jueves, 9 de abril de 2020

Jueves Santo...


Dueña del Jueves que espera
de la mañana a la tarde,
del corazón al que arden
los sueños y las quimeras.
Dueña de todas las flores,
dueña de tantos amores,
dueña de los campanarios,
los balcones con geranios
y el mayor de los dolores.

Dueña de odas atrevidas
que para Ti se inventaran
cuando Dubé le sacara
a tu madera, la vida.
Dueña de la Plaza Larga
del reloj que se aletarga
cuando invades callejones.
Dueña de mil devociones
y la pena más amarga.

Dueña del son de la banda,
del sol del viejo Albaicín
del quejido del clarín,
del camino que se anda.
Dueña de la tez morena
que al piropo desenfrena,
de ese entrecejo tan bello
que lleva impresos destellos
de una luna Macarena.

Dueña, Tú, de la Alhacaba
único rincón del mundo,
ese escondite profundo
donde la Gloria no acaba.
Dueña de los adoquines,
que pisan los albardines
del calzado costalero,
tus ojos son un “te quiero”,
tus pestañas, palanquines.

Dueña de simpar cadencia,
del más populoso andar,
si el verte nos hace rezar,
no verte…es la penitencia.
Dueña de todo el que ama,
de la verdad que proclamas,
dueña del orbe creyente
que al mirarte, en el relente,
descubre cómo te llamas.

Luz, cariño, bendición,
aljibe, rocío, pureza,
empaque, tronío, belleza,
Madre del Dios de Pasión.
Mujer, o Reina, o Doncella,
tu presencia deja huella,
desde el Darro al mirador,
no quererte es un error,
ilumínanos…¡¡Estrella!!


Fuente fotografía: Alberto Ortega fotgrafía












miércoles, 8 de abril de 2020

Miércoles Santo...

¡Oído! ¡a tierra por parejo los costeros!
¡el izquierdo por delante! ¡sin mecida!
que al Señor se le agravan las heridas,
muy cortitas las llamadas, mis pateros.

De frente...¡no corredme costaleros!
aguantarme, de la calle, la caída,
sin prisa, que el Señor pierde la vida,
hacedle el sufrimiento llevadero...

Los naranjos, dos firmes centinelas,
que custodian al que salva la portada
poniéndose en la plaza que lo anhela.

Atienden las cornetas la llamada,
el Himno Nacional al aire vuela
y a Sevilla se le clava tu Lanzada.


P.D: Feliz cumpleaños...

martes, 7 de abril de 2020

Martes Santo...

Nunca imaginé que llegaría
una noche en que no pudiera verte
pasear, como sabes Tú mecerte,
de tu cuadrilla y banda en sintonía.

Nunca imaginé que la alegría
que sentí siempre al tenerte
iba a ser tristeza, muda, inerte,
al pensarlo, imaginarlo, lloraría.

Lloraría al no pisar tus arrabales,
evocarte en tantos ojos que, al mirarte,
hacen de sus pestañas ventanales.

Lloraría al buscar y no encontrarte,
dibujándose tu palio en blancas cales,
y no hallar Esperanza, aun siendo Martes.




  

lunes, 6 de abril de 2020

Lunes Santo...



Esperando en el balcón
cuando adormece la tarde
de saludo un ¡Dios te guarde!
trenzado con la emoción.
Viene anotando duquelas
desde que fuera mozuela
y se las llora al Señor
cayendo sobre la flor
las lágrimas de la abuela.


Quién sabe lo que le espera
son muchos años luchando;
los hijos fueron marchando.
soledad, fiel compañera,
se esfuma con los tambores
y el Señor de los Señores
llega a verla hasta su casa,
ella lo ve mientras pasa,
ahí va el Varón de Dolores.


Ella le habla como a un Hijo,
(las madres tienen licencia)
no en vano paren la herencia
del que, al morir, nos bendijo.
“mi niña sigue en el paro,
todo cada vez más caro,
está enfermo mi marido,
y a mi nuera le ha salido,
en el pecho, un bulto raro.


