viernes, 19 de diciembre de 2008

Antes de esta ventana (XI)


Hola mi Amor, de nuevo aquí frente a frente; Tú, en el pedestal que el amor de tus hijos te habilitó para que nos vieras deambular por tus dominios, y yo, mirando absorto cada centímetro de tu rostro, que ya me sé de memoria. Al contemplarte de nuevo, mil sensaciones se han acelerado en mi corazón, mil pulsos que todavía no he podido controlar ahora que me siento a escribirte…¿¿Cómo controlar la emoción de haber vivido tantos ratos en torno a Ti??...hace no se cuántos años, allá por 1995, un mes de Abril, me estrené bajo tu palio, con esa parihuela metálica que pesaba horrores y que nos curtió en este oficio en el que aun me queda mucho por recorrer, y es que sigo siendo aprendiz, ¿sabes? aunque algunos amigos me asciendan a maestro; no puedo olvidar tu cara, ésa que tantas veces me ayudó en innumerables peticiones; no puedo olvidar tampoco a esos “grumetillos” que llevándote por bandera se atrevían a llamarse costaleros…luego vinieron años difíciles, años sin suficiente gente para llevarte, de ganarle la batalla al palo casi sin fuerzas, años de lucha y sobre todo de sacrificio, santo y seña de su cuadrilla de costaleros; ¡ cuántos recorridos sin relevo!, sin desfallecer a pesar de ello ni un solo momento; cuántos años de mentiras piadosísimas a los capataces diciéndoles que no pesabas…pero, no obstante, cuánto hemos aprendido de aquellos días, en los que poco a poco nos fuimos creciendo, ¿¿verdad Ferro??; todavía está viva en el recuerdo la parihuela de tu padre, que hubo que pintar de morado para que no se viera tanto contraste entre faldón y madera, remedios caseros de esta gran familia escolapia.


Señora, hoy me he vuelto a acordar de Ti, mirando otra vez tu retrato en mi álbum, y me he detenido en esa boca entreabierta por donde huyen los suspiros, para seguir luego recordándote…apenas cinco años aprendiendo a ser costalero entre tus andas, y se me han hecho toda una vida. Aquéllos niños que jugaban a los pasos cada Viernes Santo, sacándote incluso entre andamios porque el templo estaba en obras, siempre la parroquia a tu servicio, Madre, por desgracia, eso todavía no puedo contarte que ha cambiado…y en 1999 nos despedimos, ¿¿te acuerdas verdad?? Porque venía de tierras sevillanas otra Reina, que ahora ocupa tu lugar en el palio, aunque lo comparte contigo en nuestras oraciones; empezamos a llamarte entonces, desde el más profundo cariño, la Virgen “antigua” para diferenciarte de esa Niña a la que ahora sirven con orgullo jóvenes que no te conocieron, y que son guiados con docta mano en tu martillo por los que te sirvieron entonces…otros, como éste que te habla, seguimos aprendiendo cada día de ellos, porque en sus caras de ilusión vemos reflejadas las nuestras de antaño; y es que el espectáculo debe continuar, ¿verdad?. En fin, Señora, sólo me queda decirte que nos ayudes a enseñarle a toda esa savia nueva que se reúne en tu nombre, todos los principios que aprendimos bajo tu palio, igual que nos enseñaron a nosotros los que ahora te miran desde fuera, al frente de tu nave…Virgen del Mayor Dolor, desde ese rincón del colegio en el que te halles ruega siempre por nosotros.
(Título: Madre... publicado el 22/01/2008)

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