viernes, 31 de octubre de 2008

lo que nos deja la lluvia...

La lluvia no es bien recibida por el cofrade, y es que aquélla frustra todo por lo que vive éste; las ilusiones de un año entero, las espectativas, los nervios y las ansias por hacer estación de penitencia se rompen en un momento si el cielo decide abrir justo antes de la salida. Pero no todo está perdido cuando llueve en Semana Santa, porque en los días posteriores se pueden suceder imágenes inéditas, y que no hubiéramos visto en caso de haberse puesto en la calle en la jornada penitencial, aunque esto sea un mal menor.

El Cristo de la Misericordia, titular de la cofradía que el vulgo llama del Silencio, regresa a san Nicolás en la mañana del Sábado Santo, al no poder hacer pública protestación de fe en la madrugada del Jueves al Viernes. Con la luz del sol, podemos ver detalles que la oscuridad de la noche nos oculta, tales como la riqueza de sus andas procesionales, con figuras de marfil en las hornacinas de su sobrio canasto.

El recorrido, si bien es el mismo que debiera realizarse a eso de las cinco de la madrugada, adquiere la belleza de la luz matinal, regalándonos imágenes como esta, a su paso bajo la colina roja de la Alhambra.

Paseo de los Tristes arriba, el paso del Señor avanza solemne buscando la cuesta del chapiz; cuesta que antaño se subiera a hombros, esto es, con las trabajaderas longitudinales de delantera a trasera, y que ahora sus costaleros trabajan a costal, con la añadida dificultad del peso sobre la cerviz.
En el carril de las tomasas, ya casi terminando el recorrido, pareciera como si la inmensidad de la Sierra se abriese para cobijar al Señor de las amenazantes nubes, el cual se yergue majestuoso sobre su canastilla arañando con los brazos de su cruz el cielo de Granada.
El palacio de Carlos V, símbolo del poder de un emperador que quiso compararse con los monarcas del islam, mandando construir su palacio a las puertas mismas de la Alcazaba, en los palacios reales de la Alhambra, y que es una pieza renacentista en la s0lemnidad árabe del recinto alhambreño, observa también al crucificado, al igual que en la siguiente instantánea el Generalife, edén árabe de la ciudad, saluda al Señor, en esa simbiosis que Granada tiene entre lo musulmán y lo cristiano.
Cristo sigue en su Albayzín, recortándose su inerte figura entre las blancas casas del barrio; la gente agolpada por doquier, esperando encontrarse con la muerte, que sube hacia su sede canónica, curiosamente en esta mañana que antes llamábamos de gloria, precisamente por que Cristo la venció, dotándonos a los que lo seguimos de vida eterna.

5 comentarios:

FERRO dijo...

que panzá de carteles de semana santa , con el silencio¡¡¡

costalero gruñón dijo...

pepico...el Silencio es un buen cartel, qué duda cabe, el problema es que al ponerlo a Él, la federación olvida al Protector, a su Bendita Madre, a la Reina de los Basilios, y a mi Esperanza...ya madurarán!!

un abrazico, y prepara la maleta, que el 15 de noviembre vamos a ver a Tres Caídas, con el Valenzuela

aromas de un recuerdo dijo...

Que grande el Señor por la mañana...

un abrazo

costalero gruñón dijo...

Luis..la verdad es que no tiene nada que ver, prefiero el Jueves Santo de madrugada, pero esta oportunidad es única, aunque ello implique sacrificar la estación...

Un abrazo

aromas de un recuerdo dijo...

Es grande por la mañana Abuelo,pero magnífico por la noche,increible en su Iglesia,impresionante el Miercoles Santo por la mañana...

El Señor de la Misericordia lo es todo.

Un saludoo

Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

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