Hijo, sacó las oposiciones
el chico de mi vecina,
y a Paco, el de las chacinas
le han tocado unos millones;
voy a ponerte esta vela
y me voy a por canela
que luego viene mi hija
y le quiero hacer torrijas,
¡el tiempo pasa que vuela!.


Ya se mete por el barrio
el que todo nos lo iguala,
con Él, va la colegiala,
el canto de los canarios,
abrazos de los compadres…
en cuanto el paso se cuadre
y el Señor salga de frente,
iremos todos presentes
en los rezos de las madres.




Fuente fotografía: Alberto Ortega fotografía


domingo, 5 de abril de 2020

1...

Su Semana Santa tenía matices propios, distintos a las aportaciones personales de sus conciudadanos ya que, como decía aquel pregonero, cada persona interpreta su ciudad, no menos debe pasar en los días pasionales, y cada uno interpreta su Semana.

Por eso, la suya es la de sus recuerdos, y recuerda un paso de misterio, con una banda de palio detrás, por las empedradas calles de la vieja judería, como recuerda soldados de marina cantándole la Salve Marinera a la Virgen en su salida y entrada, o la legión detrás de una Piedad, iconografía que, en su ciudad, recibe el nombre de Angustias, y el primitivo paso de caoba de aquel Nazareno al que le cantaban innumerables saetas a la hora del encierro desde los castrenses balcones de enfrente.

Otro paso de misterio, junto a un río, con candelabros de hierro sobredorado, un Nazareno con paso de metal a cuyo paso de palio le tocaba la banda de su mismo nombre, decana de los sones de su ciudad. Un Crucificado con un pelícano en un paso en primera fase de ebanistería, ruedas en Santo Domingo y Santa Ana, afortunadamente sustituidas por los pies de sus hermanos costaleros, y que ya forman parte de la historia cofrade de su Semana Santa.

De la Catedral ve salir, con el sol de frente, al Nazareno de la postura imposible, llevado por costaleros que, sin ser hombres de trono ni recibir ese nombre, sí lo portaban al estilo de la ciudad de la biznaga, esparto negro en los pies, faja por fuera del pantalón y, al día siguiente, aldabonazos de un hermano mayor en las puertas cerradas del templo catedralicio. 

Encierros en un colegio de monjas, imagen perdida que le gustaría rescatar, en un moderno barrio cada Domingo de Resurrección con los amigos del colegio, alguno de los cuales, al salir bajo su paso, le metiera el gusanillo de esto hace tantos años que abruma el sólo recuento. Un café con roscos caseros asomado a un balcón en la barriada de la estación de tren, viendo pasar a la hermandad ferroviaria, y como última imagen de la noche cofrade, hogueras sobre el puente, cuando el efectismo era necesario para suplir las carencias y cerrando la Semana, también, su hermano pequeño llevando la bandera de la sección juvenil, cantera de la Semana Santa, campanas de barro y amigos que se reencuentran.

Su Semana Santa sabe a un mantecado que le diera una religiosa para combatir el hambre de una fría noche esperando cofradías cuando tenía el justo uso de razón como para poder recordarlo ahora. Un Cristo de barrio, abuela y balcón, geranios y jaulas de pájaros, viniendo al son de la emplumada trompetería, y mucho antes, llamando su atención en las misas de su pequeña iglesia, puertas marrones y velas custidiándolo.

Un Señor amarrado a una columna, sólo en su paso, "bajando por donde se sube y subiendo por donde se baja", un Crucificado por la facultad de derecho y otro con un canasto de claveles rojos entre los que asomaba el llamador.

Costales, Leones, Tabernáculos, carteles, Collejos...una banda con nombre de Virgen de palio blanco, de un barrio lejano al centro que acompañaba a su Hijo cada Domingo de fin de fiestas, y de la que sólo quedan sonidos de marchas en un viejo cd. 

Caras, muchas caras, que se han ido envejeciendo con él, algunos amores, misas de palmas de amigos y traje de estreno, citas en una plaza de raigambre para acudir a la vera del Señor a los pies de la Vela, y la vida que se pasa en un semana, esa Semana que vive en cada uno de nosotros, distinta pero idéntica, y que hoy comienza...

