viernes, 14 de mayo de 2010

Padre Nuestro...

Padre Nuestro que miras al Cielo, perdidos los ojos en la inmensidad azul, que enmarca la silueta de tu perfil, el que conocemos en la distancia, el que esperamos en la tarde abrileña, el que invocamos en nuestras repentinas pesadumbres.

Padre Nuestro que, al mirar, preguntas y buscas consuelo, y alientas al que en la tierra, sólo sabe mirarte cabizbajo, temeroso de que tu infinito amor no sea digno de él, o de sus cosas.

Padre Nuestro, el que santificamos en nuestras oraciones, y humanizamos cada Semana Santa, para relacionar así al Dios hecho Hombre, con el hombre que pasea por nuestra calles en ese sacrosanto maridaje de lo divino y lo humano, que conlleva el creer a la andaluza.

Padre Nuestro, que no reclamas nada para Tí, mientras la mirada alzada pide cuentas, o simplemente confirma lo anunciado, mientras nosotros callamos a tu paso, lloramos al mirarte, rezamos al notarte cerca, y nos arrepentimos, créeme Señor que nos arrepentimos, aunque sólo sea durante el momento en que tu efigie desfila su Expiración ante nosotros. Al que no sepa de Tí, quizá no le traspase el alma tu presencia, quizá no acierte a decirte la palabra exacta que te haga hacerle ver lo grande que es tenerte a de nuestro lado, para lo bueno pocas veces, ya que sólo lo malo nos lleva a volver a Tí, mientras casi nunca nos acordamos de agradecerte tanto y tanto.
Padre Nuestro, el de las historias de un viaje de Novios con escala en Triana (Sevilla), el del incendio que nos despidió de tu Madre "in saecula saeculorum", aunque vaya en el nuevo corazón de Patrocinio, en esas cosas de la imaginería, que sólo nuestra Semana Santa entiende.

Padre Nuestro, el que expira en Chapina, el que habla con los gitanos de la Cava, el que anuncia el final de la vida más impresionante que jamás haya existido. Padre Nuestro, el de las viejecitas del barrio llevando a sus nietos vestidos de nazareno, el de la elegancia de Triana, y el asombro de Sevilla...Padre Nuestro, el de las promesas de una mujer que no puede sostenerte la mirada, pero que acude a verte cada Viernes Santo, hasta que salde su "deuda"; Padre de puentes sobre el Guadalquivir y de Viernes esperados, Padre que implora y que reza, que miras al Cielo,...ruega siempre por los que te llamamos Cachorro, desde cualquier rincón de Andalucía...

2 comentarios:

Dama dijo...

Estabamos al lado. Mis fotos están tomadas en el mismo lugar.
Siempre me sorprendo de lo bien que transmites el sentimiento de esta ciudad, que por no vivir en ella, no deja de ser alucinante.

Besos.

costalero gruñón dijo...

Querida Dama, gracias por el halago, ya sabes que las cosas que se dicen o se hacen, se valoran en función de la persona de la que procedan. Intento, cada vez que hablo de vuestras cosas, hablar como si fuese de allí, aun sin serlo, y créeme si te digo que a mí Ellos me dicen las mismas cosas que a vosotros, sólo que la distancia hace que sus "palabras" tarden más en llegar...

Un beso desde Granada

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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