sábado, 10 de julio de 2010

A por ellos y que aproveche...



Recién aterrizado de la ciudad del Amstel, no voy a torturaros mucho contando cosas de la capital de Holanda, que para eso tenéis al bueno de David, aunque sí os pondré algunas de las fotografías que pude ir sacando, durante mi estancia en el trancurso del congreso de Neurociencia que tuvo lugar en la citada Amsterdam. Pero sí me quiero dejar llevar por esa euforia que tenemos los españoles, ya sean los que sólo sacan la bandera si gana la seleccion nacional, ya sean los que la llevamos siempre, aun a riesgo de recibir calificativos nada agradables, durante los trescientos y pocos días del año. Ver ganar a la selección nacional es siempre algo memorable, sobre todo si lo hace con solvencia, y dejando al rival sin ideas a fuer de aplastarlo continuadamente sobre las cuerdas de su ring defensivo, o bien, llevándolo de tú a tú, bailándolo de un rincón a otro del campo, y desbarantando las casi nulas ocasiones de gol que puedan ir creando, si consiguen zafarse del dominio total que se ejerce sobre ellos. Pero ver ganar a España, fuera de los límites territoriales de su estado, es algo difícil de olvidar, puesto que es en esa sitación en la que de verdad comprendes que España sólo hay una, cando ves al grupo de paisanos tuyos, enloquecidos por la victoria, preguntando por doquier de dónde eres, al encontrarse con otro que lleva su misma camiseta.



El miércoles, en "Lidsenplein", la reducida placita se convirtió en territorio español por unas horas, cuando Puyol introdujo las ilusiones de su país dentro de la portería alemana, de tremendo testarazo. A partir de ahí, ya no hubo maños, andaluces, catalanes, riojanos o extremeños...hubo españoles, abrazados entre sí al calor de los cánticos y vítores, y arropados también por la fuerzas de seguridad holandesas, que no pudieron más que rendirse ante el buen humor del reducido grupo de españoles, que acabábamos de ver cómo España seguía haciendo historia...después de lo vivido el sábado ante Paraguay, y el miércoles ante Alemania (dos veces consecutivas mordiendo el polvo ante los nuestros), en Holanda, espero estar en Granada el domingo, haciendo la digestión de tan suculento plato, en la fuente de las batallas ganadas...

lo dicho, a por ellos y que aproveche!!...

2 comentarios:

David R.Jiménez-Muriel dijo...

ristodesanagustinhagasetuvoluntadEn el Dam no se veían más que banderas rojigualdas. La nota, los que venían de Museumpleim dando el coñazo...

Pero vamos, encontraros a tu mujer y a ti en Volendam, sin precio. ¡Qué alegría!

Un abrazo.

costalero gruñón dijo...

jajaajajaja...David, eso fue la casualidad más grande que he vivido jamás, mira que no vernos en Graná e ir a encontrarnos a kilómetros de distancia, en un pueblo que no sabía que existía...jajjaajaj...qué grande fue aquello...un abrazo hermano

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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