Como él, todos tenéis la vuestra...¡vividla!


Fuente fotografía: El Esperanzo

N. del  A: Esta serie de relatos para la espera, bajo el título de "Del cuarenta al cero (año III)", se acabó de escribir el día 11 de Marzo de 2020, pocos días antes del confinamiento al que se ha visto sometido el mundo entero, y que en Andalucía ha llevado a tomar la difícil decisión de dejar sus ciudades huérfanas de pasos, cosa que jamás hubiésemos imaginado vivir. Es por esto que nos va a tocar vivirla de otra manera, quedándonos en casa con los nuestros, y pidiéndole a los sagrados titulares que este año no recorrerán las calles, que nos ayuden y nos protejan para que esto pase pronto y con el mejor de los resultados para todos. 

Este que os habla, le reza todos los días al Sagrado Protector de Granada, Cristo de san Agustín de este lado del río, y a María Santísima del Mayor Dolor del otro, por el alma de los fallecidos y la salud de los enfermos, y por todos vosotros, que habéis contado conmigo hacia atrás, para que todos y cada uno, y vuestros respectivos familiares y amigos, estéis bajo su amparo y protección.

Recordad el lema de nuestra hermandad de la Esperanza: "Spes est fortitudo Nostra". Que Ella sea siempre vuestra fuerza.

Un fuerte abrazo a todos, y feliz Domingo de Ramos 

sábado, 4 de abril de 2020

2...

No hay película de aventuras que se precie que no cuente con ellos. Son los guías por los que los protagonistas llegan a rescatar a la bella prisionera, a través del amenazante bosque, encontrando siempre el camino correcto de entre los tres o cuatro posibles, eludiendo así peligros mayores.

En sus juegos, los niños, también los necesitaban...soldados de plástico, indios o vaqueros, que venían en bolsas con poco espacio en cuya solapa de cartón se nos ofrecía, en francés, aquel slogan maravilloso "Heros de L`action", y que corrían a abrir para esturrearlos por el suelo ante la presencia, vigilante y resignada por no haber llegado a tiempo para impedirlo, de su madre. Los que más le gustaban a él eran los de famobil, hoy playmobil, con cuyo barco pirata jugó tantas veces con sus hermanos, y entre cuyos complementos siempre había uno.

Piratas...a él siempre le fascinaron, mucho más que los aburridos marineritos que siempre llegaban perfectos, impolutos sus uniformes, completamente distintos a los aparentemente indisciplinados piratas, que representaban todo lo que él deseaba ser o tener. La valentía, la libertad, la lealtad, el hoy en un puerto y mañana en otro, las noches en cubierta, bebiendo ron con los compañeros, los impresionantes barcos en cuya habitación de popa, iluminada por una bamboleante candil, descansaba el capitán, o se protegía de la ávida tripulación, suciedad y otra vez ron, a la delicada belleza de la hija del lord que había sido raptada durante la noche y que, a pesar de los intentos de su burlado padre, al final se hacía pirata, siendo más taimada que ellos mismos, y es que esto de la piratería, si lo pruebas...

Siempre había una isla con forma de calavera, perdida en el comienzo de los mares, que aparecía marcada, a los ojos que sabían verlo, en un trozo de tela que siempre llevaban, enmohecido casi y maloliente, entre el pecho y la chaqueta, bocamanga andrajosa y cruzada en diagonal por el cuero que sostenía la espada. En esa tela, entre las líneas azules que representaban los ríos, los piratas siempre encontraban la marca, una "x" enmascarada, que le indicaba el lugar dónde estaba el tesoro.

Todo esto, sin saber cómo, se le ha venido ahora a la cabeza, y es que ha vuelto a ser pirata, de nuevo, que va al encuentro de esa Dama de delicada belleza que le ha robado el corazón y que habrá de encontrar, a pesar de los obstáculos, gracias a ese papel que le ha entregado el capitán, donde, protagonista real de la película de cada año, encontrará convenientemente señalados, en forma de "x", el lugar donde se encuentra el tesoro...¿qué tesoro hay más grande, que llevarla por las calles?

