tí acude. Miradas, Despojado, que mira tú por donde, van a ser reestrenadas muy prontito, exactamente el próximo domingo, cuando vuelvas a aparecer ante tus fieles, y me volveré a hacer de nuevo ese niño, que de la mano de su abuela, te descubría una tarde veraniega en tu modesta capilla de esa calle figareña...

miércoles, 26 de enero de 2011

la moto de nuestra vida...


Desde pequeño me ha apasionado el mundo de las motos; aunque, como a todo niño, también me han cautivado los coches en miniatura, gracias supongo que a mi padre, que guardaba en una caja de colores roja y amarilla, la colección que conservó desde su juventud, y de la que nosotros dimos buena cuenta cuando empezamos a jugar con ella. Siempre en mi casa ha habido historias acerca de los coches que hemos disfrutado, el citroen dos caballos, el opel capitán, el seat seiscientos, el mercedes 240 sl, el renault Douphine, el también Renault 12...pero yo, además, siempre he tenido un gusto especial por las motocicletas, heredado de mi madre, a la que el mundo de las dos ruedas siempre le fascinó, hasta el punto que al adquirir la mía, no tuve más remedio que darle una vuelta, por lo menos hasta Churriana de la Vega. Como digo, siempre me han gustado las motos, pero hay una por la que siento especial predilección, y que ha sido la banda sonora de las carreteras españolas desde el mismo instante que empezaran a fabricarse...la Vespa. Su inconfundible "pop-pop-pop" al arrancarla, ese sonido peculiar y único, muy diferente en todo al atronador de las Harley-Davidson, pero mucho más nuestro y entrañable. Las hubo de todos tipos, con el faro redondo sobre el guardabarros delantero, con un asiento primero, con dos después, y finalmente con el alargado de dos plazas; las hubo con o sin sidecar, con el retrovisor a la izquierda del sitio donde se ponían los pies, para después emplazarse sobre el manillar; las hubo de faros redondos, de faros cuadrados, de 125, de 250, de colores variopintos, siendo objeto de "tunning" por los aficionados a este medio de transporte. La Vespa, símbolo de la industria creciente de nuestra España, venía con el freno trasero de pie, el delantero en el manillar, el embrague en el puño izquierdo, y las marchas en el derecho...la primera con un movimiento hacia adelelante, y el resto hacia atrás, señal identificativa de esta marca que todavía me hace girar la cabeza...


Nunca tuve una, pero las he tenido cerca,...mi cuñado Carlos, venía a recoger a mi hermana en los tiempos de noviazgo, con su Vespa roja. Su padre (q.e.p.d), tenía una más antigua que todavía espera ser restaurada en algún rincón de la casa del Chapiz. Mi suegro, policía nacional, iba y venía a su puesto de trabajo con una vespa gris, y mi amigo Sergio, consiguió que siendo un niño, venciera mi "miedo" a ir de "paquete" en una preciosidad "vintage" de color bermellón, cuya matrícula perdía la letra entre los años transcurridos desde su matriculación.

Todavía hoy, siempre que algún club vespa visita Granada, no dudo ni un segundo en acudir a escuchar sus motores, y a observar los finísimos trabajos de restauración que, en ocasiones, tienen que llevar a cabo sus dueños para mantener rodando la que, para mí, siempre será la moto de mi vida...

jueves, 20 de enero de 2011

Salve en la Pará d´er conde...




Voz en directo de Santa, y a la guitarra Víctor...Los fines de semana en este bar-restaurante sevillano, se puede escuchar música en directo, de varios grupos de rumbas y sevillanas, entre ellos, éste que nos ocupa. Antes de comenzar su repertorio, a partir de las doce de la noche, se canta una salve al simpecado que preside el salón, a lo que corresponde este vídeo que hoy os subo.

miércoles, 19 de enero de 2011

veinte años...



han pasado veinte años
desde que Tú aparecieras.
y todo lo que he vivido,
alegrías y desengaños
se han convertido a tu vera
para mí, en lo más querido...

veinte estaciones guardadas
en lo más hondo del alma
donde viven nuestros sueños;
entre tus manos besadas,
entre domingos de palmas,
entre tus ojos risueños...

luces de candelería,
antes sólo los hachones
del paso de caoba y plata,
luces de la recogía,
de Trinidad a Mesones,
sobre racheos de alpargata...

han pasado tantas cosas,
tantas personas se han ido,
y Tú sigues tan radiante;
hermosa entre las hermosas
bella más bella no ha habido,
ni mujer más elegante.

felicidades, Señora,
veinte años en Granada,
si bien la felicidad
es saber que a cualquier hora
siempre estarás preparada
por nuestra necesidad...

martes, 18 de enero de 2011

Barcelona...

Sagrada Familia

Santa María del Mar
Ramblas

Alrededores catedralicios

Colón

Casas de Gaudí

viernes, 14 de enero de 2011

Esperanza...



Ante la oscuridad de los tiempos que corren, de ancianos con pensiones limitadas, de matrimonios con hijos y sin ingresos, de controladores que controlan todo menos el espacio aéreo, ante los que reclaman lo irreclamable...ESPERANZA...

Ante los males del mundo, terremotos, enfermedades e injusticias; ante la degenerada violencia de género, ante los empresarios que explotan y extorsionan...ESPERANZA...


Por la alegría de la primera sonrisa del que nace, por la cara de ilusión ajena al drama, para tirar hacia adelante con lo que venga,...ESPERANZA...

Para las fuerzas que todos precisamos, por el amparo, el consuelo y el cariño, por las lágrimas que a veces derramamos...ESPERANZA...

Porque siempre hay una luz que nos da vida, porque siempre está cerca el Martes Santo, porque siempre se curan las heridas...ESPERANZA...

Para el que pide al no haber otra salida, por las familias que rebuscan los despojos, por mi gente, la vuestra y la vecina...ESPERANZA...


Porque al salir a la calle te encontramos, porque al mirar en derredor te presentimos, porque siempre estarás de nuestro lado; porque mañana, al despertar, cuando el sol entre iluminando el claroscuro de mi cuarto, sabré que un nuevo día llama a la puerta, y que es mejor vivir...con ESPERANZA...


miércoles, 12 de enero de 2011

Imágenes de retrovisor...


Como cada Lunes, como cada Miércoles, observo alejarse la ciudad de mis sueños camino del trabajo. El coche me recibe con la escarcha propia de la madrugada invernal, helado como la noche que separa mi vida y mi "laboro". La música del reproductor de cds, ya que yo no soy muy de emisoras de radio, me acompaña en mi rutinario viaje de las mañanas, cuando a las ocho parto hacia Almuñécar, observando desde el interior del vehículo el ir y venir de la ciudad que despierta. Infinidad de coches, cada uno con su persona dentro, se afanan en los adelantamientos por ganarle tiempo a la entrega de un reparto, la asistencia sanitaria, los niños en el colegio, o la llegada a punto de cualquier funcionario...mientras, la música suena, y mis pensamientos van volando de un recuerdo a otro, en la memoria la última caricia, el beso de la despedida, y el sabor amargo de la discusión de la noche anterior, tejiendo una telaraña de emociones que me hace desear fervientemente aterrizar por fin en Granada, y dejar de una vez este deambular entre un puesto de trabajo y otro, siempre lejos de mi casa aunque cada vez más cerca.
Los minutos pasan, las pistas del cd me sumergen de nuevo en mis cosas, a la par que el sonido del intermitente es como un fantasma en mis oídos, hasta el punto de que no sé si voy o no conduciendo, o si esto será un sueño del que despertaré en un rato, arrebujado hasta arriba por el edredón de mi cama. Los paisajes, tan cotidianos, me marcan el punto exacto y miro al reloj del salpicadero para comprobar que es la misma hora de anteayer, la misma de la semana pasada, y de la que viene, cronometrando el viaje como se cronometra una vida...a las 8.20 Alhendín, a las 8.40 los puentes, a las 8.50 la salida de Motril-Salobreña, a las 9.00 Almuñécar...siempre igual, o al revés, cuando subo hacia Granada con otro animo para encarar el fin de semana.
Mirando al retrovisor del coche me da por pensar en qué vida llevarán los coches con los que me cruzo, y me creo mis historias acerca de ellos, caras conocidas de retrovisor, compañeros de viaje de la A-44 dirección costa tropical. El mismo autobús se desvía en la salida de Padul, el mismo mazda 6 me adelanta a toda velocidad casi llegando a Motril, los mismos coches, los mismos baches, que ya me sé de memoria...abro la puerta del garaje, dos veces hay que pulsar el botón para que se accione el mecanismo de la puerta, y cuando paro el motor y apago las luces, Manuel Carrasco canta: "...por eso si te vas, si tú no estás, con tu sonrisa me quedo"...

viernes, 7 de enero de 2011

Lo que dejan sus Majestades...

No me lo esperaba, bueno sí, me esperaba que los Reyes Magos acertasen, y lo hicieron...como siempre, la Noche del 5 de enero empezó disfrutando con mis sobrinos, ya que ellos ven de otra manera muy distinta esto de la fiesta de Reyes, y la verdad es que no defraudó en absoluto su reacción ante la inmensidad de lo sucedido. Para nosotros, aunque desdibujada, la ilusión se mantiene intacta, y prueba de ello es que yo no duermo en esa madrugada, después de los 33 años transcurridos...

Múltiples cosas fueron las que sus Majestades me dejaron en mi sitio del salón, desperdigados junto a los de los demás miembros de la familia: una bufanda con los colores del Granada, una piedra para cocinar, unos gemelos, un doble cd de sevillanas, y uno más con el que se me encogió el alma, ellos saben porqué. Siempre aciertan, qué cosas tiene la vida, que por mucho que pasen los años, siempre dan en el clavo de lo que queremos, las más veces sin que se lo digamos, y es que ahí debe residir la magia que tanto los identifica, para mayor alegría de los que todavía creemos en ellos.

Después de cenar con mi familia en casa de mis padres, llegué a la mía, donde también habían dejado un "paquetito", un adelanto de lo que vendría al amanecer, algo que llevaba tiempo buscando y que ellos encontraron, por lo que la tarde del día 6 ya tenía servida la planificación, con las palomitas y "chucherías" que, además, encontré en el sofá...

Pero eso no fue todo. Sabedores del frío granadino, y ya en casa de mis suegros, depositaron una preciosa bufanda; un juego para la consola, con el que, eso sí, le dí la brasa a sus pajes durante bastante tiempo; un cinturón de moda, y como siempre hay un lugar para la lectura en el casillero de cosas que tienen guardado, para después ir seleccionando las que creen más deseadas por nosotros, tuvieron a bien dejarme un ejemplar de uno de mis libros favoritos...

Como digo, siempre aciertan...

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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