…¡piratas!...¡al abordaje!


viernes, 3 de abril de 2020

3...

En todos los recorridos hay puntos clave. Esto lo saben los que van debajo y la gente de la ciudad que se apresura a recorrer las calles para estar pronto en esos sitios y no perderse detalle del discurrir de la hermandad por ellos.

Uno de estos puntos es el convento sede de su hermandad. Por allí suben y bajan las cofradías recibiéndolas la suya con su junta de gobierno en la puerta y sus titulares en el altar mayor, por lo que, las que pasan, vuelven los pasos hacia el templo y saludan al Señor de camino a casa o en pos de la carrera oficial.

Él ya vivió ese momento una vez, cuando era costalero de esa otra hermandad, la del barrio colindante (que, aun siendo muy próximas las calles que les dan forma, la distribución urbana los hace pertenecer a distintas collaciones), por lo que sabe muy bien, y de primera mano, lo que significa ese saludo para los hermanos que, en muchas ocasiones, forman parte de las dos corporaciones implicadas.

Las cosas de la Semana Santa no ocurren porque sí, y como dice el refrán: "Dios no se queda con nada de nadie", los hechos que no suceden en un determinado momento, pueden ser resueltos años más tarde, cuando menos se lo espere uno.

Cierto día, hace muchos años, se preparó en su otra hermandad, a la postre ya única en la que sigue de costalero en activo, un Vía-Lucis con la imagen de la Virgen, bautizándose con un nombre que recordar no quiere, y de infausto recuerdo. Este acto, con la Virgen en la calle, tenía previsto, como uno de los momentos álgidos en el recorrido, la entrada de la titular mariana en su efímero paso en el convento sede de su otra hermandad, ésa que le abre las puertas a las hermandades que suben y bajan pasando por delante de ella. Algunos costaleros, como él, lo eran también de los pasos de la hermandad que la recibiría a las puertas de la pequeña iglesia, por lo que el instante, cuando menos, prometía ser emotivo. Pero, en esto de las cofradías, como en todo en la vida, el hombre propone y Dios dispone, por lo que, mor a esa relación con la lluvia que la hermandad que nos ocupa tiene, aquélla no quiso perderse la salida de la Virgen, por lo que hubo de recogerse rápidamente sin que sus costaleros tuvieran oportunidad de llevarla en la calle.

Esto quedó así. Grabado a fuego ese puñalito, y esa espina de ir a ver al Señor, en el corazón de los que lo vivieron. Pero mire usted por dónde, los renglones torcidos de ése Señor, sus caminos inescrutables, y las ganas con las que Él se había quedado también de que lo saludase su Madre en las mismas puertas de su casa, tuvieron a bien disponerlo todo para que Ella pasara, en Semana Santa, por la calle donde Él vive y poder contemplar lo bonita que va cuando la llevan los suyos. Así que, al fin, pudieron sacarse esa espinita, y vivir plenamente lo que Dios tenía dispuesto para ellos, ese saludo imborrable ya, para sus mentes, de la Virgen a su Hijo, y del Hijo a la Madre.

La noche, la calle, Él y Ella frente a frente, costaleros hermanos de las dos hermandades y la rúbrica musical de esa séptima trabajadera que es la magnífica banda que la acompaña. Él lo vivió, y por eso lo cuenta, y puede asegurar por ello que lo vivido se aleja mucho, muchísimo, de lo imaginado..."Dios no se queda con nada de nadie"..."Padre, más cerca no te la puedo traer"...

    

Fuente fotografía: Alberto Ortega fotografía



Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...

Sobre las copias

Queda prohibida la reproducción, total o parcial, de los textos de este blog, así como de las fotografías que en él se reproduzcan, en función de lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual

Si estás interesado/a en algo de lo que figura en esta Ventana, manda un e-mail a abuelo_costalero@hotmail.com antes de colgarlo en otra página.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...